Ni albergue de mochileros ni hotel de lujo. Buscando hoteles bonitos por el mundo.

Vistas desde la Penzion Kamenne Slunce (Sur de Bohemia)

Vistas desde la Penzion Kamenne Slunce (Sur de Bohemia)

Soy de la opinión de que al hotel no sólo se va a dormir. Creo que el alojamiento dónde uno pasa la noche, forma parte del itinerario y merece la pena dedicar tiempo a escogerlo para poder disfrutar al máximo del viaje. Con ello no estoy diciendo que necesite hospedarme en hoteles lujosos de 4 o 5 estrellas, tener jacuzzi en la habitación, servicio de masajes privado y un reguero de pétalos a mi paso. Aunque el reguero de pétalos tendría su gracia. Pero tampoco me gusta dormir en un camastro mugriento, rodeado de ocho desconocidos sudorosos, en una habitación compartida. Como tampoco me gustan los hoteles con aspecto de colmena, con cientos de habitaciones iguales e impersonales, de muebles feos y funcionales, con vistas a la autopista.

En mi caso, una de las premisas es que la habitación esté limpia, no sea compartida y tenga a ser posible baño privado, esos son los lujos que necesitamos básicamente. Por lo que los albergues y los establecimientos más modestos quedan descartados. La otra premisa es que no sea caro, nos podemos permitir algún capricho, pero no los hoteles más lujosos y ostentosos que quedan tanto fuera de nuestro presupuesto como de nuestros gustos.

Me gusta hospedarme en lugares con cierto encanto y personalidad, que ofrezcan algo más que una simple cama donde dormir. Prefiero hoteles con pocas habitaciones, cuanto más pequeño sea el alojamiento, mejor y más cuidado debería ser el trato al huésped. El entorno en el que se asienta el alojamiento también es importante, lógicamente preferimos el centro histórico de una hermosa ciudad que un horrible polígono industrial o un enclave natural lleno de bosques que un erial.

A veces incluso el desayuno, que parece algo puramente pragmático, para poder aguantar un largo día de caminatas, puede convertirse en toda una experiencia sensorial si uno está alojado en un ryokan tradicional japonés y te sirven un desayuno exótico y lleno de alimentos desconocidos.

Desayuno tradicional en el ryokan Yamakyu (Takayama)

Desayuno tradicional en el ryokan Yamakyu (Takayama)

Gracias a nuestra amiga japonesa Noriko hemos podido identificar todos los ingredientes de la foto adjunta. Se trata del desayuno que nos sirvieron en el ryokan Yamakyu de Takayama. Los desayunos de los japoneses suelen ser un poquito más sencillos que éste…
1. Houba Miso (se trataba de una típica comida de Hida Takayama, que se calentaba en un pequeño hornillo), 2. Té, 3. Sopa miso, 4. Alga seca envasada (para el maki), 5. Huevo escalfado, 6. Un tipo de Tofu llamado Atuage, 7. Una clase de conserva, 8. Salchichas, 9. Judías, 10. Arroz hervido, 11. Tsukemono (un tipo de encurtido japonés), 12. Café, 13. Ensalada con maíz, pepino y tomate, 14. Ika (calamar crudo) 15. Yogur natural, 16. Croissant.

Si tenemos que llegar al hotel en transporte público, es importante que esté bien comunicado y preferiblemente en edificios históricos o con historia. Tengo debilidad por los hoteles que toman prestado una construcción ya preexistente, un edificio con raíces en la tierra, que sé yo, un faro en la costa irlandesa, una masía en la Garrotxa, una hacienda cafetera en Colombia, un templo budista en Japón o una abadía en la Borgoña. A menudo visitamos museos, castillos, casas solariegas, cuando en algunos lugares es posible alojarse en ellos. Sólo hay que ver la espectacular red de Paradores nacionales que tenemos en nuestro país.

Homewood Lodge en las Highlands (Escocia)

Homewood Lodge en las Highlands (Escocia)

Puede parecer que un hotel de este tipo será siempre carísimo, pero a veces es posible encontrar pequeñas joyas, asequibles para casi todos los presupuestos. En Bangkok nos alojamos en un antigua escuela muy pintoresca, a dos pasos del Gran Palacio, en la provincia de Lugo dormimos en una casona rectoral preciosa del siglo XVII y en Praga en un monasterio barroco, por poner sólo algunos ejemplos. En todos los casos por entre 30-50€ por persona y noche.

