
Lejos del incesante ajetreo de Budapest, Eger se alza como una apacible y atractiva ciudad de provincias. Su compacto centro histórico rebosa elegancia gracias a sus numerosos palacios e iglesias de estilo barroco. Aunque su monumento principal es un castillo de origen medieval que, aunque transformado por el tiempo, cobija varios museos interesantes y unos pasadizos subterráneos que narran la historia de Hungría.

A mediados del siglo XVI el Imperio turco invadió casi sin oposición las llanuras húngaras, pero no pudo tomar el castillo de Eger, situado en la zona más montañosa del país. La victoria en 1552 sobre los otomanos, muy superiores en número, es considerada toda una hazaña en Hungría e István Dobó, el comandante que la lideró, un héroe nacional.
Décadas más tarde los otomanos finalmente conquistaron Eger y de aquel periodo se conservan unos baños turcos y un espectacular minarete.
Esta región vinícola hará también las delicias de los amantes del vino que pueden recorrer a las afueras de Eger las numerosas bodegas y restaurantes del conocido como Valle de las mujeres hermosas.
Lo más acertado al llegar es pasarse por la acogedora oficina de turismo de Eger donde uno puede aprovisionarse de mapas y toda la información necesaria para visitar sus monumentos. Para reservar una visita guiada (en inglés o español) a la ciudad y el castillo hay que contactar con Visit Eger con antelación.

Cómo llegar a Eger
La atractiva ciudad histórica de Eger se sitúa a tan sólo unos 130 kilómetros al Noreste de la capital húngara.
Una de las formas más sencillas y cómodas de llegar a Eger desde Budapest es en ferrocarril. Desde la estación central de Keleti suele haber un tren cada hora que conecta ambas ciudades. El trayecto se dilata aproximadamente 1:45h, ya que se detiene en varias localidades intermedias.
En automóvil la duración del viaje es menor, en torno a 1:15. Mientras que en autobús desde la estación situada junto al Estadio Sport Arena es variable, pero suele rondar las 2 horas de viaje.
Breve historia de Eger
Edad Media
En el siglo XI, San Esteban (Szent István), el primer rey húngaro cristiano, fundó aquí la sede de un obispado.
Tras la invasión de los tártaros de mediados del siglo XIII se construyó un castillo en lo alto de la colina para proteger la ciudad. Se plantaron extensos viñedos en los valles y los obispos construyeron numerosas iglesias y palacios.

Siglos XVI-XVII
En el siglo XVI el Imperio Otomano invadió desde los Balcanes toda la Hungría central, tomaron Budapest en 1541, pero no pudieron conquistar Eger, que se convirtió en una importante plaza fronteriza.
Finalmente, en 1596 los turcos tomaron Eger y mantuvieron el dominio sobre la ciudad durante casi un siglo.
Los Habsburgo austríacos, que gobernaban sobre el resto de Hungría, poco a poco, fueron haciendo retroceder a los turcos. En 1686 reconquistaron Budapest y al año siguiente el ejército de Carlos V de Lorena tomó el castillo de Eger.
Siglos XVIII-XX
La ciudad vivió un nuevo periodo de prosperidad y los obispos de Eger la cubrieron de suntuosos edificios barrocos, muchos de los cuales todavía se conservan.
El obispo Károly Eszterházy (1725-1799) fue el más destacado de ellos y en sus más de 30 años de gobierno levantó iglesias, palacios y colegios. Pero sobre todo se le recuerda por su intento de construir una universidad en la ciudad, que ante la negativa de la emperatriz María Teresa, finalmente se convirtió en el Liceo de Eger.
No fue hasta 1854 que acabó el poder de los obispos en Eger, en consonancia con el fin de los absolutismos y el régimen feudal en gran parte de Europa.
Tras la derrota del Imperio Austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial y el sangrante tratado de Trianon (1920), Hungría perdió gran parte de su territorio en favor de las naciones limítrofes. Produciéndose hechos insólitos como que los montes Mátra, cercanos a Eger, aparecen en el escudo de Eslovaquia.
En 1968 el centro histórico barroco de Eger fue declarado protegido por lo que, al contrario de otras ciudades húngaras, conserva casi intacto su aspecto del siglo XVIII.

Eger hoy
En la actualidad, Eger es una localidad próspera que atrae sobre todo al turismo local. Éste llega a la ciudad seducido por su emblematico castillo, todo un símbolo del orgullo nacional para los húngaros y sus famosas bodegas que elaboran el vino conocido como Egri Bikavér (Sangre de toro).
Que ver en Eger
Castillo de Eger
Una suave pero continuada subida da acceso al impresionante recinto del castillo de Eger, que domina la ciudad desde lo alto de la colina.
Un monumento que se convirtió en un icono nacional, sobre todo, a raíz de la publicación de “Las estrellas de Eger” de Géza Gárdonyi en 1901.
En esta novela se narra la toma de Budapest por los otomanos y la defensa heroica de los húngaros frente al asedio en el castillo de Eger.
Esta novela histórica y romántica es una de las más populares en Hungría y lectura obligada para los escolares, que vienen a miles todos los años a visitar la ciudad. La tumba del recordado escritor, de hecho, se encuentra en un lugar preminente del castillo.
Según los historiadores unos 2000 defensores al mando de István Dobó, entre los que había mujeres y niños, defendieron el castillo ante un ejército turco de no menos de 40.000 soldados.

