Qué visitar en Toledo de las culturas cristiana, judía y musulmana
Vistas de Toledo desde las torres de la iglesia de los Jesuitas

Vistas de Toledo desde las torres de la iglesia de los Jesuitas

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La milenaria ciudad de Toledo se levanta sobre un rocoso promontorio que domina el Tajo. El ancho río, en estas tierras castellanas, curvea rodeando el altozano, dejando desde la otra orilla una de las estampas más bellas de España.
Pero antes que quedarse a ese lado del Tajo, el viajero debería penetrar en la urbe, atravesando sus fortificadas puertas o por alguno de sus preciosos puentes.

Dentro de las murallas, Toledo conserva todavía su laberíntico trazado medieval, en el que resulta sencillo perderse a pesar de los mapas y las últimas tecnologías.

Toledo se convirtió en época medieval en una de las ciudades más prósperas y avanzadas de Europa occidental, gracias a la aportación de las tres comunidades que la habitaban. Cristianos, judíos y musulmanes convivieron dentro de los muros de Toledo, según parece, en cierta armonía y respeto durante siglos.

Callejón del centro histórico de Toledo

Callejón del centro histórico de Toledo

Cada comunidad dio forma a sus barrios, entre los que destaca la intrincada judería mayor, en el extremo occidental. Y erigió exquisitos lugares de culto: iglesias, sinagogas y mezquitas, algunas de las cuales todavía conservan su pasado esplendor.

El centro histórico de Toledo fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986.

Contexto histórico

Época visigoda

Tras la desintegración del Imperio romano de Occidente, pueblos germánicos invadieron la península Ibérica. Entre ellos los visigodos que dominaron gran parte de la antigua Hispania y llegaron a Toledo en el año 418.

El rey Atanagildo, en el 567 trasladó la capital desde Barcelona a Toledo, probablemente por su situación geográfica en el centro del reino. La instalación de la corte en Toledo provocó un enorme florecimiento de la cultura y las artes en la ciudad.

Época árabe

En el 711 los musulmanes tomaron la ciudad, que se rindió sin presentar batalla. Y Toledo o (Tulaytula طليطلة en árabe) pasó a depender del Emirato de Córdoba, así como gran parte de la península Ibérica.

La población toledana siguió siendo mayoritariamente cristiana (los llamados mozárabes) lo que provocó no pocas rebeliones en siglos posteriores. Y que fueron duramente sofocadas, especialmente la de 932 por Abderramán III.
Tras la desintegración del Emirato de Córdoba, Toledo se convirtió en uno de los reinos de taifas más importantes.

Arcos de la Sinagoga del Tránsito

Arcos de la Sinagoga del Tránsito

Época cristiana

El reino de taifa de Toledo apenas sobrevivió unas décadas antes de caer en manos de los cristianos en el 1085. El rey Alfonso VI consiguió la capitulación del reino taifa a cambio de unos fueros que respetaban a las distintas minorías que habitaban la ciudad: musulmanes, mozárabes y judíos.
Y con ello llegó la época de mayor esplendor de Toledo, en la que se desarrollaron las artes, las ciencias, el comercio. Y donde sus pobladores tuvieron libertad de culto.

A pesar de las evidentes diferencias culturales y religiosas parece ser que las tres comunidades convivieron en ‘relativa armonía’ durante al menos tres siglos. Algo realmente insólito en la Europa de la Baja Edad Media.

Buena prueba de ello fue la Escuela de Traductores de Toledo en la que se tradujeron innumerables textos clásicos griegos, latinos y árabes (Aristóteles, Ptolomeo…). De hecho, gracias a la labor de los traductores de las tres religiones, Toledo se convirtió en uno de los grandes focos culturales de Europa.

Catedral primada de Toledo

Catedral primada de Toledo

Expulsión de los judíos

Sin embargo, la coexistencia no siempre fue pacífica. A mediados del siglo XIV las pestes asolaron gran parte del continente. A ello se añadió la primera guerra civil castellana que enfrentó por el trono a los partidarios de Pedro I y Enrique II.

