Uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Guadalajara
Iglesia Santa María de la Peña y la vega del río Tajuña (Brihuega)

Iglesia Santa María de la Peña y la vega del río Tajuña (Brihuega)

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La villa histórica de Brihuega se alza en lo alto de un risco, dominando la vega del río Tajuña. Y junto con Pastrana y Sigüenza son quizá las tres localidades monumentales más importantes de la provincia de Guadalajara.

A pesar de su pequeño tamaño, Brihuega apenas cuenta con 2500 habitantes, su riqueza patrimonial es enorme. Cuenta con iglesias góticas, murallas medievales, un castillo y varias fuentes monumentales.

Campos de lavanda en los alrededores de Brihuega

Campos de lavanda en los alrededores de Brihuega (Foto: Algota Fotografía)

Además, en los últimos años el turismo a descubierto un nuevo atractivo: los campos de lavanda de los alrededores, que florecen en julio y que ofrecen uno de los paisajes más bellos del verano castellano.

Todo este patrimonio histórico y paisajístico, sumado a su apetecible gastronomía supone la excusa perfecta para acercarse a este bonito pueblo de la Alcarria de Guadalajara.

Un poco de historia

El origen de la localidad se remonta a un poblado celtíbero, que se estableció aquí, llamado Briga o Brioca y del que derivaron sus denominaciones posteriores. Ya en época medieval apareció en los escritos con el nombre de Castrum Brioca, algo así como castillo sobre la roca.

Puerta de La Guía en el recinto del castillo

Puerta de La Guía en el recinto del castillo

Edad Media

Hacia el año 1085, el rey Alfonso VI conquistó vastos territorios en torno al río Tajo, desde Toledo hasta a Guadalajara, entre los que se encontraba Brihuega. Esta villa fue entregada al arzobispado de Toledo que reforzó las murallas árabes que ya existían.

Pero fue más tarde, a mediados del siglo XIII, cuando el arzobispo de Toledo Don Rodrigo Ximénez de Rada dotó a Brihuega de un ingente patrimonio arquitectónico. A él se debe la construcción de las iglesias de Santa María de la Peña y San Felipe, así como de la capilla gótica del Castillo.

Además, Ximénez de Rada también consiguió en 1242 la concesión del fuero a la villa de Brihuega. Todo ello propició un periodo de gran esplendor en el que floreció el comercio, el arte y la industria.

Brihuega escenario bélico

Tras la muerte de Carlos II sin descendencia en 1700, España se vio abocada a un conflicto internacional, la llamada Guerra de Sucesión, entre los partidarios de los Borbones y los Austracistas.

Vistas de los campos y huertas de Brihuega desde la muralla

Vistas de los campos y huertas de Brihuega desde la muralla

Las tropas borbónicas vencieron en 1710 en las decisivas batallas de Brihuega y la cercana Villaviciosa de Tajuña. Estas victorias afianzaron la posición del borbón Felipe V como rey de España frente a las aspiraciones del Archiduque Carlos de Austria.

Un siglo después, Brihuega y las poblaciones de su entorno fueron escenario de un buen número de hostilidades en la Guerra de Independencia española. Por toda esta región estuvo guerreando Juan Martín Díez ‘el Empecinado’, un militar vallisoletano que soliviantó repetidamente a las tropas francesas.

En marzo de 1937, en plena Guerra civil española, tropas fascistas italianas ocuparon los pueblos de Brihuega y Trijueque, en un intento por envolver la ciudad de Madrid por el Este.
Sin embargo, encontraron una dura oposición de las tropas republicanas, entre las que se contaba curiosamente el batallón Garibaldi, con italianos antifascistas. Los republicanos lanzaron una contraofensiva, recuperando en unos pocos días las localidades perdidas.

La batalla de Guadalajara está considerada, de hecho, una de las grandes victorias republicanas de aquel conflicto.

Calle La Guía con la puerta homónima al fondo

Calle La Guía con la puerta homónima al fondo

Cómo llegar

Brihuega resulta muy accesible por carretera, ya que se encuentra muy cerca de la autopista del Nordeste (A-2) que conecta Madrid con Barcelona.

