La torre de Hércules y otros muchos alicientes inesperados

Palacio Municipal y plaza de María Pita en A Coruña

Palacio Municipal y plaza de María Pita en A Coruña

La ciudad de La Coruña (A Coruña en gallego) se encuentra íntimamente ligada a la geografía en la que se asienta: una accidentada península en mitad de las Rías Altas gallegas. Ya en tiempos de los romanos era conocida como un importante puerto de la Gallaecia, no sólo por su resguardado puerto natural sino también por su situación estratégica.

La ciudad se estableció en un principio en la punta oriental de la península, que recuerda vagamente a un martillo, pero la ciudad moderna pronto excedió los límites de la península y actualmente la ciudad con casi ¼ de millón de habitantes se desparrama mucho más allá.

Plazas de Lugo y Pontevedra

Nuestra ruta comienza en una de las zonas más nobles de la ciudad, en torno a las plazas de Galicia, Lugo y Pontevedra, plagadas de edificios señoriales de principios del siglo pasado. Es una zona eminentemente comercial y de oficinas pero merece la pena levantar la vista ante edificios tan singulares.
En la plaza de Galicia se encuentra el Tribunal Superior de Justicia frente a un pequeño parque de enormes árboles tropicales. La plaza de Lugo está ocupada en su parte central por un mercado tradicional y diversas tiendas como el Fnac, pero en torno a ella se apelotonan, sin duda, los edificios modernistas más bellos de la ciudad.

La Plaza de Pontevedra, por su parte es uno de los lugares predilectos de reunión de los coruñeses. Cuenta con un agradable parque y con multitud de líneas de autobuses que hacen de la plaza, la puerta de acceso y salida al centro de la ciudad. Aunque lo más destacable es sin duda el bonito edificio del Instituto Eusebio da Guarda, lugar donde estudió el joven Picasso y dónde adquirió gran parte de sus conocimientos teóricos y de arte clásico. La casa donde vivió aquellos años con su familia se encuentra a corta distancia, en la calle Payo Gómez, 14, convertida hoy en la Casa Museo Picasso.

 La Marina coruñesa frente al puerto

La Marina coruñesa frente al puerto

Los Cantones, La Marina y la Plaza de María Pita

En el istmo coruñés, la zona más estrecha de la ciudad, estrangulada entre las playas de Riazor y Orzán a un lado y el puerto al otro, encontramos la zona más bulliciosa y con más actividad de A Coruña. La calle de San Andrés la recorre de punta a punta por su parte interior, se trata de una de las arterias comerciales más importantes de la ciudad. A dos pasos se encuentran la Rúa Estrella y la de Olmos, atestadas de gente a la hora de comer, puesto que aquí se concentran no pocas de las mejores tabernas coruñesas donde degustar un buen pulpo a feira, empanadas o carnes gallegas. Aunque mi gran descubrimiento fueron las zamburiñas del Restaurante Gloria Bendita.
Pero es la zona abierta al puerto la que tanto coruñeses como foráneos recorren una y otra vez, no solamente para ir de una parte a otra de la ciudad sino también por sus múltiples atractivos.

El escaso medio kilómetro de las calles Cantón Pequeño y Cantón Grande ofrece gran cantidad de cafeterías, restaurantes, tiendas de todo tipo, salas de exposiciones, mientras que en los jardines situados enfrente, a veces se puede encontrar tranquilidad y otras el trasiego de una feria del libro o de artesanía. Estos jardines, los de Méndez Núñez, son probablemente los más bellos de la ciudad y merece la pena encontrarse con la estatua de una de las hijas predilectas de la ciudad, la escritora Emilia Pardo Bazán, así como el precioso edificio modernista del Kiosko Alfonso.

Desde aquí podemos tomar la Rúa Real luego Rúa Riego del Agua, dos de las calles más turísticas y con más escaparates de A Coruña o caminar junto al puerto y deleitarnos la vista con La Marina. Una sucesión de edificios de un blanco pulcro y acristalados que bordean toda la curva del puerto deportivo y que son merecidamente una de las estampas más conocidas de la ciudad.

Si hay buen tiempo el recientemente remodelado y controvertido paseo marítimo es perfecto para pasear, pero con lluvia o mucho sol se vuelve inhóspito, sin árboles o lugares donde resguardarse.

A espaldas de La Marina se encuentra otro de los puntos neurálgicos de A Coruña, la plaza de María Pita, una suerte de plaza Mayor muy agradable, dominada por la imponente silueta del Palacio Municipal y sus llamativas cúpulas. El palacio se puede visitar libremente aunque mejor con una visita caracterizada, en la que el antiguo alcalde Manuel María Puga, nos guiará por las estancias más nobles del ayuntamiento. Ésta es solo una de la decena de visitas guiadas y gratuitas que ofrece Turismo Coruña por toda la ciudad y que merece la pena aprovechar.

