Paseando por los barrios tradicionales de Tokio con nuestras amigas de TFG (Tokio Free Guide).

Las encantadoras Noriko y Yumi, nuestras guías en Tokio.

Las encantadoras Noriko y Yumi, nuestras guías en Tokio.

Nuestro segundo día de estancia en Japón fue sin duda uno de los que recuerdo con más cariño, puesto que estuvimos con Noriko y Yumi, dos simpáticas japonesas que nos acompañaron todo el día. Nos mostraron algunos de los barrios más interesantes de Tokio y nos hablaron sobre la cultura, la religión y la gastronomía de su país. Las dos estudian en el Instituto Cervantes de Tokio y tenían un más que aceptable español. Nos pusimos en contacto con ellas gracias a la estupenda página de Tokio Free Guide.

Y lo cierto es que posteriormente me arrepentí de no haber buscado guías para otras ciudades, ya que fue una experiencia muy enriquecedora. En la página oficial de JNTO hay un completo listado de webs de guías gratuitos de todas las regiones de Japón.

Exceptuando el día de visita y los barrios que queríamos visitar, Noriko se encargó de todo. Quedamos citados a las 9:30 junto a la puerta Kaminarimon, famosa por su enorme linterna roja de 4 metros de altura, el lugar más conocido de Asakusa.
En primer lugar entramos a la oficina de turismo que se encuentra justo enfrente, pero no sólo para aprovisionarnos de mapas y folletos. En el último piso de este moderno edificio hay una terraza de libre acceso desde la que se disfrutan bonitas vistas. En días claros puede verse perfectamente el Tokyo Skytree, el edificio más alto de todo Japón y otros lugares de la capital.

Los omikuji son muy populares entre los japoneses de todas las edades.  (Asakusa)

Omikuji del templo Sensoji (Asakusa). Foto: Patricia (CdV).

Después nos dirigimos a los templos de Asakusa. El más conocido de ellos es el templo budista de Sensoji, pero en el complejo hay varios templos más, tanto sintoístas como budistas. Ambas religiones conviven armónicamente en Japón, de hecho la mayoría de japoneses profesan ambas religiones.
Frente al Sensoji compramos una bolsita de Ningyo Yaki una especie de bollito en forma de galleta hecha con pasta de judías rojas que cocinaban allí mismo en distintos moldes con forma de linterna, pagoda, pájaro…
Supongo que muchos turistas occidentales esperan que sean galletas de chocolate y se sorprenden con su sabor más suave y apenas dulce.
Un poco más allá nos topamos con unos extraños papelitos enrollados y al lado un mueble corrido cubierto de cajoncitos perfectamente numerados (en japonés), como los de las antiguas boticas.
Noriko y Yumi nos explicaron que eran los omikuji que predicen el futuro y la fortuna. Es habitual encontrarlos junto a los templos japoneses. Por unos pocos yenes se puede coger un número de dentro de una de las cajas metálicas que hay, después se ha de buscar el cajón con ese mismo número y extraer una de las hojas con la predicción. En este templo, al ser muy turístico las hojitas están tanto en japonés como inglés.
A Patricia no le auguró precisamente buena suerte, de manera que enrollamos la hojita en una especie de tenderete colocado a tal efecto y aquí no ha pasado nada…
Cómo nuestro conocimiento sobre el budismo y el sintoísmo eran nulos lo cierto es que todas las explicaciones de Noriko y Yumi eran muy interesantes para conocer al menos someramente cómo comportarnos en un templo o que elementos significativos tienen.
Por ejemplo, la sencilla ceremonia del temizu nos pareció muy curiosa. Frente a muchos templos hay una especie de pila o fuente con varios caños y unos cuantos cazos volteados. En ella cada persona realiza un pequeño ritual para purificarse con agua antes de acceder al templo. Basta con observar atentamente a los devotos que te precedan y emular lo que hagan.

El Cementerio de Yanaka es un lugar ideal para pasear.

El Cementerio de Yanaka es un lugar ideal para pasear.

El edificio principal del Sensoji es un templo airoso y llamativo construido principalmente en madera pintada de rojo, blanco y negro. Cuando lo visitamos estaba muy concurrido y probablemente lo esté durante todo el año porque es un lugar de culto muy popular entre los tokiotas. De hecho es el templo más antiguo de la ciudad, data de mediados del siglo VII, aunque el edificio actual fue reconstruido tras la 2ª guerra mundial.

Después de visitar varios de los templos recorrimos de nuevo la calle Nakamise repleta de tiendas de souvenirs, de ropa y complementos y demás artículos destinados a turistas. Este es probablemente el mejor lugar de Tokio para comprar regalos y recuerdos ya que la variedad es grande y el precio aceptable.

