La tercera ciudad de Bélgica es un destino imprescindible en el Norte de Europa
Bicicleta junto a la Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal)

Bicicleta junto a la Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal)



Gante se encuentra situada en el centro de Flandes, a mitad camino entre las dos ciudades más conocidas de Bélgica, la capital Bruselas y la coqueta Brujas.
Pero lejos de mostrarse eclipsada por ellas, quien se acerque a Gante descubrirá que ha sabido mantener, como pocos lugares, un patrimonio histórico y unos rincones muy pintorescos pese a ser una gran urbe. Por algo, uno de los apodos de Gante es “el corazón histórico de Flandes”.
Si a eso añadimos los casi 70.000 estudiantes que alberga, gracias a su importante Universidad y otros centros de enseñanza, el resultado es una ciudad con una enorme vida urbana y una envidiable actividad cultural, musical y nocturna.

Vistas de los canales del rio Lys desde Grasbrug

Vistas de los canales del rio Lys desde Grasbrug

Cómo moverse por Gante

La manera más cómoda de llegar a Gante es hacerlo en tren. La estación principal es la de Sint-Pieters al sur y algo alejada del centro pero bien comunicada por transporte público. Existe otra estación de tren más cercana al casco urbano: Gent-Dampoort.

Si uno va a permanecer varios días aquí, es recomendable hacerse con la City Card Gent all in de 48h (30€) o 72h (35€) que incluye el acceso a los principales monumentos y museos, así como el transporte público y el alquiler de bicicletas para un día.

Mucha culpa del encanto de la capital de Flandes Oriental es el escaso tráfico que hay en el centro. Los ganteses de cualquier edad se desplazan mayoritariamente en autobús, tranvía o en bicicleta.
Precisamente en bicicleta es una buena manera de recorrer Gante, si se quiere llegar al Barrio de las Artes o visitar los beguinajes, dispersos en torno al centro histórico.
¿De verdad alguien te dijo que vio Gante en un solo día?

Muelle del trigo o Korenlei

Muelle del trigo o Korenlei

Historia de una ciudad de Flandes

La fundación de Gante se sitúa en torno al 630. Cuando se levantó la abadía de San Bavón en la confluencia de los ríos Lys y Escalda.
En la Edad Media, se convirtió en una de las más pujantes ciudades mercantiles de Europa, gracias sobre todo al comercio de la lana. Ya que el terreno era muy propicio para la cría de ovejas. Y mediante la construcción de canales, Gante consiguió acceso al mar, pese a su emplazamiento a más de 30 kilómetros de mar abierto.

A comienzos de la Guerra de los 100 años, que libraron Inglaterra y Francia, el conde de Gante era aliado de la potencia gala. Sin embargo en 1340 los mercaderes ganteses liderados por Jacob van Artevelde se sublevaron, ya que pretendían seguir comerciando con Inglaterra. La rebelión prosperó, provocando que la corona francesa perdiera su influencia sobre gran parte de Flandes y demostrando el enorme poder de los comerciantes flamencos.

Estatua de Jacob van Artevelde en la plaza Vrijdagmarkt)

Estatua de Jacob van Artevelde en la plaza Vrijdagmarkt

Con el tiempo, la preponderancia de la ciudad flamenca fue mermando. En 1540 los ganteses se sublevaron contra el emperador Carlos V de Alemania (y I de España) que les exigía nuevos impuestos para sufragar la guerra. Éste abolió todos los privilegios a la ciudad y obligó a decenas de líderes gremiales a humillarse ante él portando sogas al cuello. Aún hoy a los habitantes se les conoce como ‘stoppendragers’ (los que llevan la soga) como prueba de su orgullo y tozudez. Curiosamente Carlos V, nieto de los reyes Católicos nació en Gante, pero no mostró ninguna complacencia con ella.

