
Situada junto a la frontera austriaca, Sopron es, sin duda, la ciudad más atractiva de esta parte de Hungría. Y supone una escapada perfecta desde Viena a tan sólo 65 kilómetros o incluso desde Budapest a unos 200, que pueden recorrerse en dos horas en coche.
El centro histórico de la preciosa Sopron parece detenido en el tiempo. Sus callejas estrechas y empedradas están flanqueadas por casonas, palacetes e iglesias de los siglos XVII y XVIII. Mientras que por encima de todos los tejados despunta la imponente Torre del Fuego, símbolo de la ciudad, con su inconfundible cúpula barroca.

La actual Sopron se levanta sobre los cimientos del asentamiento romano de Scarbantia, por lo que es una de las poblaciones más antiguas de Hungría y además está considerada la segunda con mayor número de monumentos tras la capital.
Sopron cuenta también con un buen puñado de museos, sinagogas, murallas y, sobre todo, numerosos rincones pintorescos que harán las delicias de los amantes de la fotografía. Además, a tan sólo 25 kilómetros se puede visitar el Castillo de Esterházy, el palacio barroco más impresionante de Hungría, antigua residencia de los duques Esterházy.
Lo cierto es que a pesar de ser una de las ciudades más bellas de Centroeuropa, Sopron parece que todavía no ha sido incluida en las rutas de los touroperadores. Lo cual es toda una ventaja a la hora de pasear por sus tranquilas calles en las que apenas pueden encontrarse unos pocos turistas.

Breve historia
Ciudad romana
Fundada en el siglo I, en tiempos del emperador Tiberio, Scarbantia fue una de los asentamientos romanos más prósperos de la región de Pannonia, ya que se encontraba en mitad de la ruta comercial del ámbar. La población contaba con anfiteatro, baños, acueducto, calles pavimentadas y el foro estaba donde hoy encontramos la Fő tér o Plaza Principal de Sopron.
A principios del siglo IV se levantó una muralla de más de ocho metros de alto con treinta y cinco baluartes rodeando la ciudad. Parte de aquellas murallas pueden verse todavía en el entorno de la Torre del Fuego.
La ciudad parece que fue abandonada a mediados del siglo VI coincidiendo con la llegada de los pueblos avaros.
Edad Media
Hacia el siglo XI los húngaros ya establecidos en la zona construyeron un castillo y reforzaron las murallas que estaban devastadas. La localidad tomó entonces el nombre de uno de sus primeros gobernadores llamado Suprun.
En 1273, el rey checo Otakar II ocupó la ciudad, sin embargo, poco tiempo después los ciudadanos de Sopron abrieron las puertas al rey húngaro Ladislao IV que en agradecimiento le concedió el privilegio de Ciudad Libre Real.

Edad de oro
En 1529 las tropas turcas saquearon la ciudad, pero no la ocuparon, al contrario que gran parte del país. Razón por la cual muchos húngaros se refugiaron en Sopron aumentando enormemente su población e importancia. De hecho, los siglos XVI y XVII se consideran la Edad de Oro de Sopron, ya que aquí se celebraron varias asambleas nacionales e incluso se coronó a Fernando III de Habsburgo como rey de Hungría en 1625. En el largo periodo en que gobernaron los Habsburgo, la ciudad era conocida como Ödenburg.
En 1676 un terrible incendio asoló Sopron, que tuvo que ser reconstruida casi por completo, dando lugar a la espléndida ciudad barroca que ha llegado a nuestros días.
Siglo XX
Tras la derrota de las potencias centrales en la Primera Guerra Mundial, El Imperio Austrohúngaro se desmembró y Hungría tuvo que firmar el sangrante tratado de Trianón (1921) por el que perdía 2/3 de sus territorios.

En aquellos momentos la mitad de los habitantes era de origen alemán de manera que Sopron se cedió a Austria, sin embargo, el descontento de la población local hizo que se celebrara un referéndum. Parece ser que la comunidad judía fue determinante para que la votación se inclinara del lado de permanecer en Hungría. Sopron entonces recibió el título de “Civitas Fidelissima” (La Ciudad más Leal), lema que muestra orgulloso en su escudo de armas.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Sopron sufrió varios bombardeos y tras la derrota de la Alemania de Hitler, Hungría se integró en el bloque comunista liderado por la URSS. Con la aparición de la Guerra Fría el telón de acero quedó apenas a 10 kilómetros de distancia de Sopron, lo que provocó su aislamiento durante años.
A finales de los años 80 se hizo patente el colapso del sistema comunista y algunos países como Hungría comenzaron a tomar medidas de apertura. El gobierno húngaro y el austriaco acordaron abrir sus fronteras y el 19 de agosto de 1989 más de 600 alemanes del este que habían viajado hasta Sopron escaparon por la frontera hasta Austria. Tres meses después cayó el muro de Berlín.
Qué ver en Sopron
Torre del Fuego
Este impresionante y hermoso torreón de 58 metros de altura domina todo el centro de la localidad. La Torre de Fuego (Tűztorony) fue llamada así porque servía de torre de vigilancia contra los incendios.

