El centro histórico, el Museo Grand Curtius, y su gastronomía son los grandes atractivos de Lieja
Vistas de Lieja desde la montaña de Bueren(Valonia)

Vistas de Lieja desde la montaña de Bueren (Valonia)



Fuera de las rutas turísticas más convencionales de Bélgica, Lieja no está atestada de autobuses llenos de turistas, ni de rincones pintorescos mil veces fotografiados. Sin embargo, Lieja, la tercera ciudad más poblada de Bélgica (si tenemos en cuenta su área metropolitana) se revela como una ciudad muy auténtica y vivaz. Sus gentes muestran una amabilidad y una cordialidad enormes, quizá alimentadas por una gastronomía liejense que es un verdadero deleite, por no decir un escándalo.

Pero no solo eso, Lieja cuenta con un centro histórico más que agradable para perderse por él y un montón de museos para todos los gustos. Aunque los edificios antiguos se mezclen a veces con los modernos de una manera no demasiado armónica, lo cierto es que la ciudad valona posee lugares de indudable interés.
Tanto la región de Valonia como la ciudad de Lieja destinan actualmente mucho esfuerzo y recursos a la recuperación del patrimonio y a la promoción turística de la ciudad. No hay que olvidar que hasta hace algunos años era una ciudad eminentemente industrial y gris. Pero eso está cambiando poco a poco. Lieja se está reinventando otra vez.

Catedral gótica de San Pablo

Catedral gótica de San Pablo

El barrio de la Catedral

El centro de la ciudad se articula en torno a la espectacular catedral gótica de San Pablo (Saint-Paul), lamentablemente en la actualidad su exterior aparece cubierto ya que se están llevando a cabo profundos trabajos de restauración, que se prevé finalizarán en torno al 2021.
Sin embargo, el interior muestra toda su majestuosidad: unos elegantes vitrales y unas altísimas bóvedas de crucería de 24 metros de altura con bellísimas decoraciones vegetales. Una puerta lateral da acceso al bonito claustro y al tesoro de la catedral que muestra valiosas piezas del antiguo Principado de Lieja.

En torno a la catedral se sitúan un par de plazuelas ajardinadas y varias calles peatonales que son el corazón comercial de Lieja. Entre ellas destaca el pasaje Lemmonnier, una galería cubierta, realizada a mediados del XIX y renovada un siglo después en estilo art decó.
La otra joya del arte religioso de Lieja es la iglesia de Santiago (Saint-Jacques), una bella muestra de gótico flamígero del siglo XVI con una cripta románica muy anterior.

Junto a la Rue de la Regence, en el límite norte del barrio de la Catedral, se encuentran algunos edificios singulares. El llamativo edificio de correos (o Grand Poste) una construcción neogótica de 1901 con una enorme torre. La Colegiata de San Dionisio (Saint-Denis) una amalgama de estilos desde el románico al barroco que guarda en su interior un precioso retablo y pinturas del siglo XVI. Y un poco más allá se ubica el majestuoso Teatro Real que se abre a la amplia plaza de la Ópera, uno de los lugares de referencia de la ciudad, donde convergen calles, avenidas, lo viejo y lo nuevo.

Calle de Au Perí junto a la montaña de Bueren (Lieja)

Calle de Au Perí junto a la montaña de Bueren (Lieja)

El Centro histórico de Lieja (Barrio de Hors-Châteaux)

A unos pocos pasos de la Ópera se encuentra otra plaza, la de San Lamberto (Saint-Lambert) aún más concurrida que la anterior y dónde se hallan los vestigios más antiguos de Lieja. El Archéoforum es un museo arqueológico que muestra restos de construcciones romanas y medievales en el subsuelo de la plaza de Saint-Lambert.

Junto a él encontramos el imponente Palacio de los Príncipes Obispos un enorme conjunto arquitectónico que data de los siglos XVI al XIX y que servía de residencia a los gobernantes de la ciudad.
Esta zona está llena de vida casi a cualquier hora, ya que hay un montón de tiendas de moda, restaurantes, un centro comercial y la cercana estación de tren Liège-Palais, quizá la mejor forma de llegar al centro de la ciudad.

Plaza y Colegiata de San Bartolomé (Lieja))

Plaza y Colegiata de San Bartolomé (Lieja)

Precisamente para descubrir la parte más pintoresca de Lieja se debe partir de la estación de tren y trepar por Au Perí. Una calle sinuosa y estrecha con escaleras y cuestas flanqueadas de casitas bajas, aisladas de la gran ciudad pero en el mismo centro de ella. Al cabo de unos minutos y apenas sin aliento se llega a lo alto de la Montaña de Bueren: la famosa escalinata de Lieja con 374 escalones y que proporciona unas vistas esplendidas de la ciudad. En las inmediaciones hay numerosos senderos que recorren la ladera de la montaña, ideales para los más deportistas.

Si se decide bajar se llega a la Rue Hors-Chateau quizá la calle más señorial de Lieja. Al comienzo de ella se ubica un convento franciscano reconvertido en el Museo de la Vida Valona que repasa el arte y la sociedad de la región en los últimos 10 siglos. El claustro del convento es en sí mismo una elegante muestra de arte mosano (por el río Mosa), propio de la zona.

A lo largo de Hors-Chateau se suceden unos pocos callejones (en dirección a la montaña) recónditos y curiosos, en los que merece la pena internarse para explorarlos. Al final de la calle aparece pintada de un rojo chillón, la Colegiata de San Bartolomé (Saint-Barthélémy) recientemente restaurada y que alberga una de las joyas de la ciudad: una pila bautismal del siglo XII verdaderamente preciosa.

