La Universidad, el Museo Casa de Cervantes y la Calle Mayor son algunas de las visitas imprescindibles
Plaza de Cervantes con la torre de Santa María al fondo

Plaza de Cervantes con la torre de Santa María al fondo



Alcalá de Henares, a apenas 25 kilómetros de Madrid, es una ciudad milenaria que cuenta con una historia tan extensa como fascinante.
Ese pasado es palpable todavía en su atractivo centro histórico plagado de calles empedradas, conventos, casas con soportales y una Universidad Complutense que fue de las más prestigiosas de su tiempo.

El conocido como Siglo de Oro en España se llamó así por ser la cúspide de las letras y las artes, coincidiendo con un momento de auge del Imperio español. Fue la época de célebres literatos como Cervantes, Quevedo o Lope de Vega, pintores magistrales como Velázquez o Murillo y gobernantes como Felipe II.

Alcalá de Henares conserva, pese al tiempo transcurrido, parte de la esencia de aquel tiempo. Gracias sobre todo a la magnífica Universidad fundada por el Cardenal Cisneros y a muchos edificios históricos que, como el antiguo Corral de Comedias, salpican su casco viejo.

Cigüeña posándose sobre la fachada de la Universidad

Cigüeña posándose sobre la fachada de la Universidad

Aquí nació el autor de ‘Don Quijote de la Mancha’, el gran Miguel de Cervantes, omnipresente en Alcalá, en calles, plazas y los escaparates de sus tiendas. Y eso, a pesar de que con apenas 4 años toda la familia Cervantes abandonó la ciudad para marchar a Valladolid.

Alcalá de Henares esconde tantos secretos, que merece la pena explorarla con un guía experto que nos los muestre. Sin duda, la ruta más completa la ofrece Alcalá turismo y más.

Aunque tampoco es mala idea simplemente perderse por sus calles y dejarse caer por sus confiterías y restaurantes para darse un homenaje.

Breve historia de Alcalá

Sin duda, para disfrutar aún más de la visita a Alcalá de Henares es recomendable conocer al menos unas pinceladas de su atribulada historia. De dónde procede el nombre de Complutense o el de Alcalá de Henares o que hicieron aquí personajes como el cardenal Cisneros, Miguel de Cervantes o Francisco Javier de Quinto.

Mosaico de Aquiles y Pentesilea encontrado en Complutum (Museo Arqueológico Alcalá)

Mosaico de Aquiles y Pentesilea encontrado en Complutum (Museo Arqueológico Alcalá)

Ciudad romana

Se han encontrado vestigios de un asentamiento celtibérico en un cerro cercano en la margen izquierda del río Henares.

Pero fueron los romanos los que trasladaron la población a la llanura en la margen derecha del Henares y fundaron Complutum. Esta fue de hecho una importante ciudad situada junto a la calzada romana que unía dos de las grandes urbes de Hispania: Caesaraugusta (Zaragoza) y Emerita Augusta (Mérida).

De esta época se conservan interesantes restos al oeste de la actual Alcalá de Henares, en particular la Casa de Hippolytus y el foro de Complutum. A pesar de ello, se cree que todavía queda mucho por descubrir de la antigua ciudad romana en el subsuelo complutense y bajo los edificios del Barrio del Pilar.

A principios del siglo IV tuvo lugar la conocida como persecución de Diocleciano, en la que fueron asesinados miles de cristianos en el territorio del imperio. En el año 304 los niños cristianos Justo y Pastor fueron ajusticiados en las afueras de Complutum. Tras su muerte comenzó su veneración como mártires y más tarde en época visigoda, se levantó una ermita en el lugar donde se encontraron sus restos.

Edad Media

Con la llegada de los árabes en el siglo VIII la mayoría de la población permaneció en la llanura. Pero para proteger este enclave se construyó una fortaleza en un altozano sobre el río Henares, cuyas ruinas todavía se conservan. Precisamente de su topónimo árabe Al-Qalat-Nahar (El castillo del Henares) proviene el nombre de la ciudad de Alcalá de Henares.

