Visitamos el Takayama Jinja, los mercados matinales y el entorno de la estación de Kioto. Japón día 7

Edificio principal del Takayama Jinya

Edificio principal del Takayama Jinya

Antes de marcharnos de la preciosa Takayama, todavía nos quedaba por ver un par de lugares que me hacían especial ilusión. El Takayama Jinya es probablemente la construcción más interesante de la ciudad. Se trata de un precioso complejo de edificios del gobierno local, datados en el siglo XVII y que se mantuvo en uso hasta hace apenas 45 años.

Durante el periodo Edo (1603-1868), Japón se dividió en más de 60 provincias, cada una de ellas con su gobierno local, y éste es el único edificio de esta índole que ha pervivido de aquel periodo en todo el país, por ello está catalogado como Monumento histórico Nacional.
Como nuestro plan era llegar por la tarde a Kioto, reservamos la visita guiada a primera hora.

Además, lo hicimos con varias semanas de antelación, por si acaso se llenaba el grupo. La visita la realizó una guía local muy simpática y que no paraba quieta (literalmente, después de comprobar que todas las fotos que le hicimos salieron movidas). La guía hablaba en un inglés sencillo de entender, asequible para todos, incluso para torpes como yo, de manera que me parece una visita de lo más recomendable.

La explicación nos permitió acercarnos a la cultura japonesa de siglos pasados y descubrir cosas muy curiosas e interesantes. Por ejemplo, en el Takayama Jinya existía una clara diferenciación en las estancias, dependiendo del estatus de las personas que las fueran a utilizar. El elemento más evidente era la decoración más o menos ostentosa de los tatamis.

Otro detalle curioso era que en los edificios había más de 100 pequeños emblemas metálicos con forma de conejo, utilizados para embellecer las paredes tapando los clavos. Además, en Japón el conejo simboliza el buen gobierno, por lo que era muy adecuado en este lugar. Tampoco nos dejó indiferente la sala de torturas y la explícita explicación de la entregada guía.

Ohiroma (Sala de conferencias) del Takayama Jinya

Ohiroma (Sala de conferencias) del Takayama Jinya

Pero lo más interesante del Takayama Jinya es constatar la muy distinta concepción del espacio que tenían las construcciones japonesas con respecto a las occidentales. Las salas eran siempre diáfanas, rectilíneas, amplias, sin adornos superfluos, incluso austeras para un edificio de estas características. La supremacía del gobernante se mostraba situándolo en un plano superior a los demás y no mediante una mansión lujosa y ostentosa como se hacía en Occidente. También nos dejó asombrados el complejo e inteligentísimo entramado de puertas correderas, como decía repetidamente la guía:”A great japanese idea”…

Nada más salir nos topamos con el mercado de Jinya-mae, un puñado de tenderetes que ocupaban la placita que precedía al Takayama Jinya. Era un mercado muy auténtico en el que se vendía fruta y verdura de la zona. Las vendedoras eran casi todas ancianas adorables que ofrecían trozos de sus enormes manzanas y peras para tentar a los clientes. No era mala idea hacerse con unas cuantas piezas de fruta aquí, ya que en los supermercados japoneses era aún más cara.

Vendedora de manzanas y peras del mercado de Jinya-mae

Vendedora de manzanas y peras del mercado de Jinya-mae

Al otro lado del rio, junto al precioso barrio de Sanmachi se situaba el otro mercado de la ciudad: el de Miyagawa, éste era mucho más grande, colorido, variado y por tanto, bastante más turístico. También merecía la pena recorrerlo sin prisa, deteniéndose en cada puesto. Mis amigos encontraron palillos decorados y otros souvenirs a buen precio, con lo que mentalmente iban tachando su interminable lista de regalos para familiares y amigos.
Nos quedaban solo unos minutos y aprovechamos para ver las fachadas de dos de los edificios con más historia de la ciudad: la casa Kusakabe y la Yoshijima , que están una junto a la otra en el extremo norte del barrio de Sanmachi. Luego volvimos al ryokan a por nuestras mochilas, compramos algo para comer en el camino y nos subimos al tren con destino a Kioto.

Los trenes japoneses son tremendamente rápidos y puntuales, pero claro, siempre hay excepciones. El tren regional que nos llevaba hasta Nagoya estuvo detenido en una estación intermedia unos 40 minutos de modo que perdimos nuestro enlace a Kioto y tuvimos que coger el siguiente. Nada que no pudiera arreglarse con un ligero cambio en los planes de visita del día.
Por la tarde nos recibió el Kioto más moderno, representado por su impresionante estación, tanto por su descomunal tamaño, de espacios amplios, varios pisos y sótanos, como por su aspecto cuasi futurista.