Museo Gran Curtius, al fondo la casa del industrial Jean Curtius

Museo Gran Curtius, al fondo la casa del industrial Jean Curtius

Museo Gran Curtius

El mejor y más grande museo de Lieja no es sino la fusión de varios museos anteriores. El Gran Curtius se inauguró en 2009 con una colección de arte religioso, arqueología, armas y artes decorativas realmente excepcional.
El museo se cobija en varios edificios históricos perfectamente habilitados para mostrar piezas de gran valor, en especial las de arte religioso y medieval. Es destacable el buen trabajo museográfico, con una iluminación sutil que remarca las mejores obras y unas salas expositivas de paredes blancas impolutas pero que mantienen elementos originales como las vigas de madera.

Las exposiciones temporales se muestran en la casa de Jean Curtius. Se trata de un palacio renacentista majestuoso de ladrillo rojo y piedra con unos relieves decorativos en dorado que es una obra de arte en sí mismo.
Jean Curtius, conocido en España como Juan Curcio, fue un empresario industrial que se enriqueció con la fabricación de armas y pólvora durante los reinados de Felipe II y Felipe III de España. Su condición de Comisionario General de Provisiones de Guerra le supuso en la práctica un monopolio que le proporcionó una gran fortuna mientras la corona española estuvo en guerra, pero que le provocó graves problemas económicos hacia 1609 cuando ésta firmó la tregua con sus enemigos.

El río Mosa desde La Batte. Al fondo el barrio de Outremeuse

El río Mosa desde La Batte. A la izquierda el barrio de Outremeuse

La orilla del rio Mosa y la Plaza del Mercado (La Meuse et la Place du Marché)

Buena parte del encanto de Lieja se debe a su emplazamiento. La ciudad se encuentra surcada por el río Mosa (Meuse) uno de los más caudalosos del norte europeo, que crea aquí numerosas islas y meandros. De hecho al otro lado del río se asienta en una isla, el tradicional barrio de Outremeuse, famoso por sus callejuelas y sus pequeñas capillas.

Con el buen tiempo, pasear tranquilamente por la orilla del Mosa se convierte en un auténtico placer. Aunque si lo que se prefiere es algo de bullicio y colorido nada mejor que acercarse a Lieja un domingo. El mercado de La Batte se levanta junto al Mosa y se llena todas las semanas de numerosos forasteros incluidos holandeses y alemanes atraídos por los productos de la región liégeoise (en especial frutas, verduras y aves de corral).

También junto al Mosa se encuentra el edificio del antiguo Mercado de la carne construido en 1546. En la actualidad alberga la que es probablemente la oficina de turismo con más encanto de Bélgica ya que en su interior se respetaron su armazón de vigas de madera y sus columnas de piedra.

Plaza del mercado con el monumento de El Perron (Lieja)

Plaza del mercado con el monumento de El Perron (Lieja) (Foto: Sandra Candal)

A dos calles de allí aparece la Plaza del Mercado (Place du Marché), la más antigua y bonita del centro histórico. No es demasiado grande, apenas un rectángulo con algunos árboles y restaurantes con terrazas, pero los edificios que la circundan son todos de los siglos XVII y XVIII. Allí también descubriremos El Perrón, el monumento más famoso de Lieja y que simboliza las libertades de la ciudad. La plaza y las calles adyacentes bullen de actividad, con algunas de las tiendas más encantadoras de la ciudad, como la Rue des Mineurs.

La Gastronomía liejense

Esta región cuenta con merecida fama en lo que a gastronomía se refiere. Una cocina rica y variada que muestra las múltiples influencias de una ciudad belga de la región de Valonia de habla francesa y a pocos kilómetros de las fronteras holandesa y alemana.
Eso sí, los platos y postres más renombrados de la gastronomía liejense no son aptos para cobardes. Muchas carnes, patatas, gofres y todo ello bañado en mantequilla. Quizá el viajero se marche de Lieja con algún kilo de más, pero también con una sonrisa en la cara.

Escaparate de una pasteleria en la calle de los Menores (Rue des Mineurs)

Escaparate de una pasteleria en la calle de los Menores (Rue des Mineurs)

Sin duda el plato estrella es le boulet à la liégeoise, una suerte de albondigones con un toque de pimienta y cebolla muy particular y una salsa de esas que te obliga a pedir más pan al camarero. Todo ello acompañado ¿cómo no? de una buena ración de patatas fritas bien crujientes. Un buen sitio para degustarlas es la taberna tradicional de Chez Stockis Café Lequet, junto al rio Mosa y el edificio de Correos.

Si buscamos una cocina más elaborada, podemos cenar en el precioso restaurante Amon Nanesse, a dos pasos de la Plaza del Mercado. Este restaurante, de interiores de madera y ladrillo visto, sirve sobre todo carnes de gran calidad y unos postres para quedarse a vivir allí mismo.
Aunque quizá el plato o postre o pecado más famoso de la ciudad sea el gofre, conocido como waffle de Liège en toda Bélgica por su forma irregular y su sabor dulce y suculento.

Dónde dormir en Lieja
Una opción muy recomendable es el Amosa Liège Hotel un hotel moderno y muy cómodo. Con una habitación perfecta para “parejitas” y una ducha enorme. El Amosa Liège Hotel está situado frente a la Place Saint-Etienne a dos pasos del centro histórico y de la estación de tren Liège-Palais.

Este artículo se ha escrito tras un viaje de prensa en el que se me han proporcionado diversos servicios. Sin embargo las opiniones aquí recogidas son todas reales y fruto de mi experiencia personal.

Enlaces de interés:
Turismo de Valonia
Turismo de Lieja
Museo Gran Curtius
Restaurante Amon Nanesse

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