El sur de Escocia posee múltiples alicientes para escaparse un día en trasporte público.

Tres visitas desde Edimburgo: Glasgow, Stirling y las abadias de los Borders

Tres visitas desde Edimburgo: Glasgow, Stirling y las abadias de los Borders

Edimburgo, la capital escocesa, es una ciudad tremendamente interesante, pero también puede servir como base para visitar varios lugares del Sur de Escocia. Hay mucho donde escoger: una gran ciudad, el castillo más espectacular de Escocia o las preciosas abadías en ruinas junto a los límites con Inglaterra.

Se puede llegar tanto en autobús como tren, aunque el autobús suele ser más barato también más lento. Para nuestras excursiones usamos el autobús, y si no recuerdo mal, siempre fuimos a las taquillas para tener mayor libertad de horarios (suele salir algo más barato por internet). Hay varias empresas de buses presentes en esta zona del sur de Escocia Citylink, Megabus, First… Nosotros utilizamos la primera varias veces sin ningún problema.
Curiosamente en Edimburgo, tanto la estación de autobuses (Edinburgh Bus Station) como la de tren (Waverley Station) se encuentran muy cerca una de otra, en el entorno de la importante Princes Street.

Glasgow

Probablemente una de las primeras ideas que surge al planificar un viaje por Escocia es hacer una visita a la ciudad de Glasgow. Con unos 600.000 habitantes no solo tiene mayor población que la capital escocesa sino que es la gran urbe del norte británico, mucho mayor que la inglesa Newcastle o la Norirlandesa Belfast.

Glasgow es la ciudad más joven, viva y efervescente de Escocia. Destaca por su vida nocturna, sus pubs añejos, y sus salas con música en vivo. Pero conviene tener en cuenta, que puede resultar tremendamente decepcionante en cuanto a su patrimonio histórico y artístico.

Scotland Street School Museum obra de Charles Rennie Mackintosh

Scotland Street School Museum obra de Charles Rennie Mackintosh

El East End es una de las zonas más antiguas de Glasgow y posee algunos de los edificios y lugares más interesantes de la ciudad. En especial, la catedral, un bello edificio gótico de piedra oscura, en el que sobresale una enorme torre en mitad de su corto crucero. Merece la pena ver su interior, sobre todo la maravillosa cripta del siglo XIII donde se halla la tumba de San Mungo, fundador de un monasterio en este mismo lugar, allá por el siglo V.

A espaldas de la catedral se encuentra sobre una colina, la Necrópolis de Glasgow, un cementerio creado en el siglo XIX, repleto de pequeños monumentos funerarios y desde donde se tiene una bonita vista de los alrededores.

En Castle street, a dos pasos de la catedral se puede visitar el curioso St Mungo Museum dedicado a las distintas religiones y tradiciones. Algo más interesante es el Provand’s Lordship. Construida en 1471, se trata de la casa más antigua que se ha conservado en Glasgow. Era la vivienda del pastor del hospital de San Nicolás y en la actualidad funciona como un pequeño museo que muestra enseres y mobiliario medieval.

Hacia el Oeste, en el centro de la ciudad, se encuentra la espaciosa George Square vigilada por el City Chambers, el imponente ayuntamiento de Glasgow, de estilo victoriano. Algunas de sus estancias interiores con techumbres de mosaicos y escaleras de mármol de Carrara son tremendamente lujosas, un gran contraste en una ciudad obrera como Glasgow.

A dos manzanas, tan sólo, se sitúa Buchanan Street, la calle comercial más importante de la ciudad y una buena zona dónde buscar un lugar acogedor dónde comer o tomar una copa. En uno de los callejones perpendiculares podemos encontrar el Lighthouse, las antiguas oficinas del Glasgow Herald, un edificio construido por el gran arquitecto modernista Charles Rennie Mackintosh, omnipresente en toda la ciudad. Si se tiene tiempo puede hacerse una ruta monográfica por sus obras más importantes en Glasgow (ver enlaces abajo). Aunque será necesario desplazarse en metro y autobús porque las distancias son grandes.

Lamentablemente la excelsa cafetería The Willow Tea Rooms, quizá su obra más conocida, se encuentra en plena restauración hasta 2018 (existe otro Willow Tea en Buchanan St. pero no es original de Mackintosh ya que se inauguró en 1997). Pero pueden visitarse otras obras mayores como The Glasgow School of Art o el interesante Scotland Street School Museum, un colegio construido en 1906 y dónde el visitante se halla inmerso, como si se tratara de una máquina del tiempo, en unas aulas de principios de siglo del XX.

En el West End puede visitarse la Universidad de Glasgow, fundada en 1451, con su característica torre de 85 metros de altura. Justo enfrente está el Museo Kelvingrove, uno de los más visitados de Reino Unido y que atesora una colección muy heterogénea que incluye pintura francesa y holandesa, armaduras, pistolas y animales disecados.

Stirling

La excursión a Stirling es absolutamente inexcusable. No solamente se encuentra a una hora o menos de Edimburgo y Glasgow sino que se trata de una ciudad no demasiado grande, con un centro histórico medieval bien conservado y que se recorre con gran facilidad y placer a pie.


Durante siglos Stirling se ha considerado un lugar estratégico y ello se comprende fácilmente al contemplar un mapa de Escocia, ya que está situada en la zona geográficamente más estrecha del país y se convirtió en paso obligado entre las ciudades del Sur y las Highlands al Norte. Si a eso le añadimos la magnífica atalaya donde está situado el castillo de Stirling, desde donde es posible controlar muchas millas a la redonda, no es de extrañar que por aquí ocurrieran no pocas batallas.

