La región de Moravia se extiende por el Sureste de la República checa a menos de 3 horas de Praga

Sala del Palacio arzobispal de Kroměříž

Sala del Palacio arzobispal de Kroměříž

Tras cinco días en la República checa amanecimos por primera vez fuera de Praga, en Olomouc, casi en la otra punta del país, no muy lejos de las fronteras con Polonia y Eslovaquia. Y es que la República checa es un país relativamente pequeño, muy asequible para recorrer en coche, ya que las carreteras son buenas y las distancias entre ciudades o lugares de interés muy cortas.

La víspera habíamos llegado algo tarde a Olomouc, por lo que nos habíamos contentado con dar un paseo vespertino por el centro histórico, sin duda uno de los más bonitos del país.

Por la mañana tomamos de nuevo el coche, pero para recorrer los apenas 50 kilómetros que nos separaban de Kroměříž, célebre por su palacio arzobispal y su jardín de flores, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Kroměříž era una pequeña ciudad morava, fundada en el siglo XIII por los arzobispos de Olomouc y dónde éstos tenían su lujosa residencia de verano, a orillas del rio Moldova uno de los grandes afluentes del Danubio.

Alejada de las rutas más turísticas, nos pareció que Kroměříž, era una ciudad que atraía fundamentalmente turismo nacional y eso nos permitió disfrutar de ella, en un día radiante de junio, sin aglomeraciones ni excursiones masivas.
La Plaza Grande (Velké náměstí en checo) era una amplia y pintoresca plaza, rodeada de edificios con arcadas, que aunque recordaba a otras bonitas plazas centroeuropeas, tenía su propia identidad ya que en su extremo norte asomaba altiva la torre del palacio.

Vistas desde el Palacio arzobispal de Kroměříž

Vistas desde la torre del Palacio arzobispal de Kroměříž

Entramos al palacio arzobispal (Arcibiskupský zámek), una alta e imponente mole de color crema, con trazas de castillo. A los lados de la fachada principal vigilaban lo que parecían dos baluartes defensivos y en un costado una torrecilla horadada hacía las veces de puerta.

Afortunadamente habíamos consultado previamente los tipos de entrada que existían, ya que había hasta una decena distintos, dependiendo de qué estancias, torres o jardines se visitaran. Sin duda los más interesantes eran los tickets combinados llamados Via Unesco y Via Artis (Ver enlaces de interés), que daban acceso a diversas partes del Palacio arzobispal pero también al jardín de Flores, el otro gran punto de interés de Kroměříž.

Nos unimos a una numerosa visita guiada en checo, pero para nuestra sorpresa disponían de una gran cantidad de portafolios en múltiples idiomas, entre ellos español. La mala noticia era que debía haberlo traducido algún robot borracho juntando palabras casi en modo aleatorio. Esto nos obligaba a hacer volar nuestra imaginación para intentar entender que ponía allí y no paramos de reír todo el día con aquellas estrafalarias traducciones. Una de las mejores era esta: “Una obra interesante es ‘El niño Jesús acostado’. Es en estilo ‘ilusión del ojo’ se parece que se ve un pergamino en la madera.” (sic) Después de devanarnos los sesos, descubrimos que era un cuadro con trampantojo, del francés trompe-l’oeil que podría traducirse también como ilusión óptica.

Jardín de flores y rotonda (Kroměříž)

Jardín de flores y rotonda (Kroměříž)

Por lo demás, el palacio poseía varias salas de una suntuosidad exacerbada y unos frescos espectaculares. La barroca sala de Asambleas no tenía nada que envidiar a las salas más renombradas del Palacio de Versalles. Incluso se había utilizado para rodar escenas de películas de época como Amadeus o Un asunto real. Aunque nuestra preferida fue la estrecha y magnífica biblioteca, con sus lujosas estanterías con decoraciones y volutas doradas y su extraordinaria colección de globos terráqueos de gran tamaño.

Nuestro billete combinado también nos dio acceso a la torre del palacio, sin duda la mejor atalaya desde dónde contemplar Kroměříž. La vista de la plaza Grande desde aquí era simplemente insuperable, así como de los jardines del palacio y otras calles e iglesias del centro.

Al bajar, tomamos la calle Pilařova, una de las más elegantes, donde se sucedían iglesias, hermosas placitas, casitas de colores y escuelas, sin un solo edificio que rompiera el equilibrio arquitectónico imperante.

Las dos grandes torres de la iglesia de San Mauricio resultaban visibles desde gran parte de Kroměříž. Y aunque San Mauricio había sido construida en el siglo XII, un incendio la destruyó en 1836 y obligó a reconstruirla en estilo neo-gótico. Un poco más allá estaba la barroca y robusta iglesia de San Juan Bautista con su gran cúpula oscura en el centro.

Plaza Alta de Olomouc, con la Columna de la Santísima Trinidad y el Ayuntamiento

Plaza Alta de Olomouc, con la Columna de la Santísima Trinidad y el Ayuntamiento

Saliendo del centro histórico, a un corto paseo, llegamos al Jardín de flores (Květná zahrada). Conviene familiarizarse con los nombres en checo ya que fuera de Praga nos encontramos la cartelería habitualmente sólo en este idioma.

Entramos por un sombreado paseo de tierra, flanqueado de sinuosos árboles y llegamos a un pequeño laberinto de setos, donde los niños jugaban a esconderse. Pese a que los setos habían sido recortados a una altura de metro y medio era muy fácil desorientarse, al menos para mí y anduve perdido un buen rato.