A finales del siglo XVIII tras el nacimiento de la Revolución industrial en Inglaterra, Gante fue uno de los primeros lugares industrializados del continente.
En la actualidad es uno de los puertos mercantiles más activos del norte de Europa, posee 23 museos, la mayor población estudiantil de Bélgica, más de 1200 restaurantes y bares y 250 clases distintas de cerveza…

Castillo de los condes de Flandes o Gravensteen

Castillo de los condes de Flandes o Gravensteen. (Foto: Sandra Candal)

Qué ver en Gante

No hay que dejarse llevar por el primer impulso al llegar a Gante. Que es visitar únicamente su precioso y compacto centro histórico, plagado de bellas iglesias, torres y canales, situados en apenas un palmo de tierra.
Gante necesita saborearse a fuego lento, conviene dejarse llevar por las calles del Patershol uno de los barrios de moda y más bohemios de la ciudad. Alejarse del mundanal ruido en alguno de los tres beguinajes que todavía perviven o empaparse de arte y cultura en los excelentes museos de las afueras, en el conocido como Barrio de Las Artes.

Como contrapunto al exuberante patrimonio histórico, surgió hace algunos años un movimiento grafitero muy activo. El Ayuntamiento decidió alentar este arte callejero en espacios adecuados (por ejemplo en Werregarenstraatje) y en la actualidad existe una interesante Ruta de los Grafitis.

El castillo de los Condes de Flandes y los muelles Korenlei y Graslei

La primera parada debería ser la Oficina de Turismo de Gante, y no porque se encuentre en la antigua Lonja del pescado con vistas a los canales. Es una de esas oficinas en que realmente el visitante se siente bienvenido, no solamente por el trato amable de las personas que atienden, sino también por la enorme cantidad de folletos, planos e información en 5 idiomas (incluido el español) que ofrece de manera gratuita.

Vistas de Gante desde el Campanario o Belfort

Vistas de Gante desde el Campanario o Belfort

Justo enfrente, se levanta imponente sobre su foso el Castillo de los Condes de Flandes o Gravensteen. Aunque el edificio original data del siglo XII ha sufrido una restauración reciente muy esmerada, por lo que su aspecto actual tanto en el exterior como en sus cuidados interiores es magnífico. No siempre fue así, ya que a lo largo de su historia fue Tribunal de Justicia que incluía salas de tortura y una hilandería de algodón.

Si se dispone de tiempo, no es mala idea pasarse por el curioso Museo del Diseño. El visitante puede sentirse descolocado o atraído al entrar en un edificio de fachada del XVIII con un interior totalmente moderno. El museo muestra una importante colección de mobiliario e interesantes exposiciones temporales.
Al doblar la esquina se encuentra uno de los lugares con mayor encanto de Gante. Graslei y Korenlei son los muelles medievales del puerto, situados uno frente al otro y donde se apelotonan una tras otra las antiguas casas gremiales gantesas.

Las tres torres de Gante: San Nicolás, el Campanario y San Bavón (Foto: Sandra Candal))

Las tres torres de Gante: San Nicolás, el Campanario y San Bavón (Foto: Sandra Candal)

En su momento de mayor esplendor, por este puerto pasaban todos los cargamentos de cereales destinados a Flandes lo que supuso gracias a los aranceles, una gran riqueza a la ciudad y eso se ve reflejado en la belleza de sus fachadas. Precisamente sus nombres hacen referencia a las mercancías con que se comerciaban: el muelle de las hierbas y el del trigo.
Las fachadas más antiguas (s XIII-XVII) y quizá también las más hermosas, se concentran en un costado del Graslei como el Almacén de grano o la Tolhuisje. El resto de edificios son mucho más recientes, aunque mantienen la armonía arquitectónica de los muelles.
Con el buen tiempo Graslei y Korenlei se llenan de terrazas y es uno de los lugares preferidos de los ganteses y los turistas para pasear.

Las tres torres y las plazas del centro histórico

En los escasos 600 metros que separan el puente de San Miguel (Sint-Michielsbrug) del Castillo de Gerardo el Diablo (Duivelsteen) se acumulan una cantidad de edificios históricos verdaderamente inmensa.

