Está considerado el pueblo más bonito de la Comunitat Valenciana
Basílica arciprestal de Santa María en Morella

Basílica arciprestal de Santa María en Morella

En un rincón de la Comunitat Valenciana, a pocas leguas de la provincia de Teruel, surge la imponente localidad de Morella.
En la cima de la montaña se yergue su vasto castillo medieval y a sus pies, el pueblo desparramado por la ladera y envuelto en murallas. Las calles de Morella, obligadas por el gran desnivel, forman largas curvas en torno al castillo, como ondas en el agua.

La mayoría de visitantes llega hasta aquí por la sinuosa carretera proveniente de la costa castellonense. Lo que ofrece una magnifica estampa de Morella recortada sobre el cielo.
Aunque hoy es una localidad muy turística, en especial en verano y Semana Santa, Morella sigue conservando, casi intacto, su entramado medieval de callejuelas estrechas, escaleras empinadas y recias murallas.

Vista de Morella desde la carretera

Vista de Morella desde la carretera

De su abundante patrimonio histórico destaca la hermosa Basílica de Santa María, uno de los templos góticos más hermosos de la antigua Corona de Aragón.

Morella se halla enclavada en Els Ports, una comarca extensa y agreste, de inviernos rigurosos que vive fundamentalmente de la ganadería y la agricultura.

De ahí que posea también una gastronomía más que apetecible, arraigada a la tierra, en la que destacan los guisos, los embutidos, la miel y la repostería.

Una buena opción para no perderse absolutamente nada es contratar una visita guiada por Morella con Civitatis.

Placeta de l'Església

Placeta de l’Església

Breve historia de Morella

Conquista cristiana

El Cid campó a sus anchas (nunca mejor dicho) por esta región, y se apoderó brevemente de diversas plazas árabes como Morella en 1084. De hecho, el nombre de algunas localidades cercanas como Villafranca del Cid o la Iglesuela del Cid, recuerdan todavía el paso del caballero castellano por estas tierras.

Hacia 1231 el rey Jaume I dio por terminada la conquista de la isla de Mallorca y preparó su ataque al reino de Taifa de Valencia, debilitado por revueltas y guerras internas.
Uno de sus nobles, Blasco de Alagón, se le adelantó y tomó la fortificada plaza de Morella. Meses después permitió que el rey Jaime I entrara victorioso en la ciudad en enero de 1232. El noble aragonés se mantuvo como señor feudal de la ciudad hasta su muerte y hoy da nombre a la calle principal de la villa.

Tras la conquista de Morella, fueron cayendo en manos cristianas otras fortalezas de la región: Burriana, Peñíscola, Castellón, y finalmente la capital Valencia, en la que entraron las tropas aragonesas el 9 de octubre de 1238.

Vistas de Morella desde el castillo con la basílica en primer término

Vistas de Morella desde el castillo con la basílica en primer término

Época de esplendor

En 1270 Morella se incorporó al Reino de Valencia y se la distinguió como Villa Real.
Comenzó entonces un periodo de esplendor de la ciudad ya que se instalaron en ella multitud de comerciantes, artesanos y gremios como los orfebres o los tejedores.
De su importancia en aquel tiempo da fe el hecho de que fuera elegida para una importante cita que pretendía acabar con el Cisma de Occidente.

A aquella reunión acudieron el rey Alfonso I de Aragón, Fray Vicente Ferrer y Benedicto XIII (el Papa Luna), uno de los tres papas que había en aquel momento convulso. Tras el concilio de 1417 el papa Benedicto XIII, retirado en Peñíscola, fue finalmente depuesto y declarado hereje.

Casas tradicionales en el Pla d'Estudi

Casas tradicionales en el Pla d’Estudi

El tigre del Maestrazgo

Morella tuvo también un papel principal en las Guerras Carlistas que ensombrecieron España en el siglo XIX.

El general Ramón Cabrera, conocido por el sobrenombre de El tigre del Maestrazgo fue uno de los militares más reputados del bando del infante Don Carlos. Cabrera conquistó Morella en 1838, tomándola como base para controlar un vasto territorio que mantuvo bajo su poder durante más de dos años. Tras la derrota se exilió a Francia y más tarde a Inglaterra. No sin antes participar, esta vez sin tanto éxito, en la Segunda Guerra Carlista.

Morella hoy

En la actualidad Morella es, con sus apenas 2400 habitantes, la capital de Els Ports, la comarca con menor densidad de población de toda la Comunitat Valenciana. Morella también pertenece por méritos propios a la asociación de Pueblos más bonitos de España, al igual que otras bellas localidades españolas como Zuheros, Pedraza o San Martín de Trevejo.