En 1391 en un clima convulso y crispado comenzaron a sucederse revueltas antijudías (los llamados progroms) en las grandes ciudades de Castilla, Aragón y Navarra. Los judíos, muchos de ellos banqueros, comerciantes y artesanos prósperos, fueron vistos como la causa de todos los males. En Toledo cientos de ellos fueron ajusticiados o torturados y la docena de sinagogas que había en la capital fueron incendiadas o expropiadas.

El fin de la convivencia supuso también el comienzo de la decadencia de la ciudad desde el punto de vista económico y cultural. Finalmente los reyes Católicos expulsaron a los comunidad judía sefardí en 1492.
Mientras que su nieto, Felipe II decidió trasladar la capital a Madrid en 1561.

Templos cristianos

Coro de la Catedral de Toledo

Coro de la Catedral de Toledo (foto: catedralprimada.es)

Catedral de Toledo

La catedral Primada de Toledo es sin duda el edificio más imponente y significativo de la ciudad. Se comenzó a construir en 1227 sobre los cimientos de la antigua mezquita. Lo que provocó la lógica ira de la comunidad musulmana. La mezquita, a su vez, se había erigido sobre un templo visigodo unos siglos antes.

La catedral se construyó en estilo gótico con influencias francesas ya que el arquitecto, el maestro Martín tenía ese origen. De la fachada principal destaca su espléndida puerta del Perdón con los doce apóstoles situados en las jambas y Cristo en el parteluz central. En uno de sus costados aparece la altísima torre de estilo gótico mudéjar que se atisba entre las callejas, desde muchos lugares de la ciudad.

El interior no es menos impresionante, compuesto de cinco naves y 88 columnas de gran altura. Posee también ocho capillas, de entre las que resalta la Capilla mayor y su descomunal retablo policromado construido por los mejores escultores y artesanos de la época.

Claustro de Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo)

Claustro de Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo)

Tampoco hay que perderse el conocido como Transparente de Narciso Tomé, un rebosante grupo escultórico de mármol y bronce de estilo barroco.

Por último la sacristía atesora magníficas obras de El Greco, Rubens, Zurbarán o Goya casi más propias de un museo.

La catedral se abre a una amplia plaza siempre concurrida, donde se concentran los poderes eclesiástico y civil. La plaza del Ayuntamiento está enmarcada por un lado por la catedral y el palacio arzobispal y en el otro por el Ayuntamiento y los Tribunales de Justicia.

La catedral es el edificio más visitado de la capital castellano manchega, por lo que las colas en el exterior y el gentío en su interior suele estar asegurado.

Monasterio de San Juan de los Reyes

Alejado del bullicio de la plaza Zocodóver y el entorno de la catedral, la otra joya de la arquitectura cristiana toledana se halla en un extremo de la judería.

Detalle del Claustro de Monasterio de San Juan de los Reyes

Detalle del Claustro de Monasterio de San Juan de los Reyes

El Monasterio de San Juan de los Reyes fue mandado construir por los Reyes Católicos para conmemorar la victoria en la batalla de Toro y el nacimiento de su hijo Juan.

Si uno tiene la suerte de hacer la visita con un guía se dará cuenta que el Monasterio es toda una lección de historia de la época de los Reyes católicos.

La iglesia contiene los primeros escudos en los que se fusionaron los emblemas de Castilla y Aragón, sujetados por las garras de una gran águila. Así como los símbolos de los propios monarcas, unas flechas para Fernando y un yugo para Ysabel.
Posteriormente adoptados como emblema por el partido de ideología fascista Falange Española.

Por su parte el claustro es sin duda uno de los más bellos de la región. Y eso que no cuenta con una unidad estilística. El claustro bajo es de un esplendoroso gótico, con arquerías de finas tracerías flamígeras. Mientras que sus columnas aparecen colmadas de decoraciones vegetales y animales salvajes.

Merece la pena detenerse ante las figuras delicadamente esculpidas: águilas, ciervos, jabalíes, niños, plantas serpenteantes…

Mientras que el claustro alto, más sobrio fue realizado en estilo plateresco, a caballo entre el gótico y el renacimiento.

