Viajar a Hungría y Budapest. Guía práctica

Porqué viajar a Hungría
Situada en el centro de Europa, Hungría es un pequeño país, pero que rebosa atractivos para el visitante. Su aliciente más obvio es su deslumbrante capital: Budapest. Que se levanta a orillas del caudaloso Danubio y está repleta de joyas de la arquitectura art nouveau y neogótica.
Mucho menos conocidas son otras ciudades históricas húngaras (Eger, Pécs o Sopron) que, sin embargo, cuentan con un patrimonio de gran interés.

Hungría también posee una naturaleza desbordante: el lago Balatón, uno de los mayores de Europa, las últimas estribaciones de los montes Cárpatos al norte del país, una gran llanura que cubre todo el oriente del país… Y por supuesto, el río Danubio que cruza Hungría de norte a sur partiendo al país en dos mitades.
Además, Hungría tiene una larga tradición de baños termales que pueden encontrarse casi por todas partes y una gastronomía de las más apetecibles de Centroeuropa.
También cabe destacar que en Hungría se han rodado multitud de películas internacionales, incluso algunas super-producciones de Hollywood. Estos rodajes llegaron atraídos por las ventajas fiscales y la gran variedad de escenarios que proporcionaba el país. Así, es posible visitar los escenarios de películas y series tan conocidas como Blade Runner 2049, Gorrión rojo, The Witcher o la recientemente oscarizada Pobres criaturas.

Antes de viajar
Pasaportes, visados y seguro
Hungría es miembro de la Unión Europea (UE) por lo que los ciudadanos de cualquier estado miembro pueden entrar al país sin visado.
Para ello es necesario mostrar el pasaporte o el documento de identidad en regla y la fecha de caducidad debe ser superior a 3 meses para evitar problemas en las aduanas. El carnet de conducir no es válido como documentación acreditativa.
El país tiene frontera terrestre con siete países, cinco de ellos de la UE (Eslovaquia, Austria, Eslovenia, Croacia y Rumania) desde los que se puede pasar libremente. Sin embargo, el ingreso desde Serbia o Ucrania comportará más trámites.
Hungría tiene acuerdos con muchos países para permitir la entrada de sus ciudadanos para una estancia máxima de 90 días sin la necesidad de expedir un visado. Entre estos países que no necesitan visado están a parte de España, también Argentina, Chile, Colombia o México.
Para más información se puede consultar la página oficial del gobierno (en inglés) de Hungría sin visado.

Cuando se realiza un viaje y más cuando es en un país extranjero al nuestro resulta imprescindible contratar un seguro de viaje. Así estaremos cubiertos si desgraciadamente caemos enfermos o tenemos algún percance.
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Alojamientos y visitas guiadas
En Budapest, el precio de la noche de un hotel situado en una zona céntrica es similar a otras grandes ciudades de Europa occidental.
La capital húngara tiene una oferta abundante de alojamientos y muchos de ellos se encuentran en el céntrico distrito de Erzsétváros (Ciudad de Isabel).
De hecho, algunos edificios de su barrio judío han sido convertidos casi por completo en apartamentos turísticos. Es un barrio atractivo para el turista, muy céntrico y bien comunicado, pero hay que tener en cuenta que también se le conoce como ‘Party district’. Llamado así por la gran concentración de los conocidos como “bares de ruina” y pubs, muy animados por las tardes y noches, por lo que puede ser una buena opción para grupos de amigos, pero quizá no tanto para familias con niños.
Si se busca con varias semanas de antelación es posible encontrar algunas ofertas interesantes en hoteles y apartamentos en Budapest.

