
Requena es, sin lugar a dudas, una de las localidades con más atractivos del interior de la Comunitat Valenciana.
Situada junto a la autopista A-3 que une Madrid con Valencia, se encuentra a tan sólo 65 kilómetros de la capital valenciana. Además, también se puede llegar en tren ya que hay una estación de Ave a unos 6 kilómetros del núcleo urbano.

Requena tuvo un dilatado pasado como plaza fronteriza, lo que explica su impresionante recinto amurallado situado en lo alto de una colina rocosa. Hoy parte de las murallas y torres se encuentran integradas y reaprovechadas entre las propias casas de su casco viejo, conocido como La Villa.
Merece la pena explorar este barrio antiguo donde hoy encontramos algunas callejas degradadas, pero también rincones con mucho encanto, casitas encaladas y varias joyas de época medieval.
El legado monumental de Requena es excepcional y en él destaca sus iglesias de origen gótico, palacetes, torres, murallas y antiguas puertas de la ciudad. Además, Requena cuenta con numerosas cuevas que fueron excavadas durante el periodo árabe y que han servido a lo largo de la historia como almacén, refugio o bodega.
El Barrio de la Villa conserva a parte de estos monumentos, gran parte de su entramado urbano medieval por ello fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966.
Mención aparte merece su rica gastronomía que bebe tanto de la influencia de la costa valenciana como de la cercana Cuenca. Aquí se elaboran con la D.O Utiel-Requena los vinos más renombrados de la Comunitat Valenciana y también los embutidos más sabrosos.

Uno de los grandes atractivos de Requena es una visita guiada a una bodega con degustación que puede hacerse con Civitatis.
Breve historia
Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la plaza del Castillo y la fortaleza han determinado que aquí hubo un asentamiento humano al menos desde el siglo VII a. C.
Se han descubierto además cerámicas, tinajas y ánforas de la cultura íbera y tres aljibes y una fábrica de ladrillos de época romana.
La Rakka’na árabe

En tiempos del Califato de Córdoba, a mediados del siglo X, se tiene la primera cita documentada de esta ciudad, conocida entonces como Rakka’na.
Después formó parte de la Taifa de Valencia, periodo del que se conservan algunos vestigios como los callejones del Pozo o Poblete, lienzos de murallas, arcos y torres.
Entre finales del siglo XII y principios del XIII las tropas castellanas asediaron la Rakka’na musulmana en varias ocasiones hasta que finalmente capituló en 1239. En paralelo Jaime I de Aragón había conquistado una amplia franja costera de la Taifa de Valencia comenzando por Morella (1232) y tomando la propia ciudad de Valencia en octubre de 1238.
Requena Cristiana
En 1257 el rey Alfonso X le concedió a Requena la Carta Puebla, el Fuero de Cuenca y otros privilegios, convirtiéndose además en aduana entre los reinos de Castilla y Aragón, con lo que se impulsó el desarrollo de la plaza conquistada.
Durante los siglos XIV y XV sufrió luchas entre nobles y la ciudad cambió de manos varias veces entre las coronas de Castilla y Aragón. Finalmente, con el reinado de los Reyes Católicos y la unión de ambas coronas llegó un periodo de pacificación en el que Requena dejó ser una plaza fronteriza. Sin embargo, la localidad no perdió su condición de cruce de caminos y seguió siendo un centro mercantil de importancia entre la meseta y la costa valenciana.
Siglos XVIII-XIX
La Guerra de Sucesión provocó decenas de muertos y graves destrozos en la villa, entre ellos la destrucción de la portada gótica de la iglesia de San Nicolás (1706) que fue reconstruida más tarde en estilo neoclásico.
En ese mismo siglo Requena sufrió un gran crecimiento demográfico alcanzando la cifra de 8500 habitantes en 1787, gracias al enorme desarrollo de la industria de la seda.

