Una de las localidades más bonitas del centro de España
Paseo de los Jarrones clásicos a orillas del río Tajo. Parque del Príncipe

Paseo de los Jarrones clásicos a orillas del río Tajo. Parque del Príncipe

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El sur de la Comunidad de Madrid es una zona muy industrializada por la que se desparraman un puñado de municipios con una enorme población obrera.

Varias de ellas superan los 100.000 habitantes y han crecido, en muchos casos, desordenadamente convirtiéndose en verdaderas ‘ciudades dormitorio’.

Es por ello que el contraste con Aranjuez, la ciudad madrileña más meridional, es tan acusado. Aranjuez conserva un trazado urbano de calles anchas y señoriales en cuadricula perfecta que se llevó a cabo en el siglo XVIII.

Fachada principal del Palacio Real de Aranjuez

Fachada principal del Palacio Real de Aranjuez

Dos siglos antes, el rey Felipe II había instituido el Real Sitio de Aranjuez. Y poco después, en 1561 comenzaron las obras del Palacio Real, el monumento más destacado e imponente de la ciudad.

En torno al palacio y las orillas del río Tajo se dispusieron con el tiempo una espléndida serie de jardines adornados con esculturas, parterres y setos.

Un paseo por el Palacio Real, los jardines, las avenidas arboladas y sus edificios señoriales nos hace retroceder varios siglos, a los tiempos en que Aranjuez era una próspera villa cortesana.

El Palacio Real de Aranjuez es uno de las siete residencias reales que gestiona Patrimonio Nacional, y para muchos el de Aranjuez es el más bello junto con el Palacio Real de Madrid y el de La Granja de San Ildefonso.

No es de extrañar, por tanto, que este desbordante conjunto histórico-artístico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad en 2001. Y todo ello a menos de una hora del centro de Madrid.

Real Capilla de San Antonio de Padua

Real Capilla de San Antonio de Padua

Un poco de historia

No debería visitarse la hermosa villa de Aranjuez sin conocer al menos algunos apuntes de su azarosa y real historia. Una historia muy ligada a algunos de los reyes más influyentes que ha tenido España.

La Orden de Santiago

A mediados del siglo XII, el rey Alfonso VII conquistó definitivamente toda esta región ribereña del caudaloso río Tajo.

La Orden de Santiago fue la encargada, en gran medida, de repoblar este vasto territorio cercano a la importante ciudad de Toledo. Esta orden religiosa construyó la residencia de los Grandes Maestres en un enclave privilegiado, junto a la confluencia de los ríos Tajo y Jarama y que sería el germen de la ciudad de Aranjuez.

Rosaleda del Parque de la isla (Aranjuez)

Rosaleda del Parque de la isla (Aranjuez)

Siglos XV-XVI

Centurias más tarde los Reyes Católicos consiguieron, mediante sendas bulas papales, la administración de diversas órdenes militares, incorporando de este modo a la Corona las tierras de Aranjuez.

Los reyes Isabel y Fernando ampliaron la casona para convertirla en residencia real. Pero fue su nieto, Felipe II, el que acometió importantes obras y decisiones, convirtiendo a Aranjuez en una finca privada para el uso y disfrute exclusivo del monarca, gran aficionado a la caza.

Declaró el Real Sitio de Aranjuez en 1560 y prohibió la construcción de viviendas y el asentamiento de la población. Al año siguiente comenzaron las obras de un palacio más acorde con la grandeza del rey, bajo la dirección del arquitecto Juan Bautista de Toledo y más tarde de Juan de Herrera. Ambos fueron los encargados, pocos años después, de la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, quizá la obra más emblemática de Felipe II.

Plaza Parejas y fachada Sur del Palacio

Plaza Parejas y fachada Sur del Palacio

Los Borbones

Fueron, sin embargo, los reyes borbones, dos siglos más tarde, quienes engrandecieron definitivamente el conjunto monumental de Aranjuez.

Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza convirtieron a Aranjuez en su residencia más estimada. El rey impulsó la creación de una ciudad de nueva planta al sur del palacio y permitió el asentamiento de la población, principalmente funcionarios, embajadores, nobles y criados.

La planificación urbanística de Aranjuez se debió en gran medida al arquitecto Santiago Bonavía que demolió viejas casas y creó una traza uniforme en cuadricula.

La majestuosa plaza de San Antonio se convirtió en su punto central y de ella partían múltiples ejes rectilíneos bordeados de edificaciones monumentales y mansiones.