Imprescindibles del castillo
El recinto de la fortaleza es verdaderamente extenso, con numerosos baluartes y edificios en su interior por lo que se necesitarán dos o tres horas para visitarlo con calma. Lo ideal sería visitarlo con un guía oficial, pero si no es así, merece la pena concentrarse en los Casamatas que dan acceso a la red de túneles que conectaban los distintos baluartes.
Estos pasadizos subterráneos se construyeron en el siglo XVI ante la amenaza otomana y son una obra de ingeniería espectacular. Como curiosidad, en diversos puntos se colocaron tambores con guisantes encima para que sus vibraciones delataran si el enemigo estaba excavando un túnel junto a las murallas.
De la otrora impresionante catedral del siglo XIV apenas quedan los cimientos, sin embargo, sigue en pie el Palacio episcopal gótico, a pesar de sus maltrechas columnas. Este palacio acoge el Salón de los héroes presidido por el sepulcro de István Dobó y en la parte superior el muy visitado Museo de historia del castillo.

En las demás edificaciones se reparten distintas exposiciones de arqueología, etnografía y unas antiguas mazmorras. Sin embargo, el museo más interesante y cuidado es el de armas históricas alojado en el Bastión Dobó. En el castillo también hay un pequeño cine que proyecta un ameno cortometraje subtitulado en inglés sobre el asedio turco de 1552.
Plaza István Dobó
A los pies del castillo se extiende la plaza principal y más bonita de la ciudad, lugar habitual de reunión de los vecinos y de celebración de todo tipo de eventos.
Presidiendo la plaza encontramos una imponente estatua del héroe nacional István Dobó junto a un soldado y una mujer defensores del castillo. Y a su alrededor coloridos edificios en los que se asientan cafeterías y restaurantes que llenan sus terrazas de clientes en cuanto el buen tiempo lo permite.

El mayor punto de interés de la plaza es la encantadora Iglesia Minorita de Antonio de Padua que hace elevar la mirada hasta sus altas torres. Está considerada, justificadamente, uno de los templos barrocos más hermosos de Hungría. De su interior destacan los frescos con trampantojos de las bóvedas que crean unas perspectivas increíbles.
No hay que olvidar meterse en el pasaje que hay junto al restaurante Forst-Ház. Ya que va a dar a un encantador patio interior (Erzsébet udvar) con jardines, varias casas con arcadas y con las torres de la Iglesia Minorita asomando por detrás de ellas.
El Liceo y la Biblioteca Archidiocesana
El obispo Károly Eszterházy construyó un edificio que iba a albergar una universidad con cuatro facultades: derecho, medicina, letras y tecnología. Para ello fundó también en 1793 la Biblioteca Archidiocesana, especializada en esas disciplinas.
La corte vienesa finalmente no permitió que se estableciera una universidad en Eger, pero la biblioteca siguió aumentando su colección hasta alcanzar más de 20.000 volúmenes de los siglos XVI al XVIII.

La Biblioteca Archidiocesana es una preciosa joya tallada en madera de roble que parece detenida en el tiempo. Merece la pena sentarse y recorrer con la mirada este hermoso templo del saber cubierto de libros antiguos. Sobre algunas de las estanterías pueden verse las efigies de grandes figuras históricas como Copérnico, Galilei o San Agustín.
La biblioteca cuenta con 34 códices medievales, un centenar de incunables y el único manuscrito del puño y letra de Mozart existente en Hungría.
Mención aparte merece el espectacular fresco del techo que muestra una sesión del Concilio de Trento del que Eszterházy era fiel defensor.
Unos pisos más arriba del propio edificio del Liceo encontramos la Torre del Observatorio con un pequeño museo astronómico y la que según se dice es la cámara oscura más antigua de Europa. En ella con un juego de lentes, espejos y reflejos se proyecta una imagen de la ciudad.
Finalmente, en lo alto de la torre, la terraza del piso octavo permite una visión panorámica espectacular de 360° justo frente a la Basílica.

Minarete y baños turcos
Los otomanos estuvieron en Eger durante casi un siglo antes de ser expulsados, esta vez, por los Habsburgo. Las mezquitas fueron derribadas y sustituidas de nuevo por iglesias católicas. Sin embargo, se ha conservado un impresionante minarete del siglo XVII que alcanza los 40 metros de altura.
La subida al esbelto minarete es una experiencia corta pero muy intensa. Y eso que solo se sube hasta los 26 metros de altura que tiene la balaustrada desde donde el almuédano llamaba a los fieles.
Conviene advertir que las escaleras del minarete son extremadamente estrechas, menos de medio metro, y pueden provocar cierta sensación de agobio. De hecho, los visitantes suelen entrar de tres en tres para evitar colapsar la escalera entre los que suben y bajan.

