Te contamos nuestra experiencia en los alojamientos de un viaje a Japón

Yamakyu un ryokan tradicional de Takayama

Yamakyu un ryokan tradicional de Takayama

Japón es un país que posee una red de alojamientos extensa y variada, pero cuyo precio medio puede parecer algo caro si se compara con otros países de su entorno. Japón es un país desarrollado, con un nivel de vida alto, similar en ese sentido a los países occidentales más avanzados.

Por otro lado, el concepto de hospedaje en Japón, es muy distinto al nuestro. Los hoteles de estilo japonés cuentan con futones sobre el suelo, en vez de camas, las habitaciones suelen ser diáfanas, sin apenas mobiliario, con puertas correderas y suelos de tatami. Pueden denominarse también Ryokan moderno u Hotel ryokan, a menudo las distinciones entre los distintos tipos de alojamiento son muy difusas y dependen también de los servicios e instalaciones que ofrezcan.

Por su parte el ryokan tradicional, suele estar instalado en un edificio más antiguo y respetar más fielmente las tradiciones japonesas. Este tipo de ryokan tiene diversas características que le confieren un interés en sí mismo. El mishuku es a grosso modo, un ryokan más pequeño, con menos servicios y a menudo regentado por una familia, que podría considerarse el equivalente a una Casa de Huéspedes.

Hospedarse en un ryokan tradicional es una experiencia inexcusable para todo aquel interesado en la cultura japonesa. Los ryokanes ofrecen a los huéspedes una espléndida muestra de la hospitalidad japonesa, suelen contar con baños termales (onsen), proporcionan cómodas yukatas para vestir, preparan los futones todos los días y sirven desayunos muy variados a la manera tradicional.

Dormitorio de nuestra habitación en el Hotel Edoya de Tokio

Dormitorio de nuestra habitación en el Hotel Edoya de Tokio

Por supuesto que en las grandes ciudades existen muchos hoteles de tipo occidental, pero no parece muy lógico visitar un país tan interesante culturalmente como Japón y esquivar deliberadamente una de sus tradiciones más arraigadas. Algo así como si un extranjero viniera a nuestro país y se alimentara sólo de comida rápida.

En el caso de Japón es bastante habitual que algunos hoteles y ryokanes de los más pequeños y atractivos no tengan abiertas las reservas en las webs generalistas (tipo Booking, Agoda, Japanese Guest houses…) hasta los últimos 3 meses. Hay que tener también en cuenta, que según parece, los turistas japoneses son muy previsores, por lo que conviene ponerse en contacto directamente con el hotel para asegurar tu reserva. Nosotros hicimos las reservas con más de 4 meses de antelación, sobre todo porque pensábamos visitar lugares como Miyajima o Koyasan (pequeños enclaves turísticos) que contaban con muy pocos alojamientos donde elegir.

Los alojamientos más asequibles eran los hoteles capsula, que pueden resultar una experiencia curiosa para algunos, aunque a mí personalmente no me atraía demasiado sentirme como una sardina enlatada durante toda la noche.

Hotel Edoya (Tokio)
Lo que más nos gustó del Hotel Edoya fue su inmejorable situación, cerca de la estación de tren de Ueno pero también con otras paradas de metro y la línea JR muy próximas. El Edoya se encontraba a 10 minutos a pie del barrio electrónico de Akihabara y del parque Ueno.

Éste era un alojamiento de tipo japonés sin grandes lujos pero cómodo y con una relación calidad/precio espectacular. El hotel Edoya era de sobra conocido por los viajeros y bloggers españoles y encontramos varias referencias de él en internet, por lo que su aceptación estaba muy contrastada.

