
Situada a tan solo 25 kilómetros de la frontera con Portugal, Ciudad Rodrigo siempre fue una plaza estratégica en tiempos de conflicto.

La frontera hispano-lusa vio en la Edad Media levantar docenas de fortificaciones a ambos lados de la también llamada Raya (Raia en portugués). De hecho, todavía se conservan espectaculares ciudades amuralladas en los dos países, por ejemplo: Bragança y Elvas en Portugal y Olivenza y Ciudad Rodrigo del lado español.
El recinto amurallado de Ciudad Rodrigo, con algo más de 2,2 kilómetros de perímetro cobija un extraordinario conjunto monumental, incomprensiblemente no demasiado conocido. En él destaca su espléndida Catedral de Santa María, un castillo convertido hoy en Parador y numerosos palacios y casas solariegas de viejo abolengo.
La Plaza Mayor alargada y ecléctica tiene también gran interés y es protagonista de su fiesta más popular: El Carnaval del Toro, en el que se funden los disfraces más originales con encierros, capeas y recortes. Las procesiones de Semana Santa es otra de las tradiciones fuertemente arraigadas en Ciudad Rodrigo.
Todo ello ha hecho que Ciudad Rodrigo forme parte por derecho propio de la asociación de los Pueblos más bonitos de España.
En un lugar como este en el que puedes encontrarte un palacio, una iglesia o una casa solariega a la vuelta de cada esquina, es buena idea reservar una visita guiada a Ciudad Rodrigo con Civitatis.
Breve historia

Orígenes
Entre los siglos VI y II a. C. el pueblo celta de los vetones se estableció en un amplio territorio entre los ríos Duero y el Tajo. Allí fundaron un asentamiento conocido como Miróbriga Wetonia, situado muy probablemente en el emplazamiento de la actual Ciudad Rodrigo.
De aquella época nos queda como testimonio el imponente verraco de piedra que encontramos junto a los muros del castillo.
Del paso de los romanos por este lugar se han conservado escasos vestigios, pese a que se han encontrado algunas lápidas, cerámicas y restos arqueológicos.
La huella romana más relevante son las tres columnas (hoy a las afueras de la ciudad) que debieron pertenecer a un templo del foro, cerca de la actual Plaza Mayor. Las Tres columnas, ya en la Edad Media fueron adoptadas como emblema de la ciudad hasta hoy.

Edad Media
En la primera mitad del siglo XII el conde Rodrigo González Girón impulsó la reconstrucción y repoblación del lugar, que desde entonces tomó el nombre de Civitas Roderici (Ciudad Rodrigo).
Aunque fue Fernando II de León a finales de ese siglo el que consolidó la repoblación, le concedió la distinción de sede episcopal y comenzó las obras de la catedral. La ciudad se fortificó convirtiéndose en una plaza estratégica en la frontera con el reino de Portugal al oeste y los almohades al sur.
Siglos XV-XVI
A finales del siglo XV y durante la siguiente centuria Ciudad Rodrigo vivió una época esplendor debido, en gran parte, a los privilegios que la corona ofreció a la nobleza para que permaneciera en esta plaza fronteriza. Como consecuencia de ello, en Ciudad Rodrigo se levantaron numerosos palacios y casonas señoriales como el Palacio de los Castro (o Montarco) o el Palacio de los Águila.

Durante la Guerra de las Comunidades (1520-1522) la ciudad quedó dividida entre los partidarios de unos y otros. Sólo la familia de los Águila apoyó al emperador Carlos V, que finalmente venció a los comuneros.
En el Ayuntamiento renacentista se instaló entonces un gran escudo imperial, como símbolo de obediencia a Carlos V.
Guerra de Independencia
Ciudad Rodrigo fue una de las plazas más castigadas durante la Guerra de Independencia contra los franceses. Ciertamente, todavía pueden verse las cicatrices de los cañonazos en la fachada y la torre de la catedral.
Las tropas napoleónicas sitiaron la ciudad en 1810 y finalmente entraron por una brecha en las murallas tras 72 días de asedio. Durante año y medio estuvo en manos francesas, hasta que el Duque de Wellington asedió la ciudad, tomándola El 20 de enero de 1812 al mando de las tropas aliadas.
Pese a los destrozos causados por Wellington, las Cortes de Cádiz, en nombre de Fernando VII, le concedieron el título de Duque de Ciudad Rodrigo.