Las vistas sobre la ciudad son espléndidas y ciertamente merecen el esfuerzo, siempre que no se sufra de vértigo.
Al otro lado de la urbe también se conservan unos espléndidos baños turcos (Török Fürdő) construidos en 1610. La piscina más emblemática de los baños tiene una preciosa cúpula dorada y está alimentada por su propio manantial.
Palacio Arzobispal
Situado a escasos metros del Liceo y la Basílica, el Palacio Arzobispal es un enorme conjunto de edificios de época barroca en el que se muestran diversas exposiciones y estancias históricas.
Destaca la sala de los libros antiguos, legajos y mapas con joyas como una biblia germánica impresa en Núremberg en 1478 o los planos de la Basílica mostrados junto a la propia maqueta del templo.

Podemos observar varios lujosos salones con enormes estufas de porcelana, que contrastan con el más bien modesto dormitorio del obispo.
Pero la sala más excepcional es la conocida como “Habitación con pájaros”. En la restauración de 2013 surgieron unos preciosos frescos bajo 30 capas de pintura que muestran diversas aves (garzas, grullas, faisanes, patos…) y numerosos árboles a modo de columnas.
Basílica de Eger
Este mastodóntico templo católico, uno de los más grandes del país, se terminó de construir bien entrado el siglo XIX, por lo que su estilo es ya neoclásico.
En la escalinata que da acceso a la basílica podemos ver en primer lugar a dos de los reyes húngaros más significativos: Esteban I (István) y Ladislao I (Lászó). Mientras que junto a las columnas de la basílica se sitúan los apóstoles Pedro y Pablo.
El interior de la Catedral Basílica de San Juan Apóstol resulta impresionante por sus enormes dimensiones y por la altura de hasta 40 metros que alcanza la cúpula. Merece la pena recorrer los frescos de las bóvedas que se terminaron de pintar ya a mediados del siglo pasado.
Si se tiene la suerte de visitarla durante un concierto se podrá disfrutar de la espectacular acústica de la basílica.

Otros museos
Los más mitómanos no pueden dejar de pasarse por el Museo de los Beatles (Csiky Sándor utca 30). Un pequeño museo creado por dos fans del cuarteto de Liverpool junto al Hotel Korona, con todo tipo de discos, posters, instrumentos, fotografías y merchandising.
Aún más “friki” es el Retro Museum (Hatvani kapu tér 2) que muestra todo tipo objetos especialmente juguetes, aparatos y recreaciones de cocinas y salones de una familia corriente húngara de los años 60-70 y 80.
Dónde comer y beber
Como apunte a la hora de orientarse en Eger y en general en Hungría. Las palabras “utca” y “ter” significan respectivamente “calle” y “plaza”. En Hungría habitualmente se antepone el apellido al nombre, de manera que, por ejemplo, la plaza principal de Eger la encontraremos rotulada como “Dobó István tér” o lo que es lo mismo: Plaza de István (Esteban) Dobó.
Valle de las mujeres hermosas
A apenas 15 minutos a pie del centro de la ciudad la carretera desciende hacia un valle entre bosques, viñedos y bodegas conocido como Szépasszony-völgy o Valle de las mujeres hermosas.
En realidad no está claro el origen de tan sugerente nombre, si proviene de antiguos sacrificios a la diosa Venus o porque una bella mujer vendía vino en el valle.

Lo cierto es que en la actualidad hay más de 150 bodegas en el valle y numerosos restaurantes y vinotecas que atraen a miles de personas todos los años a degustar uno de los vinos mejor considerados de Hungría: el Sangre de toro (Egri Bikavér).
Otros restaurantes
Los mejores restaurantes de la ciudad se encuentran en el entorno de la Plaza István Dobó, como el ya citado Forst-Ház. Mientras que si se prefiere algo más sencillo hay varios restaurantes de comida rápida y cafeterías en la calle István Széchenyi, frente al palacio Arzobispal.
También encontramos varios restaurantes en la calle que sube desde la plaza principal al castillo, la más turística de Eger, también llamada ¿Cómo no? calle de István Dobó. Aquí vemos que varios locales ofrecen la especialidad local: Lángos. Una masa de pan con patata que puede recordar en su aspecto a una pizza, pero que en este caso se fríe y que acepta todo tipo de ingredientes encima ya sean dulces o salados.

Dónde dormir
Una opción excelente y bastante económica es la Pensión Szent Kristóf, situada a cinco minutos de la Basílica ofrece habitaciones decoradas con mucho cariño y una atención inmejorable de los empleados.
Más lujoso y mucho más céntrico es el Senator Haz. Un hotelito precioso con algunas habitaciones con vistas a la plaza principal de Eger.
Artículo escrito por David
Artículos de Hungría:
Modernismo en Budapest
Eger
Castillo de Esterházy
Sopron



Deja una respuesta