
A unos 50 kilómetros de la ciudad de Cuenca, se alza la villa de Huete, junto con la capital, el otro gran conjunto monumental de la provincia.

Un pueblo que, con apenas 1500 habitantes, atesora un enorme patrimonio histórico, que ha sabido conservar en gran parte, a pesar de ser un ayuntamiento modesto.
Y aunque Huete haya conocido tiempos más memorables en los que alcanzó los 7000 habitantes, sigue ostentando orgullosa su título de Ciudad Noble y Leal concedido por los Reyes Católicos.
En Huete encontramos gigantescos monasterios barrocos, iglesias y claustros, casonas solariegas y un conjunto de atractivos museos que ya querrían para sí algunas capitales de provincia.
Además, diseminadas por su extenso término municipal hallamos una decena de antiguas minas romanas de yeso, un producto muy valioso en tiempos del Imperio romano.
Dos de estas minas romanas son visitables y son posiblemente una de las experiencias más interesantes que ofrece la región.
La Oficina de Turismo de Huete junto con Cuenqueando están llevando a cabo en los últimos tiempos una gran labor dando a conocer los atractivos de este bonito pueblo alcarreño. Y son precisamente las visitas guiadas las que muestran este ingente patrimonio, que quizá a simple vista no resultaría tan evidente.

A parte de las visitas guiadas a las Minas romanas de Lapis Specularis, no hay que perderse la de Huete Monumental, que hace un recorrido por sus edificios más ilustres. Ni tampoco la curiosa visita guiada a la Huete Subterránea, que permite acceder, entre otros sitios, a la preciosa Casa Palacio de los Condes de Garcinarro.
La Alcarria conquense
La Alcarria es una comarca natural y cultural que se extiende por gran parte de la provincia de Guadalajara, algunas localidades del sur de la Comunidad de Madrid y también por el extremo noroccidental de Cuenca. Mientras que en Guadalajara y Madrid podemos encontrar urbes de gran tamaño (como la ciudad de Guadalajara o Alcalá de Henares), la Alcarria conquense es eminentemente rural y sufre un gran despoblamiento.
De hecho, Huete con los apenas 1800 habitantes, que suman el pueblo y sus pedanías, es la localidad de mayor tamaño de toda la Alcarria de Cuenca.
Quizá por su relativa cercanía a la Autovía A-3 de Valencia, Huete se la conoce también como “La Puerta de la Alcarria”. Mientras que Priego, también con un interesante centro histórico, se le podría considerar como “La Salida de la Alcarria”, dada su situación en el otro extremo de la comarca.
La Alcarria conquense es un territorio fundamentalmente agrícola que ofrece productos de gran calidad, en especial, quesos, miel o aceite de oliva, que se traduce después en una gastronomía deliciosa.
Lejos del estrés y las aglomeraciones de las grandes ciudades, la Alcarria conquense ofrece un entorno natural de agreste belleza y unos pueblos en los que se han mantenido inalteradas tradiciones ancestrales. Un lugar perfecto para desconectar durante unos días o semanas.

Cómo llegar a Huete
Si se desea llegar en coche a Huete la mejor opción es tomar la Autovía del Este (A-3) y desviarse bien en Tarancón bien por Saelices.
Desde el centro de Madrid, Huete se encuentra a tan sólo 120 km y desde Valencia a unos 250-275km, dependiendo de las carreteras elegidas.
También es posible llegar en transporte público. La empresa de autobuses Rubiocar tiene varias conexiones diarias en cada dirección entre Huete y Cuenca capital y Huete y Tarancón, la segunda ciudad de la provincia.
Se puede, además, hacer gran parte del trayecto en tren de Alta velocidad, ya que es posible llegar hasta la estación del AVE de Cuenca y allí tomar uno de los autobuses de Rubiocar directos a Huete. Es necesario, eso sí, comprobar que los horarios de trenes y autobuses sean compatibles.
Breve historia de Huete

Opta romana
Los cerros en torno a Huete han estado habitados al menos desde hace 4000 años. Pero es en tiempos del Imperio romano cuando el asentamiento de Opta cobra cierta entidad ya que se encontraba en el centro de varios yacimientos mineros de Lapis Specularis. Este yeso versátil y traslúcido se usaba para el acristalamiento de ventanas y era exportado a todo el imperio desde la cercana Segóbriga.
El gentilicio de los habitantes de Huete, optense procede, de hecho, de la ciudad romana de Opta.
Edad Media
Los musulmanes bereberes levantaron una gran alcazaba y fortificaron la villa que tomó el nombre de Wabba.
Tras la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI en 1085, uno de sus principales capitanes, Álvar Fáñez defendió la frontera cristiana en las actuales tierras de Cuenca y Huete.