Qué ver en Ciudad Rodrigo
Conviene en primer lugar pasarse por la Oficina de turismo, situada en la planta baja del consistorio, para hacerse con un mapa y conocer que edificios pueden visitarse y sus horarios.
Catedral
La Catedral de Santa María es el monumento más relevante de la ciudad, con un exterior impresionante, que puede disfrutarse tanto a pie de calle, como desde lo alto del adarve de las murallas. En todo caso, su interior es aún más excepcional, ya que cobija exquisitos tesoros como el claustro, el Pórtico del Perdón o la sillería del coro.
Por ello es imprescindible reservar, cuanto menos, la visita guiada a la catedral. También es posible la visita guiada a la sacristía y a la torre que ofrecen una interesante de visión de conjunto de la catedral mirobrigense.
Las obras de la catedral se comenzaron en 1168 bajo el reinado de Fernando II de León y se extendieron hasta el siglo XIV, razón por la cual se comenzó en estilo románico pero las ventanas, techumbres y bóvedas son ya góticas. También hay varias capillas barrocas y la torre se levantó a fines del XVIII, tras el terremoto de Lisboa que derrumbó la anterior.
Exterior
Lo más destacable de su exterior son las dos portadas a ambos lados del crucero. En el lado norte, la Portada de Amayuelas con un bonito arco polilobulado, mientras que los capiteles están habitados por harpías y dragones.

En el lado que da a la Plaza de San Salvador resplandece la Puerta de las Cadenas, con una puerta sobria con arco de medio punto y cinco figuras románicas: Cristo rodeado de cuatro apóstoles.
Sobre ellos se sitúa un exquisito friso con doce figuras, de estilo gótico inicial, pertenecientes al Antiguo Testamento. Son en su mayoría profetas o reyes como Abraham, la Reina de Saba, Ezequiel, Moisés o el Rey David.
Visita a la Catedral
La visita guiada por la catedral merece mucho la pena y a nuestro juicio lo más destacable sería:
La sillería del coro tallada por el maestro Rodrigo Alemán y su taller entre 1502-1507 es simplemente extraordinaria, todo un alarde de ingenio y maestría. En las 72 sillas pueden encontrarse bestias, dragones, animales fantásticos escenas profanas y hasta escatológicas, muy lejos de lo que cabría esperar del coro de una catedral.
En el lado opuesto al ábside encontramos casi oculto, el Pórtico del Perdón en un excelente estado de conservación, ya que desde el siglo XVII estuvo cubierto tras una fachada neoclásica.
Esculpido a mediados o finales del siglo XIII se supone inspirado en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela y posiblemente es contemporáneo del también espléndido Pórtico de la Majestad de la Catedral de Toro.

En el parteluz se sitúa la Virgen con el niño, en el tímpano Cristo coronando a la Virgen y rodeando estas escenas una docena de jambas con figuras de los apóstoles y seis arquivoltas repletas de escenas con ángeles, músicos del apocalipsis y difuntos saliendo de sus sepulturas.
El claustro gótico es otra de las joyas de la catedral mirobrigense. De planta cuadrada, los lados sur y oeste son los más antiguos y los de más valor. Los ventanales tienen una, dos o tres columnas con capiteles profusamente decorados con motivos vegetales y figurativos. En el lado sur parece faltar una columna, sin embargo, nunca se construyó ya que bajo ella estaba el pozo que todavía puede verse.
Sacristía
La visita a la sacristía resulta muy singular porque no se suelen mostrar a los visitantes. La sacristía de la catedral mirobrigense cuenta con unas enormes cajoneras donde se guardan los objetos y las vestiduras litúrgicas. Posee también una excelente selección de libros corales, imágenes de santos y otras piezas religiosas.
La visita continúa descubriendo un absidiolo románico que estuvo tapiado durante siglos y el espacio donde estaba la vivienda del sacristán. Especialmente interesante para los amantes de la arquitectura al poder contemplar partes que no suelen estar visibles.

Torre de la catedral
Finalmente, la torre no decepciona a los que, como a nosotros, les encanten las vistas desde lo alto. Pueden verse los tejados de las naves de la iglesia, parte del claustro y panorámicas de toda la localidad. Uno de los mejores sitios desde donde contemplar el sistema de fortificaciones de Ciudad Rodrigo.
Además de las tres posibles visitas guiadas, la entrada también da acceso al pequeño museo catedralicio, con algunas joyas como un par de crucifijos románicos del siglo XIII.
Plaza Mayor
El corazón del centro histórico de la ciudad es indudablemente su concurrida Plaza Mayor. Donde antaño se desplegaba el mercado, pero que sigue sirviendo de singular coso taurino.
Entre sus edificios más ilustres cabe destacar el Consistorio, con una fachada original del siglo XVI con galería y arcos carpaneles. A su lado se añadió otra parte de aspecto similar a principios del siglo pasado.
Hacia la mitad de la plaza encontramos uno de los edificios más atractivos de la localidad: el Palacio del Primer Marqués de Cerralbo también del siglo XVI.

