El claustro de San Juan de Duero es una de las visitas imprescindibles.
El bello claustro románico de San Juan de Duero

El bello claustro románico de San Juan de Duero

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Soria bien podría ser el emblema de la España vaciada. Ya que ostenta el dudoso honor de ser la provincia menos poblada, mientras que la ciudad de Soria es la segunda capital más pequeña del país. Quizá por ello en Soria no ha habido una urbanización descontrolada y se ha conservado tanto un entorno natural de gran belleza como un patrimonio histórico y artístico de gran valor.

De hecho, Soria se muestra al viajero como una ciudad apacible por la que resulta un placer pasear, ya sea por su centro histórico o por las orillas del Duero. No en vano el poeta Antonio Machado escribió aquí algunos de sus poemas más recordados.

La iglesia de Santo Domingo influida por el románico francés

La iglesia de Santo Domingo influida por el románico francés

Soria, al contrario de otras grandes urbes, no ha engullido al río que cruza sus tierras.

El joven Duero nace unos kilómetros más allá, en los Picos de Urbión, y a su paso por Soria se muestra espléndido, rodeado de vegetación, sin canales que lo sometan ni fábricas que lo contaminen.

Alejada de moderneces y artificios, Soria es una ciudad sobria en la que destaca su espléndido catálogo de edificios religiosos que van desde el austero románico al barroco más exuberante.

De hecho, tanto el claustro de San Juan de Duero como la portada de la iglesia de Santo Domingo están consideradas sin discusión dos obras maestras del románico en España.

Breve historia de Soria

Escaleras de la ermita de San Saturio con el río Duero al fondo

Escaleras de la ermita de San Saturio con el río Duero al fondo

Reconquista cristiana

A lo largo de los siglos X y XI los límites entre los reinos cristianos y el entonces Califato de Córdoba se establecieron en el río Duero. Fue la época del temido caudillo árabe Almanzor que realizó numerosas incursiones en territorio cristiano. Por lo que aquella frontera conocida como «marca del Duero» se pobló de recias fortalezas por ambos lados.

Durante aquel tiempo la actual ciudad de Soria fue probablemente solamente una fortificación fronteriza que cambió de manos en varias ocasiones.

Hasta que el rey aragonés Alfonso I el batallador la conquistó definitivamente a principios del XI y favoreció su repoblación. Poco después, en 1136, debido a cuestiones sucesorias, varias plazas de la zona, entre ellas Soria pasarían a manos castellanas.

Alfonso VIII

Durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) la villa conoció un gran periodo de esplendor. El rey no solamente era natural de Soria, sino que fue ayudado por los sorianos en diversos conflictos y batallas. Por todo ello, Alfonso VIII le concedió a la villa diversos privilegios, un Fuero extenso y alentó la construcción de numerosas iglesias que hoy son parte esencial del patrimonio de la ciudad.

De hecho, en el escudo de Soria aparece un castillo almenado de plata y sobre él, un busto del rey Alfonso VIII.

Palacio de los Condes de Gómara de Soria

Palacio de los Condes de Gómara de Soria

Siglos XIII-XV

Durante el siglo XIII Soria se vio favorecida por un intenso comercio dada su situación fronteriza, no solo con los territorios musulmanes sino también con los reinos cristianos de Navarra y Aragón. Las actividades económicas solían estar en manos de los judíos que llegaron a sobrepasar el millar. A ello se añadió la creación en 1273 del Honrado Concejo de la Mesta que proporcionó grandes beneficios a los pastores y comerciantes de lana. Y que hizo florecer varias villas de la región como Vinuesa, que todavía conserva un bello centro histórico medieval.

En torno a 1375 se le concedió a Soria el título de ciudad, hecho que no pudo evitar, sin embargo, el comienzo de su declive.

La unión de los reinos de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos en 1469 hizo también que Soria perdiera su situación estratégica. La decadencia se vio acentuada poco después por la expulsión de los judíos que suponían un pilar importante de su población.

Plaza Mayor y Palacio de la Audiencia, hoy teatro

Plaza Mayor y Palacio de la Audiencia, hoy teatro

Edad Moderna

Algunos ricos ganaderos siguieron enriqueciéndose con el comercio de la lana de sus ovejas merinas.

Buena prueba de ello es que uno de aquellos nobles, Francisco López de Río y Salcedo construyó a finales del siglo XVI el palacio de los Condes de Gómara. Un suntuoso edificio renacentista que sigue siendo el edificio civil más espléndido de la ciudad.

Por contra, la ciudad de Soria fue perdiendo población y relevancia con el paso de los siglos.