En el resto de ciudades y pueblos húngaros la oferta de alojamiento cae sensiblemente, así como los precios. En zonas rurales y localidades de pequeño y mediano tamaño hay pocos hoteles y apartamentos, pero abundan las pensiones y Bed & Breakfast (Panzió en húngaro) que suelen tener una relación calidad/precio realmente buena.
Conviene también reservar alguna de las muchas visitas guiadas en Budapest que ofrece Civitatis, la mayoría de ellas en español. También hay visitas temáticas y excursiones al lago Balatón y otras ciudades cercanas a Budapest.
Mejor época para viajar
El verano es la época más concurrida tanto en Budapest como en el resto de Hungría especialmente en el lago Balatón, que se convierte en el lugar de veraneo de muchos húngaros y foráneos.
Por ello de junio a septiembre los precios son más altos, pero todas las atracciones y monumentos están abiertos, además con amplios horarios. El invierno por el contrario suele conllevar inviernos rigurosos ya que Hungría soporta un recio clima continental y así mismo cierran numerosos alojamientos y monumentos.
La primavera y el otoño (temporada media), sin embargo, es una época ideal para visitar Hungría. Los campos se llenan de flores, la temperatura es agradable, y los precios de los alojamientos son más baratos que en verano.

La moneda húngara
Hungría pese a formar parte de la Unión Europea no ha adoptado el Euro (€) como moneda, ni se espera que lo haga a corto plazo. La moneda de curso legal en el país magiar es el Florín (Forint en húngaro) y que encontraremos en las facturas con la abreviatura Ft.
Es una moneda europea bastante débil, ya que por cada euro el cambio suele moverse en torno a los 390Ft en 2024. De hecho, en Hungría hay que desterrar la idea de que los billetes son valiosos.
El billete húngaro de menor valor es el de 500Ft con la efigie de Ferenc Rákóczi, (un héroe húngaro del siglo XVIII) que apenas vale 1,25€.
Para hacerse una idea mental rápida a la hora de ir de compras o ante la carta de un restaurante en Hungría puede ser un truco el recordar que 4000 florines equivalen prácticamente a 10€.
En general los precios son algo más bajos que en España, sin embargo, los monumentos y lugares turísticos tienen precios similares a Europa occidental. Sirva como ejemplo el Museo de Bellas Artes de Budapest, que sin ser uno de los lugares más visitados, cuesta unos 13€, lo mismo, por ejemplo, que el Museo Thyssen de Madrid.

El uso de la tarjeta de crédito está muy extendido, incluso en ciudades más pequeñas. Sin embargo, es muy recomendable llevar florines para pequeñas compras o por si no funciona el datafono en alguna tienda o máquina expendedora.
Si se llega a Budapest sin moneda local hay muchas oficinas de cambio en Erzsébet körút, una de las avenidas más importantes de Pest y por la que pasan las líneas 4 y 6 de tranvía. Se puede mirar el cambio que ofrecen y decidirse por la más ventajosa.
Breve historia de Hungría
El Imperio Romano utilizó el Danubio como frontera natural en esta parte de Europa, por lo que la parte occidental de la actual Hungría fue romanizada, pero no así el oriente. A las afueras de Budapest pueden visitarse las ruinas de Aquimcum, una de las ciudades romanas más importantes de la provincia de Panonia. También encontramos intresantes restos romanos en otras ciudades húngaras como Sopron (antigua Scarbantia) y Pécs (Sopianae).