El morellano más célebre es, probablemente, Ximo Puig, alcalde socialista de la ciudad durante 17 años y actual President de la Comunitat Valenciana.

Muros exteriores del castillo de Morella

Muros exteriores del castillo de Morella

Qué ver

La mayoría de viajeros se queda en la villa unas pocas horas, pero Morella, pese a su pequeño tamaño, cuenta con suficientes atractivos para una estancia más pausada de uno o dos días.

Si se llega en vehículo privado conviene dejarlo en los aparcamientos de extramuros, ya que las calles de Morella son extremadamente estrechas.

Además, Morella es una perfecta base para visitar las bellas y agrestes tierras limítrofes entre Castellón, Teruel y Tarragona. Esta región de límites difusos, conocida como El Maestrazgo- Els Ports acoge algunos de los pueblos más pintorescos del arco mediterráneo como Mirambel en Teruel o Sant Mateu en Castelló.

Castillo de Morella

Uno de los mayores alicientes de Morella es por supuesto la subida a su castillo. Una imponente fortaleza de origen árabe (siglo XIII), en cuya construcción se aprovechó la roca natural para convertirla en casi inexpugnable. Es fácil percatarse de ello, sólo con recorrer los empinados terraplenes que llevan hasta la puerta principal.

El castillo consta de tres niveles. En el inferior se encuentra la puerta principal y el Palacio del Gobernador, una denominación muy pomposa para un austero edificio de piedra adosado a la roca y cuyo interior aprovecha una oquedad de la montaña. En el nivel intermedio se situaban las baterías de artillería y en el superior se asienta el castillo propiamente dicho con las garitas y el cuerpo de guardia.

Cañón Krupp de 1893, castillo de Morella

Cañón Krupp de 1893, castillo de Morella

Todo el conjunto sufrió numerosas modificaciones, especialmente en el siglo XIX durante las Guerras Carlistas, cuando Morella fue tomada por el general Cabrera. Aunque posterior a estos conflictos se expone un imponente Cañón Krupp de 1893 que contribuye a la ambientación del lugar.

Se han encontrado pruebas de varias culturas que se asentaron en la montaña del castillo desde la prehistoria. El vestigio más destacable es probablemente el aljibe de origen romano que encontramos en la plaza de armas.

Las vistas panorámicas que ofrece el castillo desde las almenas son espectaculares. Justo a sus pies se ve la basílica morellana y más allá se extiende el resto de la villa con sus casas empotradas unas contra otras y al fondo las suaves colinas que se pierden en el horizonte.

Órgano del siglo XVIII, basílica de Santa María

Órgano del siglo XVIII, basílica de Santa María

Basílica de Santa María

La Basílica arciprestal de Santa María es una bella iglesia gótica construida entre los siglos XIII y XV. Su espléndida portada principal, la de los apóstoles, está presidida por un parteluz con la imagen de la Virgen con el niño. A su lado está la puerta de las Vírgenes y sobre ella una cúpula de cerámica vidriada azul tan distintiva de las tierras valencianas.

La basílica se abre a la Placeta de l’Església, una plazuela irregular y con desniveles, pero que posee un encanto innato, solo empañado por los numerosos coches que suele haber aparcados.

El interior de la basílica no desmerece en absoluto, con sus hermosas bóvedas de crucería y arcos apuntados creando tres naves de gran altura. Un prodigio arquitectónico medieval, teniendo en cuenta el terreno tan escarpado sobre el que se asienta.

La adoración de los pastores (Detalle de la escalera del coro s. XV)

La adoración de los pastores (Detalle de la escalera del coro s. XV)

No hay que perderse el bello retablo churrigueresco de su altar mayor, ni el monumental órgano de 1720, uno de los más valiosos de la Comunitat Valenciana.
Aunque es el coro elevado y su excelsa escalera lo que convierte a la basílica morellana en única. Esta escalera de caracol helicoidal posee una preciosa decoración realizada en yeso policromado del siglo XV. En ella se muestran escenas del nacimiento de Jesucristo y su genealogía.

Torres y murallas

Morella se halla rodeada por un robusto recinto amurallado construido en los siglos XIII y XIV sobre la base de las antiguas murallas árabes.
El perímetro total supera el kilómetro y medio y se encuentra custodiado por 16 torres que sirven, varias de ellas, también de puertas de acceso a la villa.

Torres de Sant Miquel

Torres de Sant Miquel

Las Torres de Sant Miquel del siglo XV son las más monumentales de todas y poseen un puente que enlaza los dos torreones. Se puede subir a ellas, lo que permite avistar todo el flanco oriental de Morella y sus alrededores.