Desde Madrid la distancia es de 90km, que en vehículo privado pueden recorrerse en una 1:15h aproximadamente.
Mientras que Zaragoza se encuentra a 230km y desde ella se tarda algo menos de 2:30h.

También es posible llegar a Brihuega en transporte público, aunque existe una única opción, para la que es necesario viajar antes a la ciudad de Guadalajara. Desde su estación de autobuses, parte la línea Guadalajara-Trillo de la empresa Samar. El viaje hasta la localidad alcarreña dura tan sólo 35 minutos.

Existen 4 conexiones diarias de lunes a viernes, pero éstas se reducen en fin de semana.

Más información en: Turismo de Brihuega

Puerta de la Cadena

Qué ver en Brihuega

Las murallas y las puertas medievales

Rodeando gran parte de la villa por su parte occidental se conserva más de un kilómetro de murallas de origen árabe. Pertenecen en su mayoría a los siglos XI-XIII y su construcción la finalizó el propio arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada.

La puerta de la Cadena, al norte de la ciudad es, sin duda, el vestigio más imponente que se ha preservado de todo el recinto amurallado. Consta de un arco de medio punto que da acceso al centro de la ciudad, un tramo de robusto muro almenado y una sencilla torre cilíndrica en un costado.

Sobre la puerta pueden verse enmarcadas dos inscripciones que hacen referencia a la decisiva batalla de Brihuega de 1710, en la que vencieron las tropas borbónicas.
Merece la pena tomar luego las calles Margarita de Pedroso y Torija que bordean el alto lienzo de las murallas de la villa. Se llega entonces al mirador del Portillo, una balconada con unas bonitas vistas de la vega del Tajuña y la prominente plaza de toros.

Arco de Cozagón, murallas y plaza de toros de Brihuega

Arco de Cozagón, murallas y plaza de toros de Brihuega

Algo más abajo se encuentra El arco de Cozagón, que fue en su día la puerta más importante, ya que conectaba la villa con Toledo.
Su imponente silueta alcanza los 10 metros de altura y tiene una profundidad de más de 3 metros. Se cree que en su construcción participaron solamente artesanos cristianos debido a las marcas de canteros encontradas, sobre todo cruces y aspas, pero no medias lunas.

Muy cerca se construyó en 1965 la plaza de toros conocida por el nombre muy apropiado de ‘La muralla’ y dónde el cineasta Pedro Almodóvar rodó en 2002 una de las escenas más recordadas de su excelente ‘Hable con ella’.

El recinto del castillo

En el extremo sur de Brihuega hay un segundo recinto amurallado, separado del resto de la villa y que puede considerarse realmente una alcazaba o ciudadela. Su origen es indudablemente árabe y aquí se encuentran varios de los edificios medievales más significativos de Brihuega.

Su situación no podía ser más estratégica, ya que se encuentra situado sobre un barranco que cae a pico y domina el valle del río Tajuña.

La antigua Escuela de Gramáticos situada junto a la puerta del Juego de Pelota

La antigua Escuela de Gramáticos situada junto a la puerta del Juego de Pelota

Escritores y museos

El recinto tiene dos accesos, el primero conocido como la puerta del Juego de Pelota, del siglo XIII, posee un elegante arco apuntado gótico flanqueado por dos torrecillas cuadradas.

Al otro lado de esa puerta encontramos, uno de los rincones más encantadores de la villa, la conocida como plaza de Manu Leguineche, donde está la casa donde vivió sus últimos años este destacado periodista. La casa construida en el siglo XVII albergó durante algún tiempo la Escuela de Gramáticos y hoy muestra el archivo personal del escritor Manu Leguineche (1941-2014).

Pero éste no fue el único escritor que pasó por aquí. Camilo José Cela escribió sobre Brihuega en su célebre ‘Viaje a la Alcarria’ (1948).

De hecho, la Diputación de Guadalajara ha editado un interesante folleto que sigue la ruta que recorrió Cela y que luego plasmó en su libro. Entre ellos quizá los pueblos más destacados sean: Brihuega, Cifuentes y Pastrana.