Su exterior conserva varios escudos, dos de ellos ladeados (a la valona) muy habituales en los palacios renacentistas mirobrigenses debido a una moda foránea traída desde el norte de Europa.
Destaca especialmente su impresionante friso plateresco repleto de grutescos con animales fantásticos, follaje, medallones con rostros y personajes entrelazados.
Murallas, puertas y castillo
Pasear por el adarve de las murallas es uno de los grandes atractivos de Ciudad Rodrigo, ya que además es accesible prácticamente en su totalidad.
El paseo de ronda proporciona unas vistas excepcionales del río Águeda, las colinas cercanas, los barrios nuevos de extramuros y de varios monumentos del centro histórico.

Las murallas más antiguas datan del siglo XII, pero fueron ampliadas y actualizadas con el tiempo, especialmente tras la Guerra de Restauración Portuguesa y la posterior Guerra de Sucesión en los siglos XVII-XVIII. De esa época datan la mayoría de los bastiones, fosos y muros exteriores que hoy vemos en Ciudad Rodrigo.
Esta fortificación en forma de estrella seguía las directrices del célebre ingeniero militar francés Marqués de Vauban. Este tipo de fortaleza estrellada se rebeló como casi inexpugnable de manera que se extendió en aquel tiempo por toda Europa, algunos ejemplos son Kinsale (Irlanda), Lille (Francia) o Elvas (Portugal).
En la muralla se abrieron nueve puertas de las que hoy quedan seis. Destacan la Puerta de Amayuelas situada junto a la catedral y también la Puerta de La Colada y la Puerta del Sol por su imponente porte defensivo.
El castillo lo hizo construir Enrique II de Trastámara en el siglo XIV en la zona más alta de la villa, aprovechando parte de la muralla sur que defendía el costado del río Águeda.
El río Águeda es el último gran afluente del Duero en tierras españolas y su curso bajo (aproximadamente 25-30 km) sirve de frontera natural con Portugal.
En 1930 el Castillo de Ciudad Rodrigo se inauguró como Parador Nacional, siendo el cuarto más antiguo de España. Aunque no se esté hospedado en el Parador se puede tomar un refrigerio en la cafetería o el restaurante, lo que permite ver las cuidadas zonas comunes del hotel.

Iglesia de San Pedro
La Iglesia de San Pedro y San Isidoro es probablemente el templo más antiguo de la población y también quizá el que contiene más estilos distintos.
Su construcción original data del siglo XII en estilo románico mudéjar, puede verse la fábrica de ladrillo de uno de sus absidiolos tanto en su exterior como en el interior. Precisamente en ese ábside encontramos una gran pila bautismal también románica.
La construcción es principalmente gótica, como indican sus bóvedas estrelladas, aunque tiene añadidos barrocos en el costado sur y una portada neoclásica construida tras el terremoto de Lisboa.
La verdadera joya de la Iglesia de San Pedro es la portada románica septentrional, que no está expuesta al exterior sino cubierta por una construcción posterior, quizá usada de sacristía.
Si se tiene la posibilidad de ver la portada es realmente preciosa en su extrema sencillez, con dos arquivoltas cubiertas de rosetas. Sobre la portada hay una ristra de canecillos con tres cabezas que podrían representar a las comunidades cristiana, judía y musulmana de la ciudad. Y sobre ellos una bonita fila de arquillos ciegos mudéjares.
Extramuros, en la Iglesia de San Andrés, también románica, encontramos una portada muy similar, aunque algo peor conservada al encontrarse en el exterior.