En 1174 los almohades sitiaron el pueblo, pero este resistió hasta la llegada del rey Alfonso VIII en su auxilio. Precisamente en esta época tendría su origen el escudo de la ciudad: un león rampante sobre una media luna simbolizando la victoria del cristianismo sobre el islam.
En el conflicto que se produjo en Castilla por la sucesión de Enrique IV, Huete apoyó a su hermana Isabel, que finalmente vencería convirtiéndose en la reina Isabel la Católica. Por ello, en 1477 la distinguió con el título de Noble y leal ciudad de Huete que reza hoy en su escudo de armas.
Siglos XVI-XVIII
Huete llegó a albergar hasta 8 monasterios y conventos, y aunque algunos ya desaparecieron, son parte fundamental del patrimonio arquitectónico del pueblo.
El hecho de que tantas órdenes religiosas se concentraran en esta ciudad nos da cuenta de la importancia que tuvo en este periodo.
También se conservan algunas casonas de las familias nobles de la comarca como la Casa Palacio de los Amoraga o la de los Condes de Garcinarro.

Fiestas de mayo
Desde antiguo el pueblo quedó conformado por dos barrios principales: el de Atienza, de origen judío y el de San Gil habitado por antiguos mozárabes.
Entre ambos se produjo tal rivalidad que eran impensables los matrimonios mixtos e incluso tenían cementerios distintos.
Hoy esta rivalidad se ha apaciguado en gran medida, aunque sigue bastante presente en sus fiestas patronales celebradas en mayo.
Los juanistas del barrio de Atienza celebran las fiestas de San Juan y los quiterios de San Gil hacen lo propio con Santa Quiteria.
Las vestimentas usadas en estas celebraciones son otra de las marcadas diferencias entre ambos barrios: los quiterios con trajes tradicionales castellanos y los juanistas con atuendos con serpientes pintadas simbolizando la expulsión del demonio.
Ambas son fiestas de Interés Turístico Regional.

Qué ver en Huete
Para el visitante que llega a Huete lo más conveniente es pasarse en primer lugar por la Oficina de turismo, situada además en uno de los edificios más ilustres de la villa: el Monasterio de Santa María de la Merced.
En la oficina de turismo de Huete se proporciona al visitante un práctico mapa con los monumentos más destacables, se resuelven las dudas sobre los horarios de los museos y también se ofrecen diversas visitas guiadas.
Monasterio de Sta Mª de la Merced
Fundado a finales del siglo XIII, el imponente y colosal monasterio que vemos hoy corresponde a las ampliaciones llevadas a cabo en los siglos XVII y XVIII. Este monasterio llegó a ser uno de los más importantes de la Orden Mercedaria en Castilla y por su tamaño debió de albergar en sus mejores tiempos a más de un centenar de monjes.

El claustro barroco, uno de los más hermosos de la provincia, fue obra de Cosme de Peñalacia a mediados del XVII, aunque en la actualidad tiene un costado apuntalado y está a la espera de ser rehabilitado.
La larga fachada sur del monasterio, con casi 90 metros de largo, resulta impresionante por su sobria belleza, con una larga hilera de rejas en las ventanas y dos de balcones.
Durante la Guerra Civil el edificio fue utilizado como hospital por las Brigadas Internacionales y finalmente en 1992 fue declarado Bien de Interés cultural.
Hoy sus amplios espacios albergan el ayuntamiento, diversas dependencias administrativas, la biblioteca municipal y tres museos.
Museo Etnográfico
Los sótanos del Monasterio de la Merced acogen una de las mejores colecciones etnográficas de Castilla-La Mancha.
Este museo muestra en distintos espacios las herramientas y cachivaches más representativos de los oficios y actividades que se han dado tradicionalmente en la zona. Así encontramos los utensilios de un apicultor o un panadero, arreos de bueyes, una antigua escuela con sus pupitres o el entrañable muestrario de productos de un ultramarinos de antaño.
Mención aparte merece la extraordinaria colección de juguetes y muñecas de varios países europeos, algunos de gran valor, incluso de finales del siglo XIX.