El conjunto guarda una gran armonía ya que se crearon unas normas de edificación muy exigentes por las que se debía respetar la altura de las casas, el trazado de las calles y el estilo de las fachadas.

Su sucesor Carlos III completó la villa de Aranjuez con la construcción de edificios para la ciudadanía: viviendas, conventos, cuarteles militares y la Casa de los Empleados hoy convertido en el Ayuntamiento de Aranjuez.

El otoño en el Jardín de la Isla

El otoño en el Jardín de la Isla

Siglo XIX

Las desastrosas políticas de Manuel Godoy, secretario del Estado de Carlos IV, provocaron el 17 de marzo de 1808 el llamado Motín de Aranjuez, en el que la turba asaltó el Palacio de Godoy situado junto al jardín del Príncipe.

Godoy había firmado unos meses antes el tratado de Fontainebleau con Francia, en el que se proyectaba una invasión conjunta de Portugal. Sin embargo, Napoleón dispuso 65.000 hombres en diversas ciudades españolas como Salamanca, San Sebastián o Barcelona y controlaba de facto las comunicaciones en gran parte del país.

El levantamiento contra los franceses se produciría mes y medio después, dando comienzo a la Guerra de Independencia.

En 1851 Isabel II inauguró la segunda línea férrea construida en territorio español. Ésta conectaba Madrid directamente con el Palacio Real de Aranjuez ya que estaba concebida para que lo utilizara la reina y su corte. Actualmente se explota turísticamente con el nombre de El tren de la fresa, una fruta que crece abundantemente en las huertas ribereñas, al igual que muchas otras frutas y verduras.

La estación de Aranjuez de estilo neomudéjar

La estación de Aranjuez de estilo neomudéjar

Cómo llegar

La ciudad de Aranjuez se encuentra a unos 50 kilómetros del centro de Madrid, con la que esté bien conectada.
Se puede llegar en vehículo privado tomando la Autovía del Sur (A-4) en unos 35-40 minutos.

Además, también hay varias opciones de transporte público. El modo más cómodo es probablemente el tren de cercanías C-3 que conecta casi de norte a sur toda la comunidad autónoma.

En la ciudad de Madrid tiene varias estaciones entre ellas Chamartín, Sol o Atocha. Desde el centro de Madrid se tarda en torno a 45 minutos.

Desde la Estación Sur de Madrid parten también dos líneas de autobuses que llegan hasta Aranjuez: la 419 y la 423.

La ciudad de Toledo se encuentra también muy cerca, a unos 48 kilómetros de distancia y se puede llegar tanto en vehículo privado como en autobús.

Fuente de Narciso en el Jardín del Príncipe

Fuente de Narciso en el Jardín del Príncipe

Qué ver en Aranjuez

El Palacio Real es sin duda el monumento preeminente de Aranjuez, una visita imprescindible para todo viajero que se acerque hasta aquí, ya que además supuso el origen de la ciudad que creció en torno él.

Pero el interés de Aranjuez va más allá de sus muros ya que en la ribera izquierda del Tajo se suceden varios hermosos jardines con más de 250 hectáreas en total.

Curiosamente a los habitantes de Aranjuez se les conoce como ribereños, por su vecindad al río más largo de la península ibérica.

Más hacia el sur, la ciudad con su entramado de calles anchas y rectas posee amplias plazas, sombreados bulevares y también algunos patios escondidos que merece la pena explorar.

Fachada del Palacio Real con las efigies de Felipe II, Felipe V y Fernando VI en lo alto

Fachada del Palacio Real con las efigies de Felipe II, Felipe V y Fernando VI en lo alto

El Palacio Real

El edificio que mandó construir Felipe II tenía inicialmente una planta cuadrada con un patio interior y dos pequeños jardines adosados.
En 1715 se produjo un incendio y el primer rey Borbón, Felipe V comenzó las obras de reconstrucción del palacio. Estas fueron continuadas por uno de sus hijos, Fernando VI que lo convirtió en un suntuoso palacio barroco.

Por ello las efigies de estos tres monarcas aparecen en lo alto del frontón de la fachada del palacio. Posteriormente en tiempos de Carlos III se construyeron las dos alas que flanquean la fachada y que le otorgan su gran magnificencia.

Jardín del Parterre y Palacio Real

Jardín del Parterre y Palacio Real

Para acceder al interior del palacio ha de subirse una elegante escalera con una balaustrada rococó rematada en negro y dorado obra del arquitecto Bonavía.