En 1118 el arzobispo toledano conquistó la plaza a los musulmanes y Alcalá se convirtió, con el beneplácito del rey, en un señorío eclesiástico.

Casas con soportales de la Calle Mayor

Casas con soportales de la Calle Mayor (Foto: Raquel Cobo)

El arzobispado amuralló la ciudad y construyó un gran palacio episcopal como residencia eclesiástica. El rey Sancho IV creó en 1293 los Estudios Generales (Studium Generale), una suerte de primitiva universidad que sería el germen dos siglos después de la Universidad Complutense.

La ciudad disfrutó de unos fueros propios y diversos privilegios entre los que se contaba la celebración de una feria de ganado que se convertiría en una de las más importantes del reino.

Alcalá de Henares se transformó en una importante localidad comercial y su población aumentó considerablemente. La ciudad contaba no sólo con una comunidad cristiana, sino que también tenía un barrio judío y otro árabe, a imagen y semejanza de Toledo.

Las tres comunidades convivieron pacíficamente en Alcalá de Henares durante siglos. La comunidad judía llegó a tener unos 5000 habitantes y su herencia pervive en la emblemática Calle Mayor con sus casas soportaladas.

Puerta de la Gloria del Patio de los Filósofos

Puerta de la Gloria del Patio de los Filósofos (Foto: Raquel Cobo)

El siglo de Oro

Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517), más conocido simplemente como Cardenal Cisneros fue un franciscano muy poderoso en tiempos de los Reyes Católicos. Cisneros fue arzobispo de Toledo, Inquisidor general y llegó a ser regente de Castilla en dos ocasiones.
Nacido en la cercana Torrelaguna, estudió en los Studium Generale de Alcalá de Henares, que él transformaría en una de las instituciones más influyentes de Europa.

Cisneros no sólo creó la Universidad de Alcalá, sino que diseñó toda una ciudad universitaria renacentista en torno a ella. Se construyeron docenas de colegios menores, hospitales, conventos y un nuevo trazado con calles anchas. También trajo como profesores a grandes humanistas como Antonio de Nebrija, que había publicado años antes la primera Gramática castellana.

Torre de la antigua Parroquia de Santa María

Torre de la antigua Parroquia de Santa María

La Universidad de Alcalá se fundó en 1499 y nueve años después abrió sus puertas a los primeros alumnos. Por aquí pasaron algunos de los grandes nombres del Siglo de Oro español: Calderón de la Barca , Gaspar Melchor de Jovellanos, Tirso de Molina, San Ignacio de Loyola, Francisco de Quevedo y Lope de Vega, aunque algunos de ellos no llegaran a licenciarse.

Cisneros concedió también nuevos fueros y privilegios a Alcalá de Henares y la Universidad cisneriana se rigió por una justicia interna.

El ayuntamiento de Alcalá de Henares atesora la partida de bautismo de Miguel de Cervantes. El bautizo según reza el documento tuvo lugar en la parroquia de Santa María la Mayor, el 9 de octubre de 1547. Por lo que los historiadores tienen la certeza de que Cervantes nació en Alcalá unas fechas antes, muy probablemente el 29 de septiembre, día de San Miguel.

Decadencia

Durante el siglo XVIII y comienzos del siglo XIX la ciudad y su universidad fueron perdiendo importancia, en detrimento de Madrid la cercana capital de España.

Muchas iglesias y conventos de la ciudad sufrieron la desamortización de Mendizábal y fueron abandonados o mal vendidos.
Finalmente, la Reina regente firmó en 1836 una Real Orden con la que decidió la supresión de la Universidad de Alcalá y su traslado a Madrid.
Los edificios de la Universidad cayeron finalmente en manos de Francisco Javier de Quinto (1810-1860), un político conservador astuto e influyente.

