La ciudad amurallada se transforma por tres días de fiestas

 Vista de las murallas de Lugo  con la catedral al fondo

Vista de las murallas de Lugo con la catedral al fondo

A veces es preferible llegar a un lugar con la inocencia de un niño que no sabe que va a encontrase para que algo te sorprenda mucho más. Así llegué yo a Lugo, sin ni siquiera sospechar que una fiesta que todavía no ha cumplido dos décadas podría implicar de tal manera a toda una ciudad.

Ya junto a la estación de autobuses nos topamos con las primeras recreaciones: por allí rondaban senadores y patricios romanos junto con todo tipo de artesanos que trabajaban el hierro, la plata o la lana. Y tras ellos, como un espectacular marco, se encontraban robustas e imponentes las murallas romanas, las únicas a lo largo del extenso Imperio romano que se han mantenido hasta nuestros días.

La antigua Lvcvs Augusti fue fundada en el año 14 ac llegando a convertirse en una de las capitales de la Gallaecia romana gracias a su estratégica situación junto al caudaloso Miño y cercana a las minas de oro.

Pero Lugo conserva aún más restos de su pasado romano: unos preciosos mosaicos en la Casa dos Mosaicos, unas termas y un puente junto al rio, el interesante yacimiento del Domus del Mitreo. No es de extrañar, por tanto, que los lucenses se sientan tan cercanos a la cultura romana. Y ésta es probablemente la razón de que el Arde Lucus, una fiesta que conjuga lo lúdico y lo histórico de una manera tan natural haya calado tan profundamente en esta ciudad, en la que los vecinos se implican de una manera tan admirable.

 Legión romana Cohors III Lvcensium desfilando por Lugo

Legión romana Cohors III Lvcensium desfilando por Lugo

Atravesamos las murallas y nos fuimos cruzando con gente caracterizada de romano o de castrexo (habitantes de los castros que no habían sido romanizados).
Una pena que los forasteros desentonáramos con nuestras camisetas y pantalones modernos, porque los lucenses lucían, en su mayoría, ropajes preciosos muy elaborados.
Llegamos a la Praza Maior, uno de los puntos neurálgicos de la fiesta, atestada de gente, de simpáticos puestos de comida medieval y donde se situaba el espectacular campamento de la Cohors III Lvcensium con sus soldados perfectamente ataviados. Disfrutamos como niños viéndolos desfilar en perfecta formación, mientras los espectadores nos hacíamos a un lado. Después devoramos un bollo preñado de chorizo, algo que no sabemos si estaba documentado históricamente que comían los romanos pero que nos vino muy bien para seguir con la visita.

Más allá distinguimos un enorme grupo gente que se arremolinaba en torno a algo y nos acercamos a curiosear. Había un grupo de unos 30 adolescentes vestidos con modestos trajes romanos, preparados para aporrear sus tambores. La actuación del grupo de tambores de Braga encandiló a los que estábamos allí, con su perfecta coordinación y su ligera coreografía. Y es que quizá lo más divertido del Arde Lucus es que no hace falta planificar un itinerario ya que te vas encontrando desfiles, eventos y actuaciones a tu paso, simplemente recorriendo las calles y plazas intramuros.

Un poco más allá en la Praza Santa María, junto a la catedral y una preciosa piscina romana protegida por una cristalera, nos tropezamos con la actuación de Ars Dimicandi, una lucha de gladiadores perfectamente documentada en la que aprendimos mucho sobre las armas, las protecciones y las estrategias de aquellos luchadores.

 Convento de los Franciscanos en la Praza da Soidade

Convento de los Franciscanos en la Praza da Soidade

Muy cerca de allí subimos a las murallas, una de las visitas ineludibles en Lugo, en cualquier momento del año y recorrimos todo el tramo norte. Realmente se trata de una construcción espléndida tanto desde el punto de vista militar como arquitectónico y estético.

Recorrimos la Rua Nova, una de las arterias principales de Lugo y acabamos en la Praza de Soldade donde las viandas expuestas (costillas, pulpo, pimientos, lacón…) nos recordó que teníamos un hambre atroz. Conseguimos una mesa y constatamos que como en el resto de Galicia, en Lugo también se come estupendamente. Justo enfrente se encuentra la iglesia y el convento de los Padres Franciscanos de estilo gótico, sin duda unos de los monumentos más interesantes de la ciudad.

 Patricios y legión romana en la Praza do Campo de Lugo

Patricios y legión romana en la Praza do Campo (Foto: Sandra)

Lugo se encontraba estos días salpicado de localizaciones con eventos muy variados y uno de los espacios más amplios era la Castra de Lvcvs Avgvsti, una esplanada cerca de la Rua Nova, donde diversas asociaciones habían construido pequeños campamentos y chozas que mostraban distintos aspectos de la sociedad de aquella época y que hacían las delicias de los más pequeños.

El Arde Lvcvs tiene poco o nada que ver con los centenares de ferias medievales y mercadillos de época que han surgido por muchos de nuestros pueblos.

No solamente Lugo con su rico pasado romano y medieval es el marco perfecto para una celebración de estas características sino que los habitantes de la ciudad de toda condición y edad se vuelcan en la fiesta caracterizándose e implicándose en el Arde Lvcvs.

Además es muy destacable que las distintas asociaciones que participan en la fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional en marzo de 2017, tienen una clara intención de rigor histórico, lo que provoca que sea un evento tremendamente interesante y pedagógico.

Enlaces de interés:
Arde Lvcvs
Turismo del Concello de Lugo
Museo Domus del Mitreo
Gladiadores Ars Dimicandi

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