A dos pasos de la Escuela de Gramáticos se encuentra el antiguo convento franciscano de San José. Un robusto y sobrio edificio de principios del siglo XVII que tras la desamortización de Mendizábal fue hospital, cárcel y colegio.

En la actualidad, sin embargo, alberga el Museo de Historia de Brihuega y el mucho más insólito Museo de Miniaturas del Profesor Max. Éste fue un célebre ilusionista que reunió una gran colección de miniaturas traídas del todo el mundo. Desde casitas de muñecas, a pulgas disecadas o ‘La última cena’ pintada en un grano de arroz.

Castillo de Piedra Bermeja

Castillo de Piedra Bermeja

El castillo y la iglesia de Santa María

El que fuera el patio de armas del castillo es hoy una zona ajardinada que toma el nombre de Prado de Santa María. Ante él se encuentra, obviamente, el castillo llamado de Piedra Bermeja.

Esta fortaleza fue residencia estival de los reyes árabes de taifas allá por el siglo XI, pero tras la conquista cristiana, fue reconstruido por los arzobispos de Toledo.

El castillo ha sido muy alterado a lo largo de los siglos y quizá no posee la prestancia de otras fortalezas castellanas, pero no carece de interés. En especial la deteriorada capilla gótica con su espléndida bóveda y sus valiosas pinturas mudéjares.

También dentro de los muros del castillo de Piedra Bermeja encontramos un singular cementerio, repleto de lápidas y losas, algunas con varios siglos de antigüedad.

Al cementerio municipal se accede por una empinado camino en un costado del castillo y que permite admirar una de las estampas con más encanto de Brihuega. La iglesia de Santa María de la Peña, como su nombre indica, se construyó sobre el mismo borde del barranco. Y desde allí puede verse su preciosa cabecera gótica, la esbelta torre y la vega del Tajuña.

Cementerio municipal situado en el patio interior del castillo

Cementerio municipal situado en el patio interior del castillo

Santa María de la Peña es un magnífico ejemplo de arquitectura de transición entre el románico y el gótico. En ella destaca su portada lateral con un inusual tímpano con dos arcos apuntados y un rosetón central.
En el interior de la parroquia se guarda la imagen de la patrona de Brihuega, la Virgen de la Peña.

La otra puerta del recinto de la ciudadela es el Arco de la Guía, mucho más reciente que el resto de monumentos, ya que data de principios del siglo XIX. Fue construido por el general francés Joseph Léopold Sigisbert Hugo para facilitar el tránsito de las tropas entre el castillo y el centro de la villa.

Las Cuevas árabes datan al menos del siglo X

Las Cuevas árabes datan al menos del siglo X

Plaza del Coso y las fuentes

En torno a esta amplia y pintoresca plaza se articula gran parte de la actividad briocense. Aquí se encuentra el Ayuntamiento, algunas de las fuentes más singulares del pueblo y también la antigua cárcel, uno de sus edificios civiles más interesantes. La Real Cárcel de Carlos III es una robusta construcción de 1781 que sirvió después como escuela y biblioteca, mientras que en la actualidad alberga la Oficina de Turismo, una parada ineludible para los visitantes.

Pero el lugar más curioso de la plaza se encuentra bajo tierra. Las cuevas árabes se horadaron en los siglos X y XI y recorren unos 8 kilómetros del subsuelo de Brihuega. Algunos de los arcos de las galerías se cree que podrían ser de origen visigodo, por lo que su datación sería incluso anterior.

Las cuevas han servido desde entonces a los lugareños como protección durante los asedios y también como vía de huida, ya que los túneles tenían su salida más allá de las murallas de la villa. En épocas de paz también han sido utilizadas como almacén de alimentos, puesto que este lugar se mantiene a una temperatura constante de unos 12°C.

Parte de los túneles se han habilitado para su visita y tienen su entrada junto a la Carnicería Hermanos Gutiérrez que se encarga de la venta de los tickets. Merece la pena recorrer estas galerías frescas y lúgubres que forman parte de la historia del pueblo.