El conde de Quinto fue diputado de las cortes, Jefe de la Casa Real, director del Real Museo de Pintura de Madrid (futuro Museo del Prado), llegó a ser alcalde de Madrid y según las malas lenguas también amante de la reina.

Anabel, guía oficial de Alcalá turismo y mucho más

Anabel, guía oficial de Alcalá turismo y mucho más

Bajo su dirección se apropió y expolió innumerables pinturas del Museo de Pintura, por las que más tarde se le abrió un proceso.

Tras su muerte, su viuda vendió más de 200 obras y muchas acabaron en el Museo Bowes, al norte de Inglaterra, entre ellas pinturas de El Greco y Goya. El propio Museo Bowes se jacta de poseer la mayor colección de pintura española del país y en su web admite que fueron adquiridas entre 1862-63 de la colección de la condesa de Quinto.

En la Universidad Complutense, de Quinto también cometió no pocos desmanes y tropelías. Algunas de las salas más hermosas, como el Paraninfo, las utilizó como caballerizas. Se extrajeron y vendieron numerosos objetos y obras de arte entre ellos el Arco de la Universidad. Y se cree que pretendía desmontar la excepcional fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso y venderla al mejor postor.

Ante el serio peligro de expolio que se cernía sobre el patrimonio de Alcalá de Henares algunos de sus ciudadanos, de todas las clases sociales, fundaron la Sociedad de Condueños. Esta asociación ciudadana consiguió comprar los edificios universitarios más significativos y salvarlos del pillaje.

El Paraninfo fue usado como caballerizas en el siglo XIX

El bellísimo Paraninfo fue usado como caballerizas en el siglo XIX

Más tarde, en 1936, tras el estallido de la Guerra Civil española, Alcalá de Henares permaneció fiel a la República, no en vano el presidente en aquellos momentos era Manuel Azaña, un destacado alcalaíno.

Varios edificios históricos sufrieron serios daños durante la contienda, en particular la iglesia de Santa María y la Catedral Magistral. Un mes después del fin de la guerra se incendió también el Palacio Arzobispal, perdiéndose gran parte del Archivo General y algunas de sus estancias más valiosas.

Resurgimiento

En las últimas décadas del siglo pasado comenzó poco a poco a ponerse en valor el ingente patrimonio de Alcalá de Henares. En 1968 el casco antiguo de la ciudad fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Gracias, especialmente al empeño de la Sociedad de Condueños, en 1977 se refundó la Universidad de Alcalá. La ciudad vio rejuvenecer su población y también supuso un gran impulso cultural y social, produciendo una suerte de renacimiento de Alcalá.

Casas de la antigua judería en la Plaza Cervantes de Alcalá

Casas de la antigua judería en la Plaza Cervantes de Alcalá

A principios de los 90, se creó la diócesis de Alcalá de Henares y la iglesia de los Santos Justo y Pastor se convirtió en Catedral Magistral. Un rango que sólo posee la gótica catedral de San Pedro de Lovaina en Bélgica.

En 1998 el centro histórico de Alcalá de Henares fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Siendo una de las pocas ciudades españolas que posee esta distinción junto con otras como Santiago de Compostela o Toledo.

Hoy Alcalá de Henares es una ciudad vibrante y acogedora, con gran parte de su centro histórico peatonalizado y con una importante población de cigüeñas que tienen incluso una ordenanza municipal que las protege.

La Universidad de Alcalá

El proyecto de la Universidad Cisneriana fue ambicioso por su magnitud y significación. Sin embargo, las construcciones que se llevaron a cabo en vida del cardenal eran austeras y económicas, como dictan los preceptos de la orden franciscana.

Fachada plateresca del Colegio Mayor de San Ildefonso

Fachada plateresca del Colegio Mayor de San Ildefonso

El principal material utilizado fue el ladrillo, por lo que probablemente la mayoría de edificios tenían un aspecto parecido al que podemos observar hoy en día en el Patio de los Filósofos.