Pequeño rotenburo en el Yamakyu en Takayama

Pequeño rotenburo en el Yamakyu de Takayama

Las habitaciones eran bastante grandes para el standart japonés. Quizá lo que menos nos gustó fue la ducha y la bañera, poco prácticas para un occidental y el inodoro separado en un cuartito. Por lo demás el alojamiento era amplio y acogedor. Los desayunos eran muy variados, aunque convenía no coincidir con otros huéspedes, para poder servirse la comida en tan escaso espacio. Los empleados fueron muy serviciales, pero como no hablaban nada de inglés era muy complicado preguntarles algo fuera de lo habitual. Aunque no los usamos, tenía baños calientes.
Habitación triple + desayuno 14250¥ (124€ por noche, Otoño 2016). 4 nochesRecomendable.
Mapa de situación del hotel Edoya

Yamakyu (Takayama)
Teníamos claro que queríamos alojarnos en un ryokan en la preciosa y tradicional ciudad de Takayama, probablemente uno de los mejores lugares donde hacerlo. La oferta era grande para ser una ciudad más bien pequeña, pero los alojamientos mejor valorados eran casi prohibitivos. Sin embargo decidimos hacer un esfuerzo y nos decantamos por el Oyado Yamakyu, un ryokan con comentarios muy positivos en distintas webs.

Fachada de la Guest House Costa del Sol en Kioto

Fachada de la Guest House Costa del Sol en Kioto

Casi todos los viajeros que llegan a Takayama lo hacen mediante el tren de alta velocidad. Lo que ha provocado, seguramente, que la mayoría de los alojamientos se encuentren en la ribera Oeste del rio, muy cerca de la estación de tren. Éste no era el caso del Yamakyu que estaba algo alejado, en el límite oriental de la ciudad, junto a los templos de Higashiyama. Quizá por ello el Yamakyu tenía un precio más asequible que otros ryokanes de su nivel. Sin embargo este alojamiento contaba con un servicio de lanzadera gratuito desde y hasta la estación que resultaba de lo más práctico.

El Yamakyu nos resultó encantador desde el primer momento, con su moqueta roja, sus anticuados saloncitos y sus hospitalarios empleados. Nos acompañaron hasta nuestra habitación, había una mesa baja con sillas sin patas a su alrededor y mirando por la ventana podíamos ver un precioso templo budista al otro lado de la calle. Cuando volvimos, después de cenar, nos habían preparado los futones para dormir y dejado unas yukatas y lo necesario para el baño.

Decidimos utilizar el onsen o baños calientes, algo que en Japón se convierte casi en un ritual. Y aunque al principio imponía un poco ver desnudos a unos desconocidos, lo cierto es que era algo que se tomaba con tremenda naturalidad. Al ser un establecimiento más bien pequeño casi todo el tiempo estuve a solas disfrutando de la pila de agua caliente tanto dentro como en la del exterior. Resultó tremendamente relajante, sobre todo después del día que hicimos una dura ruta de senderismo por Kamikochi.

El desayuno también nos resultó sorprendente y contenía tantos platos e ingredientes que aparte del sempiterno arroz hervido, café o té y un huevo escalfado lo demás era más bien desconocido para nosotros.
Habitación triple + desayuno 21060¥ /165€ por noche (Pago por adelantado al realizar la reserva). 2 noches Muy recomendable.

El hotel Kokusai con su famosa torre (Hiroshima)

El hotel Kokusai con su distintiva torre (Hiroshima)

Guest House Costa del Sol (Kioto)
En esta etapa de nuestro itinerario por Japón viajábamos con el JR pass a distintas ciudades, de manera que nos convenía un alojamiento cercano a la estación de trenes de Kioto, apenas estaríamos en la ciudad más allá que para dormir.
Debido a que habíamos pagado más de lo previsto para disfrutar de un ryokan y una machiya, intentamos compensar el presupuesto reservando en un alojamiento más modesto, para nuestros primeros días en Kioto. Sin embargo esta casa de huéspedes de nombre tan estrafalario aquí en mitad del Japón, nos ofreció una habitación muy luminosa más que correcta, un baño privado muy decente y buena conexión Wi-fi.