Fuente de los 12 caños, la más célebre de la localidad

Fuente de los 12 caños, la más célebre de la localidad

En la localidad hay más de una docena de fuentes, pero la más famosa y monumental es la fuente Blanquina o de los Doce caños. Aunque en realidad posee 24, ya que otros 12 caños abastecen al lavadero municipal por su parte posterior.

Un vistazo al nombre de sus calles puede dar una idea de la importancia del agua y las plantas en Brihuega. Uno puede tomar la calle Fuentecilla y seguir la carretera hasta la calle Espliego y un poco más allá la calle Saúco. No está lejos la calle Peral y casi en la Puerta de la Cadena nos tropezamos con una callecita de nombre Hisopo, que no es otra cosa que la hierba aromática también llamada lavanda, que ha hecho famosa a esta villa alcarreña.

La Real Fábrica de Paños y su entorno

A parte de la agricultura también la industrial textil fue importante en Brihuega. En 1750 se construyó la Real Fábrica de Paños, desarrollando una intensa actividad hasta la Guerra de Independencia, cuando fue saqueada por tropas francesas y convertida en cuartel. La fábrica volvió a ponerse en marcha hasta la Guerra Civil de 1936.

La Fábrica de Paños de Brihuega es uno de los conjuntos del Patrimonio Industrial más destacados de Castilla-La Mancha y en él destaca su singular edificio de planta circular.
El Ayuntamiento adquirió la Fabrica en 2017, que se encontraba en estado casi ruinoso y durante dos años ha llevado a cabo una profunda restauración.

Jardín y Real Fábrica de Paños

Jardín y Real Fábrica de Paños (Foto: turismo de Guadalajara)

También es posible visitar sus jardines de inspiración versallesca, uno de los más bonitos de la provincia, desde los que se tiene una espléndida panorámica de la villa.

Muy cerca se encuentra la iglesia de San Miguel, uno de los templos más antiguos de la villa datado a principios del siglo XIII y que muestra elementos del mudéjar toledano. Su bonita portada muestra unas arquivoltas con unos arcos apuntados muy sutiles, casi de medio punto, propios de las iglesias de transición entre el románico y el gótico.

Medio quilómetro más al norte se halla la iglesia de San Felipe, probablemente el templo más bello de la localidad. Pertenece a la misma época que San Miguel por lo que cuenta también con elementos románicos, como la cabecera. Sin embargo, sus dos preciosas portadas muestran unos arcos apuntados mucho más esbeltos propios del gótico.

Los campos de lavanda

Pero Brihuega es famosa también por los campos de lavanda (o hisopo) que la rodean. Cada año aproximadamente entre finales de junio y principios de agosto tiene lugar la floración de esta planta aromática que llena los campos de un vívido violeta.

Vale la pena contactar con la oficina de turismo de Brihuega para informarse de las visitas guiadas que organizan. En ellas el guía explica no solo los usos más comunes de la planta sino también sus propiedades y principales variedades.

Puerta gótica de la iglesia de San Felipe

Puerta gótica de la iglesia de San Felipe

Los campos son privados y si se desea fotografiarse en ellos es necesario abonar una entrada.
De vuelta al pueblo uno puede hacerse en alguna de sus tiendas con productos elaborados con la lavanda: aceites, jabones, mieles, infusiones…

Dónde dormir

Para poder explorar la comarca de la Alcarria, nada mejor que hacer noche en Brihuega. Aunque no hay demasiados alojamientos, una buena opción es la Hospederia Princesa Elima, un hotelito acogedor muy cercano a la Fábrica de Paños. Si los visitantes son un grupo grande, nada mejor que alquilar la Casa «El Buen Doctor», una espléndida casa rural con unas vistas inmejorables.

Enlaces de interés:
Turismo de Brihuega
Turismo de Guadalajara. Ruta de la Alcarria
Turismo Castilla la Mancha

Interior de la Casa de la Miel

Interior de la Casa de la Miel

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