No fue fácil orientarse en la estación de Kioto , en aquellos anchos pasillos, atestados de gente y el continuo bombardeo de estímulos que ofrece toda gran estación japonesa. Por fin salimos por la puerta correcta y bordeamos la oficina central de Correos. Por cierto, Japón tiene unos sellos preciosos que vienen estupendamente para esa gente tan rara, a la que le gusta hacer álbumes con fotos, entradas y chismes de sus viajes. Sólo era una idea…

Puertas del templo Nishi Honganji en Kioto

Puertas del templo Nishi Honganji en Kioto

Nuestro hostal se encontraba a 15 minutos andando en línea recta desde la estación y no tenía precisamente un nombre japonés impronunciable: Guest house Costa del Sol, tal cual. Este fue el alojamiento más modesto que tuvimos en todo el viaje, básicamente porque estaba bien situado, era barato y tenía baño propio, cosas que no eran tan fáciles de encontrar en Kioto. Además nos permitía equilibrar un tanto el presupuesto para podernos permitir otros alojamientos más caros como el ryokan de Takayama o la Machiya del barrio de Higashiyama en Kioto. Una machiya es una casa tradicional japonesa de madera. Pero esa es otra historia…

Cuando llegamos a la Guest House Costa del Sol nuestra felicidad fue absoluta ya que nuestras maletas nos estaban esperando. Las habíamos enviado desde Tokio tres días antes a través del hotel y la empresa Yamato Transport (Taqbin).
Un rato antes de que cerraran llegamos al templo Nishi Honganji, es junto al cercano templo Higashi Honganji uno de los pocos templos gratuitos de Kioto, pero sólo el primero se encuentra en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Una de las partes más bonitas son precisamente sus grandes puertas de acceso, flanqueadas por un muro y protegidas por un foso que recuerda a los de un castillo.

Entramos al enorme Pabellón del fundador o Goeido mientras un monje corría varias puertas de madera para ocultar las zonas más sagradas del templo. Hicimos un simulacro de carrera, él cerrándolo todo y nosotros adelantándole antes de que lo hiciera para poder ver algo. Recorrimos también el pabellón anexo con cierta celeridad, la gente había desaparecido en desbandada y los monjes se apresuraban a dejarlo todo perfectamente cerrado. Las 5:30pm, tardísimo…Era hora de irse.

La espectacular Kyoto tower, junto a la estación de Kioto

La espectacular Kyoto tower, junto a la estación de Kioto

Nuestro último objetivo del día era la oficina de turismo de la región de Kansai, que cerraba a las 18h y a la que también llegamos con el tiempo justo. Se encontraba en la tercera planta de la espectacular y esbelta Kyoto tower. Teníamos que comprar un par de pases de transporte para días posteriores, aclarar algunas dudas y hacernos con algunos planos de la ciudad. Lo cierto es que la chica que nos atendió fue muy amable, nos ayudó con todo y además tenía un perfecto inglés, algo difícil de encontrar en Japón.
De vuelta al hostal nos paramos en un supermercado bastante grande y con gran variedad de cosas, de nombre indescifrable para nosotros (エビスク) que bautizamos como el Mercadona y compramos algo para cenar. Volveríamos más veces.

Enlaces de interés:
Takayama Jinya (Información y visitas guiadas)
Mercados matutinos de Takayama
Kyoto Station
Guest House Costa del Sol
Kansai Information Center (Kioto)
エビスク (Supermercado Ebisuku, Kioto)

Diario de viaje a Japón:
Cómo preparar un viaje a Japón por tu cuenta
Hotel, ryokan, minshuku, templo y machiya. Cómo elegir el mejor alojamiento en Japón.
El itinerario definitivo del viaje a Japón.
Día 1. Llegada a Tokio Haneda. Curioseando por Harajuku y Shibuya.
Día 2. Tokio tradicional con guía. Asakusa, Yanaka y Ueno.
Día 3.Perdiéndonos por el mercado de Tsukiji y Shinjuku.
Día 4. Excursión a Nikko. Una montaña llena de templos.
Día 5. El día que todo salió bien. Shirakawa-go y Takayama.
Día 6. Ruta por Kamikochi en los Alpes japoneses y Takayama.
Día 7. Por el corazón de Japón. En tren desde Takayama a Kioto
Día 8. Amenaza de tifón, el castillo de Himeji y otros cambios de planes
Día 9. La isla de Miyajima. Mucho más que el torii flotante.
Día 10. Nara. La ciudad del gran Buda de bronce
Día 11. Primer día en Kioto: El pabellón dorado y el Castillo de Nijo.
Día 12. Recorriendo en bicicleta los templos de Higashiyama en Kioto

Mapas de Japón