Interior de la Iglesia de los Jesuitas de Toledo

Interior de la Iglesia de los Jesuitas de Toledo

Iglesia de los Jesuitas

Uno de los placeres que reserva Toledo es deambular por sus calles, recorrer sus callejones más angostos y descubrir sus rincones menos transitados. Muchos de estos lugares alejados de las calles principales, las tiendas y los turistas se encuentran deteriorados, pero son quizá el Toledo más auténtico y el más cercano a la ciudad medieval.

Gran parte de las casas están construidas con ladrillos y estos se muestran en paredes y fachadas convirtiendo a Toledo en una ciudad de color rojizo, ocre y tierra.
En medio de estas callejas humildes se levanta la iglesia de los jesuitas de San Ildefonso. Con su elegante fachada barroca que va a dar a una plazoleta alargada, la del Padre Juan de Mariana.

La iglesia de la Compañía de Jesús guarda un par de sorpresas al visitante.
Los colores terrosos de las casas contrastan con el blanco impoluto de las paredes del interior del templo que resulta casi abrumador. Otra curiosidad es que en los pilares se han horadado decenas de hornacinas que cobijan imágenes de santos y vírgenes.

Bóveda y cubierta de la Iglesia de los Jesuitas

Bóveda y cubierta de la Iglesia de los Jesuitas

Aunque lo que atrae a los viajeros bien informados son sus torres. La iglesia se asienta sobre el punto más elevado de Toledo, y subir a sus dos torres tiene una gran recompensa.
Las vistas desde el templo de la Compañía de Jesús son probablemente las más bellas de Toledo desde la propia ciudad.

Destaca en primer término la catedral y su alta torre mudéjar apenas a unos cientos de metros. Y al fondo, otro de los edificios más conocidos: el Alcázar, una fortaleza que alberga en la actualidad el museo del ejército. (Vistas de Toledo, ver primera foto)

Yeserías de la sala de oración de la Sinagoga del Tránsito

Yeserías de la sala de oración de la Sinagoga del Tránsito

Sinagogas de Toledo

Sinagoga del Tránsito

El austero y casi monacal aspecto exterior de este edificio no permite suponer el precioso interior que esconde. La Sinagoga del Tránsito convertida hoy en el Museo Sefardí data de mediados del siglo XIV.

En aquel tiempo la construcción de las sinagogas estaba prohibida en el Reino de Castilla. Sin embargo, Samuel ha Leví un importante miembro de la comunidad judía toledana y tesorero real, consiguió que el rey Pedro I hiciera una excepción.
El templo sefardí no puede competir en tamaño ni magnificencia con la catedral cristiana o el monasterio de San Juan, pero aquí se encuentran, sin duda, los retazos más bellos de Toledo.

Arquillo del Judío en la judería de Toledo

Arquillo del Judío en la judería de Toledo

La Sinagoga del Tránsito es una de las más elegantes muestras de mudéjar que se conservan. Un arte que se desarrolló en las tierras reconquistadas por los cristianos pero que fusionó de manera única los estilos propios de estos (románico, gótico…) con el arte islámico.
En esta sinagoga son evidentes las influencias de las tres comunidades que vivían en Toledo. El templo es judío y las inscripciones aparecen en hebreo. Pero la decoración tiene una profunda influencia del arte islámico y se incluyeron los símbolos heráldicos de la corona de Castilla.

En la gran sala de oración puede verse al fondo unas magníficas yeserías policromadas que cubren toda la pared desde el suelo hasta la techumbre, 17 metros más arriba. Son de tal belleza, que merece la pena deleitarse unos minutos ante ellas.

También a gran altura, una serie de arcos lobulados permite la entrada de luz al salón. Estos arquillos y el friso inferior decorados con motivos geométricos y vegetales es otra de las partes más destacables del edificio.

La preciosa yesería de la Sinagoga del Tránsito hace pensar que quizá sirviera de modelo para la conocida como Sinagoga española de Praga. Un templo con una ornamentación exuberante y suntuosa de finales del siglo XIX inspirada en el arte mudéjar español.

