Rincones poco visitados de la República checa: El Parque Nacional de Šumava, la aldea de Holašovice y la ciudad de Tábor
Vista del castillo desde el pueblo de Karlštejn

Vista del castillo desde el pueblo de Karlštejn



Más allá de la hermosa Praga, repleta de turistas casi todo el año, la República checa ofrece muchos otros lugares de gran interés a una distancia relativamente corta de la capital. En las cercanas regiones de Bohemia Central y Bohemia del Sur se encuentra el castillo más bonito del país (Karlštejn), ciudades y aldeas pintorescas y el Parque Nacional de Šumava con los bosques más extensos de toda Europa Central.

El castillo de Karlštejn

Sin duda uno de los castillos más espectaculares de la República Checa es el castillo de Karlštejn. Quizá el de Praga sea más conocido, pero el castillo de Karlštejn con sus sinuosas murallas y su enorme torre en lo alto de una montaña y rodeado de bosques se acerca más al imaginario común de castillo medieval.
Cómo ir de Praga a Karlštejn. La localidad de Karlštejn y su castillo están situados muy cerca , a tan sólo 30 km de la capital y puede llegarse sin dificultad en tren desde la Estación Central de Praga (Hlavni Nadrazi) o la de Smichov, o bien en coche privado. Además existen numerosas excursiones a Karlštejn, anunciadas en lugares turísticos de Praga.

Torre María y torre Grande del castillo de Karlštejn

Torre María y torre Grande del castillo de Karlštejn

El pequeño pueblo de Karlštejn parece haber crecido al amparo de su famoso castillo y sus casas se apelotonan en torno a la carretera que sube desde el rio hasta el castillo. Más allá de la calle mayor se acaba el pueblo y comienza el bosque.

La estación del tren se encuentra al otro lado del rio y a este lado, hay un gran aparcamiento donde dejar los vehículos. No se permite el acceso a los vehículos privados al pueblo, ya que al existir una única calle sería un caos de tráfico. Esto provoca que la mayoría de turistas suban a pie la ladera tranquilamente, deteniéndose en las numerosas tiendas de recuerdos, cafeterías o restaurantes. Los más cómodos pueden subir al castillo también en calesa tirada por caballos, desde luego mucho más elegante y pomposo.

Las visitas guiadas son solamente en tres idiomas: checo, alemán e inglés y el tour básico que muestra las salas del emperador cuesta 330CZK (unos 13€, en 2017). Aunque hay otros tres tipos de visitas más específicas a la torre Grande, la capilla y el tesoro real.
Web oficial castillo de Karlštejn (tipos de visitas)

El rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos IV mandó construir el castillo de Karlštejn, que se terminó en torno al 1365 tras más de 15 años de trabajos. Pero esta magnífica fortaleza no estaba destinada a ser sede real, ni baluarte defensivo contra ejércitos enemigos. El motivo de su construcción fue, desde el principio, albergar las joyas de la corona y las reliquias sagradas.
El castillo de Karlštejn se construyó en estilo gótico tardío con algunos elementos renacentistas, aunque sufrió una severa remodelación en el siglo XIX, que le confirió su aspecto actual.

Algunas de las partes más significativas del conjunto del castillo son:
La torre menor, llamada Torre Maria (Mariánská věž) que a lo largo de la historia ha sido utilizada para todo tipo de menesteres, por los vasallos del rey, por la orden religiosa de Karlštejn e incluso como almacén.
El Palacio Imperial donde pueden verse algunas de las estancias privadas del emperador y también la sala de los caballeros, la mayor del castillo que cuenta todavía con parte del mobiliario original.

Vista de Tábor

Vista de Tábor (Foto: hplc2017-prague.org)

La Torre Grande (Velká věž) resulta imponente desde sus 60 metros de altura y su aspecto robusto. En su interior cobija la preciosa capilla de Santa Cruz decorada con bellos frescos sobre la vida de Cristo y numerosas tablas pintadas por el maestro Teodorico.

Tábor, la ciudad de la Biblia

A apenas 90 kilómetros de Praga se encuentra la encantadora ciudad de Tábor. Eclipsada por otras localidades mucho más conocidas como Karlovy Vary o Český Krumlov, bien merece una visita para aquellos que valoren evitar los enormes grupos de turistas y disfrutar de la autenticidad de una pequeña ciudad checa con una historia fascinante.

Tábor fue fundada en 1420 por un grupo de husitas (reformistas radicales checos), que pusieron a la ciudad el nombre del monte dónde según los Evangelios tuvo lugar la Transfiguración de Jesucristo.
De hecho, en un principio, en Tábor se estableció una comunidad igualitaria que no reconocía la propiedad privada ni otra autoridad que la ley de Dios. El siglo XV fue tumultuoso para la ciudad husita que se levantó en armas varias veces y fue arrasada otras tantas.
Tábor posee todavía un casco histórico muy pintoresco y bien conservado, a orillas del lago artificial del Jordán, otro nombre bíblico.
La plaza más importante de Tábor es la de Jan Žižka, en honor a uno de los comandantes husitas más conocidos. En ella se encuentra la bonita iglesia de la Transfiguración de Cristo terminada hacia 1512, pero que sufrió una gran remodelación en el siglo XIX.