Edad Media
Tras el derrumbe del Imperio Romano a principios del siglo V distintos pueblos barbaros (hunos, ostrogodos, avaros…) ocuparon estos territorios.
A finales del siglo IX los magiares se establecieron en la cuenca de los Cárpatos. Y un siglo más tarde San Esteban instauró el Reino cristiano de Hungría, convirtiéndose en el primer rey húngaro.
El reino de Hungría expandió sus fronteras durante la Edad Media conquistando territorios de las actuales Croacia, Bosnia, Eslovaquia y la región de Transilvania (hoy en Rumania).
Su apogeo llegó en los siglos XIV y XV, hasta que el Imperio Otomano invadió la mayor parte del país tras la decisiva batalla de Mohacs de 1526, tomando años más tarde la capital Budapest.
Tras siglo y medio de dominio turco, los Habsburgo de Austria reconquistaron Budapest en 1686 y poco después el resto de Hungría.
Imperio Austrohúngaro
El Compromiso austrohúngaro de 1867 supuso la alianza militar y diplomática del Reino de Hungría y el Imperio Austriaco. Se creó así el Imperio Austrohúngaro, una monarquía dual con dos capitales y dos parlamentos independientes.
Este compromiso llevó a Budapest y a Hungría a un periodo de gran desarrollo económico e industrial. En 1873 se fusionaron Buda y Pest junto con Óbuda para formar la gran metrópoli de Budapest.
De esta época son la mayoría de grandes edificios y monumentos de Budapest, incluidos el Parlamento, la Basílica de San Esteban y las docenas de preciosos edificios modernistas de Budapest.
El asesinato en Sarajevo (Bosnia) del archiduque Francisco Fernando de Austria en junio de 1914 precipitó una guerra en la que en apenas un mes se vieron involucradas prácticamente todas las naciones europeas divididas en dos bloques.

Tratado de Trianón
Tras más de 4 años de guerra y casi 10 millones de muertos, las potencias centrales (Austria-Hungría, Imperio Alemán, Imperio Otomano y otros) fueron derrotadas. Hungría se vio obligada a firmar el sangrante Tratado de Trianón (1920) que suponía la pérdida de dos tercios de sus territorios a manos de los países vecinos.
Aunque ha pasado más de un siglo de aquello, Trianón sigue siendo un tema doloroso y una humillación para los húngaros. Especialmente la pérdida de la extensa región de Transilvania anexionada por Rumania donde todavía vive más de un millón de húngaros conocidos como sículos (székely en húngaro). De hecho, la región de Transilvania está considerada como la cuna de la artesanía húngara especialmente en la confección de tejidos, trajes tradicionales, utensilios y cerámica.
Hungría hoy
Tras el colapso de la Unión soviética, al igual que el resto de países ex comunistas, Hungría se acercó a occidente, se unió a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea en 2004.
Sin embargo, en abril de 2010 el Fidesz, un partido político de extrema derecha, ganó las elecciones por amplia mayoría, convirtiendo en primer ministro al controvertido Viktor Orbán.

Orbán ganó cuatro elecciones seguidas y durante sus 16 años en el poder llevó una política exterior que muchos consideraron obstruccionista de las políticas de la Unión europea y más propias de un aliado de Rusia.
Sin embargo, toda la oposición se concentró en torno al partido Tisza de Péter Magyar, que venció holgadamente en las elecciones de abril de 2026. Tisza es un partido también conservador, pero europeísta.
En todo caso, los húngaros, en general, son gente amable que intentan siempre ayudar al visitante extranjero, aunque su conocimiento del inglés suele ser escaso, salvo lógicamente en hoteles y oficinas de turismo.
Qué visitar en Hungría

Budapest
Resulta difícil resumir todos los atractivos de la hermosa capital húngara. Baste con decir que es una de esas ciudades que se disfrutan simplemente paseando por sus calles, admirando sus edificios y las preciosas vistas junto al Danubio o tomando un café en alguna de sus encantadoras cafeterías.
Budapest precisa de al menos 3 días para poder visitar sus lugares y monumentos más emblemáticos, pero será difícil aburrirse si la estancia es más prolongada.
En la colina del castillo de Buda podemos visitar el Palacio Real y sus museos, pero también la encantadora Iglesia de Matías y el Bastión de Pescadores, con una de las mejores vistas sobre el Danubio. No muy lejos de allí encontramos los que podrían ser los baños termales más bonitos de Europa: los baños Gellert con varias salas y piscinas de estilo art Nouveau.
Al otro lado del río, en Pest se sitúa la zona comercial especialmente en torno a Váci utca, una calle repleta de restaurantes y tiendas de todo tipo. También aquí podemos sorprendernos ante la recargada belleza del pasaje de Párisi Udvar y toparnos con hoteles de lujo como el Palacio Gresham. No muy lejos está el Parlamento de Hungría, considerado una de las visitas imprescindibles de la ciudad.
El recorrido por Budapest no sería completo sin hacer una ruta por su espectacular arquitectura modernista. Es muy recomendable la visita guiada a la bella Academia de Música Ferenc Liszt o admirar alguno de los elegantes edificios construidos por el gran arquitecto local Ödön Lechner.

