La República checa posee bellas ciudades a pocas horas de Praga

Iglesia de Todos los Santos en Sedlec (Kutna Hora)

Iglesia de Todos los Santos en Sedlec (Kutna Hora)

Después de cuatro días en Praga, por fin íbamos a salir de la capital checa. Habíamos reservado por internet, un coche, para corretear 8 días por el país (ver mapa con la ruta). La oficina estaba en la Estación Central de Praga (Praha Hlavní Nádraží), muy cerca de la Plaza Wenceslao y de nuestro hotel.
Poco más tarde de las 9 de la mañana ya estábamos rellenando los papeles del alquiler. Cómo ni los dependientes ni nosotros teníamos un inglés demasiado fluido al final contratamos un seguro que debía ser la repera porque resultó carísimo. Pero de eso nos dimos cuenta ya en España, cuando revisamos los movimientos bancarios, así que salimos de Praga tan felices y ajenos al sablazo.

Por supuesto nos hicimos también con un GPS para orientarnos. Cuando viajo en coche no me gusta perder el tiempo buscando donde aparcar, así que tenía anotados un par de calles o aparcamientos gratuitos en cada ciudad, que íbamos a visitar. Estos lugares los había localizado navegando por el Google street view, que me parece súper útil para estas cosas. A menudo no era necesario, pero en algunas ciudades nos ahorró el estar dando vueltas un buen rato.
En poco más de una hora llegamos a Sedlec, un pequeño municipio en los arrabales de la ciudad de Kutna Hora. Allí teníamos que ver una capilla, y ciertamente su exterior era más bien anodino. En el pequeño cementerio adyacente a la iglesia gótica habían sido enterrados miles de cuerpos durante siglos y en 1870 František Rint, un escultor que tallaba madera fue contratado para organizar de algún modo todo aquel montón de huesos. El resultado de su obra no podía ser más espectacular y difícilmente dejaba indiferente a alguien.

Colegio jesuita y al fondo la iglesia de San Jacobo (Kutna Hora)

Colegio jesuita y al fondo la iglesia de San Jacobo (Kutna Hora)

La iglesia de Todos los Santos estaba cubierta por todo tipo de decoración y mobiliario realizado con huesos humanos: lámparas de araña, pirámides de cráneos y fémures, escudos nobiliarios y demás guirnaldas macabras decoraban aquella inefable capilla.

A mis amigos les había ocultado lo que había en el interior de la iglesia de Sedlec, de manera que se quedaron con la mandíbula desencajada durante un buen rato, cuando vieron todos aquellos huesos humanos. De algún modo te hacía pensar en la fugacidad de nuestra existencia y en cómo miles de huesos humanos anónimos habían sido usados para crear algo bello e intemporal.

El otro gran monumento de Kutna Hora era la impactante Catedral de Santa Bárbara, situada en la parte alta de un gran desnivel, por lo que era visible desde gran parte de la ciudad.
Su construcción comenzó a finales del siglo XIV pero fue interrumpida múltiples veces (por guerras, falta de fondos…) por lo que la catedral no se concluyó hasta 1905. Muchas veces una construcción prolongada durante siglos provoca que los edificios sean poco más que una amalgama de estilos y materiales, dónde cada arquitecto ha intentado dejar su impronta. Sin embargo la catedral de Santa Bárbara muestra una belleza espectacular y homogénea, en especial por sus elegantes arbotantes y sus afiladas cúpulas.

Fuimos hacia el centro de la ciudad por la calle Barborská, a un lado quedaba un terraplen muy verde con cuidadas terrazas de setos y al otro la larga fachada del colegio jesuita, austera pero elegante. Frente al colegio se erigían 13 estatuas de los santos más influyentes para esta congregación, incluido la del español San Ignacio de Loyola.

Parque de Litomyšl y Palacio de Litomyšl

Parque y Palacio de Litomyšl

Nos sentamos a un tomar algo en la placita Smíškova, y recuerdo con enorme placer aquella cerveza fresquita con la Catedral de Santa Bárbara al fondo.
El paseo por la calle Barborská era verdaderamente precioso: a un lado quedaba la puntiaguda Catedral de Santa Bárbara y al otro el centro histórico de Kutna Hora, dónde sobresalía otra bonita iglesia gótica, la de San Jacobo (Kostel Sv. Jakuba). Esta iglesia construida en el siglo XV, se encontraba encajada entre callejas adorables y un par de placitas minúsculas, de manera que parecía que tuvo que crecer hacia arriba. Sus naves eran altas y estrechas y aún más su torre que alcanzaba los 85 metros.