Merece la pena acercarse a otras torres como el Portal dels Estudis o la Porta de Sant Mateu en el camino a ese otro pueblo castellonense.

Qué más ver en Morella

Vista de Morella desde el Jardí dels poetes

Vista de Morella desde el Jardí dels poetes

Convento de Sant Fransesc

Otra de las joyas que posee Morella es el convento de Sant Fransesc, cuya fundación se remonta al siglo XIII, poco después de la conquista de la villa. En el convento, construido en estilo gótico, destaca su iglesia, su espléndido claustro, así como los frescos conocidos como “La danza de la muerte”.

Todo ello, sin embargo, está cerrado al público ya que se lleva a cabo un costoso proyecto para convertir el conjunto monástico en Parador Nacional. Las obras llevan en marcha más de una década y no hay fecha prevista de finalización.

Desde lo alto del castillo puede verse como gran parte de los edificios conventuales permanecen sin techumbre y el delicado claustro se encuentra cubierto por andamios. Sí que se puede, en todo caso, contemplar la fachada exterior y su entrada con tres arcos apuntados y su pequeña escalinata.

Pórticos medievales en la calle Marquesa del Sol

Pórticos medievales en la calle Marquesa del Sol

Calle de Blasco de Alagón

Si se accede a la ciudad por el oeste a través del Portal dels Estudis se llega a una agradable placita (Pla d’Estudi) flanqueada de casas tradicionales con largas balconadas.

Algo más abajo está la calle Blasco de Alagón, la más renombrada de Morella. Esta pintoresca calle y su continuación (calle Marquesa del Sol) conservan aún sus pórticos medievales y es la zona preferida por los turistas.

Aquí se concentran el grueso de los restaurantes, cafeterías y tiendas de productos típicos de la región.

Flanqueando estas callejas que llegan hasta las Torres de Sant Miquel se ubican algunos de los edificios más nobles de Morella, entre ellos el Ayuntamiento. Este está instalado en un elegante palacio gótico.

Temps de Dinosaures

Este pequeño museo situado junto a las Torres de Sant Miquel puede resultar una visita recomendable para aquellos interesados en la paleontología. Y es que durante el Mesozoico (hace más de 66 millones de años) la comarca de Els Ports fue una zona costera con zonas inundadas que bullía de vida.

La exuberancia del verano en el pequeño Jardí dels poetes

La exuberancia del verano en el pequeño Jardí dels poetes

En los alrededores de Morella se han encontrado 45 yacimientos paleontológicos, lo que la convierte en una de las zonas más ricas en fósiles y restos de dinosaurios de España.

Jardí dels poetes
Este diminuto y agradable jardín se halla enclavado en un rinconcito en la parte alta del pueblo. Un pequeño vergel de plantas y flores en mitad de este pueblo medieval.
Está dedicado a algunos poetas relacionados con Morella como Vicente Andrés Estellés o Pablo Guerrero.

Productos típicos

La gastronomía morellana tiene una fama bien merecida, ya que entre otras cosas está basada en unos productos de gran calidad de kilómetro 0.
Destacan productos como la miel, las setas, el queso de oveja o cabra y la apreciada trufa negra que aquí en estas tierras entre Castellón y Teruel encuentra su hábitat predilecto.

Productos típicos morellanos en una tienda de alimentación

Productos típicos morellanos en una tienda de alimentación

Como cabe esperar de un lugar de montaña la cocina es genuinamente contundente.
Entre los platos de cuchara podemos citar la olla masovera. Un tipo de potaje que suele contener fundamentalmente judías blancas, patata y morcilla. Y también la sopa morellana, un caldo con mucha enjundia que se hace con carne de cordero, pollo y cerdo y que lleva también sémola y unos buñuelitos.

Las carnes son un elemento indispensable en buena parte de los platos tradicionales, ya sea carne de cerdo, vacuno o cordero. Precisamente destaca el ternasco al horno, un plato muy común en tierras aragonesas.

Morella también posee una roca repostería en la que destacan los flaons, un dulce tradicional de pasta rellena con requesón y almendra. Y como postre también puede tomarse una cuajada de leche de oveja con unas cucharadas de miel de la tierra.

Hotel en Morella

Uno de los mejores hoteles de Morella es el Hotel Cardenal Ram. Se encuentra ubicado en un antiguo palacio del siglo XVI junto en la zona más bonita de Morella.

Si por el contrario se desea alojamiento tranquilo para varias personas, una opción perfecta es la Casa Tiretes, una preciosa casa rural con cuatro dormitorios.

Entrada al Convento de Sant Fransesc

Entrada al Convento de Sant Fransesc

Enlaces de interés:
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