La visita a la Universidad de Alcalá ha de comenzar indefectiblemente por la contemplación de su portada magnífica portada plateresca.

Colegio Mayor de San Ildefonso

Algunos años después de la muerte de Cisneros, se levantó sobre la pared de ladrillo de este Colegio Mayor una espléndida fachada de piedra.
Cuando el visitante se sitúa ante la portada del Colegio Mayor de San Ildefonso puede llegar a sentirse abrumado ante tanta belleza. Uno necesita alejarse para ver todo el conjunto, pero también acercarse para deleitarse con cada figura y cada detalle.

La fachada posee una clara intención narrativa, casi didáctica, con docenas de imágenes provenientes tanto de la tradición cristiana como de la mitología clásica. Podemos ver a San Pedro y San Pablo, dos de los apóstoles más relevantes, no muy lejos de forzudos atlantes o el mismo Perseo portando la cabeza de Medusa.

La fachada se divide en tres pisos y cinco calles verticales con una compleja jerarquía presidida por Dios. La iconografía utilizada gira en torno al conocimiento y la sabiduría que se pretende transmitir a todo alumno que penetre por la puerta de la Universidad.

Atlante y alabardero (Detalle de la portada del Colegio Mayor de San Ildefonso)

En el nivel inferior están representados los cuatro padres de la Iglesia latina. En el segundo piso encontramos un medallón con San Ildefonso flanqueado por los blasones de la familia Cisneros. En el tercer nivel se encuentra el escudo del rey Carlos I y sobre él, en el frontón, a Dios en actitud de bendecir.

El Colegio Mayor de San Ildefonso fue obra de Rodrigo Gil de Hontañón, uno de los más renombrados arquitectos del siglo XVI, responsable de otras grandes obras como las catedrales de Segovia, Salamanca o Plasencia.

La portada del Colegio Mayor de San Ildefonso, acabada en 1553, está considerada una de las obras cumbre del plateresco, una corriente artística que bebía del gótico tardío, el mudéjar y las influencias del incipiente Renacimiento italiano.

Capilla de San Ildefonso con el sepulcro del Cardenal Cisneros en primer término

Capilla de San Ildefonso con el sepulcro del Cardenal Cisneros en primer término

Capilla de San Ildefonso

A pocos metros de la recargada fachada del Colegio Mayor encontramos la estrecha y más bien austera portada de la capilla de San Ildefonso. En su interior esconde la estancia más antigua del complejo universitario (levantada en vida de Cisneros) y quizá también la más espléndida.

En la capilla de la Universidad se funden con sorprendente armonía tres estilos distintos: el gótico isabelino, el mudéjar y el plateresco, lo que convierte a la capilla de San Ildefonso en una auténtica rareza. Destaca su hermoso artesonado mudéjar de madera policromada con diseño geométrico.

Los muros de la capilla están cubiertos de finas yeserías realizadas con una destreza inusitada. A un lado destaca la bella decoración vegetal y los arcos de estilo gótico tardío o isabelino. Mientras que en la pared opuesta pueden verse varios blasones de Cisneros policromados.

En la parte alta del muro, rodeando el conjunto, encontramos el cordón franciscano que ya aparecía también en la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso.

Blasones de la faminlia Cisneros en la Capilla de la Universidad

Blasones de la faminlia Cisneros en la Capilla de la Universidad

El presbiterio está presidido por el sepulcro del Cardenal Cisneros, una de las esculturas funerarias renacentistas más bellas que se conservan en España.

Cisneros en su testamento donó todo su patrimonio a la Universidad y pidió ser enterrado en esta capilla con austeridad franciscana, como un fraile más. Por el contrario, a su muerte mandaron construir un suntuoso sepulcro que pudiera competir con el de reyes.