El Ayuntamiento Viejo es uno de los edificios góticos más interesantes de toda la República Checa y en su interior alberga el imprescindible Museo de los Husitas, dónde profundizar en uno de los momentos más convulsos del país. Desde el Ayuntamiento también se puede acceder a una extensa galería de túneles subterráneos que conectan las bodegas y muchas de las casas de la plaza mayor y las calles adyacentes.

Casas de estilo barroco rural en la aldea de Holašovice (Bohemia del Sur)

Casas de estilo barroco rural en la aldea de Holašovice (Bohemia del Sur)

Holašovice, una aldea patrimonio de la Humanidad

A apenas 25km al norte de la ajetreada Český Krumlov se halla esta placida aldea tradicional.
Podría pensarse que para que un monumento o lugar sea declarado Patrimonio de la Humanidad éste debe ser espectacular y fastuoso. Sin embargo, la Unesco también tiene en cuenta otros valores aparentemente mucho más modestos. La aldea de Holašovice, en Bohemia del Sur, es quizá la mejor muestra de lo que se conoce como barroco rural o barroco rústico.

Pese a que el pueblo cuenta con una historia de más de 800 años, la mayoría de las casas y granjas que se conservan pertenecen la mayoría a la segunda mitad del siglo XIX. El gran valor de este conjunto arquitectónico radica en que todas las casas de la aldea, situadas en torno a una gran plaza central muestran unas fachadas bellamente decoradas. Lejos de los complejos y aparatosos adornos que produjo el estilo barroco, estas granjas y caseríos muestran una decoración sencilla y encantadora.

Vista de Holašovice declarado Patrimonio de la Humanidad

Vista de Holašovice declarado Patrimonio de la Humanidad

En el extremo del pueblo se encuentra la pequeña iglesia de San Juan Nepomuceno y junto a ella la oficina de turismo.
Holašovice se encuentra afortunadamente fuera de los grandes circuitos turísticos ya que debido a su pequeño tamaño, difícilmente podría absorber a un gran número de visitantes. Apenas cuenta con un par de cervecerías y alguna tienda y gran parte de su encanto radica en que puede visitarse sin aglomeraciones.
Pero pese a que Holašovice, es el único pueblo checo declarado como Patrimonio de la Humanidad por el valor de su barroco rural, en la región de Bohemia del Sur existen otras localidades como Květov o Záboří con también preciosas granjas y casas de este estilo.

Parque Nacional de Šumava

Al Suroeste del país, en torno a la frontera checo-alemana se extiende una de las masas boscosas más grandes y valiosas de todo el continente. El Parque Nacional de Šumava se encuentra a poco más de 150 kilómetros de Praga y es probablemente uno de los mejores lugares de la República Checa donde practicar senderismo, turismo acuático, esquí y todo tipo de actividades relacionadas con la naturaleza.

Las especies animales más significativas que pueblan este parque nacional son quizá el lince europeo y el huidizo urogallo, junto a una gran diversidad de pequeñas aves adaptadas a los bosques alpinos.

Lago y bosque de Boubín en el entorno del Parque Nacional de Šumava

Lago y bosque de Boubín en el entorno del Parque Nacional de Šumava

El Parque Nacional de Šumava es con casi 70.000 hectáreas el mayor de la República Checa, a lo que hay que sumar otras zonas protegidas en su entorno, incluido en la parte alemana el Parque Nacional del Bosque Bávaro (Bayerischer Wald).

Pero la zona más interesante es probablemente el Bosque de Boubín o Boubínský prales. Al contrario que gran parte de Šumava que fue repoblada con coníferas no autóctonas, el Bosque de Boubín se conserva virgen en gran medida y contiene árboles de más de 300 años de antigüedad.
A la entrada de esta zona protegida hay un parking y una oficina de turismo donde proveerse de mapas para recorrer el bosque. Los lugares más emblemáticos son sin duda el lago Bouvín y la torre mirador en lo alto del monte que asoma por encima del bosque.

Enlaces de interés:
Turismo de Chequia: Castillo de Karlštejn
Castillo de Karlštejn (Página oficial)
Turismo de Chequia: Tábor
Unesco. Holašovice
Parque Nacional de Šumava

Diario de viaje a la República checa:
Día 1. Planificando el viaje a Praga y la República Checa.
Día 2. Subida al barrio del Castillo de Praga y al monte Petrín.
Día 3. El Barrio Judío y la Ciudad Vieja de Praga.
Día 4. La Praga menos turística: Vyšehrad, Nové Město y el Palacio de exposiciones.
Día 5. Kutna Hora y Litomyšl. Iglesias y palacios patrimonio de la Humanidad
Día 6. Las ciudades más hermosas de Moravia: Olomouc y Kroměříž
Día 7. Por el Sur de la República checa: Cuevas, abismos y pueblos de cuento
Días 8-9. Český Krumlov. Una de las ciudades más bellas de Europa
Días 9-10. El castillo de Karlštejn y otros 3 lugares singulares al sur de Praga
Mapas de Praga y Olomouc

Algunos alojamientos en la República Checa:
Cómo reservar alojamientos y hoteles con encanto sin gastar un dineral.