Visitamos lugares imprescindibles de Praga: el Cementerio judío, Josefov (el barrio judío), la Casa Municipal y el Ayuntamiento viejo. Día 3.

Lápidas amontonadas en el Cementerio judío de Praga

Lápidas amontonadas en el Cementerio judío de Praga

Nuestro tercer día en Praga se presentaba muy, muy completo. Lo cierto es que apenas íbamos a recorrer unas cuantas calles, pero la Ciudad Vieja de Praga tiene tal concentración de monumentos y lugares de interés que no sabíamos si tendríamos tiempo para ver todo. Ayss que estresante es esto de viajar.
A las 9 de la mañana abría el cementerio judío y estábamos ya allí como clavos. Al ser uno de los lugares más visitados de la ciudad y tratarse de un cementerio, nuestra idea era verlo con cierto sosiego y respeto, no rodeados de turistas haciéndose selfies entre las tumbas.

Lo más interesante es comprar el billete combinado del Jewish Museum in Prague (330 CZK, unos 12€ en 2017) que permite el acceso al cementerio, la sala de Ceremonias y varias sinagogas. Con la entrada nos dieron un práctico mapa del barrio judío praguense o Josefov. El acceso al cementerio se encontraba junto a la sinagoga Pinkas, mucha gente entraba primero a ésta, pero nosotros dimos media vuelta y nos metimos en el cementerio.

Cementerio Judío y la Sala de Ceremonias al fondo

Cementerio Judío y la Sala de Ceremonias al fondo

La numerosa comunidad judía de Praga utilizó este cementerio entre los siglos XV al XVIII. Un lugar que pronto se evidenció muy limitado, ya que según la tradición judía, al no poderse retirar ningún enterramiento, se tuvo que cubrir una y otra vez de tierra para dar cabida a nuevas tumbas. Se cree que hay lugares del cementerio que tienen hasta 12 niveles de enterramientos, unos encima de otros hasta un total de al menos 100.000. Aunque las tumbas visibles son en torno a 12.000 en la actualidad.

A pesar de todo, cuando entramos al cementerio no esperábamos ver aquello. Un montón de lápidas y tumbas amontonadas y desperdigadas entre árboles algunos de ellos centenarios, sobre un terreno totalmente irregular. Resultaba evidente que algunas lápidas habían sido, durante siglos, castigadas por el sol y otras por la umbría. Nos hicimos con unas audioguías que nos iban contando la historia de las tumbas más notorias y los personajes más insignes, que nos ayudó a comprender la importancia de aquel lugar.

Dejamos que el grupito que nos precedía se fuera alejando lentamente. Estábamos en el cementerio judío de Praga, casi en silencio y soledad, deteniéndonos ante alguna lápida que llamaba nuestra atención o ante una inscripción hebrea tallada en una losa ahora enmohecida y cubierta de musgo. El tiempo y la humedad habían hecho estragos en muchas de ellas, pero también les confería un encanto herrumbroso.

Paseamos casi sobrecogidos por aquel lugar hermoso y fúnebre a la vez. Y por fin llegamos a la salida, junto al edificio de la Sala de Ceremonias, una especie de palacete neorrománico construido en 1911-12. En él pudimos ver una pequeña exposición sobre tradiciones y costumbres judías.
A dos pasos se encontraba la Sinagoga de Klaus, según parecía, la más grande del barrio judío. Entramos y nos deslumbró su interior blanco, impoluto y diáfano. También mostraba distintos elementos relacionados con la cultura y la religión judías.

Sinagoga Vieja-Nueva Praga

Sinagoga Vieja-Nueva de Praga

Al salir recorrimos la muy turística calle de Starého hřbitova, repleta de tiendas de recuerdos y turistas paseando sin prisa. Al final de la callecita se encontraba uno de los edificios judíos más antiguos y valiosos de Europa, conocido por el contradictorio nombre de Sinagoga Vieja-Nueva. Construida en el siglo XIII se la llamó Sinagoga Nueva, pero con el discurrir de los siglos, terminó convirtiéndose en la más antigua de la ciudad. Era un edificio robusto, incluso esbelto, construido con materiales modestos. Destacaba su techumbre de ladrillo, en particular la parte alta de la fachada Oeste rematada por un distintivo triángulo dentado.

La sinagoga Vieja-Nueva encierra numerosas historias y leyendas, se dice que su rabino más famoso, el Rabbi Judah Loew creó el temido gigante de barro conocido como el Golem . Leyenda que fue llevada al cine en 1920, uno de los grandes films mudos europeos. Desgraciadamente la entrada no estaba incluida en el billete combinado que teníamos, por lo que no entramos en su interior.

Visitamos la Sinagoga Pinkas, junto al cementerio, con sus paredes cubiertas con los nombres de las victimas checas a manos de los nazis. Y por fin la espectacular Sinagoga española llamada así por su clara influencia del arte mudéjar español, probablemente su diseño bebe de la tradición romántica del siglo XIX y su gusto por el arte exótico. Viendo la fachada, de aspecto oriental pero ciertamente austera, nada presagiaba el enorme lujo, colorido y suntuosidad que albergaba en su interior.