La Ciudad Vieja

Colegiata de Santa María del Campo (A Coruña)

Colegiata de Santa María del Campo (A Coruña)

La parte más antigua de la ciudad esconde los rincones más pintorescos de A Coruña, en calles como la del Príncipe, la Amargura, o Zapatería. Todas ellas en torno a la encantadora Plaza de Azcárraga, con su tranquilidad solo rota por niños jugando y su eterna umbría, debido a un puñado de árboles inmensos. En uno de sus vértices nos sorprende el ábside de la Iglesia de Santiago, una preciosa iglesia románica que se agarra a la pronunciada cuesta de la calle de Santiago y que muestra en su parte delantera una portada con arcos apuntados y un bello rosetón sobre ella.

Y sin embargo, A Coruña nos reserva aún otra joya románica unas calles más arriba. La Colegiata de Santa María del Campo, con una placita y un crucero frente a ella, aparece más holgada e imponente que la iglesia de Santiago. Su portada exuberante muestra una adoración de los reyes magos en su tímpano y sobre él, en las arquivoltas a los apóstoles y numerosas decoraciones vegetales. Su interior oscuro y sin estridencias merece también una visita.

A Coruña es una ciudad sin apenas masificación turística y eso es algo que se agradece al pasear por su casco antiguo, lleno de callejuelas y placitas de pequeño tamaño. Una de éstas es la de Santa Bárbara, modesta y tranquila se encuentra arropada en dos de sus lados por un Convento de Clarisas descalzas.
Yendo en dirección al mar nos tropezamos con uno de los jardincillos más curiosos de Galicia. El jardín de San Carlos se encuentra apostado sobre un pedazo de muralla y posee además unas vistas excelentes del puerto de A Coruña. En su centro, en suelo oficialmente británico, reposa la tumba de Sir John Moore, un general inglés muerto por los franceses durante la guerra de Independencia española.

Torre de Hércules, el faro romano de A Coruña

Torre de Hércules, el faro romano de A Coruña

La torre de Hércules y otros monumentos junto al mar.

Una ciudad tan volcada al mar debía de tener lógicamente varios monumentos y atractivos a orillas del océano.
No muy lejos del jardín con la tumba del inglés se encuentra el Castillo de San Antón, una fortaleza construida en el siglo XVI situada en un antiguo islote que protegía la entrada a la ciudad desde el mar. Ahora reconvertido en Museo arqueológico, en su interior queda poco del antiguo bastión, aunque es un marco perfecto para mostrar los restos históricos encontrados en la ciudad y los alrededores. En particular los del cercano castro pre-romano de Elviña. Por fuera el Castillo de San Antón sigue impactando por su espectacular emplazamiento.

Un par de kilómetros al norte, también a orillas del mar encontramos uno de los cementerios más singulares de España. El cementerio de San Amaro acosado por construcciones recientes sigue conservando sin embargo, su aire romántico y melancólico de siglos pasados. El camposanto se asienta sobre una suave ladera por lo que al pasear entre sus mausoleos y lápidas se atisba el mar tras sus muros.

Más al norte todavía y ya alejada de las últimas casas de A Coruña se encuentra el símbolo de la ciudad, la magnífica torre de Hércules. Construida en el siglo I por los romanos, es de hecho el faro más antiguo en funcionamiento y el único romano conservado, lo que le mereció su inclusión en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Sus 57 metros de altura construidos en los acantilados del norte de la península de A Coruña imponen incluso a distancia. La torre de Hércules perdió su uso como faro durante la edad media. Y posteriormente en los siglos XVII-XVIII sufrió unas restauraciones en estilo neoclásico que le dieron la fisonomía actual.

Vistas de A Coruña desde el Monte de San Pedro

Vistas de A Coruña desde el Monte de San Pedro

Fuera de la península y más allá de las últimas urbanizaciones de la ciudad, se encuentra uno de los lugares más hermosos de A Coruña. Se trata del parque del monte de San Pedro, apostado sobre una colina utilizada hasta hace no mucho como punto defensivo de la ciudad. No en vano todavía permanecen en el monte dos cañones de gran tamaño de 1929 y varios búnkeres.

El monte no está demasiado bien comunicado con la ciudad y se puede llegar únicamente en vehículo privado, taxi o mediante un curioso ascensor esférico no muy lejos de la playa de Riazor. Pero merece bien la pena alcanzar su cima, una vez que el cercano vertedero de Bens fue clausurado, puede respirarse la brisa marina, contemplar el trasiego de los barcos que siguen la costa y disfrutar de las mejores vistas de A Coruña.

Enlaces de interés:
Turismo de A Coruña
Visitas guiadas de A Coruña
Picasso en A Coruña
Castillo de San Antón
Torre de Hércules
Restaurante Gloria Bendita

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