La visita continúa por una sucesión de estancias y aposentos, más de una veintena, a cuál más suntuosa y recargada. Pueden contemplarse relojes bañados en oro, mobiliario y jarrones de estilo Imperio, valiosos candelabros, tapices, pianos de cola…

El Salón de baile por sus dimensiones y espléndida ornamentación es una de las estancias más elegantes, destacando las consolas de estilo rococó.

El pequeño Gabinete árabe o sala de fumar sorprende por estar recubierta de arabescos inspirados en una de las habitaciones más bellas de la Alhambra de Granada.

Saleta de la Reina (Palacio Real de Aranjuez)

Saleta de la Reina (Palacio Real de Aranjuez)

La siguiente estancia es quizá la más preciosa del Palacio de Aranjuez. El Gabinete de Porcelana es un espacio luminoso recubierto con paneles de porcelana en relieve con motivos orientales. Y está considerada la obra más importante de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro.

Su abigarrada ornamentación de estilo rococó y chinesco recubre las paredes de arriba abajo, las bóvedas y hasta las lámparas. La vegetación se retuerce trepando por las paredes blancas, mientras que los monos, loros y dragones se agarran a sus ramas. En otras escenas pueden verse personajes chinos, guirnaldas de flores y jarrones rebosantes de frutas.

La reina Isabel II dejó su impronta en muchas de las estancias del palacio entre las que destaca el Salón del trono o la elegante Saleta de la reina decorada en tonos ocres y dorados.

Jardín de la isla con el palacio al fondo

Jardín de la isla con el palacio al fondo

Jardín del Parterre y Jardín de la isla

En 1727 el Borbón Felipe V mandó construir, junto a la fachada oriental del palacio, un jardín de inspiración francesa.

El Jardín del Parterre destaca por sus dos fuentes con grandes estanques, sus setos, parterres y rosaledas primorosamente cuidados.

En el lado norte pueden disfrutarse de unas espléndidas vistas sobre el río Tajo y junto a los muros del palacio se sitúan los pequeños y coquetos jardín del Rey y de la Reina.

Desde el jardín del Parterre a través de un refinado puente flanqueado de esculturas se accede al Jardín de la Isla, mucho más extenso, atractivo y de vegetación más frondosa que el primero.

Una gran fuente con Hércules venciendo a la Hidra da la bienvenida a los visitantes a la isla.

Fuente de Apolo (Jardín de la isla)

Fuente de Apolo (Jardín de la isla)

El Jardín de la Isla se creó en tiempos de Felipe II y fue llamado así por encontrarse rodeado por las aguas del Tajo. Su diseño renacentista posee un trazado con un eje central del que surgen rectángulos simétricos creando una cuadricula de paseos arbolados.

En la calle central se crean plazoletas al cruzarse con otras vías perpendiculares y en ellas se asientan hermosas fuentes con personajes mitológicos como la de Apolo, las Harpías, Venus o Baco. A los lados también encontramos bonitos parterres geométricos, una rosaleda y una canariera.

Jardín del Príncipe junto a la Calle de la Reina

Jardín del Príncipe junto a la Calle de la Reina

Jardín del Príncipe

Con casi 150 hectáreas, el Jardín del Príncipe es el de mayores dimensiones de la villa y uno de los más extensos de España. En realidad, está formado por ocho jardines distintos, que sin embargo forman un conjunto tan distinto como armonioso.

Fue mandado construir por Carlos IV a finales del siglo XVIII en el estilo en boga en aquella época, conocido como jardín inglés o jardín paisajístico. Este se caracterizaba por su aspecto natural lleno de caminos empinados, arbustos y maleza ‘sin domesticar’. Así como algunos elementos arquitectónicos como bancos, fuentes y estatuas.

Es una buena idea dejarse llevar y perderse por sus paseos arbolados, especialmente en otoño cuando las hojas caídas tapizan el suelo crepitando bajo nuestras pisadas.

Si se tiene la suerte de visitarlo sin demasiada afluencia de gente podrá avistarse alguno de los muchos animalillos que cobija, sobre todo pequeñas aves como mirlos, carboneros, petirrojos, pero también cientos de ardillas.

¿Un cuadro impresionista? no, el Jardín del Príncipe de Aranjuez

¿Un cuadro impresionista? no, el Jardín del Príncipe de Aranjuez

Deambulando por el jardín el paseante llegará insospechadamente a algunos de sus rincones más bonitos: la fuente de Narciso, el Estanque de los chinescos o el Paseo de los jarrones clásicos.