Durante la Guerra de independencia fue saqueada por tropas francesas y posteriormente liberada por el general Durán. Éste mandó derribar gran parte de las murallas para que la ciudad no pudiese volver a ser un «punto fuerte para los franceses». Se perdió así un recinto amurallado de gran valor que databa del siglo XIII y del que apenas quedan en la actualidad algunos tramos de lienzo.

En la actualidad los sectores más pujantes de la economía soriana son la industria agroalimentaria y la de fabricación de muebles. A los que se añade un paulatino aumento del turismo atraído por su atractivo patrimonio histórico y artístico.

Claustro de San Juan de Duero con influencias orientales

Claustro de San Juan de Duero con influencias orientales

Ruta del río Duero

Al contrario de lo que suele suceder, algunos de los mayores atractivos de Soria se encuentran fuera del casco urbano, junto al río Duero.

Además, los paseos y jardines que flanquean el río ofrecen una ruta preciosa bajo los árboles entre los dos monumentos más destacados: San Juan de Duero y la Ermita de San Saturio.

San Juan de Duero

El Monasterio de San Juan de Duero fue fundado por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén allá por el siglo XII. Esta orden religiosa y militar luchó contra el Islam en Tierra Santa y quizá de allí trajeron su gusto por la decoración oriental.

Del conjunto monástico solamente se conservan el claustro y la iglesia, pero a pesar de ello está considerada una de las joyas del románico español por su tremenda singularidad y originalidad.

Capitel de la iglesia de San Juan de Duero

Capitel de la iglesia de San Juan de Duero

El claustro servía de nexo entre las dependencias monacales y el templo, aunque hace tiempo que perdió sus cubiertas, quedando únicamente las cuatro crujías con sus bellas arquerías desnudas, casi como un esqueleto.

A pesar de ello, no es difícil imaginar la belleza que tendría aquel lugar en su momento de mayor esplendor.

Los arcos tienen una gran variedad estilística y encontramos algunos de medio punto, típicos románicos con capiteles historiados, pero también otros de acusada influencia árabe. Son precisamente estos últimos los más relevantes ya que son una auténtica rareza en el estilo románico.

Destaca el lado sureste del claustro que posee varios arcos que se entrecruzan como si fueran los hilos trazados por un sastre virtuoso.

Tres de los ángulos del claustro están abiertos con bellas portadas con arcos túmidos, un tipo de arco apuntado de clara influencia oriental, que parecen sacados de la misma Medina Azahara.

Ermita de San Saturio junto al Duero

Ermita de San Saturio junto al Duero

La iglesia, por su parte, pertenece al llamado románico rural, de una sola nave, sencilla y austera. En ella llaman la atención dos templetes a cada lado de la nave, levantados sobre cuatro columnas coronadas por hermosos capiteles tallados con maestría.

En el baldaquino meridional se narran escenas de la vida de Cristo y en el otro podemos ver distintos animales fantásticos: esfinges, monstruos y una hidra de muchas cabezas atacada por soldados.

Uno de los mejor conservados (ver imagen) muestra a un demonio aconsejando a Herodes la matanza de los inocentes.

Ermita de San Saturio

Aguas abajo encontramos la ermita de San Saturio, agarrada a un cortado rocoso que cae sobre el río Duero. Acercarse a este lugar orillando el río ofrece unas vistas realmente espectaculares y se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de Soria.

La barroca ermita de San Saturio, terminada en 1704, no es evidentemente un templo medieval. Sin embargo, este había sido un lugar de culto inmemorial y la ermita además se construyó sobre un antiguo oratorio consagrado a San Miguel.

Iglesia barroca de San Saturio

Iglesia barroca de San Saturio

Cuenta la leyenda que, allá por el siglo VI, un noble llamado Saturio repartió sus riquezas entre los pobres y se retiró a estas cuevas junto al río donde vivió el resto de su vida como un eremita.

Muchos siglos después, sus restos fueron encontrados y la ciudad de Soria quiso edificar una iglesia en recuerdo del santo.

La ermita de San Saturio se encuentra en un paraje natural de gran belleza y pese a estar apenas a un kilómetro de la ciudad parece un lugar alejado de todo.

El visitante penetra en las cuevas naturales y va subiendo por angostos pasadizos que horadan la montaña, encontrándose algunos pequeños habitáculos como la capilla de San Miguel.

Tras recorrer la empinada y sombría gruta se llega a la iglesia, mucho más amplia, luminosa y con una exuberante decoración barroca. En ella destaca su retablo dorado, pero, sobre todo, su excelsa bóveda cubierta de murales y con un lucernario en su centro por el que parece colarse un haz de luz celestial.

