Paseando por Praga sin prisa, fuera de los itinerarios más transitados.
República checa Día 4.

Basílica de San Pedro y San Pablo y cementerio de Vyšehrad

Basílica de San Pedro y San Pablo y cementerio de Vyšehrad

Más allá de las zonas más turísticas de la Ciudad vieja, Mala Strana y el barrio del castillo, Praga tenía otros lugares interesantes que bien merecían una visita. En especial, yo tenía curiosidad por pasear por la colina de Vyšehrad, su ciudadela construida en el siglo X es uno de los lugares más antiguos y llenos de historia de la ciudad.
Vyšehrad se encuentra a 2,5km al Sur de la Plaza de la Ciudad Vieja. Se puede llegar sin problemas tanto en tranvía, como autobús o metro pero como sucedía con el recinto del castillo, la subida a la colina debía hacerse a pie. En cualquier caso, como teníamos el hotel en el barrio de Nové Město nosotros preferimos ir andando, dando un paseo de una media hora.

Pasamos por la Plaza de Carlos (Karlovo náměstí) una de las plazas más bonitas de la Ciudad Nueva (Nové Město). Y dónde se encuentra el Ayuntamiento Nuevo, un edificio muy elegante con una torre gótica de gran altura, que fue testigo, allá por el 1419, del comienzo de las guerras husitas, uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la República Checa.
Saliendo por el extremo sur de la plaza tomamos la calle Vyšehradská, que como su nombre indica, llegaba hasta los pies de la colina de Vyšehrad. A mitad del camino se encontraba el Jardín Botánico de la Facultad de Ciencias Biológicas. Era un pequeño pero agradable jardín por el que paseamos un rato, aunque no entramos a los invernaderos, que eran de pago.

Mirador de Vyšehrad

Mirador de Vyšehrad

Salimos de nuevo a la calle, aquel era un barrio menos céntrico, con algún edificio gubernamental, pero fundamentalmente de viviendas en el que quizá sus vecinos no habían visto un turista con cámara en varios meses.
Pasamos por debajo de un puente de ferrocarril y tomamos la calle Vratislavova que trepaba la colina entre bonitos edificios de principios del siglo XX de tres o cuatro alturas. A lo lejos se veía el altísimo muro de la antigua ciudadela que obligaba a curvear a la calle. Entramos al recinto de Visehrad a través de una gran puerta de ladrillo y nos encontramos un agradable jardín donde descansamos unos minutos.

Un poco más allá se encontraba la esbelta y neogótica Basílica de San Pedro y San Pablo (Bazilika svatého Petra a Pavla) con sus llamativas torres negruzcas. Su estampa sobre un peñasco resulta espectacular desde la otra orilla del rio, pero también de cerca tenía su interés, en especial sus enormes puertas con decoraciones blasonadas en rojo y negro, muy al estilo medieval.

En torno a la iglesia se cobijaba el cementerio de Visehrad, donde descansan los restos de muchos checos célebres. Lo cierto, es que éste era el segundo cementerio que veíamos en dos días. Y aunque el de Visehrad no se podía comparar con la caótica belleza del antiguo cementerio judío de Praga, era un lugar que transmitía una gran quietud.
Tardamos un buen rato en encontrar la lápida del gran artista modernista Alfonse Mucha , ya que no era demasiado llamativa y además la compartía curiosamente con dos músicos de la familia Kubelik. El hecho de que un artista de esta importancia tenga una tumba tan modesta, quizá se deba, a que Mucha murió en 1939, durante la ocupación nazi de Bohemia y Moravia.

Más allá, junto a la pequeña Galería de arte de Visehrad pudimos disfrutar de un espléndido mirador, situado sobre otro risco que caía a plomo sobre el rio. Posiblemente era el lugar gratuito con las mejores vistas de Praga. Podía verse el rio Moldava, varios de sus más céntricos puentes, el barrio de Mala Strana y el castillo.
Atravesamos el parque en unos pocos minutos, de punta a punta, hasta una de las construcciones más antiguas y singulares de la ciudad: la rotonda de San Martín, un edificio románico del siglo XI, pequeño y modesto pero con mucho encanto. La colina de Visehrad no tenía grandes monumentos que mostrar, ni poseía la belleza de los lugares más conocidos de Praga, pero era sin duda, un lugar interesante y clave en la historia de la capital checa.

Palacio de exposiciones (Veletržní palác)

Palacio de exposiciones (Veletržní palác)

Bajamos por la entrada opuesta a la que habíamos accedido y tomamos la línea C de metro hasta la parada de Vltavská, una zona en la otra orilla del rio, más moderna y nada turística. Aquí se encontraba el Palacio de exposiciones (Veletržní palác), un museo no demasiado conocido de la Galería Nacional, pero con una importante colección de arte moderno y que cuenta con una de las obras más bellas y una de mis preferidas de Gustav Klimt: Las vírgenes (Foto: klimt.com).