Meandro del Danubio
Remontando el río Danubio, a pocos kilómetros de Budapest se sitúan tres localidades de gran interés que pueden suponer una escapada muy interesante desde la capital.
Szentendre a sólo 20 kilómetros de Budapest es una coqueta ciudad plagada de museos y galerías de arte. No en vano hace un siglo acogió una numerosa colonia de artistas.
Más al norte Visegrad domina el estratégico meandro del Danubio. La espectacular ciudadela sobre la colina y el Palacio Real son los mayores atractivos de esta histórica ciudad.
El Danubio sirve de frontera entre Hungría y Eslovaquia durante casi 150 kilómetros. Esztergom se encuentra en ese largo tramo frente a la localidad eslovaca de Štúrovo, desde donde se tiene una panorámica de la impresionante basílica de Esztergom, la iglesia de mayor tamaño de Hungría.

Eger y el Noreste de Hungría
Los Montes Cárpatos se extienden por el noreste de Hungría creando una bella región llena de atractivos naturales y culturales. El mayor de ellos es probablemente Eger, una ciudad histórica y encantadora, con un patrimonio desbordante para una localidad de apenas 50.000 habitantes. Destaca especialmente su castillo, muy reformado ya, pero que aguantó el asedio de los turcos allá por 1552, toda una hazaña para los húngaros.
Además, a las afueras de Eger encontramos una famosa zona vinícola conocida como el Valle de las Mujeres Hermosas, plagada de bodegas y restaurantes donde degustar los mejores vinos.
Muy cerca de Eger se encuentra el Parque Nacional de Bükki, con varios de los montes más altos de Hungría que rozan los 1000 metros de altitud. Este parque nacional es una de las zonas de senderismo más apreciadas del país ya que posee un paisaje espectacular plagado de bosques salpicado de lagos, cascadas y formaciones kársticas.

Sopron y Castillo de Esterházy
Esta ciudad, quizá la más bonita de Hungría, posee uno de los centros históricos mejor conservados y pintorescos de Europa Central. Esta agradable ciudad de provincias, con sus callejas empedradas y sus encantadoras plazuelas, es toda una invitación para descubrirla a pie.
No hay que irse sin subir a la espectacular Torre de Fuego (Tűztorony) desde la que se tiene unas vistas espectaculares del casco antiguo. Otro de sus muchos atractivos es el Barrio de los Museos (Múzeumnegyed) que engloba varios edificios históricos y museos entre los que destaca la interesante Casa Storno (Storno Ház).
Tras la expulsión de los Otomanos a manos de los Habsburgo a fines del siglo XVII, Hungría conoció un periodo de esplendor que se tradujo en la construcción de suntuosos palacios barrocos.
El más bello de todos aquellos palacios es el castillo de Esterházy, situado muy cerca de Sopron y a apenas 100 kilómetros de Viena.