El sarcófago de Cisneros se construyó en mármol de Carrara blanco y las figuras que lo pueblan giran en torno a la idea del conocimiento y la fe.

La estatua principal es por supuesto la del propio cardenal, cuyo rostro se esculpió tomando como referencia una máscara funeraria. A su alrededor se sitúan los cuatro padres de la Iglesia católica (San Agustín, San Jerónimo, San Gregorio y San Ambrosio) y más abajo se observan distintas alegorías de las disciplinas impartidas (Gramática, astronomía, teología…)

Patio de Santo Tomás de Villanueva

Patio de Santo Tomás de Villanueva

Los patios de la Universidad

Los edificios universitarios cuentan con varios patios interiores, el más imponente de ellos es sin duda el patio de Santo Tomás de Villanueva, que tomó el nombre de uno de sus más insignes alumnos.

Al igual que sucedió con la fachada del colegio Mayor de San Ildefonso, en este primer patio el ladrillo original fue sustituido por un material más noble como la piedra. Los tres pisos del patio de Santo Tomás de Villanueva se construyeron en el siglo XVII en estilo herreriano por lo que puede recordar un tanto al Monasterio de El Escorial.

El patio de los Filósofos es el de mayor tamaño de todos y su aspecto actual data del siglo XIX ya que quedó muy dañado tras la desamortización. Aquí encontramos la puerta de la Gloria por dónde salían los alumnos licenciados. Muy cerca de ella se encontraba la cárcel en la que se encerraba a aquellos alumnos y profesores que no respetaban las estrictas normas de comportamiento impuestas por la Universidad.

El Patio Trilingüe se llamó así por encontrarse junto al colegio de San Jerónimo o trilingüe donde se impartían latín, griego y hebreo. Este bello claustro renacentista no es sin embargo accesible en la visita guiada a la Universidad, ya que pertenece a la Hostería del Estudiante del Parador de Alcalá de Henares.

Visita guiada en el Paraninfo de la Universidad

Visita guiada en el Paraninfo de la Universidad

Paraninfo

En una esquina del patio de los Filósofos se halla la puerta que da entrada a la antesala del Paraninfo. Este alargado vestíbulo muestra, en un ordenado caos sobre sus paredes, el nombre de los ganadores del afamado premio Cervantes de las letras españolas.

El Paraninfo es una estancia exquisita, que destila un aire solemne. A un lado la tribuna de oradores tallada en madera con varias bancadas a sus pies y una tribuna en la parte alta. Y, sobre todo, una techumbre gloriosa, con un trazado geométrico que describe hexágonos y estrellas policromadas como si fuera el mismo cielo.

Este edificio es uno de los más antiguos de la Universidad y se finalizó en 1520, poco después de la muerte del Cardenal Cisneros.

Aquí tenía lugar el examen de doctorado de los alumnos, ante un tribunal exigente de profesores y la atenta mirada de sus compañeros. En la actualidad se utiliza para distintos actos y eventos destacados como la entrega del Premio Cervantes.

Curiosamente la Universidad de Alcalá es también propietario del Palacio ducal de Pastrana (a unos 50km de distancia) que cuenta también con un precioso artesonado plateresco del siglo XVI.

Patio de la antigua Hospedería de estudiantes

Patio de la antigua Hospedería de estudiantes

Antigua Hospedería de estudiantes

Un humilde edificio de ladrillo de la Plaza de Cervantes esconde una de las humildes joyas ocultas de Alcalá. La Antigua Hospedería de estudiantes formaba parte del conjunto universitario y se encuentra contiguo al Paraninfo y el patio de los Filósofos.

El pequeño patio rectangular de la Hospedería conserva la arquitectura tradicional castellana de los siglos XVII y XVIII y nos muestra cómo eran gran parte de los edificios de aquel tiempo.

Las recias vigas y balaustradas son de madera y los pilares de piedra y madera. Mientras que el patio se encuentra empedrado y en él todavía puede verse un antiguo pozo y un lavadero.

