Una ruta por el arte mudéjar de la capital de Aragón
Detalle del muro de La Parroquieta de la Seo

Detalle del muro de La Parroquieta de la Seo

A orillas del caudaloso río Ebro existen joyas del arte y la arquitectura más allá de la celebérrima Basílica de Nuestra Señora del Pilar. Lo cierto es que la milenaria ciudad de Zaragoza puede jactarse de ser uno de los epicentros del arte mudéjar.

Palacio de la Aljafería

Palacio de la Aljafería

Un exquisito estilo artístico que se prolongó durante casi cinco siglos (aproximadamente entre los siglos XII y XVII) en los reinos cristianos de la península Ibérica.

El arte mudéjar surgió como un estilo tremendamente singular al representar la fusión entre el arte islámico y el cristiano.
Y aunque el arte mudéjar se desarrolló en prácticamente todas las regiones peninsulares, algunos de sus más espléndidos exponentes se llevaron a cabo en el Reino Aragón. Por ello la «Arquitectura mudéjar de Aragón» está distinguida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La pequeña ciudad de Teruel es famosa por sus torres mudéjares, pero Zaragoza también cuenta con espléndidas muestras de este arte. Entre las que destaca el refinado Palacio de la Aljafería, las vertiginosas torres de las iglesias de San Pablo y la Magdalena y por supuesto la excelsa Parroquieta de la Seo. Pero también otros templos y lugares de interés cuya ubicación señalamos en el mapa del Mudéjar en Zaragoza.

Pero, antes que nada, no es mala idea planificar el viaje reservando en alguno de los mejores alojamientos de Zaragoza.
También puedes echar un vistazo a las numerosas actividades y visitas guiadas en Zaragoza que puedes hacer con Civitatis.

Iglesia de Santa María Magdalena

Iglesia de Santa María Magdalena

Breve historia del Mudéjar

A lo largo de la Edad Media los reinos cristianos de la Península Ibérica conquistaron extensos territorios hasta entonces en manos musulmanas. Y aunque los reinos de Aragón, Castilla y Portugal llevaron cristianos para repoblar aquellas tierras ganadas, también permaneció en ellas una importante población islámica.

Los moros que decidieron quedarse pudieron conservar su religión sometiéndose a los gobernantes cristianos, a los que pagaban un tributo.
Fueron precisamente los artesanos musulmanes quienes integraron de manera hábil elementos, técnicas y materiales del arte islámico en edificios cristianos de estilo románico y gótico.
Así vemos como las iglesias y palacios mudéjares contaban con arcos de herradura, delicadas yeserías, coloridas cerámicas y alfarjes de madera en las techumbres.

Mudéjar es una palabra derivada del árabe: مدجّن, que suele traducirse como “al que se le permite quedarse” pero también significaría “domesticado”. El uso de este término es muy posterior y se le atribuye al historiador del siglo XIX José Amador de los Ríos.

La hermosa puerta islámica del Salón Dorado al oratorio (Palacio de la Aljafería)

La hermosa puerta islámica del Salón Dorado al oratorio (Palacio de la Aljafería)

Palacio de la Aljafería

Tras la desintegración del Emirato de Córdoba a principios del siglo XI surgieron múltiples reinos de taifas en la península.

La Taifa de Saraqusta (Zaragoza) fue una de los más poderosas y extensas. Y bajo el gobierno de Al-Muqtádir (1046-1081) alcanzó su momento de mayor esplendor. Fue entonces cuando se levantó el suntuoso Palacio de la Aljafería, considerado una de las cumbres del arte hispanomusulmán y el mejor exponente de la arquitectura de la época de Taifas.

En 1118 Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, conquistó Zaragoza y el palacio se convirtió en residencia real. Posteriormente recibió sucesivas y profundas reformas convirtiéndose en palacio fortaleza, cárcel, cuartel militar y actualmente es la sede de las Cortes de Aragón.

Del palacio taifal original destaca el Salón Dorado, considerada la estancia principal del edificio. Aunque se ha perdido gran parte de su rica decoración, los restos de las yeserías y del zócalo de alabastro permite imaginar la suntuosidad de esta sala regia. Se trata, sin duda, de uno de los rincones más hermosos del palacio.