La impresionante portada de la iglesia de Santo Domingo (Soria)

La impresionante portada de la iglesia de Santo Domingo (Soria)

Ruta del Centro histórico de Soria

Santo Domingo

La iglesia de Santo Domingo es, sin duda, el templo más excepcional de Soria y fue construida sobre la primitiva iglesia de Santo Tomé en tiempos de Alfonso VIII y su esposa francesa Leonor Plantagenet.

Los monarcas aparecen representados a ambos lados de la portada y no resulta descabellado pensar que pudieron traer artesanos galos para su construcción.

La fachada monumental de Santo Domingo es única dentro del románico castellano ya que posee un enorme influjo del románico francés, especialmente de Nuestra señora de Poitiers.
La portada resulta tan bella como apabullante y está cubierta de centenares de figuras en sus cuatro arquivoltas, en los capiteles de las columnas y en su elegante tímpano.

Detalle de los capiteles de Santo Domingo (Adán y Eva en el paraiso)

Detalle de los capiteles de Santo Domingo (Dios, Adán y Eva en el paraiso)

Las figuras se apelotonan adaptándose a su estrecho marco formando un conjunto abigarrado, en el que, sin embargo, pueden identificarse perfectamente muchas escenas bíblicas. En un capitel se ve a Adán y Eva en el paraíso y en las arquivoltas podemos asombrarnos con la matanza de los inocentes o la adoración de los Reyes magos.

En el tímpano está representado Dios en el interior de una mandorla con el niño Jesús en sus brazos, rodeados ambos por los cuatro evangelistas, la Virgen y San José.
La parte alta de la fachada no es menos atractiva ya que está presidida por un imponente rosetón y sobre él una cruz.

Concatedral de San Pedro

A mitad camino del casco viejo y el Duero se halla la Concatedral de San Pedro, lindando con las últimas casas del lado oriental de la ciudad.

La iglesia de mayor tamaño de Soria, no está exenta de interés pese a su mezcla de estilos. Se construyó allá por el siglo XII, pero fue reconstruida cuatro siglos después. Este templo gótico posee hermosas bóvedas estrelladas y un precioso retablo mayor que narra escenas de la vida de San Pedro.

Concatedral de San Pedro de estilo gótico

Concatedral de San Pedro de estilo gótico

De la iglesia original se conserva, en todo caso, un bello claustro románico de arenisca soriana en el que destacan sus capiteles repletos de ornamentación vegetal y bestiarios.
Completando el catalogo estilístico de la Concatedral soriana no hay que olvidarse de admirar la hermosa portada plateresca presidida por la efigie de San Pedro.

Otras iglesias sorianas

Santa María la Mayor

La Plaza Mayor ha sido centro de la vida social soriana al menos desde el siglo XVI ya que en ella se celebraba un mercado e incluso corridas de toros. Aquí encontramos algunos de los edificios más ilustres de la capital castellana, entre ellos, la Casa de los Doce linajes, hoy ayuntamiento o el antiguo Palacio de la Audiencia.

Agazapada entre las casas, a la plaza también se asoma Santa María la Mayor, uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Aunque del templo románico original quede poco más que su portada románica ya que el resto fue reconstruido en el siglo XVI. Los turistas no suelen dejar pasar la ocasión de fotografiarse junto a la estatua de Leonor, la esposa del insigne poeta Antonio Machado a las puertas de la iglesia donde contrajeron matrimonio.

Santa María la Mayor

Santa María la Mayor

San Juan de Rabanera

Se trata de otra iglesia románica, pero en la que ya se atisban elementos de estilo gótico que estaba por venir e incluso de influencias del arte bizantino.
Curiosamente hace un siglo se le incorporó la portada de la iglesia de San Nicolás hoy en ruinas. Probablemente lo más destacado es su elegante cabecera de aspecto casi cilíndrico.

Nuestra Señora del Espino

Desde la Plaza Mayor una pronunciada cuesta llega hasta la parte más alta de la ciudad. Allí junto a un apacible jardincillo con un olmo seco que inspiró a Machado, se alza imponente el campanario de la iglesia de Nuestra señora del Espino. Es uno de los muchos rincones encantadores de Soria, donde uno puede detenerse unos momentos. Junto a la iglesia de estilo plateresco se esparce el cementerio municipal con su pléyade de cipreses tristes.

Mapa ruta iglesias medievales de Soria

Cementerio e iglesia de Nuestra Señora del Espino

Enlaces de interés:
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