Debería ser una visita ineludible para todo el que visite el norte de Hungría ya que tras la reciente restauración el palacio de los duques Esterházy vuelve a mostrarse en todo su esplendor. Las salas más espectaculares y recargadas son el Salón de Apolo y la Sala Terrena ambas de un barroco exultante. Otro palacio barroco interesante es el de Gödöllo a pocos kilómetros de Budapest.
Sur de Hungría
Pécs, es una atractiva y animada ciudad universitaria moderna y antigua a la vez. Aquí se asentó la ciudad romana de Sopianae y de aquella época se conservan algunos vestigios y sobre todo una impresionante necrópolis paleocristiana del siglo IV declarada Patrimonio de la Humanidad.
A parte de esto cuanta con numerosos museos de interés especialmente el dedicado a la Porcelana de Zsolnay, una empresa especialmente ligada con el Modernismo húngaro.
A tiro de piedra de las fronteras con Rumania y Serbia, Szeged se alza como la tercera ciudad más populosa del país con más de 170.000 habitantes.
En 1879 el río Tisza (afluente del Danubio) se desbordó borrando del mapa la ciudad casi por entero, que tuvo que ser reconstruida en los siguientes años. Por ello posee una arquitectura de una época muy concreta que le proporciona una armonía especial. De hecho, tiene el honor de albergar una de las colecciones más atractivas de edificios de estilo modernista y art nouveau de Hungría.

Lago Balatón
Con cerca de 600 km² y 80 kilómetros de largo, el lago Balatón es el más grande de Europa Central. Para un pequeño país del interior del continente, con la costa del Mar Adriático a casi 300 kilómetros de distancia, el lago Balatón es lo más parecido a un mar que han visto muchos húngaros.
Algunas de las localidades más turísticas como Balatonfüred o Siófok, quedan a apenas 1:30 de coche de Budapest. Sin embargo, son más interesantes la agradable Tihany y su abadía benedictina y la aristocrática Keszthely famosa por su palacio y sus aguas termales.
Transportes en Hungría
Aeropuertos
El aeropuerto principal del país es el de Budapest – Ferenc Liszt , situado a veinte kilómetros al sureste de la capital. Tiene un tráfico de centenares vuelos diarios y en él que operan todas las grandes aerolíneas europeas y varias asiáticas.
La manera más práctica de llegar al centro de Budapest desde el aeropuerto es tomando el autobús 100E que sale desde las terminales 2A y 2B. Para el trayecto inverso el autobús parte de la parada situada en Deák Ferenc tér (cerca de la basílica de San Esteban), aunque hay otras paradas en el recorrido.

Hay otro aeropuerto destacable, con mucho menor tráfico aéreo en Debrecen, la segunda ciudad del país, pero sin conexión directa con España.
El aeropuerto de Debrecen se nutre básicamente de las conexiones de la aerolínea de bajo coste húngara Wizzair que conecta Debrecen con grandes ciudades como Estambul, Londres o Roma.
Hungría es un país relativamente pequeño, del tamaño aproximado de la región española de Castilla y León, por ello no tiene vuelos internos.
En todo caso, si se va a visitar algunas ciudades húngaras cercanas a fronteras quizá pueda convenir arribar por aeropuertos extranjeros. Por ejemplo, la bellísima ciudad de Sopron se encuentra a tan solo 1:15 en tren de Viena. Y si se quiere visitar Pécs, al sur del país, también se podría llegar desde Zagreb en Croacia (unas 5 horas en tren).
Autobuses
La compañía de autobuses Volanbusz está implantada en todo el país, de hecho, es el resultado de la fusión de varias empresas de transporte regionales. Volanbusz opera tanto trayectos urbanos como interurbanos y sus autobuses suelen ser de un reconocible color amarillo.
El autobús es la mejor opción de transporte público si se desea visita la Hungría rural donde no llegan las líneas férreas.
La compra de billetes en su web puede ser desesperante para el extranjero ya que el nombre de las paradas aparece en húngaro, aunque se seleccione la opción en inglés. Además, en el desplegable aparecen absolutamente todas las paradas de una ciudad y no una opción genérica.
En Budapest hay varias estaciones de autobuses fuera de la almendra central, una de las principales y no demasiado alejada del centro es la de Stadion autóbusz-pályaudvar. Situada junto al estadio de fútbol Ferenc Puskás.
Puede ser una buena idea buscar en el desplegable las palabras autóbusz-állomás (Estación de autobuses) de la ciudad a la que se quiere ir.
El transporte urbano en Budapest depende de la empresa municipal BKK Budapesti Közlekedési Központ (Centro de tráfico de Budapest) que engloba tanto a autobuses, tranvías, metro, trolebús, incluso ferry.