Las tres famosas torres hacen referencia a las de la iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk), una bonita iglesia del siglo XII de estilo gótico escaldiano (típico de Flandes y la cuenca del rio Escalda).

Calle Drongenhof en el barrio de Patershol

Calle Drongenhof en el barrio de Patershol

La torre más alta y esbelta pertenece al Campanario Municipal o Belfort, rematado en lo más alto por el dragón emblema de la localidad. Cómo otros bellos campanarios flamencos está declarado Patrimonio de la Humanidad. Merece la pena subir hasta arriba para admirar unas vistas espléndidas del casco histórico.

A su lado se encuentra la Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal) un edifici gótico en el que su mayor atractivo es el maravilloso retablo de ‘La Adoración del cordero místico’, toda una joya de la pintura flamenca. En la actualidad en restauración, por lo que en San Bavón sólo se muestran los paneles laterales.

En torno a estos tres espléndidos edificios se sitúan otros que conviene no pasar por alto: Un bucólico castillo del siglo XIII, un teatro real, un precioso Ayuntamiento de estilo gótico flamígero, casas gremiales…

Mural de los conejos obra de ROA, en Patershol

Mural de los conejos obra de ROA, en Patershol

Aunque quizá el Pabellón municipal o Stadshal demuestra mejor que ningún otro edificio la arriesgada apuesta de la ciudad por la coexistencia de lo antiguo y lo moderno. Esta polémica y a la vez sorprendente construcción de 2012, con extraño aspecto de cobertizo futurista, se colocó entre dos de los iconos medievales de Gante. Y por extraño que parezca todo parece encajar.

Entre la iglesia de San Nicolás y los muelles del río Lys se encuentra el corazón comercial. Korenmarkt y Groentenmarkt, antaño los mercados del maíz y las verduras son hoy dos plazas llenas de terrazas, tiendas y cafeterías. La antigua Lonja de la carne en Groentenmarkt es un buen sitio donde probar alguna de las especialidades de la gastronomía gantesa.

Interior del Holy Food Market

Interior del Holy Food Market

El barrio de Patershol

Este encantador barrio situado junto al Castillo de los Condes de Flandes no tiene grandes monumentos, ni museos de imprescindible visita. Pero cuenta con un trazado de callejuelas medievales, plazuelas empedradas y antiguas casas señoriales que tras pasar por una época de decadencia durante el siglo pasado ha resurgido como una de las zonas más atractivas de la ciudad.

Sus calles principales están repletas de tiendas vintage y restaurantes de cocinas exóticas. Patershol es además una de las zonas donde se concentran mayor número de murales y grafitis de calidad, como los de Roa y Bue.

La zona del Vrijdagmarkt y la iglesia de San Jacobo

Vrijdagmarkt, como su nombre indica, es donde todavía se celebra el Mercado de los viernes y lugar también de antiguas ejecuciones. Amplia, empedrada y peatonal, bien podría ser la plaza más bonita de Gante, rodeada por todos lados de elegantes edificios muchos de ellos de fachada escalonada y varios siglos de antigüedad. En su centro, preside la estatua de Jacob van Artevelde el mercader local que se rebeló contra la poderosa Francia.

Muy cerca de allí, en torno a la iglesia de San Jacobo (Sint-Jacobskerk) y la adyacente plaza Vlasmarkt se concentra la zona más animada de Gante, llena de bares, tabernas de moda y clubs de música en directo.

Un poco más allá se encuentra el sorprendente Holy Food Market, un espacio con varios restaurantes donde tomar una cerveza o picar algo dentro de una antigua capilla desacralizada pintada de un blanco inmaculado.

Si por el contrario se prefiere un plan matutino, nada mejor que acercarse al rastro de la plaza Bij Sint-Jacobs y curiosear entre la mercancía usada. Se monta todas las semanas de viernes a domingo.

Los Beguinajes o Beaterios

Debido a las frecuentes guerras en época medieval, comunidades enteras de mujeres solteras y viudas tanto laicas como religiosas decidieron agruparse en los llamados beguinajes o beaterios.