Si se van a visitar varios monumentos de Escocia conviene hacerse con el Explorer Pass, que permite el acceso a casi 80 monumentos escoceses del que el castillo de Stirling es uno de los más importantes.

El mágnifico castillo de Stirling

El mágnifico castillo de Stirling

Las partes más antiguas del castillo datan del siglo XIV, aunque la mayor parte fueron construidos en los siglos XV y XVI. Es curioso, que el castillo resulta espectacular desde abajo por su emplazamiento, ocupando toda la colina. Pero se disfruta aún más en su interior, recorriendo las murallas y barbacanas como en su día lo hicieron los héroes escoceses William Wallace y Robert Bruce luchando contra los ingleses.

En torno al empedrado patio de armas se encuentran los edificios más interesantes de la fortaleza: el delicado palacio renacentista, el Regimental Museum y finalmente la capilla real. Quien disfrute con los castillos medievales podrá pasarse horas en éste, además, si el día es claro se distingue el Wallace Monument situado a unos 4 km.
Muy cerca de la entrada al castillo se encuentra el Argyll’s Lodging una bonita mansión del siglo XVI que bien merece una visita.

Si uno sube al centro histórico por Spittal street, luego convertida en St John street verá desde lejos la rotunda cabecera gótica del otro gran monumento de Stirling: la iglesia de Holy Rude. Posee unos preciosos ventanales con arcos apuntados y tracerías góticas así como unas techumbres de madera medievales.

La bajada puede hacerse bordeando por fuera las imponentes murallas por la callecita conocida por el descriptivo nombre de The back walk. Hay otros edificios interesantes en la ciudad que se pueden visitar: el Hospital de Cowane o la Stirling old town jail.

Aunque merece más la pena salirse prácticamente de la ciudad para cruzar por el espléndido puente de piedra sobre el rio Forth. Un poco más allá queda una torre reconstruida y unos pocos restos más de la antigua abadia de Cambuskenneth.

Las abadías de Borders

Llegar en trasporte público a las pequeñas localidades de los Borders dónde están las abadías es algo más complicado. La mejor opción es posiblemente coger la línea de tren Borders Railway hasta Galashiels, el pueblo más grande de la zona, o hasta Tweedbank. Y después tomar un autobús a Melrose, dónde se encuentra la abadía más cercana a Edimburgo.

Existen cuatro preciosas abadías en una zona relativamente pequeña de los Borders, todas ellas más o menos ruinosas pero con los suficientes muros en pie como para hacerse una idea de lo que fueron, sin duda merece la pena su visita. El Explorer Pass permite la entrada libre a tres de ellas, la de Kelso es gratuita.

Intentar visitar las cuatro en transporte público, en un solo día quizá sea un plan muy ambicioso. Al ser una zona rural no muy poblada, puede ser complicado cuadrar los horarios de los no demasiado frecuentes autobuses. Evidentemente para ver las cuatro sería preferible disponer de vehículo privado.
Pero visitar dos de ellas es perfectamente factible. Nosotros incluso fuimos a pie entre Melrose y Dryburgh que distan unos 7km.

Ruinas de la abadía de Melrose en la región de Borders

Ruinas de la abadía de Melrose en la región de Borders

Cuando entramos a la abadía de Melrose comprendimos que pueden ser mucho más evocadoras unas ruinas, que un edificio perfectamente conservado. Después de muchos años viajando sigo pensando que es una de las iglesias más bellas que he visto nunca.

Su piedra rojiza contrastaba con el verde de la hierba y el gris plomizo del cielo. Y los arcos góticos desnudos de una de las naves laterales no sustentaban ninguna bóveda ni techo. El crucero era la parte que había quedado más entera, por lo demás, parecía como si un huracán hubiera arrancado la mitad de la iglesia, dejando en pie unos arbotantes allí, unos arcos allá, una cabecera desguarnecida.

Una escalera nos permitió subir hasta el tejado y admirar la abadía desde las alturas. Detrás de la iglesia se encontraba el cementerio de la abadía de Melrose.

Las oficinas de turismo de la región pueden proporcionar folletos y mapas de diversas rutas que se pueden hacer en bicicleta e incluso a pie. Una de estas rutas conecta ambas abadías a través de las suaves y verdes Eildon hills. Un poco más allá del pueblecito de Newton St Boswells y tras atravesar un puente colgante sobre el rio Tweed se llega a la abadía de Dryburg.

Ésta quizá no es tan espectacular como la de Melrose, sin embargo está situada en un entorno bucólico, en la orilla de un meandro del Tweed y rodeado de un bosquecillo. De la iglesia abacial no queda demasiado, sin embargo otras estancias como la sala capitular, el calefactorio o la biblioteca están prácticamente completas.

Sir Walter Scott, el famoso escritor romántico, que vivió en la zona y reconstruyó la abadía de Melrose, está enterrado en el transepto de la iglesia de Dryburgh.

Las otras dos abadías también son tremendamente interesantes. La de Kelso se considera uno de los máximos exponentes del románico en Escocia y la de Jedburgh es probablemente la que se conserva en mejor estado de las cuatro abadías, por lo que ambas merecen una visita sin prisas.

Enlaces de interés:
Mackintosh en Glasgow
Más Edimburgo (Buena guía de Edimburgo y Escocia, en español)
Explorer Pass
Abadías de Borders

Transporte público:

Ferrocarriles
Scotrail (Página inicio)
Scotrail (Región Borders)
Empresas de autobuses
Citylink
Megabus
Perrymans
First Group