Trenes
El ferrocarril es una buena opción para moverse entre las distintas ciudades húngaras. Como Hungría tiene un relieve esencialmente llano ha favorecido la construcción de una densa red ferroviaria.
Los Ferrocarriles estatales húngaros (MÁV), por nuestra experiencia, funcionan perfectamente y con puntualidad, sin embargo, no cuentan, al menos de momento, con trenes de alta velocidad.
Budapest posee tres estaciones de ferrocarril principales: Keleti la más céntrica (al este), Nyugaty (norte) y Kelenföld (Sur) desde donde se expanden las líneas férreas por todo el país. Lo cierto es que, al ser un país relativamente pequeño, las ciudades más atractivas quedan a menos de 3 horas de viaje de la capital. Por ejemplo: Eger 1:49, Sopron 2:23, Szeged 2:26 o Pécs 2:50.
Para los turistas extranjeros puede ser recomendable comprar los billetes por internet ya que los empleados de las taquillas no siempre tienen un buen inglés.
Alquiler de coche
Las grandes ciudades y sobre todo el entorno de estaciones de tren y aeropuertos pueden ser un buen lugar donde alquilar un vehículo.
Resulta una buena opción si se va a visitar la Hungría más rural, donde no llegan los trenes ni los autobuses.
Por ejemplo, para visitar el encantador pueblecito tradicional de Hollókő, Patrimonio de la Humanidad. En coche desde el centro de BUdapest se llega en en apenas una hora, pero es realmente tedioso intentar llegar en transporte público.El coche también es ideal si se desea recorre las orillas del enorme lago Balatón, una de los lugares con más atractivo de Hungría en verano.
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Gastronomía húngara
La cocina magiar sorprende por su variedad, su gusto por las especias y por la cantidad de productos locales de calidad. Los pueblos e imperios que han pasado por aquí han dejado, lógicamente, también su impronta en la gastronomía húngara así podemos intuir influencias austriacas, judías y turcas.
Sumergirse en la gastronomía húngara forma parte indispensable en un viaje por el país y va mucho más allá de saborear el famoso gulash.
Un menú completo suele estar formado por una sopa (de verduras, pollo o pescado) y un plato principal más contundente habitualmente de carne.
Aunque Hungría es un país sin litoral, posee caudalosos ríos (Danubio y su afluente el Tisza) y el lago Balatón que proporcionan una abundante pesca que luego acaba en las mesas, especialmente carpas, percas y siluros.
Para los que tengan algo de prisa, el Mercado Central de Budapest (Nagycsarnok) puede ser un buen sitio para hacer un alto para comer algo rápido. En el primer piso del mercado hay varios restaurantes que ofrecen platos locales adaptados a los turistas: brochetas de carne y verduras, grandes salchichas o langos (una especie de pizzas dulces o saladas).