En una de las estancias se ha instalado el pequeño Museo de Condueños, donde se muestran algunas pinturas, libros y un facsímil de la Biblia Complutense Políglota.

Estátua del escritor Miguel de Cervantes en la plaza homónima

Estátua del escritor Miguel de Cervantes en la plaza homónima

Plaza de Cervantes

La efigie de un delgado Cervantes domina esta alargada plaza que se ha convertido en el centro de la vida social de la Alcalá moderna.

La plaza cubierta de jardines se encuentra flanqueada de algunos de los edificios más singulares de la ciudad. Por un lado, tenemos el Ayuntamiento, situado en un antiguo convento y casi enfrente el Restaurante Casino un edificio neomudejar de 1890.

En un extremo de la plaza encontramos los restos de la Parroquia de Santa María que quedó destruida durante la Guerra civil española. Muchas de las piedras que quedaron en pie se usaron para reparar otras construcciones y hoy sólo queda solitaria e imperturbable la torre de Santa María.

Portada mudéjar en la capilla del Oidor

Portada mudéjar en la capilla del Oidor

Se puede acceder al antiguo campanario, desde donde se tiene una de las más bellas vistas de la ciudad. Aunque para ello haya que trepar por más de un centenar de escalones.

A unos metros de la torre también se conserva la llamada Capilla del Oidor. Esta era una hermosa capilla medieval utilizada como panteón familiar por la familia Antezana.

En ella está instalada la Oficina de turismo y una pequeña exposición con parte del sarcófago de los Antezana, una bella portada mudéjar y algunos objetos en torno a la figura de Cervantes. No en vano el escritor y sus hermanos fueron bautizados en esta parroquia.

El Corral de Comedias

En un edificio aparentemente anodino de la Plaza de Cervantes se oculta una de las construcciones más interesantes y singulares de la ciudad.
A finales del siglo XVI se levantaron por doquier los conocidos como corrales de comedias. En estos teatros humildes situados en el patio interior de varias casas y al descubierto se representaban las obras teatrales más populares del momento.

Eran los tiempos en que triunfaban las obras de Lope de Vega, Tirso de Molina o Calderón de la Barca, el Siglo de Oro del teatro español.

El Corral de Comedias, situado a dos pasos de la estatua cervantina, era uno de los muchos que debieron existir en aquel tiempo en Alcalá, pero es el único que ha llegado a nuestros días.

Corral de comedias de Alcalá

Corral de comedias de Alcalá

Se sabe que se construyó en 1601 y que originalmente no debió ser muy distinto de los corrales que aún existen en la localidad manchega de Almagro. En todo caso, se ha preservado la estructura original del edificio y partes como el escenario, el foso o el suelo empedrado.

El valor de este Corral de Comedias es que revela la evolución de un teatro a través de los tiempos.

En el siglo XVIII se le añadió una techumbre a cuatro aguas y un siglo más tarde se transformó en un teatro romántico con forma elíptica y con palcos. Este aspecto todavía se mantiene, a pesar de que en el siglo pasado se adaptara para convertirse en un cine y tras su cierre se convirtiera en un simple almacén.

Rescatado del olvido, a partir del 2005, el Corral de Comedias volvió a utilizarse como sala teatral.
La visita guiada al Corral de Comedias es, sin duda, una de las citas imprescindibles en Alcalá.

Calle Mayor

La >Calle Mayor de Alcalá de Henares sigue siendo después de muchos siglos la calle comercial más importante y animada de la ciudad. Aunque ahora esté cubierta de tiendas de ropa, restaurantes y cafeterías todavía permanecen las casas con soportales y algunos secretos. Y es que la Calle Mayor es en sí misma toda una lección de historia.

Columnas de origen romano en la Calle Mayor

Columnas de origen romano en la Calle Mayor

Hacia el siglo XII se creó este importante eje en el corazón del barrio judío de Alcalá. Al contrario de otras aljamas judías, plagadas de angostas callejuelas, los sefardíes de Alcalá se establecieron a ambos lados de la antigua calzada romana.