El siglo XIX fue un periodo de graves conflictos y cambios. A la guerra de Independencia contra Francia y las posteriores guerras carlistas, se unieron epidemias y la crisis de la industria sedera. Ésta última fue paulatinamente sustituida por el cultivo de viñedos que dispersó la población por la comarca.
En 1851 la reordenación territorial de España supuso que Requena y su comarca se segregara de Cuenca y pasara a formar parte de la provincia de Valencia, más quizá por razones económicas y geográficas que históricas.
Últimas décadas
En el último tercio del siglo XX Requena experimentó una enorme expansión urbanística especialmente al oeste del Barrio de la Villa. Estos barrios modernos, de calles mucho más anchas y llanas aglutinan hoy el grueso de la población requenense.
En los últimos años el ayuntamiento ha hecho un gran esfuerzo por rehabilitar y musealizar varios monumentos históricos como el Palacio del Cid o la Torre del Homenaje de la fortaleza. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para revitalizar ciertas zonas del centro histórico y convertir a Requena en un destino de turismo de interior y cultural de primer orden.

Qué ver en Requena
Fortaleza y Torre del Homenaje
El castillo, de origen árabe, se levantó probablemente en tiempos del Califato de Córdoba, pero sufrió múltiples añadidos y reconstrucciones a lo largo de la historia. Ya que debido al carácter fronterizo de la población sufrió asedios y ataques en diversas ocasiones.
Aunque se ha perdido gran parte de la antigua alcazaba, se conserva un buen tramo de las murallas visible tras el derribo, no hace tanto, de las casas que tenía adosadas. Aquí en la calle Fortaleza se situaba un foso y un puente levadizo, a dos pasos se halla la Plaza del Castillo, una de las plazuelas más coquetas de la villa.
La Torre del homenaje, que se utilizó como cárcel hasta 1955, se ha rehabilitado y puede visitarse. A su lado una inexplicable construcción moderna de ladrillo cobija un ascensor averiado.
En el interior de la torre del Homenaje puede verse un vídeo explicativo y algunos paneles informativos de interés. Subiendo las escaleras se llega a la sala noble, hoy totalmente diáfana, con una curiosa bóveda de ladrillo.

Algo más arriba es posible deambular por el encantador paseo de ronda que une varios torreones y ofrece vistas panorámicas de la Villa. Si se sube un poco más, en lo alto de la torre del homenaje puede verse la ciudad en todas direcciones.
Iglesias góticas
Probablemente lo más impresionante de Requena son sus iglesias y más concretamente las preciosas portadas góticas de El Salvador y Santa María. Que sin duda se encuentran entre las mejores muestras del gótico en tierras valencianas.
Lamentablemente se perdió una tercera portada, la de la iglesia de San Nicolás, destruida durante la Guerra de Sucesión allá por el siglo XVIII.
Iglesia de El Salvador
El Salvador es la iglesia de mayor rango y la más popular de la ciudad. Se comenzó a construir en 1380 pero no se dio por terminada hasta 150 años después, siendo su estilo predominante el gótico flamígero.
Este estilo es así conocido por el uso de los arcos conopiales que por su forma recuerdan a una llama o flama. En ocasiones este estilo recibe otras denominaciones como: isabelino (si se construyó en tiempos de Isabel la Católica), gótico florido (por su exuberante decoración) o gótico tardío o final por ser los últimos ejemplos de gótico antes de la irrupción del arte renacentista.
En El Salvador destaca sobre manera su impresionante portada, muy afín, a la de la Iglesia de Santa María. En las jambas encontramos las imágenes estilizadas de los apóstoles, varios de ellos perdidos o dañados. Sobre ellos surgen dos arquivoltas con vírgenes oferentes y ángeles que cobijan un tímpano en el que encontramos a Cristo (El Salvador) que da nombre al templo.
Enmarcando todo ello vemos un precioso arco conopial con decoración vegetal y encima de él, enroscadas tracerías de bellísima factura que han podido conservarse en perfecto estado, seguramente, al encontrarse a gran altura.