Productos y platos húngaros
Cabe destacar que en los últimos años se han recuperado razas autóctonas de ganado. Entre ellos destaca el cerdo Mangalica, una raza de pelo largo que en invierno casi parece lana y que es muy apreciado por su carne. Y la vaca gris húngara, una raza de vacuno local que sorprende por su porte elegante y sus largos cuernos, que se cría en abundancia en las grandes llanuras del Este del país.
Los vegetales también forman parte fundamental de la cocina húngara: setas, trufas, manzanas, cerezas, espárragos y cómo no el pimiento rojo del que se extrae la paprika. Un condimento, ya sea picante o dulce, que parece omnipresente en la cocina local ya que adereza sopas, sofritos, carnes y guisos.
Entre los platos más emblemáticos de la cocina húngara está la sopa gulash, un estofado de carne de ternera o cerdo con verduras y bañado en caldo. El pörkölt es bastante similar, aunque la carne se suele servir con un poco de salsa y acompañado de nokdli (ñoquis de huevo) o arroz.
El pollo es muy habitual también en la mesa húngara y el plato más conocido es quizá el pollo a la paprika (paprikás csirke). Los platos de pescado son típicos de las zonas ribereñas donde preparan la sopa del pescador o halászlé, una sopa picante con pescado de río normalmente carpa, acompañada de cebolla, tomate y otras verduras.
Entre los postres nuestro preferido es sin duda el somlói galuska, un bizcocho con chocolate, nata montada y regado con un toque de ron que puede recordar al tiramisú italiano.
Otro dulce muy apreciado en Hungría que se vende en puestos callejeros es la Kürtöskalács, algo así como “pastel de chimenea”, parecidos a los trdelnik que encontramos en República Checa y Eslovaquia. Se trata de una masa enrollada de harina, leche y mantequilla con forma de chimenea que se tuesta durante unos pocos minutos y después se le puede añadir sirope, canela o frutos secos molidos.

Qué comprar en Hungría
Hay muchas tiendas de recuerdos y souvenirs en el centro de Budapest y casi todas ofrecen mercancía muy parecida: imanes de nevera, tazas rotuladas, camisetas, gorras, postales… Si se busca una tienda de este estilo hay muchas en la calle comercial por antonomasia: Váci utca, aunque los precios no son económicos. World of souvenir tiene dos tiendas en Budapest, son realmente grandes y con una variedad enorme que incluye vinos y productos más originales.
Los bordados húngaros, ya sean manteles, delantales, blusas o bolsos, son famosos por su calidad y tradición. Sin embargo, los más bonitos realizados a mano sólo se encuentran en tiendas especializadas y no son baratos.
Para los que gusten de curiosear en los rastros y mercados de pulgas el más grande y famoso de la capital es el Ecseri Piac, lo malo es que se instala en las afueras, a más de 45 minutos en transporte público del centro.

En todo caso nosotros recomendamos el Mercado Central de Budapest para las compras. Es un mercado con mucho ajetreo donde hace la compra la población local y donde puede disfrutarse de puestos rebosantes de frutas, verduras, carnes y quesos. También hay algunas tiendas de souvenirs en las entradas al mercado, pero con unos precios inflados. Hay que subir al primer piso donde hay muchos más puestos de souvenirs con precios más baratos.
Sin embargo, los mejores recuerdos a menudo son alimentos como la paprika, los chorizos de cerdo Mangalica o alguna botellita de pálinka.
Pálinka es un aguardiente tradicional húngaro que puede tener una graduación alcohólica muy amplia desde 37,5% al 86% y que se elabora con ciruelas, melocotones, peras u otras frutas locales.
Hungría es un país de larga tradición vitivinícola y algunas regiones como Eger han conseguido fama internacional por la calidad de sus vinos. De hecho, la bonita ciudad de Eger plagada de bodegas y vinotecas es el mejor lugar para adquirir algunas botellas del vino llamado Sangre de toro (Egri Bikavér).

La paprika, una especie de pimentón, se vende en polvo en paquetes de distintos tamaños y también en una versión cremosa en tubos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es muy posible que la policía del aeropuerto de Budapest retire estos tubos si se pretende llevarlos en maletas no facturadas.
Una empresa que ha entendido que a menudo también compramos por la vista es la de Chocolates Stühmer. Sus tabletas de chocolate pueden encontrarse en cualquier supermercado. Los envases con motivos muy variados son realmente bonitos, “muy regalables” y tienen tabletas de chocolate con sabores de lo más originales: frutos rojos, caramelo salado, melocotón…

(Escrito por David. Actualizado el 17/09/2024)
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