En este rango de precio, al menos en Kioto, era muy complicado encontrar alojamientos con baño privado, por lo que la Guest House Costa del Sol era una opción más que interesante. Además se encontraba a tan sólo 15 minutos andando en línea recta de la estación.

Lo peor quizá fue subir las pesadas maletas por las empinadas escaleras, ya que no había ascensor, ojalá nos hubieran dado una habitación en el primer piso.


Las zonas comunes eran quizá su mayor debilidad ya que se reducían a un escueto recibidor y una cocina algo vetusta donde también había una lavadora de pago, frigorífico y microondas. No servían comidas, pero podías cocinarte tu mismo.

Habitación triple (sin desayuno) 10800¥ / (94€ por noche otoño 2016) 3 noches Práctico y económico

Hiroshima Kokusai Hotel (Hiroshima)
Cómo ya conté en el artículo de nuestro octavo día en Japón, teníamos previsto hacer noche en un precioso ryokan de la isla de Miyajima, pero una amenaza de tifón nos impidió llegar y tuvimos que cancelar la reserva esa misma tarde y buscar otro hotel por internet en la cercana ciudad de Hiroshima. El ryokan era concretamente la Guest House Kikugawa uno de los más bonitos y asequibles de la isla.

Interior de nuestra machiya en Kioto  (Kaikoan Komachi)

Interior de nuestra machiya en Kioto (Kaikoan Komachi)

Pero acabamos en el Hotel Kokusai que pese a las prisas y a la improvisación con que lo escogimos resultó una elección bastante acertada. A pesar de haber conocido tiempos mejores allá por los años 80, el Kokusai seguía conservando cierta elegancia. Los pasillos del hotel estaban algo raídos, pero nuestra habitación de tipo occidental no tenía ninguna pega, en especial el cuarto de baño espacioso y limpio. Aunque lo mejor era su situación: en pleno centro de Hiroshima y a pocos minutos de la cúpula del monumento a la Paz.
Habitación triple (sin desayuno) 13400¥ / (117€ por noche, otoño 2016) 1 noche Práctico

Kaikoan Komachi (Kioto)
Durante mucho tiempo había buscado por internet y ya había perdido toda esperanza de encontrar una habitación a buen precio en algún bonito ryokan de Kioto. De hecho, ya había reservado una habitación diminuta para 3 personas de 10m2 por unos 175€ la noche.

Sin embargo curioseando diversos blogs en inglés acabé en la página de Kaikoan, una empresa japonesa que gestionaba diversas casas tradicionales, llamadas machiyas, en una de las zonas más bonitas de Kioto. (Las machiyas de Kaikoan se pueden reservar en Booking.com desde finales de 2016).

El bonito corredor de acceso a las machiyas Kaikoan (Kioto)

El bonito corredor de acceso a las machiyas Kaikoan (Kioto)

Acudimos a la oficina de Kaikoan y después de realizar el check-in, la diminuta y amable mujer nos acompañó dos calles más allá hasta nuestro alojamiento. En un edificio de madera, con más de 100 años de antigüedad estrecho y profundo, se distribuían 5 casitas que daban a un pasillo angosto y muy pintoresco. Tras quitarnos el calzado, nos mostró todas las habitaciones de la casa (la nuestra se llamaba Komachi), que incluía un saloncito, una cocina equipada, un pequeño rotemburo (una tina al aire libre) y un cuarto de baño en la planta baja. Subimos y arriba disponíamos de dos habitaciones amplias de suelo de tatami, una mesa baja, armarios, futones, almohadones e incluso una terracita para secar la ropa.

Aunque tenía algunos elementos modernos, fundamentalmente el baño y la cocina (comodidades de las que ya no podemos prescindir), lo cierto es que nuestra machiya tenía un mobiliario tradicional en madera precioso y la casa nos resultó muy acogedora. Su situación además resultaba inmejorable ya que podíamos ir andando tanto a la parte nueva de Kioto (Kawaramachi) como a los barrios tradicionales de Gión y a los templos de Higashiyama.
Casa completa de dos pisos, para 4 personas (sin desayuno) 18200¥ / (158€ por noche otoño 2016) 5 noches Maravillosa.