Qué más ver en Ciudad Rodrigo
Casa de los Vázquez
Este palacete del siglo XVI construido por Francisco Vázquez tiene una bonita portada gótica abierta en ángulo y rodeada de decoración vegetal y enmarcada por un alfiz. El maestro de obras resolvió con maestría el situar la portada en una estrecha esquina dando así acceso a dos calles.
Es uno de los pocos palacios renacentistas de Ciudad Rodrigo al que se puede acceder, al menos en parte, al ser la oficina de Correos (abierta de lunes a viernes).
Se puede visitar el zaguán con su espléndido artesonado, una escalera de madera y azulejerías sevillanas.
A principios del siglo XX el interior fue reconstruido en un estilo neo-renacentista por su dueño José Manuel Sánchez-Arjona, conocido como el Buen alcalde.
Plaza del Conde
Esta bonita plaza, al contrario que la Plaza Mayor no permite el aparcamiento, por lo que los edificios que la rodean se ven realzados. En particular, el Palacio de los Castro (o de los Montarco) que posee a nuestro juicio la portada más bonita del pueblo.
En esta portada gótica del siglo XV destacan especialmente las dos columnas torsas de más de 4 metros coronadas por dos leones y el arco rebajado flanqueado de angelotes y animales fantásticos.
Frente a él se alza el enorme Palacio Conde de Alba de Yeltes, perteneciente a una entidad bancaria. Ambos no son visitables al pertenecer a entidades privadas. Pero si el otro palacio de la plaza: El Palacio de los Cornejo o de Moctezuma, llamado así porque probablemente lo construyeron descendientes del emperador azteca.

En la actualidad alberga la Casa de Cultura y ofrece una interesante exposición sobre la Guerra de Independencia en Ciudad Rodrigo y el papel de Wellington. La muestra expone numerosas armas de la época, mapas, maquetas y una serie de los grabados de “los Desastres de la Guerra” de Francisco de Goya.
Otra exposición muy singular se ofrece en el Museo del Orinal, con más de 1300 orinales históricos desde el siglo XIII hasta el XX.
Otros palacios mirobrigenses
Uno de los edificios más importantes de la villa es el Palacio de los Águila (XVI-XVII) que cuenta con un espléndido patio plateresco. Sin embargo, en los últimos tiempos ha permanecido cerrado a las visitas pese a ser Monumento histórico artístico y tener la obligación de abrir al menos 4 días al mes.
Hay más de una docena de casonas solariegas y palacios renacentistas en la localidad, casi todas en manos privadas por lo que no son visitables. Pero merece la pena pasearse por el centro histórico para admirar sus imponentes fachadas y balcones. Quizá las que muestran una fachada más interesante son la Casa de las Cadenas y la Casa de las Cuatro Calles (o Miranda-Ocampo).
Mención aparte merece el llamativo Palacio de la Marquesa de Cartago construido a finales del siglo XIX en estilo neogótico.

Iglesias mirobrigenses
Junto a la catedral se alza la Capilla de Cerralbo mandada construir por el cardenal Francisco Pacheco de Toledo, tras no serle concedido el permiso para instalar su panteón en la catedral mirobrigense. Iglesia del siglo XVI y estilo herreriano, fue usada como polvorín por el ejército francés y este explotó en 1818, años después de la guerra.
La Iglesia de San Agustín fue mandada construir por la influyente familia Chaves y posee elementos de estilo gótico y renacentista. El mejor momento para visitarla es probablemente en Semana Santa cuando se llena de pasos que van a procesionar.
El Hospital de La Pasión se levantó sobre la antigua sinagoga judía. La iglesia y el resto de dependencias pertenece a una residencia de ancianos por lo que normalmente no es visitable, si no es en Semana Santa o en visita guiada.
En su interior se conserva un precioso suelo empedrado enchinado con dibujos geométricos original de la antigua sinagoga.

Dónde comer
En la Plaza Mayor hay no menos de una decena de bares y restaurantes, casi todos con terraza que desparraman sus mesas por la plaza. Un sitio perfecto para tomar unas raciones o unas cañas si hace buen tiempo.
Para los amantes de la carne, nada mejor que el Mesón la Paloma que trabaja con esmero la Carne de vaca morucha de Salamanca y el cerdo ibérico.
Si se busca un menú casero a buen precio, una buena opción puede ser el Restaurante El Rodeo, con unas sabrosas albóndigas y unos helados caseros muy apetecibles.
Dónde dormir
Hospedarse en un Parador Nacional es posible en lugares como Ciudad Rodrigo por apenas unos 90 o 100€ la noche. Lo que permitirá curiosear por el antiguo castillo de Enrique de Trastámara.
Si se prefiere algo más económico, pero igualmente bien situado, nada mejor que el Hotel Los Arcos, a dos pasos de la Catedral. Merece la pena pagar un poco más por una habitación que tenga balcón con vistas a la Catedral y la Capilla de Cerralbo. Un lugar excepcional para ver las procesiones en Semana Santa.
Mapa: Qué ver en Ciudad Rodrigo

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