La plaza del mercado, la Basílica de Santa María y otros lugares de interés de Cracovia

Plaza de Jana Matejki y la Barbacana de Cracovia al fondo

Plaza de Jana Matejki y la Barbacana de Cracovia al fondo

No lo voy a negar, una de las razones de que pensáramos en viajar a Cracovia fue que Ryanair volaba desde Madrid a un precio muy asequible. Pero tengo que decir, que Cracovia, la antigua capital de Polonia, me pareció una de las ciudades más bonitas de Europa. Y creo que es una magnífica opción para un viaje de una semana o 10 días, ya que además la región a la que pertenece, la Pequeña Polonia (en polaco Malopolska) tiene grandes alicientes y probablemente la mayor densidad de monumentos y lugares Patrimonio de la Humanidad de Europa, en apenas el tamaño de la provincia de Toledo.

Llegamos a Cracovia, el aeropuerto era diminuto, por lo que apenas tardamos unos segundos en salir. Para ir hasta la ciudad podíamos coger un autobús (números 208 y 292), un taxi, pero nos decidimos por el tren, porque era más rápido y cómodo. La parada del aeropuerto, casi un apeadero, estaba como a medio kilometro y nosotros lo hicimos a pie por el arcén de una carretera. Parece que había una lanzadera que te acercaba, así que sean juiciosos y no hagan como nosotros.

El centro histórico de Cracovia era algo ovalado, pero compacto y no excesivamente grande, ideal para patearlo de arriba a abajo. Las antiguas murallas que rodeaban el centro histórico habían desaparecido en casi todo su perímetro y en su lugar la ciudad se encontraba ahora rodeada por jardines. Tal vez Donald Trump debería tomar nota.

Plaza del mercado de Cracovia y Basílica de Santa María

Plaza del mercado de Cracovia y Basílica de Santa María

Al sur del centro histórico serpenteaba plácido el Vístula, uno de los ríos más largos y caudalosos de Europa, y al norte se situaba la estación del tren. Junto a ella se encontraba a un lado el mayor centro comercial de la ciudad y al otro el edificio de Correos y la estación de autobuses, por lo que lo que elegimos nuestro alojamiento en esta zona con servicios y bien comunicada.

El Aparthotel Maria era una especie de Guest house, barato y adorable, con una habitación inmensa y luminosa y una estufa antigua de porcelana de más de dos metros de alto en un rincón. Abajo tenía una especie de comedor y cocina dónde los huéspedes podían guardar y hacerse la comida o la cena. Dejamos las maletas y nos fuimos a recorrer la ciudad.

A cinco minutos de la Guest House estaba la barbacana de Cracovia, una curiosa construcción defensiva de estructura circular y con un pequeño foso en torno a ella. Originalmente se utilizaba para controlar el acceso a la ciudad y estaba conectada a las murallas que estaban unos metros más allá.

Justo detrás de la barbacana se encontraba la puerta de San Florián, una bonita torre fortificada rodeada de uno de los tramos de muralla todavía supervivientes. Por la parte interior de la torre podía verse a cierta altura un bajo relieve de San Florián, el patrón de Polonia, metido en una hornacina con armadura y ondeando su bandera roja.

Tomando una cerveza en la Plaza del mercado

Tomando una cerveza en la Plaza del mercado

Éste era el acceso principal al casco antiguo, a través de la calle Floriańska probablemente la calle comercial más importante de la ciudad y por la que pasamos infinidad de veces yendo y viniendo en los días que estuvimos en Cracovia. La calle estaba plagada de restaurantes, hoteles, tiendas de ropa, de recuerdos. En algún blog recomendaban una casa de cambio de Floriańska, llamadas aquí Kantor y allí cambiamos nuestros euros por złotys, la moneda local.

Hacía un buen rato que podíamos ver las elevadas torres de la Basílica de Santa María, pero al llegar junto a ella también se abrió ante nosotros la plaza del mercado, desde ese mismo momento una de mis plazas preferidas del mundo. Era inmensa y más bien cuadrada, con la característica poco común de que el centro de la plaza lo ocupaba un largo y solitario edificio, era la lonja de los Paños. Parece ser que esta curiosa disposición de la plaza mayor con un edificio central es típica de esta parte de Europa Central ya que sólo la he visto en Tarnow también en el Sur de Polonia y en Olomouc en la cercana República Checa.