En un costado, la galería elevada estaba reservada para que las mujeres asistieran a la liturgia sin ser vistas por los hombres. Ahora esta galería y otras salas en la parte baja están ocupadas por la exposición permanente del Museo sefardí. Que muestra una pequeña, pero valiosa colección de piezas litúrgicas, manuscritos, pinturas…

Interior de la Santa María la Blanca

Interior de la Santa María la Blanca (foto: .turismo.toledo.es)

Santa María la Blanca

De la docena de sinagogas que se tiene constancia existían en Toledo sólo se conservan dos. La Sinagoga Santa María la Blanca es la más antigua de ellas ya que se construyó en el 1180. Funcionó como tal durante más de dos siglos, hasta el progrom de 1391 tras el que fue expropiada y convertida en iglesia.

Desde entonces pertenece a la Iglesia Católica, aunque la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha pedido en los últimos años que le sea restituida a la comunidad sefardí.
Puedes leer sobre ello en este artículo de El País.

Esta sinagoga también tiene un exterior muy sobrio y modesto que hace pensar que la minoría judía prefería que sus templos no fueran ostentosos.

En su interior destaca su espléndido bosque de pilares níveos sobre los que descansan unos estilizados arcos de herradura. Entre medias destacan los preciosos capiteles decorados con volutas, florituras y piñas de pino.
Parece bien documentado que esta exquisita obra mudéjar fue construida por canteros y artesanos moros.

Mezquita del Cristo de la Luz (Toledo)

Mezquita del Cristo de la Luz (Toledo)

Mezquitas árabes

Mezquita del Cristo de la Luz

Los vestigios musulmanes son numerosos en Toledo varias puertas y murallas de la ciudad se levantaron durante los casi 400 años de dominación árabe. Las propias calles y plazas son testigos de su paso por la ciudad: La concurrida Plaza Zocodover (mercado de bestias de carga en árabe), calle Aljibes, plaza Alfares, calle del Taller del Moro, …

También se edificaron numerosas mezquitas, al menos una decena por todo Tulaytula. Pero es la Mezquita del Cristo de la Luz o quizá deberíamos decir, la mezquita de Bab al-Marmum (مسجد باب المردوم) la mejor muestra de arte islámico que se conserva.
Esta pequeña construcción situada junto a las murallas del norte de la ciudad, está realizada con materiales modestos, ladrillo y mampostería principalmente. De hecho, por su pequeño tamaño no se trata de una mezquita sino de un oratorio.

En su interior hay un puñado de bellas columnas, algunas de ellas con capiteles de origen visigodo que forman nueve pequeños tramos. Los arcos de herradura islámicos se funden con el ábside románico que los cristianos añadieron siglos después.

Aún se conservan algunos fragmentos de pinturas románicas de santos, ángeles y Cristo en majestad al lado de una hermosa inscripción en árabe.
Toda una amalgama de culturas, estilos y creencias en un espacio mínimo.
Con la entrada también se puede acceder al coqueto jardín anexo y a un tramo de las murallas junto a la puerta árabe de Bab al-Marmum.

Interior de la Mezquita del Cristo de la Luz

Interior de la Mezquita del Cristo de la Luz

Otros edificios árabes

La iglesia del Salvador, como otras muchas en Toledo se edificó sobre una antigua mezquita musulmana. Exteriormente parece una iglesia más, con una torre a un lado y una modesta fachada sin ornamentos.

Sin embargo en su interior se mantuvieron diversos elementos anteriores como los arcos de herradura musulmanes y las columnas romanas y visigodas. Lo que le da al conjunto una tremenda singularidad.

En la calle de al lado, también puede visitarse el Museo taller del Moro, instalado en un hermoso palacete mudéjar cubierto de yeserías y una atractiva colección de arte.

Se conserva parcialmente otra mezquita en Toledo, la de las Tornerías, aunque no es visitable en estos momentos.

Mapa de Toledo

Arco mudejar del ábside de la Mezquita del Cristo de la Luz

Arco mudejar del ábside de la Mezquita del Cristo de la Luz

Enlaces de interés:
Turismo de Toledo
Turismo Castilla la Mancha
Red de Juderías. Toledo
La escuela de traductores de Toledo
Toledo. Patrimonio islámico

Guías de Viaje por España:

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