Su interior contrasta bastante con la portada gótica ya que es fundamentalmente de estilo barroco con profusión de ménsulas, volutas y angelotes. La capilla de la Comunión, sin embargo, es neoclásica, construida en el siglo XVIII y en la que sobresale su prominente cúpula de azulejos azules tan típica de las iglesias valencianas.
Iglesia de Santa María
A apenas dos calles de El Salvador, la portada de la Iglesia de Santa María es, si cabe, aún más impresionante. Aunque lamentablemente va a dar a una calleja y una plazuela angostas que no le hacen justicia.
Su datación se sitúa en torno al siglo XV y principios del XVI y al igual que El Salvador es de estilo gótico flamígero.
En las jambas volvemos a encontrar a apóstoles como Santiago o San Andrés. Por su parte las cuatro arquivoltas están plagadas de personajes: querubines, ángeles músicos, vírgenes, mientras que el arco conopial tiene decoración vegetal. En el tímpano vemos representada la Anunciación y en el parteluz se halla la Virgen con el niño.
Su interior conserva sobre el altar una preciosa bóveda de tracería gótica, mientras que el resto del templo y sus capillas tienen formas barrocas.
La iglesia fue desacralizada hace ya más de un siglo y tras su reciente restauración se utiliza como sala de conciertos y exposiciones. Tanto la iglesia de Santa María como el Salvador fueron declaradas Monumento Nacional en 1931.
Cuevas de la Villa
Muchas casas del casco viejo cuentan con una cueva propia bajo sus pies, que tradicionalmente se ha usado como bodega o despensa.
Las Cuevas de la Villa, en concreto, fueron excavadas en época musulmana (s. XI-XIII) pero con el paso del tiempo cayeron en el olvido y se colmataron. A finales del siglo pasado se redescubrieron y se vaciaron de escombros. Hoy pertenecen al ayuntamiento que las rehabilitó y pueden recorrerse en una amena visita guiada.

Conviene no alejarse del guía porque son un auténtico laberinto, aunque bien iluminado y señalizado. Algunas cuevas han sido bautizadas por el uso al que estaban destinadas: silo, pósito o bodega. De hecho, las cuevas más espectaculares son las que cobijan grandes tinajas de vino, algunas con más de 200 años de antigüedad. Mención especial merece el osario, utilizado como fosa común para los restos extraídos de la cripta de la cercana iglesia de El Salvador.
El acceso a las cuevas se realiza a través de una casa de propiedad municipal en la plaza de la Villa (Plaza de Albornoz, 6). En la cercana Calle Cárcel encontramos la Casa del Corregidor una casona de los siglos XV-XVI que conserva dos imponentes arcos de medio punto en su fachada.
Palacio del Cid
Según las crónicas antiguas El Cid estuvo en Requena en el año 1089. Y según la tradición fue en este palacio donde se reunió con el rey Alfonso VI para acordar las bodas de sus hijas.
En todo caso, este palacio gótico es muy posterior y perteneció a la familia Pedrón cuyo escudo mobiliario se muestra en lo alto de su imponente fachada. Destaca su puerta con arco de medio punto y las bonitas ventanas con arcos góticos.

La restauración permitió conservar en el interior el zaguán y su artesanado, así como el pozo y la pequeña bodega.
En la actualidad el palacio alberga el Museo del Vino de Requena con una curiosa exposición que muestra viejas prensas y arados usados en tiempos pasados por los viticultores.
Qué más ver en Requena
La antigua Medina
Resulta de lo más agradable dejarse perder por las callejas de la antigua medina musulmana, de hecho, se piensa que la iglesia de Santa María se construyó sobre los cimientos de la mezquita. Precisamente la Calle Santa María que cruza casi de punta a punta el Barrio de la Villa fue una de las calles más nobles ya que en ella se establecieron caballeros e hidalgos y todavía pueden verse antiguos palacetes y escudos nobiliarios en sus fachadas.
Requena también debió tener una comunidad sefardí establecida en torno a la actual plaza de la Judería. Son precisamente estas callejas (Calle del Ángel, Poblete, del Cristo) las más pintorescas, llenas de casas encaladas, muchas de ellas engalanadas con flores y plantas. Además, encontramos varios arcos y puertas medievales como el Arco del Ovejero o la Puerta del Ángel.