Alfarje mudéjar del Salón de los Reyes Católicos

Alfarje mudéjar del Salón de los Reyes Católicos

Aguzando la vista se puede descubrir en la decoración de las yeserías la imagen de un pavo junto a la entrada del salón. Los motivos en el arte islámico eran primordialmente vegetales, geométricos y caligráficos y las figuras de animales son escasas.

No es casual la similitud con la Mezquita de Córdoba, ya que en su acceso se reprodujo la arquería del lado norte de la mezquita cordobesa. En un extremo se accede a un precioso oratorio y enfrente hay un elegante patio cubierto de fuentes y albercas rodeadas de arcos.

Las reformas posteriores de los reyes cristianos incorporaron elementos mudéjares, especialmente durante los reinados de Pedro IV de Aragón y los Reyes Católicos.

Pedro IV, llamado el Ceremonioso, decidió ampliar las exiguas estancias del palacio islámico. Para ello creó tres amplios salones rectangulares que conservan sus excelsos y desvaídos alfarjes en el techo y algún bello alfiz con decoración vegetal en torno a las ventanas.

Techumbre de la Sala de los Pasos Perdidos

Techumbre de la Sala de los Pasos Perdidos

En el patio de acceso al Palacio de la Aljafería se encuentra la capilla de San Martín con su bella portada gótico-mudéjar, también levantada en tiempos de Pedro IV.

El Salón del trono de los Reyes Católicos sobresale por su espectacular artesonado mudéjar en el que descollan múltiples piñas doradas enmarcadas entre motivos geométricos.
Pueden verse también los símbolos de los Reyes Católicos, el yugo (de Ysabel) y las flechas de Fernando. En torno a este salón se encuentran las Salas de los Pasos Perdidos también con espléndidas techumbres que pueden admirarse a menor altura.

Las ampliaciones y renovaciones posteriores fueron en algunos casos dañinas para el palacio. En todo caso el Palacio de Aljafería sigue conservando parte de su antiguo esplendor. Se puede reservar la visita en la web de las Cortes de Aragón.

Muro de la Parroquieta y ábside de la Seo

Muro de la Parroquieta y ábside de la Seo

La Parroquieta de la Seo

A apenas unos metros de distancia de la Basílica del Pilar se encuentra la otra catedral de la capital maña.
La Catedral del Salvador de Zaragoza, más conocida como la Seo, muestra en su exterior una de las obras cumbres del mudéjar: El muro de la Parroquieta, el ábside y el cimborrio, que datan de finales del siglo XIV.

Las grandes obras que se han conservado del arte mudéjar acostumbran a estar a gran altura, en especial las torres de campanarios o los alfarjes de grandes salones. Por ello admirar el deslumbrante muro de la capilla de la Parroquieta casi a ras de suelo resulta cautivador.
Un material sencillo y barato como el ladrillo, a menudo considerado poco adecuado para edificios prominentes, cobra en manos de los alarifes mudéjares (maestros de obra) una dimensión mucho más elevada.

Con el ladrillo se crean formas geométricas, relieves dentados, arquillos ciegos y todo ello decorado con preciosa cerámica vidriada de color azul, esmeralda y blanco. La utilización de la cerámica de colores en el exterior de los edificios es precisamente uno de los rasgos más distintivos del mudéjar aragonés.

El muro de la Parroquieta fue concebido como un hermoso tapiz cubierto de decoración geométrica (rombos, estrellas, círculos, rectángulos…). Entre la decoración se adivina también el escudo de armas (con una media luna y una cruz) del promotor de la obra, el arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna.

La iglesia de San Pablo con su espectacular torre mudéjar

La iglesia de San Pablo con su espectacular torre mudéjar

Torres mudéjares

Las torres mudéjares son probablemente los elementos arquitectónicos más representativos del arte mudéjar. Una suerte de híbrido entre los campanarios cristianos y los minaretes musulmanes que son en sí mismos una obra de arte en muchos casos.