Otro de los edificios relevantes de la ciudad era el conocido como Corte italiana, que funcionó en su día como residencia real y Casa de la moneda. La ciudad tuvo una gran época de esplendor debido a las minas de plata que había en la zona y en este edificio se acuñaban las monedas del reino.
En la actualidad es la sede del ayuntamiento y también el museo más interesante de la ciudad, aunque nosotros no pudimos visitarlo por falta de tiempo. Paseamos un rato más por su pequeño y agradable casco antiguo y nos dirigimos hacia Litomyšl.

Esta ciudad del Este del país, cercana a la frontera polaca, posee orgullosa uno de los palacios más bellos y singulares de la República Checa. El palacio de Litomyšl aparece por méritos propios en la lista del patrimonio de la Humanidad desde 1999. El edificio construido en el siglo XVI delataba una clara influencia del Renacimiento italiano, evidente al contemplar el bello esgrafiado que decoraba sus muros de arriba abajo.
Llegamos a la oficina de turismo situada junto a la entrada del palacio, su horario era de 10:00 a 17:00h por lo que todavía podíamos unirnos a la última visita guiada en inglés.

Precisamente en Litomyšl tuvieron la simpática idea de incitar a los turistas a visitar los monumentos y lugares patrimonio de la Humanidad checos, un total de 12. Para ello te imprimías una hoja que te enviaban y que ibas rellenando con los cuños de al menos 3 oficinas de turismo de estos lugares para entrar en un sorteo con premios muy interesantes. Lo cierto es que esto parecía más dirigido al turista local ya que sólo se encuentra en la versión checa de la web, aunque nosotros participamos igualmente y nos regalaron un pin de la Unesco. (Ver enlaces abajo)

Calle Smetanovo con la torre del antiguo ayuntamiento (Litomyšl)

Calle Smetanovo con la torre del antiguo ayuntamiento (Litomyšl)

Esperamos unos minutos junto al patio interior a que se formara el grupo para la visita y por fin llegó la guía, que objetivamente era rubia, estilizada, guapísima y con un buen inglés. Pasamos junto al escenario colocado en el patio en el que ensayaba una orquesta y nos quedamos embobados escuchándola. No en vano esta ciudad tenía una larga tradición musical y era la cuna del compositor Bedřich Smetana.

De su interior recuerdo sobre todo su fastuoso teatro, con sus decorados y telones de siglos pasados, con un encanto difícil de explicar.
La ciudad de Litomyšl es esencialmente conocida por su palacio, pero descubrimos que tenía otros lugares muy agradables, como los jardines del Monasterio, entre dos bonitas iglesias y por supuesto su calle principal, llamada como su hijo más ilustre (Smetana), que ha mantenido inalteradas sus casas coloridas de estilo renacentista y barroco y la inmensa torre del antiguo ayuntamiento.

No nos hubiera importado quedarnos allí pero debíamos seguir camino hacía Olomouc donde hacíamos noche, otra bella ciudad ya en la región de Moravia. Pero esa es otra historia.

Enlaces de interés:
Patrimonio de la Humanidad en la República Checa
Kutna Hora. Página oficial
Litomyšl. Página oficial
Bohemia Oriental
Concurso Patrimonio de la Humanidad (en checo)
Traductor Babylon. Checo-Español

Diario de viaje a República checa:

Día 1. Planificando el viaje a Praga y la República Checa.
Día 2. Subida al barrio del Castillo de Praga y al monte Petrín.
Día 3. El Barrio Judío y la Ciudad Vieja de Praga.
Día 4. La Praga menos turística: Vyšehrad, Nové Město y el Palacio de exposiciones.
Día 5. Kutna Hora y Litomyšl. Iglesias y palacios patrimonio de la Humanidad
Día 6. Las ciudades más hermosas de Moravia: Olomouc y Kroměříž
Día 7. Por el Sur de la República checa: Cuevas, abismos y pueblos de cuento
Días 8-9. Český Krumlov. Una de las ciudades más bellas de Europa
Mapas de Praga y Olomouc