Para hospedarse en hoteles y alojamientos con encanto y con una buena calidad/precio, más que dinero (aunque ayuda y mucho) se precisa pasar horas buscando y reservar con suficiente antelación ya que lógicamente son los primeros que colocan el cartel de completo. También conviene estar atento a las ofertas, que puntualmente estos establecimientos o las webs de reserva ofrecen.
A lo largo de los años me he hospedado en unos pocos lugares que creo que tienen muchas de las cualidades que he citado.

Alojamientos con historia y encanto. CuadernoDeViaje.net recomienda:

Homewood Lodge (Kingussie, Escocia)
En Escocia estuvimos visitando Edimburgo y los alrededores, pero hicimos una escapada de 3 días a las Highlands
y nos alojamos en una preciosa Cottage, una especie de casa de campo que sólo se encuentra en las islas británicas. Homewood Lodge, que así se llamaba este Bed & Breakfast, estaba regentado por una adorable señora que además servía pantagruélicos desayunos y cenas a petición. Una casa no muy distinta seguramente de donde vivían algunos de los personajes descritos por la escritora Jane Austen.
Homewood Lodge se había construido en la ladera de una colina por lo que disfrutaba de una bonita vista sobre el valle. Se encontraba a las afueras del pueblo de Kingussie en el mismo corazón de las Highlands y dentro del Cairngorms National Park, una zona protegida muy extensa y hermosa salpicada de lagos y bosques de coníferas.

Rectoral de Castillón (Pantón, España)
Este hotel era una preciosa casona del siglo XVII situada en el entorno rural de la Ribeira Sacra gallega
, muy cerca de la histórica ciudad de Monforte de Lemos y de los espectaculres cañones del rio Sil. El edificio había sido restaurando con gusto exquisito y no solamente contaba con amplias habitaciones con vistas, sino que había diversas estancias accesibles a los huéspedes entre las que destacaba una añeja biblioteca llena de libros centenarios.

Parte trasera de la rectoral de Castillón (Lugo)

Parte trasera de la rectoral de Castillón (Lugo)

Contaba también con un renombrado restaurante al que acudían a cenar desde muchos kilómetros a la redonda. Aunque el recuerdo más grato que guardo son de los riquísimos bizcochos caseros que prepararon expresamente para mi (que sufro intolerancia a la lactosa), todo un detalle por parte de la dirección de hotel.
La Rectoral de Castillón poseía en la parte trasera unos extensos jardines, huertas y campos de manzanos, que proveían a su cocina, de más de 14.000 m² por los que era un placer pasear.

Kamenne Slunce (Telč, Rep. Checa)
Este pequeño y encantadora pensión se encontraba en Telč, probablemente el pueblo más bonito de la República checa, con permiso de Cesky Krumlov.
Perdido en mitad del Sur de Bohemía y apartado por el momento de las grandes rutas turísticas, el centro de Telč estaba salpicado de pequeños hoteles en preciosas casitas de colores.
La Penzion Kamenne Slunce no solamente era una de las más bonitas sino que tenía una relación calidad/precio esplendida. Nuestra habitación triple, probablemente la mejor del hotel era casi del tamaño de una casa y tenía varías ventanas a la calle justo enfrente de la imponente torre de la Iglesia del Espíritu Santo. En la parte de atrás del hotel también había un coqueto jardín dónde relajarse.

El hotel Adalbert se encuentra dentro del recinto del Monasterio de Břevnov

El hotel Adalbert se encuentra dentro del recinto del Monasterio de Břevnov

Hotel Adalbert (Praga, Rep. Checa)
Después de nuestro periplo por el Sur de la República checa retornábamos a Praga para tomar el vuelo de vuelta, pero debíamos hacer noche en algún hotel no muy alejado del aeropuerto. El Hotel Adalbert se encontraba dentro de la ciudad, pero sólo a unos 20-30 minutos del aeropuerto. Aunque lo que hacía especial este lujoso hotel era que se había instalado en un precioso edificio anexo al Monasterio benedictino de Břevnov una joya del barroco checo de principios del siglo XVIII.
Es cierto que aprovechamos una oferta de descuento, porque el hotel no era demasiado económico, aún así tenía sólo 3 estrellas pero su aspecto era de 5. Y nos encantó marcharnos de la República checa por todo lo alto.
Junto al monasterio había unos jardines por los que valía la pena perderse.Mientras que los interiores del hotel nos trasportaban a lujosas mansiones centroeuropeas de 1700, y desde las ventanas de nuestros aposentos podíamos contemplar la preciosa iglesia barroca de Santa Margarita.