La torre era también la puerta norte del recinto amurallado. Sus cimientos son de época romana, pero la estructura data básicamente de los siglos XIII y XIV, aunque tras el virulento incendio de 1676 tuvo que reconstruirse y tomó su forma barroca actual. El grupo escultórico que enmarca la puerta es muy posterior y simboliza la lealtad de los ciudadanos a Hungría tras el referéndum de 1921.
La subida a la Torre de Fuego supone una de las visitas imprescindibles en Sopron. Tras una inmensa labor de restauración, en torno al mostrador de la taquilla podemos ver restos de la muralla romana y un interesante lapidario con estelas romanas, lápidas judías y capiteles de iglesias medievales.
En un lateral de la sala comienza la subida a la torre por unas estrechas escaleras. En cada planta hay una pequeña exposición con grabados, textos explicativos y fotografías antiguas de la torre. Finalmente se llega a la balaustrada de la torre que ofrece unas vistas magníficas de las inmediaciones, especialmente de la Plaza principal con la Iglesia benedictina y la Columna de la Santísima Trinidad.

Casa Storno
Junto a la torre se han rehabilitado varios palacetes históricos que muestran exposiciones muy variadas bajo el nombre de Barrio de los museos o Múzeumnegyed en húngaro.
Sin duda, lo más interesante del conjunto de museos es la Casa Storno que perteneció a la familia italo-alemana de los Storno en el siglo XIX. El padre, Ferenc Storno fue restaurador, maestro deshollinador y coleccionista de antigüedades. La casa se encuentra repleta de obras de arte medievales y mobiliario barroco con lo que la impresión es de encontrarse en una vivienda mucho más antigua, sin embargo, los Storno vivieron en ella hacia 1875-76.
La sala más impresionante es posiblemente el Salón, rebosante de jarrones, cuadros antiguos, valiosas mesas de madera y un gran espejo dorado. Junto a la enorme estufa de porcelana verde encontramos dos sillas de madera con extrañas caras talladas en sus respaldos.

La sala aneja, el estudio de Ferenc Storno es otra de las habitaciones más sugerentes de la casa. En ella destaca un impresionante candelabro con la base de una cornamenta de ciervo de la que surge un personaje y el escudo de la familia Storno, en el que se ven dos pájaros estorninos (Storno en italiano). La habitación está decorada en estilo del Renacimiento alemán y en ella destaca el magnífico techo, un buen ejemplo de horror vacui decorado con flores, angelotes, cornucopias y escenas simbólicas.
En las casas contiguas hay otros museos: Sopron y la Corona sobre la relación de la ciudad y la monarquía húngara o la reconstrucción de los interiores de casas del siglo XVII-XIX.
En las taquillas del Barrio de los Museos (Fő tér 6-8) se puede optar por la entrada conjunta para todas las exposiciones o solo alguna concreta.
Plaza Principal (Fő ter)
En la Plaza Mayor o Principal se concentran la mayoría de monumentos de la Sopron. Además de los ya comentados Torre del Fuego, Casa Storno y los demás museos encontramos también la Columna de la Trinidad y la Iglesia Benedictina.

La Columna de la Santísima Trinidad está considerada una de las obras más significativas del barroco húngaro. Se levantó en 1701 como agradecimiento por el fin de la epidemia que había asolado la región. En la parte alta puede verse a Dios padre, Cristo el hijo y el espíritu santo (la paloma) y bajo ellos varios santos y los dos condes arrodillados que fueron los donantes.
Las “columnas de la peste” fueron bastante comunes en esta parte de Europa y podemos ver otras de la misma época por ejemplo en lugares como Olomouc (Rep. Checa) o Banská Štiavnica (Eslovaquia).
Junto a la Columna se levanta orgullosa la Iglesia Benedictina de la Santísima María, aunque popularmente se la conoce como Iglesia de la Cabra (Kecske-templom). Este curioso nombre tiene una explicación ya que fue Henrik Geisel, uno de los ciudadanos más ricos de Sopron quien financió parte de las obras. Geiss en alemán significa cabra, y su escudo de armas con una cabra puede verse sobre la puerta de la torre.

La iglesia se comenzó a construir hacia 1270 y las obras se prolongaron durante más de un siglo. Se trata de una de las iglesias góticas más hermosas de Hungría, aunque su interior es principalmente barroco excepto las bóvedas de crucería y algunos otros elementos góticos.
La iglesia posee un curioso encanto a pesar de tener partes muy deterioradas, como a medio restaurar, que contrastan con otras como el altar y el púlpito barroco refulgentes y llenos de dorados.
En la Plaza Principal también se encuentra el Museo de la Farmacia, habilitado en una pequeña farmacia histórica y cuya visita es totalmente prescindible.
Ruinas de Scarbantia
A finales del siglo pasado se llevaron a cabo unas excavaciones muy próximas a la Plaza Principal, antiguo foro de la ciudad romana de Scarbantia.
Estas sacaron a la luz parte de las murallas y los cimientos de algunos edificios residenciales y talleres romanos. Destacan en especial una torre de estructura cilíndrica y una casa que tuvo murales y calefacción bajo el suelo. Siglos después la muralla se elevó en época medieval, pero de manera visiblemente mucho más tosca.
El parque arqueológico de Scarbantia apenas tiene unos metros cuadrados, pero da una idea de la maestría constructiva de los romanos.