Luego nos dirigimos al lugar más fotografiado de la ciudad: el jardín holandés: unos preciosos cuadrados de terreno con un delicado trabajo de jardinería, dónde los setos habían sido recortados con formas sinuosas vegetales y las flores daban la nota de color. En el centro de aquellos jardines se situaba una bonita rotonda de cúpula turquesa. Para verlo con perspectiva subimos, como todos los que estábamos allí, a la larga columnata de la parte norte.

Niños jugando en la fuente de Hércules, detrás la Columna de la Santísima Trinidad

Niños jugando en la fuente de Hércules, detrás la Columna de la Santísima Trinidad

Volvimos a Olomouc con tiempo para visitar sus mayores atractivos. Comenzamos, en un extremo del centro histórico, visitando la imponente catedral de San Venceslao (Katedrála sv. Václava), románica y gótica en sus orígenes aunque posteriormente fuera reconstruida en estilo neogótico.

Junto a ella se encontraba el interesante Museo de la Archidiócesis (Arcidiecézní muzeum), que no sólo mostraba una magnífica colección de arte religioso, sino que una parte de la visita transitaba por el interior del antiguo Palacio de los Premislidas, con restos de muros y ventanas de entre los siglos XII y XV. Cómo el Museo se había adaptado a la estructura y los recovecos del Palacio, casi en cada sala había una adorable señora mayor (probablemente voluntarias) que nos indicaba con una gran sonrisa la dirección que debíamos tomar. Esto sumado a las pantuflas que nos habían dado para no estropear los delicados suelos de madera hacía que nos sintiéramos como en casa.

Olomouc poseía 6 magníficas fuentes barrocas, dedicadas a diversos personajes mitológicos, repartidas por varias de sus emblemáticas plazas, por lo que valía la pena recorrer también esa pequeña ruta.

Calle Školní desde la que se ve la torre del Ayuntamiento

Calle Školní desde la que se ve la torre del Ayuntamiento

Llegamos a la plaza Alta (Horní námesti), que ya me había enamorado el día anterior. Era una plaza irregular pero con diversos elementos que la hacían realmente única.

En mitad de la plaza se situaba el ayuntamiento de origen gótico y su preciosa torre. Estuvimos un rato largo deleitándonos con el mosaico que decoraba el reloj astronómico realizado en los años 50 del siglo XX con una clara estética comunista. El reloj había resultado muy dañado durante la 2º Guerra Mundial por lo que únicamente la maquinaria era la original del siglo XV.

La plaza Alta también contaba con dos fuentes barrocas en cada extremo, una dedicada curiosamente a César y otra a Hércules, aunque ésta quedaba eclipsada por la altísima Columna de la Santísima Trinidad. Éste es probablemente uno de los monumentos barrocos más sorprendentes de Europa Central y fue declarado patrimonio de la humanidad en el año 2000.

La espectacular columna exenta, con más de 30 esculturas y relieves en torno a ella alcanzaba los 35 metros de altura y nos provocó más de un dolor de cuello de tanto mirar hacia arriba.

A espaldas del ayuntamiento y casi derramándose desde la Plaza Alta se encontraba la casi triangular Plaza Menor (Dolní námesti), con otras dos fuentes preciosas coronadas por Neptuno y Júpiter. El centro histórico de Olomouc no era excesivamente grande pero disfrutamos mucho perdiéndonos por sus callecitas empedradas y sus tabernas recónditas. Sin duda fue uno de los lugares que más nos gustó de toda la República checa.

Pasamos dos noches en Olomouc, pero lo cierto es que nos supieron a poco. La primera nos encontramos con un enorme escenario junto al ayuntamiento en el que tocaron varios grupos de rock, mientras la gente bailaba o charlaba animadamente en la plaza llena de tenderetes de comida y bebida. Quisimos cenar en un puesto de estos, comida sencilla y barata. Elegir los platos no fue problema, simplemente señalándolos pero a la hora de pagar era imposible entender a los vendedores hablando en checo. Creo que en mi vida me había reído tanto al comprar algo. Afortunadamente una muchacha trajo una calculadora y nos tecleó el precio.

La segunda noche fue mejor aún ya que cenamos en una taberna maravillosa atestada de checos, la mejor prueba de que se trataba de un buen local. Se llamaba Svatováclavský pivovar, algo así como Cervecería de San Venceslao y se encontraba cerca de la catedral del mismo nombre. Allí degustamos los platos típicos de la zona y algunas buenas cervezas y vinos.

Enlaces de interés
Ayuntamiento Kroměříž (English)
Tipos de Entradas al Palacio Arzobispal de Kroměříž (English)
Palacio de Kroměříž (English)
Turismo de Olomouc
Olomouc. Corazón espiritual de Moravia
Cervecería de San Venceslao (Olomouc)

Diario de viaje a República checa:

Día 1. Planificando el viaje a Praga y la República Checa.
Día 2. Subida al barrio del Castillo de Praga y al monte Petrín.
Día 3. El Barrio Judío y la Ciudad Vieja de Praga.
Día 4. La Praga menos turística: Vyšehrad, Nové Město y el Palacio de exposiciones.
Día 5. Kutna Hora y Litomyšl. Iglesias y palacios patrimonio de la Humanidad
Día 6. Las ciudades más hermosas de Moravia: Olomouc y Kroměříž
Día 7. Por el Sur de la República checa: Cuevas, abismos y pueblos de cuento
Días 8-9. Český Krumlov. Una de las ciudades más bellas de Europa
Mapas de Praga y Olomouc