Museo de Arte Sacro
Para proteger el legado artístico de los numerosos monasterios e iglesias optenses, se inauguró en 1984 el Museo de Arte Sacro de Huete.
Este pequeño museo tiene diversas piezas relevantes, especialmente de orfebrería, también casullas de sacerdotes, algunas pinturas flamencas y unas pocas imágenes rescatadas de un retablo ya desaparecido.
Como curiosidad puede verse también una plancha con la que se hacían las hostias de misa.
Museo de Arte Contemporáneo
Que un pequeño pueblo disponga de un museo de arte sacro y otro etnográfico no sorprende excesivamente, pero que también ofrezca a sus paisanos y visitantes un museo de arte moderno de nivel internacional es todo un lujo para Huete.
El museo muestra exposiciones temporales o semipermanentes de la colección donada a Huete por Florencio de la Fuente, su fundador.
Florencio de la Fuente (1926-2012) nacido a 20 kilómetros de aquí, fue un ávido coleccionista de arte y mecenas, amigo íntimo de pintores de renombre como Benjamín Palencia o Daniel Vázquez Díaz.

Dado el pequeño tamaño del museo no siempre están expuestas algunas de las piezas más significativas de la colección que incluye obras maestras de Picasso, Dalí, Corot o Guayasamín.
Además, el propio monasterio como continente museístico resulta de gran interés, en especial la impresionante Sala de las columnas.
Iglesia del monasterio
La Iglesia del Monasterio de la Merced es quizá la más apreciada de la localidad, con una fachada muy sobria y un interior barroco mucho más recargado. Presenta una planta de cruz latina y una llamativa cúpula sobre el crucero. En las pechinas que sustentan la cúpula vemos pinturas modernas de los cuatro evangelistas y también, pero más antiguos, los escudos de los Parada, la familia noble que financió la iglesia.
Junto a la puerta, no hay que perderse la enorme pila bautismal de principios del siglo XV, plagada de cruces, escudos y algunos enigmáticos símbolos.

Convento de Jesús y María
El renacentista Convento de Jesús y María es una visita imprescindible ya que es posiblemente el edificio optense de mayor valor artístico.
Su construcción fue un encargo de Marcos de Parada, canónigo de la catedral de Cuenca y miembro de la influyente familia de los Parada.
El convento se fundó para el recogimiento de doncellas virtuosas, aunque en realidad su función sería la de panteón familiar.
Destaca la espléndida portada manierista de la iglesia en la que se incluye la adoración de los pastores en el tímpano y en torno a él imágenes alegóricas de las virtudes. Todo para ensalzar la figura del “humilde” Marcos de Parada enterrado en la cripta de esta iglesia en 1578.
El elegante y sobrio claustro es el otro punto de gran interés del convento, con una clara influencia del Renacimiento italiano. Este claustro es único en España al contar con pilares cuadrados cajeados en vez de columnas y medallones lisos.

Museo de Fotografía
El convento alberga el apreciable Museo de la Fotografía, Fundación Antonio Pérez. Otra prueba más de que esta localidad alcarreña posee una actividad cultural muy dinámica, más propia de una gran ciudad.
En las salas inferiores tienen lugar diversas exposiciones temporales, mientras que el piso superior se muestra parte de la rica colección del museo con obras de fotógrafos consagrados como Isabel Muñoz, Ramón Masats o Ricky Dávila.
Actualmente la Fundación Antonio Pérez gestiona cuatro museos de arte, tres en la provincia de Cuenca y otro en la Sigüenza natal del fundador.
Minas romanas
La visita a las Minas romanas de Lapis Specularis, conocidas también popularmente como las Cuevas de Sanabrio, debe reservarse con antelación bien en la Oficina de Turismo, bien en la web de Cuenqueando.

Las minas se encuentran a unos 9 kilómetros de Huete tomando la carretera CM- 310 en dirección a Cañaveras y Priego, desviandose después por un corto camino de tierra. Las minas se hallan en un páramo desolado en el que los romanos descubrieron el codiciado yeso (Lapis Specularis).
El interior de la mina sorprenderá incluso a los que ya hayan visitado cuevas y minas, ya que el techo y las paredes se encuentran cubiertos de lascas de yeso traslúcido. Especialmente espectacular es la primera mina, conocida como Cueva de los cuchillos por las afiladas rocas de yeso que parecen amenazar a quien se acerca.
La segunda mina, contenía láminas de mayor tamaño, por lo que los romanos la explotaron mucho más y pueden visitarse más galerías.
Una visita de lo más sugerente y original, apta para todas las edades, aunque hay que pisar con precaución porque el terreno suele estar húmedo.
Qué más ver en Huete