Personalmente me pirran las vanguardias artísticas: impresionismo, post-impresionismo, fauvismo… y en particular el expresionismo. El Veletržní palác un edificio construido en 1928 amplio y diáfano, perfecto como espacio expositivo, posee una colección excelsa de esta época, de pintura alemana, austriaca y checa, que parece lógica por los vínculos culturales y políticos. Pero lo que más me sorprendió fueron las obras maestras de pintura francesa de principios del siglo XX que atesoraba. Obras principales de Rodin, Renoir, Cézanne, Pisarro y también de Picasso, Gaugin o Van Gogh.

De nuevo tomamos el metro y nos dejamos caer por la Plaza de Venceslao (Václavské náměstí), verdadero corazón de la Praga actual. La plaza, tremendamente alargada y no excesivamente ancha, era un hervidero de gente, repleta de hoteles, bancos y todo tipo de tiendas.
La plaza Venceslao estaba presidida en uno de sus extremos por la imponente mole del Museo Nacional y su alta cúpula era visible desde cualquier punto de la plaza. Hacia la mitad de la plaza se encontraba uno de los edificios modernistas más representativos de la ciudad: el precioso Hotel Europa, que con su sinuosa fachada ocre amarillo no pasaba precisamente desapercibido.

A dos pasos de la plaza estaba la Galería Lucerna, aunque la entrada al pasaje no era demasiado llamativa y dimos un par de vueltas buscándola.

Hotel Europa en la la Plaza de Venceslao

Hotel Europa en la la Plaza de Venceslao

En principio no nos pareció gran cosa, hasta que llegamos frente al Cine Lucerna (Foto: lucerna.cz), que nos sorprendió con su preciosa entrada modernista. Además frente a él colgaba una curiosa escultura ecuestre de Venceslao.

Justo en la manzana de casas de al lado se encontraba otro pequeño tesoro oculto a las miradas de los turistas más superficiales. El jardín franciscano estaba situado a espaldas de la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves (Panna Marie Sněžná), en el centro de toda esa manzana de edificios. Por lo que para entrar, había que atravesar alguno de los pasajes que llegaban hasta él.

El pequeño jardín franciscano no estaba muy concurrido, casi parecía un oasis de tranquilidad en pleno centro praguense. Aunque vimos gente apresurada que lo atravesaba de un lado a otro, quizá los checos lo utilizaban también como atajo para llegar al otro lado en la mitad de tiempo. Incluso nosotros lo hicimos ya que nuestro hotel, el U Šuterů, se encontraba frente a una de sus entradas.

Aquella noche decidimos cenar en un lugar que no fuera demasiado turístico, nos gusta mezclarnos con la gente local siempre que podemos. Además habíamos aprendido las tres palabras mágicas para pedir la bebida en checo: Pivo, para la cerveza y neperlivá voda, para el agua sin gas. Además yo como buen intolerante a la lactosa me aprendí también tres o cuatro ingredientes que constituyen mi criptonita. Y lo cierto es que los camareros checos siempre agradecían con una sonrisa que unos extranjeros supieran un puñado de palabras en su idioma.

El restaurante se llamaba V Cípu, medio oculto en un callejón muy cerca de la Plaza de Venceslao. Aparentemente la clientela era enteramente checa y los platos que servía era cocina local sin florituras, exactamente lo que buscábamos.

Enlaces de interés:

Ayuntamiento Nuevo de Praga
Jardín Botánico de la Facultad de Ciencias Biológicas
Colina de Visehrad
Palacio de exposiciones (Galería Nacional). Veletržní palác (Národní galerie)
Jardín franciscano
Restaurante V Cipu

Diario de viaje a República checa:

Día 1. Planificando el viaje a Praga y la República Checa.
Día 2. Subida al barrio del Castillo de Praga y al monte Petrín.
Día 3. El Barrio Judío y la Ciudad Vieja de Praga.
Día 4. La Praga menos turística: Vyšehrad, Nové Město y el Palacio de exposiciones.
Día 5. Kutna Hora y Litomyšl. Iglesias y palacios patrimonio de la Humanidad
Día 6. Las ciudades más hermosas de Moravia: Olomouc y Kroměříž
Día 7. Por el Sur de la República checa: Cuevas, abismos y pueblos de cuento
Días 8-9. Český Krumlov. Una de las ciudades más bellas de Europa
Mapas de Praga y Olomouc