Feung Nakorn Balcony rooms & cafe (Bangkok, Tailandia)
Sin grandes lujos, pero con muchísimo encanto era este hotel establecido en un antiguo colegio, en las que las habitaciones de los huéspedes habían sido las aulas escolares.
Sin apenas esfuerzo uno podía imaginarse a los chiquillos corriendo en tropel por las escaleras y pasillos. La habitación era amplia y luminosa pero quizá lo mejor del hotel era que tenía dos patios con vegetación, fuentes y piscinas lo que ayudaba a refrescar el ambiente que en Bangkok puede llegar a ser muy agobiante. Los agradables desayunos en su comedor al aire libre los recordamos con una sonrisa.

Vistas desde la terraza de nuestra cabaña en los Tantawan Bungalow

Vistas desde la terraza de nuestra cabaña en los Tantawan Bungalow

Tantawan Bungalows Resort (Koh Phangan, Tailandia)
Hacía el final de nuestro viaje por Tailandia, cuando ya estábamos algo traqueteados de tantas caminatas, templos, calor bochornoso y varios vuelos llegamos a la quasi paradisíaca isla de Koh Phangan. Comento esto primero, porque quizá no sea demasiado objetivo. Los días que pasamos en las cabañas del Tantawan Bungalow Resort nos parecieron algo casi mágico, un tiempo excepcional, una brisa marina maravillosa y un descanso merecido.

Las bonitas cabañas del Tantawan Bungalow Resort se desparramaban por una ladera arbolada frente a Haad Yao, una de las mejores playas de la isla. Y aunque el interior de bungalow era más bien sencillo y carente de lujos, la terraza con sus hamacas y sus magníficas vistas nos compensaba con creces cualquier otro detalle nímio.
El Tantawan Bungalow Resort estaba regentado por una pareja de franceses tremendamente amables que ofrecían también servicios de alquiler de motocicletas, lavandería y una pequeña piscina. Para quedarse a vivir allí…

Balconada del Auberge Mount Royal (Camboya)

Balconada del Auberge Mount Royal (Camboya)

Auberge Mount Royal (Siem Reap, Camboya)
En nuestra estancia en Siem Reap para visitar los magníficos templos de Angkor reservamos en el Auberge Mount Royal que nos gustó por su arquitectura tipo colonial y sus tonos ocres cálidos. Pero una vez allí nos conquistó por la suma de muchos detalles positivos. En otros hoteles una habitación triple es sinónimo de una habitación doble con una cama supletoria en un rincón, pero en el Auberge Mount Royal la habitación era grande con camas cómodas y dos baños, algo realmente raro. Contaba también una piscina y una terraza encantadora. Aunque quizá lo mejor fueron los desayunos con fruta de la zona realmente sabrosa.

En Japón también recomendamos el ryokan tradicional Yamakyu en Takayama, un alojamiento donde pudímos disfrutar por primera vez de los baños termales llamados Onsen en Japón y la machiya o casa tradicional Kaikoan Komachi en Kioto, una casa de dos pisos de al menos un siglo de antigüedad con un mobiliario antiguo muy en consonancia. Ambos alojamientos los describimos sobradamente en nuestro artículo: Hotel, ryokan, minshuku, templo y machiya. Cómo elegir el mejor alojamiento en Japón.

Alojamientos con historia y encanto

Homewood Lodge (Kingussie, Escocia)
Rectoral de Castillón (Pantón, España)
Kamenne Slunce (Telč, Rep. Checa)
Hotel Adalbert (Praga, Rep. Checa)
Feung Nakorn Balcony rooms & cafe (Bangkok, Tailandia)
Tantawan Bungalows Resort (Koh Phangan, Tailandia)
Auberge Mount Royal (Siem Reap, Camboya)
Ryokan Yamakyu (Takayama, Japón)
Kaikoan Komachi (Kioto, Japón)