Y construyeron edificios con soportales que les permitían abrir sus tiendas y ofrecer su género a resguardo del mal tiempo. En la planta de arriba tenían su vivienda y de aquella época perviven todavía alguna del más de un centenar de mirillas que se cree que hubo.

Las casas soportaladas eran un tipo de construcción típicamente judía y podemos encontrarlas no solamente en la Calle Mayor sino también en uno de los laterales de la Plaza de Cervantes, que coincidía con los límites del barrio judío.

La mayoría de los pilares de piedra datan de una restauración del siglo XIX, sin embargo, también hay, aquí y allá, algunas columnas con vestigios de policromía que se cree que podrían provenir de la ciudad romana de Complutum.

Estátuas de Quijote y Sancho ante el Museo Casa Natal de Cervantes

Estátuas de Quijote y Sancho ante el Museo Casa Natal de Cervantes

Museo Casa Cervantes

En un lugar destacado de la Calle Mayor, esquina con calle la Imagen, encontramos el Museo Casa Natal de Cervantes.

Distintos documentos hacen creer a los historiadores que la familia Cervantes pudo habitar en una vivienda de la calle la Imagen. Esta casa estaba contigua al Hospital de Antezana donde Rodrigo Cervantes, su padre, pudo ejercer de cirujano o sangrador.

El museo recrea esmeradamente una casa del siglo XVI, con un pequeño patio al aire libre y en torno a él, las diversas estancias familiares que han sido amuebladas con mobiliario auténtico de la época. Una visita interesante para todo aquel interesado en el Siglo de Oro español y su contexto social.

El museo cuenta además con algunas valiosas ediciones de obras de Miguel de Cervantes y un calendario interesante de exposiciones.
Pese a que Cervantes abandonó Alcalá en su niñez, se sospecha que volvió más tarde, por las descripciones y alusiones que hizo de la ciudad en varias de sus obras. Uno de los ejemplos más claros lo encontramos en ‘El coloquio de los perros’ perteneciente a las ‘Novelas ejemplares’.

 Catedral-Magistral de los Santos Justo y Pastor

Catedral-Magistral de los Santos Justo y Pastor

Otros monumentos

Aunque no tan directamente relacionados con el Siglo de Oro, Alcalá de Henares posee otros monumentos históricos de indudable interés.

La Catedral magistral reemplazó a otros templos cristianos donde se supone que tuvo lugar el martirio de los Santos Justo y Pastor. La catedral ha sufrido varias reconstrucciones, aunque el estilo predominante es el gótico. En la Guerra Civil de 1936 fue incendiada y se perdieron la mayor parte de sus tesoros.

El antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia se encuentra en la Calle Mayor justo enfrente de donde estuvo la Sinagoga Mayor de Alcalá. Los señores de Antezana dispusieron que a su muerte su palacio se transformara en una institución benéfica que albergara a enfermos y pobres. En la actualidad el Hospital de Antezana sigue en activo y puede visitarse su patio y su interesante museo. (Cerrado a las visitas hasta nuevo aviso por seguridad sanitaria)

El Palacio Arzobispal fue la residencia de los arzobispos de Toledo en Alcalá. Su construcción comenzó en el siglo XIII pero tuvo numerosas ampliaciones y reconstrucciones por lo que tiene elementos renacentistas, mudéjares y barrocos.
Famoso por ser sede del primer encuentro entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón en 1486.

Dónde dormir en Alcalá

La mayoría de hoteles y alojamientos de Alcalá de Henares se ubican en edificios de nueva construcción. El Evenia Alcalá Boutique Hotel, sin embargo, se haya en un antiguo edificio del siglo XVI. Las habitaciones son modernas, pero todavía conserva un bonito patio y otras estancias originales.

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