Arrabal de San Nicolás
Al sur de la Medina, fuera de las murallas se desarrolló el Arrabal de San Nicolás, que tenía sus propias murallas. Con dos calles principales, la Calle Somera donde encontramos el Palacio de El Cid y la calle San Nicolás donde se levanta la iglesia del mismo nombre.
La iglesia de San Nicolás sufrido numerosas intervenciones desde su construcción por lo que podemos adivinar elementos de muy distintos estilos. Aunque destaca la portada neoclásica añadida tras los daños causados en la Guerra de Sucesión. En la actualidad el edificio se destina a conciertos, exposiciones y otros eventos locales.
Justo a ambos lados de la iglesia de San Nicolás encontramos dos callecitas con mucho encanto: el Callejón Paniagua y la Calle Canteros.
Otros barrios
El resto de la localidad no está exenta de atractivos, por ejemplo, el arrabal del Carmen donde se edificó el enorme complejo del Convento del Carmen que hoy alberga la Casa Consistorial el Museo Municipal que muestra sus colecciones de arqueología y etnología.
Tras la conquista cristiana gran parte de la población musulmana se vio desplazada y surgió el barrio de la Peñas sobre otra colina al norte del pueblo. Su edificio más emblemático es la ermita de San Sebastián de estilo mudéjar.
En los barrios del ensanche del siglo XX destacan algunos bellos edificios modernistas que encontramos sobre todo en el entorno de la Plaza de España y la calle Constitución.
A un kilómetro al sur del núcleo urbano se encuentra el atractivo Puente de Jalance sobre el río Magro, una construcción de 1597 que tuvo que ser reconstruida en el siglo XVIII tras un terrible temporal.

Dónde comer en Requena
Requena cuenta con un buen puñado de restaurantes de calidad que satisfarán los paladares más exigentes sin vaciar las billeteras.
En la Plaza de Albornoz, casi frente a las Cuevas de la Villa, encontramos el Restaurante El Yantar Mesón La Villa, uno de los sitios más recomendables de la localidad.
Para varios comensales merece la pena pedir varios entrantes y varios platos principales para compartir y así probar las exquisiteces que preparan aquí. Por ejemplo, el ajo arriero, el morteruelo o el gazpacho manchego todos platos de típicos de la cocina conquense. Pero también ofrece otros platos como las carrilleras al vino aprovechando el excelente vino que se cosecha en la comarca.
Otro de los restaurantes más reputados es el Mesón la Fortaleza situado en la Plaza del Castillo. Algunas de sus especialidades son el cordero al horno, el confit de pato y las carnes y embutidos de orza, con lo que parece improbable salir de allí con hambre. Tiene una carta muy extensa donde también tiene sitio las ensaladas, los platos de cuchara y los pescados.
Los amantes del buen vino no se marcharán de Requena sin probar la variedad autóctona Bobal la más extendida en la comarca, así como el embutido requenense que se ha ganado merecida fama.
Dónde dormir
Uno de los mejores alojamientos de la localidad es la Casa Museo Rakkana. Una casona antigua y acogedora decorada hasta el mínimo detalle con mobiliario de época. Perfecto para un grupo de amigos o una familia ya que tiene hasta cuatro dormitorios.
Puedes reservar en este enlace la Casa Rakkana.
Artículo escrito por David

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Requena (Valencia)
Casa Rakkana (Requena, Valencia)
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