Plaza central del Pequeño Beguinaje (Klein Begijnhof)

Plaza central del Pequeño Beguinaje (Klein Begijnhof)

Los beguinajes (begijnhof en neerlandés) llegaron a ser como pequeñas ciudades rodeadas por un muro y con puertas que se cerraban cada noche, lo que les procuraba seguridad y cobijo en tiempos convulsos.

Existen decenas de ellos en Flandes, y trece de ellos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. La ciudad de Gante cuenta con tres, situados a uno o dos kilómetros del casco histórico y a los que se puede llegar en transporte público o incluso a pie.
El apacible Pequeño Beguinaje (Klein Begijnhof) el más antiguo de ellos, se dispone en torno a una plaza ajardinada con una bonita iglesia barroca.

El Barrio de las Artes

Entre el casco histórico y la estación de trenes de Sint-Pieters se encuentra este barrio de calles anchas y abundantes zonas verdes.

Restauradora frente al retablo de 'La adoración del cordero místico'

Restauradora frente al retablo de ‘La adoración del cordero místico’ (Foto: MSK)

El Barrio de las Artes contiene tantos museos y edificios de interés que habría que quedarse una semana o dos para verlos todos. Sin embargo los más interesantes serían el Museo de Bellas Artes (MSK), un edificio amplio y luminoso ideal para mostrar obras de maestros flamencos, El Bosco, Rubens, Ensor… Durante 2018-19 podrá verse a través de una cristalera como se restaura el magnífico políptico de la Adoración del cordero místico.

También destaca la iglesia barroca de San Pedro (Sint-Pieters) y la abadía benedictina contigua, así como los preciosos jardines en torno a ella.
Por último podríamos citar el Centro de las Artes Vooruit en el que sobresale la preciosa fachada art decó del café.

La iluminación nocturna y los festivales en Gante

Quizá el mayor problema sea decidir en qué época visitar la ciudad flamenca, porque existen infinidad de festivales y actividades culturales casi todos los meses.

Afortunadamente el alumbrado nocturno puede disfrutarse a lo largo de todo el año. El Ayuntamiento diseñó un plan de iluminación de los monumentos más relevantes. De manera que pasear por la ciudad al anochecer puede resultar una experiencia preciosa, especialmente en la zona de los canales por los juegos de luces que se producen en las aguas.

Iluminación nocturna del Pabellón municipal y la iglesia de San Nicolás

Iluminación nocturna del Pabellón municipal y la iglesia de San Nicolás

Sin embargo el momento culminante sucede a principios de febrero cuando tiene lugar el Festival de la Luz
Dónde grandes artistas lumínicos de fama internacional instalan sus obras por todo el centro histórico.

También tiene su Festival propio de jazz a principios del verano Gent Jazz y otro de cine en otoño Film Festival Gent

Aunque para tomarle el pulso a Gante quizá sea mejor acercarse a finales de julio durante las fiestas de la ciudad (Gentse Feesten), que duran 10 días y en las que las calles se ven inundadas de desfiles, obras de teatro, conciertos, exposiciones …

Y finalmente entre septiembre y octubre tiene lugar el Festival de Flandes en Gante, en el que durante 3 semanas tienen lugar toda clase de conciertos desde música clásica a la más vanguardista. Muchos de ellos al aire libre y que atraen a miles de visitantes todos los años.

Este artículo se ha escrito tras un viaje de prensa en el que se me han proporcionado diversos servicios. Sin embargo las opiniones aquí recogidas son todas reales y fruto de mi experiencia personal.

Enlaces de interés:
Visit Gent (español)
Folleto y Mapa de la Ruta de los Grafitis
10 lugares y curiosidades históricas de Gante
Restauración del Retablo de ‘La Adoración del cordero místico’
Alquiler de bicicletas
Carlos rey emperador (Serie TVE)
Hollyfood Market

Guía de ciudades de Bélgica
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