La iglesia de San Pablo, junto al Palacio de la Aljafería y la Seo está incluida en el listado de “Arquitectura Mudéjar de Aragón” designado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Esta iglesia está situada en el centro del humilde barrio de San Pablo, conocido popularmente como El Gancho. Un barrio plagado de bloques anodinos y callejas estrechas, por ello sorprende mucho más darse de bruces con la excelsa torre de San Pablo. Una joya mudéjar que alcanza los 66 metros de altura y sobresale como una enorme flecha en dirección al cielo.

Iglesia de Santa María Magdalena

Iglesia de Santa María Magdalena

En 1284 se derruyó una antigua ermita románica y se comenzó a construir la iglesia de San Pablo en estilo gótico-mudéjar. Pero sucesivas reformas y ampliaciones hicieron que la torre quedara rodeada por las naves laterales. La torre de San Pablo posee una preciosa decoración mudéjar con frisos en forma de rombos y arcos apuntados. El chapitel que corona la torre es de mitad del siglo XIX.

Parece ser que en la Edad Media existió cierta rivalidad entre el barrio de El Gancho, principalmente poblado por artesanos y el barrio de la Magdalena compuesto, sobre todo, por labradores. De hecho, la iglesia de Santa María Magdalena puede considerarse la otra gran iglesia mudéjar de Zaragoza.

La Magdalena cuenta con una preciosa torre cubierta de cerámica vidriada de colores y ventanas con arcos ojivales túmidos y de herradura.
La torre de la iglesia de La Magdalena tiene un aspecto muy similar a las espléndidas torres mudéjares turolenses.
También es destacable su ábside con decoraciones en ladrillo con forma de rombos y arcos mixtilíneos entrecruzados.

Iglesia de San Miguel de los Navarros

Iglesia de San Miguel de los Navarros

Existen visitas guiadas (zaragozago.com) tanto al interior como a las torres de La Magdalena y San Pablo, pero únicamente unos pocos pases semanales.

No muy lejos de la iglesia anterior tenemos otros puntos de interés.
Por un lado, la iglesia de San Gil Abad del siglo XIV, aunque posteriormente reformada en estilo barroco, pero que conserva su campanario mudéjar.

La iglesia de San Miguel de los Navarros mantiene su aspecto exterior mudéjar, aunque ciertamente más sobrio que otras iglesias de su estilo. El interior cuenta con numerosos añadidos barrocos, pero es su elegante torre mudéjar su elemento más distintivo.

Otros monumentos mudéjares

La capital aragonesa cuenta con otros monumentos mudéjares de interés.

El Torreón de la Zuda formó parte originalmente del alcázar musulmán y su aspecto actual data de la reforma del siglo XVI en estilo mudéjar. Se encuentra junto a las antiguas murallas romanas y desde lo alto del mirador se tiene una panorámica privilegiada de la Basílica del Pilar y el centro histórico de Zaragoza. Hoy acoge a la Oficina de Turismo de la ciudad.

Murallas romanas y Torreón de la Zuda

Murallas romanas y Torreón de la Zuda

El Monasterio de las Canonesas Regulares del Santo Sepulcro es otro de los secretos mudéjares de la ciudad. Se puede visitar únicamente mediante visita guiada algunas fechas al mes. En el monasterio destaca su sala capitular con decoraciones mudéjares y su apacible claustro. Parte de sus muros aprovecharon las murallas romanas de Caesaraugusta.

Uno de los rincones con más encanto de Zaragoza es el conocido como Arco del Deán, situado a espaldas de la Seo. Es especialmente significativo ya que es una vivienda medieval (XIII) que incorporaba un pasaje inferior con arco y reformada en estilo plateresco-mudéjar en el XVI.

Lejos de los itinerarios turísticos encontramos la iglesia de Santiago el Mayor del siglo XVII que posee una espléndida techumbre cubierta de yeserías en la que se entremezclan elementos barrocos y mudéjares.

Artículo escrito por David.

Mapa del Arte Mudéjar en Zaragoza

En rojo los monumentos principales. En morado otros edificios mudéjares.

Arco del Deán

Arco del Deán

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