Mención aparte merece la Casa del Labrador, un elegante palacete neoclásico diseñado por el insigne Juan de Villanueva, artífice del Museo del Prado de Madrid. La Casa del Labrador se encuentra en el oriente del jardín y actualmente está cerrado por obras de acondicionamiento en su interior.

Sí que se puede visitar, por el contrario, el Museo de Falúas que muestra una curiosa colección de barcazas y góndolas que los monarcas españoles usaron para su ocio en estanques y ríos.

La Plaza de San Antonio con la Fuente de la Mariblanca y al fondo la iglesia de San Antonio

La Plaza de San Antonio con la Fuente de la Mariblanca y al fondo la iglesia de San Antonio

Plaza de San Antonio

A dos pasos del palacio, la plaza de San Antonio es una enorme explanada rectangular con la fuente de la Mariblanca en su lado norte.

En el extremo opuesto se sitúa la imponente Real Capilla de San Antonio de Padua, de claras influencias italianas.

La iglesia posee una enorme cúpula central y bajo ella se abren cinco grandes arcos que se desparraman a los lados en una larga arquería. Los arcos forman un ángulo recto y se funden con los soportales de las construcciones de los laterales de la plaza creando un conjunto uniforme que casi parece abrazar al visitante.

Los edificios con soportales de los laterales están principalmente ocupados por distintos organismos oficiales.

A la izquierda de la iglesia la Casa de los Oficios y la Casa de Caballeros alberga los Juzgados, la Delegación de Hacienda y un bonito patio medio escondido con un pequeño jardín con flores bien cuidado.
Justo enfrente, en la Casa de los Infantes podemos encontrar la Oficina de Turismo y muy cerca el Jardín de Isabel II.

Otros lugares de interés

El centro de la vida social de los ribereños (o arancetanos) es en realidad la Plaza de la Constitución, situada apenas a un par de cuadras de la iglesia de San Antonio. Aquí encontramos la Casa Consistorial, el Mercado de Abastos y muchas tiendas, bancos y cafeterías.

Destaca por su historia y singularidad el edificio del Ayuntamiento que en un principio fue concebido como la Casa de los Empleados del Real Sitio y en 1835 pasó a albergar la Casa Consistorial. De su fachada resalta la torre del reloj y la alternancia de ladrillo rojo y piedra que recuerda a la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol de Madrid.

El Ayuntamiento, antigua Casa de los empleados

El Ayuntamiento, antigua Casa de los empleados

Otro de los elementos distintivos de la arquitectura ribereña son las corralas, que pueblan la mayoría de edificios de viviendas del centro histórico.

Estos edificios con patio interior a menudo cuadrado, de armazón de madera y de vecindad numerosa son de sobras conocidos en barrios populares de Madrid como Lavapiés y otras ciudades andaluzas. Sin embargo, Aranjuez posee (en muchos casos deterioradas) excelentes muestras de corralas de los siglos XVIII y XIX.

Siguen siendo lógicamente propiedades privadas, pero con un poco de suerte los visitantes podrán asomarse a corralas tan interesantes como la humilde La Casa Grande en la Calle del Foso.

La primera estación de ferrocarril de Aranjuez se hallaba en la misma Plaza de Armas del Palacio Real de Aranjuez, ya que pretendía ser del uso exclusivo de la reina y la corte.
Pero con las sucesivas ampliaciones de la red ferroviaria se vio la necesidad de construir otra fuera del núcleo urbano.

La actual estación de Aranjuez fue construida en estilo neomudejar entre 1922-1927 y conserva unos bonitos mosaicos del italiano Mario Maragliano habitual colaborador de Gaudi o Domènech i Montaner.

Corrala de La Casa Grande

Corrala de La Casa Grande

Hoteles en Aranjuez

Lejos del bullicio de la capital, no es mala idea alojarse en la plácida Aranjuez y usarla como base de operaciones. Teniendo a tiro de piedra dos de las ciudades más bellas y vibrantes de España como son Madrid y Toledo.

Explorar Aranjuez, su Palacio y sus jardines puede llevar un día o dos. Si se dispone de más tiempo hay otras localidades cercanas de gran interés turístico como Chinchón, Consuegra o Cuenca.

Para conocer el Aranjuez más popular nada mejor que alojarse en el Hostal Castilla, instalado en una de las corralas más acogedoras del municipio.

Si el presupuesto lo permite, el NH Collection Palacio de Aranjuez ocupa un edificio histórico del siglo XVIII justo enfrente del Palacio Real, una experiencia única.

Enlaces de interés:
Turismo Aranjuez
Comunidad de Madrid. turismo

Hércules y la Hidra (Jardín de la sila)

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