Cogimos el metro para llegar hasta el cementerio de Yanaka. Cuesta creer que este lugar tan tranquilo y apacible se encuentre en el centro de Tokio. Aquí las lápidas cristianas son sustituidas por una especie de pequeños monolitos de piedra situados sobre las tumbas, usados como posaderos por los enormes cuervos que nos miraban con desinterés.
Tokio es una ciudad de contrastes, la víspera estábamos en Shibuya bombardeados por docenas de relampagueantes neones y cruzando la calle junto a otros cientos de personas y en ese momento paseábamos por el sobrio y solitario cementerio de Yanaka.
El barrio de Yanaka es uno de los pocos que todavía conservan el aspecto del viejo Tokio, de hecho fue de las pocas zonas de la capital que escapó a los bombardeos en la 2ª guerra mundial.
Tras salir del cementerio tomamos la calle Sansaki-zaka, una las arterias principales de Yanaka. El barrio no tiene grandes monumentos ni focos de atención pero resulta muy agradable pasear por sus calles flanqueadas de casas de dos plantas y pequeños templos, algunos incluso con cementerios privados.

Guiados por Noriko subimos la calle comercial de Yanaka Ginza. Repleta de tiendas de lo más variopintas, una tenía un mostrador en el que ofrecía brochetas de marisco, de vieiras o peces ensartados. Algo más arriba se encontraban las tiendas de dulces. Otra vendía todo tipo de tazones y bols para arroz, sopa, té… y la más curiosa creaba cuños de caucho con motivos simpáticos.

El estanque de Shinobazu en el parque Ueno.

El estanque de Shinobazu en el parque Ueno.

Finalmente llegamos a las famosas escaleras desde las que se veía toda la calle que acabábamos de recorrer.

Comimos luego cerca de la estación de Ueno, en un restaurante estupendo al que nos llevaron nuestras amigas japonesas y que nosotros jamás hubiéramos encontrado, en un quinto piso de un edificio que parecía de oficinas. Sería la única vez en Japón que pudimos elegir la comida sabiendo exactamente que pedíamos.
La última etapa de nuestra visita con nuestras amigas japonesas era el parque de Ueno, que alberga los museos más importantes de Tokio y cuenta también con varios templos que merecen la pena visitar. Aunque lo más llamativo quizá sea su lago totalmente cubierto de lotos.
Finalmente nos despedimos de las amables y divertidas Yumi y Noriko. Es precioso visitar un lugar tan distinto al tuyo, pero es aún mejor que te lo muestre alguien de ese país.

Vista nocturna del Rainbow bridge y Tokio desde la isla de Odaiba.

Vista nocturna del Rainbow bridge y Tokio desde la isla de Odaiba.

De vuelta al hotel pasamos por el mercado callejero de Ameyoko. Nos gustan los mercados cómo éste en el que compra la gente normal con sus modestos tenderetes de frutas, las mamás con sus niños en el carrito y ni un solo turista a la vista, a parte de nosotros.

Descansamos un par de horas en el hotel y salimos a cenar a la isla artificial de Odaiba. Para ello cogimos el metro hasta la parada de Shimbashi y después el tren elevado de la línea Yurikamome que cruza el Rainbow bridge.
Nos acercamos a ver la imponente estatua de 18 metros de un Gundam , una serie anime de robots muy popular aquí. Tuvimos suerte y coincidió con el pequeño show que realizan por las tardes. Horarios DiverCity (Gundam).

Después dimos una vuelta hasta los Decks, uno de los centros comerciales de Odaiba con mejores vistas de Tokio. Cenamos allí, en un restaurante chino sin vistas.

Diario de viaje a Japón:
Cómo preparar un viaje a Japón por tu cuenta
Hotel, ryokan, minshuku, templo y machiya. Cómo elegir el mejor alojamiento en Japón.
El itinerario definitivo del viaje a Japón.
Día 1. Llegada a Tokio Haneda. Curioseando por Harajuku y Shibuya.
Día 2. Tokio tradicional con guía. Asakusa, Yanaka y Ueno.
Día 3.Perdiéndonos por el mercado de Tsukiji y Shinjuku.
Día 4. Excursión a Nikko. Una montaña llena de templos.
Día 5. El día que todo salió bien. Shirakawa-go y Takayama.
Día 6. Ruta por Kamikochi en los Alpes japoneses y Takayama.
Día 7. Por el corazón de Japón. En tren desde Takayama a Kioto
Día 8. Amenaza de tifón, el castillo de Himeji y otros cambios de planes
Día 9. La isla de Miyajima. Mucho más que el torii flotante.
Día 10. Nara. La ciudad del gran Buda de bronce
Día 11. Primer día en Kioto: El pabellón dorado y el Castillo de Nijo.
Mapas de Japón