La plaza del mercado de Cracovia se considera la plaza medieval más grande de Europa, ya que su trazado se remonta al siglo XIII. Los laterales estaban ocupados por una línea ininterrumpida de bonitas casas burguesas y palacetes de origen medieval en colores pastel.

La plaza (Rynek Główny en polaco) era dominada, desde uno de los laterales, por la alta e imponente Basílica de Santa María. La iglesia original databa del siglo XIII pero el edificio había sido totalmente reconstruido dos siglos después en estilo gótico, gracias a la aportación de muchos vecinos de Cracovia. No debían ir muy boyantes las arcas ciudadanas ya que eligieron un material muy barato como el ladrillo. Sin embargo valía la pena pagar la entrada para poder admirar el enorme retablo de Veit Stoss, tallado en madera a finales del siglo XV. Aunque casi más sorprendente aún, era el llamativo interior, en especial sus bóvedas pintadas en azul y oro.

Nos sentamos en una de las numerosas cafeterías con terraza de la plaza, al más puro estilo turista. Y es que los precios en Polonia, al menos en comparación con una gran ciudad española, eran más que asequibles. Aquella terraza era uno de esos maravillosos sitios donde sentarse y simplemente observar lo que pasaba delante, suponía un placer en sí mismo. Nos acabamos la cerveza y seguimos paseando por la ciudad.

calles Poselska con Grozka (Cracovia)

calles Poselska con Grozka (Cracovia)

En la propia plaza había otros puntos de interés. La lonja de los paños era un edificio renacentista (con añadidos posteriores) alargado y cubierto en sus laterales por anchas arquerías concebido para el mercadeo y el trueque de mercancías. Bajo los arcos y en el interior encontramos tiendas de recuerdos y artesanía que recorrimos con tranquilidad entre la gente.
Por cierto, mi taza de desayuno favorita la compré en una de estas tiendas.

Al lado de la lonja encontramos una torre gótica, que era la única parte superviviente del antiguo ayuntamiento, demolido en el siglo XIX. La torre había sido utilizada como prisión pero ahora formaba parte del Museo de Historia de Cracovia y se exponían fotografías de la plaza.

Junto a una de las esquinas de la plaza se encontraba aislada y solitaria la pequeña iglesia románica de San Adalberto, con su característica cúpula verde y ajena a la línea marcadas por el resto de edificios. San Adalberto, construida en el siglo XI, era anterior incluso a la plaza del mercado y literalmente la ciudad había crecido a su alrededor. Eso fue incluso más evidente cuando nos asomamos a su interior, cuya planta estaba por debajo del nivel del resto de la plaza.

calle Kanonicza (Cracovia)

calle Kanonicza (Cracovia)

Seguimos por la calle principal que aquí tomaba el nombre de Grodzka y que llegaba hasta el mismo castillo Wawell, probablemente el monumento más espectacular de la ciudad y que visitaríamos al día siguiente.
La calle Grodzka, al menos los aledaños de la plaza del mercado, había sido engullida por el turismo, solo veíamos tiendas de souvenirs, restaurantes y casas de cambios. Sin embargo, valía la pena seguir andando por ella, al menos hasta la plaza de María Magdalena, una sencilla placita cuadrada desde donde podían verse dos iglesias la muy barroca Iglesia de San Pedro y San Pablo y justo al lado, la iglesia de San Andrés con sus dos llamativas torres de cúpulas verdosas. Allí vimos, en unos carteles, el programa de conciertos de la Iglesia de San Pedro y San Pablo, y nos dio mucha rabia no poder asistir a ninguno ya que el precio era muy apetecible. De manera que a quien le guste la música clásica y las bandas sonoras sería buena idea informarse antes de llegar a Cracovia. Conciertos en Cracovia

Al otro lado de la plaza de María Magdalena seguimos paseando por la calle Kanonicza, quizá una de las calles más bonitas de la ciudad, llena de casas nobles, portales blasonados y edificios eclesiásticos.
De todos modos, creo que cuando más disfrutamos fue cuando nos metimos por callejuelas secundarias, buscando rincones menos transitados. En particular me gusto mucho la zona a espaldas de la Basílica de Santa María, dónde paseamos por la plaza Mały Rynek (del mercado pequeño) o el convento de los Dominicos.


Enlaces de interés:

Cracovia (página oficial)
Apartahotel Maria
San Florián, patrón de Polonia

Eventos y conciertos en Cracovia:

Krakow info
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