Interior de la Sinagoga española

Interior de la Sinagoga española (Foto: czechtourism.com)

Si otras sinagogas nos habían parecido sencillas, con una decoración muy contenida, ésta construida a finales del XIX, era todo lo contrario. La decoración se mostraba rebosante en el interior de esta sinagoga: paredes y bóvedas repletas de motivos orientales, vidrieras llenas de color, barandillas, pilares, puertas con motivos dorados…

El hambre ya acuciaba y nos dirigimos al cercano restaurante Lokál Dlouhááá recomendado en nuestra guía. Se encontraba atestado de praguenses, pero pudimos conseguir una buena mesa. La recomendación era muy merecida, como pudimos comprobar después de saborear su espléndida comida casera checa y la cerveza local, que extraían de unos grandes tanques que tenían allí mismo, para deleite de los más cerveceros. Aquí descubrimos el refresco nacional por antonomasia: la Kofola, una suerte de Coca-Cola checa, creada durante el régimen comunista que lejos de ser una mala copia, superaba con creces en sabor al jarabe yanqui. De hecho, cuando volvimos a España mi amigo Pablo embutió un pequeño cargamento de Kofola en su maleta…

A pocos metros de Lokal nos tropezamos con una tienda muy interesante para los amantes del cine y el diseño de Europa oriental. ProVás Poster Shop era una tienda de reproducciones de posters checos de cine. Era divertido descubrir clásicos americanos con un diseño radical que en España hubiera sido impensable.
A pocos minutos andando de allí se encontraba el edificio modernista más destacable de la ciudad: el Obecní dům o Casa Municipal. Finalizado en 1911, en su decoración participaron los mejores artistas checos del momento, entre ellos el genial Alphonse Mucha. La Casa Municipal ofrece algunos de los conciertos más exclusivos de Praga y es posible hacer una visita guiada por unos 10€.

Obecní dům o Casa Municipal, Praga

Interior del Obecní dům o Casa Municipal

Accedimos al interior, había ciertas zonas que se podían visitar libremente, entre ellas la tienda. Aquellos pasillos y escaleras ya nos daban una idea de la belleza de la Casa Municipal. Justo a un lado de la fachada se encontraba la Torre de la Pólvora, mucho más antigua. Se trata de una de las puertas originales que daban acceso a la ciudad, una ennegrecida torre gótica con una decoración realmente bella, que también era visitable por dentro.
La mayoría de monumentos praguenses son accesibles al visitante por lo que tuvimos que planificar antes cuales nos interesaban visitar, no sólo para optimizar el tiempo sino para no pasarnos del presupuesto. Praga es conocida como la ciudad de las 100 torres, pero quizá la que disfruta de una de las mejores vistas es la torre del Ayuntamiento Viejo y allí que fuimos.

El Ayuntamiento Viejo (Foto:prague.eu) tiene tres partes bien diferenciadas que se pueden visitar, nosotros compramos el billete combinado que incluía la torre, y las visitas guiadas a la capilla y las salas históricas y creo que fue un gran acierto.
La torre, construida en el siglo XIV, es una magnífica atalaya de casi 70 metros desde la que disfrutamos Praga desde las alturas. Alrededor de la plaza vieja podía verse la imponente iglesia de San Nicolás, que casi podíamos tocar con los dedos sus cúpulas verde azuladas. Al otro lado de la plaza se alzaba la bella Iglesia de Týn con sus torres negras y puntiagudas. Volviendo la espalda a la plaza, sin embargo, se disfrutaba, allá a lo lejos, de una panorámica espectacular del barrio de Mala Strana y el Castillo, al otro lado del rio.

Vistas desde la Torre del Ayuntamiento Viejo.

Vistas desde la Torre del Ayuntamiento Viejo.

El resto de las dependencias del Ayuntamiento viejo eran igualmente interesantes. Pudimos visitar la capilla gótica dónde se encontraba el hermoso reloj astronómico y verlo en funcionamiento, pero entre bastidores como si dijeramos, a apenas un metro de las figuras de los doce apóstoles que daban vueltas sobre su eje. También visitamos diversas salas históricas de una gran suntuosidad, en particular la Sala del Consejo que tenía un precioso techo artesonado. Por no hablar del vestíbulo principal cubierto de unos bellos murales que el visitante se encuentra al llegar.
Aunque quizá lo que más nos sorprendió fue lo que nos deparaba el subsuelo del Ayuntamiento: restos de viviendas, arcos, antiguas prisiones, pertenecientes a la época románica (en torno al s.XII).

Todavía nos quedaba algo de tiempo y fuerzas para pasear un poco por la zona. A espaldas de la iglesia del Tyn y a través de un arco de aspecto medieval accedimos a un patio interior muy bonito, enmarcado por preciosos edificios, lleno de terrazas, restaurantes, turistas y viajeros.

Enlaces de interés:
Jewish Museum in Prague
Barrio judío de Praga o Josefov
Restaurante cervecería Lokal Dlouhááá
Historia de la Kofola
ProVás Poster Shop
Casa Municipal (Obecní dům)
Ayuntamiento Viejo de Praga

Diario de viaje a República checa:

Día 1. Planificando el viaje a Praga y la República Checa.
Día 2. Subida al barrio del Castillo de Praga y al monte Petrín.
Día 3. El Barrio Judío y la Ciudad Vieja de Praga.
Día 4. La Praga menos turística: Vyšehrad, Nové Město y el Palacio de exposiciones.
Día 5. Kutna Hora y Litomyšl. Iglesias y palacios patrimonio de la Humanidad
Día 6. Las ciudades más hermosas de Moravia: Olomouc y Kroměříž
Día 7. Por el Sur de la República checa: Cuevas, abismos y pueblos de cuento
Días 8-9. Český Krumlov. Una de las ciudades más bellas de Europa
Mapas de Praga y Olomouc