Templo budista Yochi-in (Koyasan)
Otra de las experiencias que no queríamos perdernos en Japón era la de alojarnos por una noche en un templo, junto a monjes budistas. Esto era posible en Koyasan, centro del budismo Shingon, una de las sectas más importantes de esta religión en Japón.

Existían más de una docena de templos en los que hospedarse, pero algunos eran bastante caros y otros eran edificios modernos sin demasiado interés, por lo que la lista de posibles alojamientos era realmente escasa.

Decidimos reservar en el Yochi-in con bastante antelación ya que resultaba de los más económicos y al mismo tiempo era uno de los templos más bonitos que además contaba con un jardín de piedra muy reconocido.

Mis amigos no habían visto fotos del Yochi-in y cuando llegamos se quedaron boquiabiertos por la hermosa estampa del templo y la tranquilidad que desprendía el lugar. Un monje que hablaba inglés nos acogió, nos acompañó a nuestra estancia y después nos mostró la ceremonia del té, que pese a nuestra torpeza fue encantadora.

Edificio principal del templo Yochi-in(Koyasan)

Edificio principal del templo Yochi-in (Koyasan)

Los baños eran, por supuesto colectivos, aunque lo que no nos agradó fue que las duchas tenían un estricto horario de uso (unas pocas horas por la tarde) por lo que no pudimos ducharnos por la mañana como solíamos.

Una fina pared de vegetal trenzado nos separaba de las habitaciones contiguas y sin embargo dormimos plácidamente sin que el más leve ruido o sonido perturbara nuestros sueños. Al amanecer, a una hora realmente espeluznante, nos despertaron los monjes para asistir a sus ceremonias religiosas matinales. Unos quince extranjeros nos arrastramos somnolientos por los pasillos hasta una especie de capilla dónde los monjes realizaron sus rezos, haciéndonos de vez en cuando partícipes de ellos. Una experiencia muy curiosa. Pasados unos 40 minutos nos fuimos a desayunar. Necesitábamos un café.
Habitación con 3 camas (sin desayuno) 18000¥ / (156€ por noche otoño 2016) 1 noche Recomendable.

Enlaces de interés:

Alojamiento en Japón
Japanese Guest Houses
Japanican
Ryokan (Blog Viajando por Japón)
El baño en Japón (Japonismo)

Hotel Edoya (Tokio)
Ryokan Yamakyu (Takayama)
Guest House Costa del Sol (Kioto)
Guest House Kikugawa (Miyajima)
Hiroshima Kokusai Hotel (Hiroshima)
Kaikoan Komachi (Kioto)
Templo Yochi-in (Koyasan)

Diario de viaje a Japón:
Cómo preparar un viaje a Japón por tu cuenta
Hotel, ryokan, minshuku, templo y machiya. Cómo elegir el mejor alojamiento en Japón.
El itinerario definitivo del viaje a Japón.
Día 1. Llegada a Tokio Haneda. Curioseando por Harajuku y Shibuya.
Día 2. Tokio tradicional con guía. Asakusa, Yanaka y Ueno.
Día 3.Perdiéndonos por el mercado de Tsukiji y Shinjuku.
Día 4. Excursión a Nikko. Una montaña llena de templos.
Día 5. El día que todo salió bien. Shirakawa-go y Takayama.
Día 6. Ruta por Kamikochi en los Alpes japoneses y Takayama.
Día 7. Por el corazón de Japón. En tren desde Takayama a Kioto
Día 8. Amenaza de tifón, el castillo de Himeji y otros cambios de planes
Día 9. La isla de Miyajima. Mucho más que el torii flotante.
Día 10. Nara. La ciudad del gran Buda de bronce
Día 11. Primer día en Kioto: El pabellón dorado y el Castillo de Nijo.
Mapas de Japón