Visitamos el Preah Khan, Neak Pean, Ta Som y el grupo de Roluos.

Relieve de una garuda en los muros del Preah Khan

Relieve de una garuda en los muros del Preah Khan

Nuestro tercer día en Camboya parecía que pasaría sin pena ni gloria ya que la víspera ya habíamos visitado los templos más espectaculares de Angkor: el Bayon, el Ta Prohm y el Angkor Wat.
Nuestro vuelo de vuelta a Bangkok era a las 15h por lo que disponíamos de toda la mañana para ver algunos de los templos que no habíamos podido visitar los dos días anteriores.

Otros visitantes optan por contratar en la ciudad de Siem Reap, una especie de crucero por el cercano lago de Tonlé Sap, aunque por lo que pude leer en otros blogs, se trataba de una visita algo artificial en la que se visitan unas pocas aldeas flotantes muy humildes, cuyas gentes están acostumbradas al trasiego diario de turistas curiosos. Quizá estaba equivocado pero no me resultaba ni atractivo ni respetuoso. Sobre todo por la impresión de que el dinero que pagábamos no repercutía en estas comunidades tan pobres.

Atravesamos de nuevo la ciudad amurallada de Angkor Thom, pero esta vez no nos detuvimos y salimos por la puerta Norte. El tuk tuk nos dejó frente al templo de Preah Khan, que poseía uno de los mayores perímetros de todo el parque arqueológico.
Pese a que habíamos visto templos impresionantes los dos días anteriores, el Preah Khan consiguió sorprendernos. Se accedía a él a través de una especie de puente de piedra, que tenía a los lados un foso con agua. La balaustrada, como en otros templos tenía el motivo de una naga o serpiente mítica sujetada por decenas hombres, quizá soldados. Pero éstas estaban especialmente bien conservadas, con sus serpientes erguidas a 4 metros del suelo.

Frisos de bailarinas o apsaras en el Preah Khan

Frisos de bailarinas o apsaras en el Preah Khan

En el foso, convertido en una suerte de estanque selvático lleno de troncos cortados, ramas, nenúfares y árboles caídos, había un pescador delgado e inmóvil con su red, subido a uno de los troncos, en mitad del agua. Parecía casi mimetizado con su entorno. Lo estuvimos persiguiendo con la mirada unos minutos y no conseguimos percibir que moviera un solo músculo.

El elemento más distintivo del Preah Khan eran unas enormes garudas, un ser mítico que posee elementos de águila y de ser humano. Y al que se le considera un semi Dios en la mitología hinduista. Alrededor de los muros podían encontrarse hasta 72 de estas magníficas criaturas de más de tres metros de alto.
En el interior del recinto encontramos algo muy poco habitual en Angkor, un pequeño museo con algunos paneles explicativos muy interesantes sobre la identidad de las figuras míticas presentes en el templo. Y nos enteramos que muchas de estas estatuas de garudas estaban siendo restauradas gracias al patrocinio de empresas, fundaciones y personas privadas.

Los templetes del interior del Preah Khan tenían algunos de los relieves más refinados que vi en mi visita a Angkor, quizá sólo superados por los del Banteai Srei y el gran Angkor Wat. En especial quedé maravillado por los frisos de bailarinas o apsaras que adornaban los dinteles de las puertas.

El siguiente templo que visitamos se encontraba en el centro de un gran lago artificial, aunque en aquel momento el lago era más bien un lugar desolado lleno de matojos y cadáveres de árboles. Lo atravesamos por un camino elevado de tierra roja hasta llegar al centro. El Neak Pean era un templo modesto, diminuto pero tan distinto a todos los que habíamos visto que valía la pena acercarse.

Familia al completo en moto. Cerca de Siem Reap

Familia al completo en moto. Cerca de Siem Reap. Foto: Patricia (CdV)

En el centro de ese lago rectangular se asentaba una isla cuadrada evidentemente también artificial y en su centro se habían construido dos estanques cuadrados con las orillas rebajadas en graderíos por todos sus lados. En el centro del estanque de mayor tamaño se asentaba una especie de isla circular de piedra con una torrecilla. Todo formando un juego geométrico realmente sorprendente, solo visible desde el cielo.
El último templo que vimos a la orilla del lago Baray Preah Khan fue el Ta Som. Lo cierto es que después de tres días viendo templos, muchos de ellos nos resultaban ya indistinguibles unos de otros. Lo más destacable del Ta Som era que algunas de sus construcciones habían sido literalmente devoradas por la selva.

Nos montamos en el tuk tuk y nos dirigimos a toda velocidad hacia el grupo de los Roluos, a unos 12km al Este de Siem Reap. El gran valor de este pequeño grupo de templos radicaba en el hecho de que este lugar había sido la anterior capital del imperio jemer, y por tanto sus templos eran más antiguos y sirvieron en muchos casos, de modelo a los que encontrabamos en Angkor. Para ser justos tendríamos que haber comenzado nuestra visita por estos templos que eran los más antiguos, pero acabaron siendo nuestra última visita.

Tardamos un rato en llegar, ya que el tuk tuk cargado con 4 personas no daba más de sí, pero lejos de ser un inconveniente, nos permitió disfrutar de las carreteras camboyanas, todo un cúmulo de adorables imprudencias de tráfico. Vimos familias enteras subidas a pequeñas motos y niñas pedaleando en bicicletas gigantes, aunque lo más salvaje que vimos fue la ristra de motoristas que llevaban detrás dos cerdos vivos gruñendo y pataleando.
El entorno, en unos pocos kilómetros había cambiado sustancialmente, el bosque había dejado paso al campo abierto y alguna palmera desperdigada. La tierra era aquí de un rojizo penetrante, nos acercabamos al grupo de templos de Roluos.

Templo de Bakong (Roluos Group)

Templo de Bakong (Roluos Group)

Por fin llegamos al Bakong, uno de los primeros templos montaña construidos en toda la zona y datado a finales del siglo IX. La ausencia casi total de turistas y la paleta de colores vivos de aquel lugar hacía que tuviera un encanto especial. El foso con agua permitía una tupida vegetación verde en torno al templo, que contrastaba con los tonos tierras rojizos del terreno y el azul del cielo. El templo era magnífico y se conservaba, pese a su antigüedad, en un envidiable estado de conservación.

Muy cerca se encontraba el Preah Ko, un templito bastante más pequeño y algo destartalado excepto las tres torres principales. Aunque conservaba unas estatuas de leones sedentes muy interesantes.
La idea era visitar también un tercer templo llamado Lolei, pero como íbamos algo apurados de tiempo decidimos prescindir de él y marcharnos al hotel a por las maletas y de allí al aeropuerto. Nuestro plan era trasbordar en Bangkok y acabar en Shurat Thani, una ciudad del Sur de Tailandia, camino de Koh Phangan una isla paradisiaca del golfo de Tailandia pero esa es otra historia…

Diario de viaje a Camboya:

Día 1. Visita al parque arqueológico de Angkor. Banteay Srei, Mebon Oriental (East Mebon) y el Pre Rup
Día 2. Visita al parque arqueológico de Angkor. Angkor Wat, Ta Prohm, Bayon, Terraza de los Elefantes…
Día 3. Parque arqueológico de Angkor. Preah Khan, Neak Pean, Ta Som y el grupo de Roluos.
Mercados, restaurantes y pagodas de Siem Reap
Mapas de Angkor y Siem Reap