Palacio Condes de Garcinarro
Este palacete de los siglos XVI-XVIII puede visitarse si se reserva la visita de la Huete subterránea o si se aloja en él, ya que se ha habilitado como hotel.
La antigua residencia de los condes de Garcinarro ha sido rehabilitada con mucho respeto por el edificio original y mantiene su aire hidalgo y rústico.
Tiene un encantador patio columnado en torno al cual se distribuyen dos plantas de acogedoras habitaciones. Pero, además cuenta con una pequeña bodega con grandes tinajas de vino y aceite y una preciosa biblioteca repleta de mobiliario antiguo y una chimenea ideal para los días más fríos.
Ábside de Sta Mª de Atienza
En la parte alta del pueblo encontramos los restos de una de las construcciones más antiguas de Huete. El ábside o cabecera de la Iglesia de Santa María de Atienza es de estilo gótico y resulta especialmente imponente desde la calle de abajo, con sus sólidos contrafuertes y sus ventanas ajimezadas (con dos arcos gemelos).
Recientemente el ábside y su entorno han sido restaurados y convertidos en un lugar perfecto para conciertos y eventos culturales especialmente en verano.

Murallas y puertas de la ciudad
En Huete quedan algunos vestigios del antiguo recinto amurallado. La Puerta de la Medina es la única puerta medieval que se conserva, construida en el siglo XII, en forma de codo para dificultar un posible ataque enemigo.
Junto a ella se atisba entre las casas un largo lienzo de muralla emplazado junto al Callejón del Moro. Este pasadizo fue en tiempos el adarve de las murallas y en su entrada hay un interesante panel explicativo sobre el recinto amurallado de Huete.
Junto a la Iglesia de San Pedro se pueden ver las ruinas de lo que pudo ser una torre circular encajada en las murallas.
Siguiendo precisamente la calle de San Pedro se llega a la Puerta de Almazán y a la anexa Torre del Reloj, construidas ambas en torno al 1800, son uno de los edificios más reconocibles de Huete. Esta última es un elegante ejemplo de arquitectura a caballo entre el barroco tardío y el neoclásico.
Otros edificios de interés
Huete es un pueblo por el que resulta un placer pasear, ya que entre las modestas construcciones recientes surgen de improviso, edificios históricos.
Muy cerca de la Torre del Reloj encontramos el Pósito Real (XVII-XVIII), donde el ayuntamiento almacenaba principalmente cereal. Hoy parte del edificio está ocupado por “Miel Pósito Real”, una tienda de alimentación que ofrece productos de la tierra.
En la misma calle está la Casa solariega de los Amoraga, con su impresionante portada dominada por el gran escudo familiar.

El Monasterio Santo Domingo se encuentra lamentablemente abandonado, pero sigue mostrando impasible su imponente fachada barroca de principios del XVII.
Unos metros más allá, un ambicioso proyecto pretende convertir el enorme Colegio de la Compañía de Jesús en un hotel de lujo. Sin embargo, la falta de financiación ha detenido las obras en varias ocasiones. La anexa Iglesia de San Nicolás de Medina, sí que se encuentra en buen uso y en su interior cobija un retablo mayor de San Juan Evangelista.
De la antigua Alcazaba árabe y posterior castillo cristiano se conserva apenas una torre circular y un pequeño muro sobre la dura roca. El interior de lo que fuera el recinto del castillo se ha colmatado con tierra y no está habilitado para su visita. Sin embargo, las vistas del pueblo junto a las ruinas del castillo bien merecen el esfuerzo de la subida.
Dónde comer en Huete
La gastronomía local es otro de los alicientes de este pueblo alcarreño. No hay que irse sin probar alguno de los platos típicos de la zona como el morteruelo, el ajo arriero, las chuletas de cordero o los zarajos. Así como el rico Queso Opta de oveja o cabra, que tiene su fábrica a las afueras del pueblo.
Hemos preguntado a los paisanos y los mejores restaurantes de Huete parece que son el Restaurante Asador La Cibera, el Bar Restaurante Serrano y el Chibuso que tiene un bar en el centro del pueblo y un restaurante junto a la carretera.
Dónde dormir en Huete
El mejor hotel, no ya de Huete, sino en muchos kilómetros a la redonda es el Hotel Casa Palacio Conde de Garcinarro. Habitaciones con encanto rústico, zonas comunes llenas de detalles con mobiliario antiguo y una biblioteca para pasar en ella buenos ratos jugando al ajedrez o leyendo una buena novela junto a la chimenea.
Nico la encantadora encargada hace que la estancia de sus huéspedes sea perfecta.

España (Castilla- La Mancha y Madrid):
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