Calles del centro histórico
El casco antiguo de Sopron tiene una forma similar a una almendra con la Plaza principal al norte y cuatro calles principales que partiendo de ella recorren el centro de parte a parte. Merece la pena pasear por todas ellas ya que todas esconden edificios y perspectivas de lo más sugerentes. La Calle Nueva (Új utca) albergó en su día a la comunidad judía y aquí se encuentran los restos de la Sinagoga Vieja (s.XIII) que pueden visitarse.
La calle Kolostor es quizá la más bonita de todas, tiene apenas unos 100 metros de larga, pero cuenta con numerosos palacetes y mansiones barrocas y unas vistas privilegiadas de la Torre del Fuego.
En un rincón del centro histórico encontramos la bonita plaza de Orsolita (Orsolya tér) con el monasterio y su iglesia del XVIII por un lado y por otro un edificio con arcadas de origen medieval que fue en su día unas carnicerías.
En el extremo sur del casco viejo encontramos posiblemente el edificio del siglo XX más atractivo de la ciudad.
El Teatro Petőfi toma el nombre del poeta, actor y héroe nacional Sandor Petőfi, autor del himno nacional húngaro. El teatro levantado en 1910 es un bonito ejemplo de modernismo de Secesión húngara en una ciudad escasa de edificios de este estilo.

Fuera del centro
A diez minutos a pie desde la Plaza Mayor en dirección norte llegamos ante la iglesia de San Miguel Arcángel (Szent Mihály főangyal templom). Un templo que fue construido y remodelado sucesivamente en todos los estilos posibles desde su construcción en el siglo XIII. Finalmente fue Ferenc Storno (el mismo de la Casa Storno) quien la restauró en estilo neogótico.
También obra de Storno son los ocho pequeños altares con escenas del Calvario de Cristo que rodean la iglesia, de hecho, más interesantes que la propia iglesia por su singularidad.
Junto a la iglesia encontramos la capilla de Santiago, una rotonda de estilo románico con base octogonal. Aunque bastante restaurada conserva un magnífico y rarísimo tímpano en el que pueden verse dos dragones con cola de pez flanqueando el árbol de la vida.
Muy cerca de la iglesia de San Miguel hay una masía del siglo XVIII con una fachada fuera de lo común. Se trata de la Két mór-ház que podría traducirse como “La casa de los Dos Moros” por los dos personajes probablemente africanos, que sobre las columnas flanquean la portada de la casa.

Si se va a permanecer en la zona varios días quizá pueda interesar visitar la Villa Lenck, la lujosa residencia que se hizo construir en 1892 la rica familia Lenck dedicada al comercio de vinos.
Hoy la Villa Lenck muestra una abundante colección etnográfica (vestuario, mobiliario, artesanía…) especialmente centrada a finales del siglo XIX.
Dónde dormir
El Pannonia Hotel está estratégicamente situado junto al centro histórico y en la calle que va a la estación de tren. El hotel se encuentra en un bonito edificio histórico y el precio de la habitación es más que asequible teniendo en cuenta la calidad y servicios del hotel
Otra muy buena opción es la Erhardt Panzio, un alojamiento más rustico con mucho encanto y que cuenta con uno de los mejores restaurantes de la ciudad.
Escrito por David

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4 mayo, 2025 at 8:20 pm
Mi sobrina Lauri y yo queremos ir a Alemania este verano, ¿qué zona nos recomiendas?
6 mayo, 2025 at 7:36 am
Hola Cristina.
Hemos viajado por varias regiones de Alemania y aunque no nos consideramos ni mucho menos unos expertos te recomendamos Baviera. A parte de su cosmopolita capital Múnich, perfecta si te gusta salir de marcha, pasear, tomar una cerveza en una terraza o ir de museos. Además en Baviera hay un montón de ciudades bonitas y atractivas. Una de las más bonitas es Rothenburg ob der Tauber, que conserva un aire medieval, pero es muy turística y recomendaríamos visitarla fuera de temporada. Bamberg es bastante menos conocida y también es muy bonita.
En la región de Baden- Wurtemberg encontramos la ciudad de Heidelberg, uno de nuestros lugares favoritos de Alemania. No demasiado lejos de las dos ciudades anteriores.
Y si se va a visitar el norte de Alemania, una de las ciudades más interesantes es Goslar, que fue en época medieval capital del imperio.
Un saludo.