Una de las localidades más atractivas de la provincia de Valladolid
El impresionante Castillo de la Mota (siglo XV)

El impresionante Castillo de la Mota (siglo XV)

En mitad de la meseta castellana, sobre un altozano, se levanta el Castillo de la Mota, una de las fortalezas más insignes de Castilla.
A sus pies se extiende Medina del Campo, una villa que en los siglos XV y XVI fue una de las más preeminentes del reino, gracias en especial a las ferias y mercados que en ella se celebraban. Una villa muy apreciada por la reina Isabel la Católica, que la visitó en varias ocasiones y dónde murió allá por el año del Señor de 1504.

Estatua de Isabel la Católica en la Plaza Mayor de Medina del Campo

Estatua de Isabel la Católica en la Plaza Mayor de Medina del Campo

De aquellos tiempos de gran relevancia y prosperidad se conserva un destacado patrimonio: a parte del imponente Castillo de la Mota, la Colegiata de San Antolín, conventos, palacios, varios museos interesantes y la Plaza Mayor más grande de España.

Es por tanto un destino cultural perfecto para visitar en un par de días o como base para recorrer otras interesantes localidades de la zona como Tordesillas, Urueña o Toro, ya en la provincia de Zamora.

Una buena idea es pasarse en primer lugar por la Oficina de turismo de Medina del Campo o escribirles antes de llegar. Está situada en la Plaza Mayor y disponen de toda la información sobre los horarios de los monumentos y las distintas visitas guiadas.

Cómo llegar a Medina del Campo

Ya desde el medievo Medina del Campo fue un estratégico cruce de caminos, atravesado por algunas de las cañadas más importantes de León y Castilla.

En la actualidad sigue siendo un nudo de comunicaciones vital en mitad de Castilla y León, ya que por ella pasan varias carreteras, entre ellas la Autovía del noroeste que comunica Madrid con Galicia.

Casa del Conde de Adanero con la iglesia de la Inmaculada Concepción al fondo

Casa del Conde de Adanero con la iglesia de la Inmaculada Concepción al fondo

Por carretera la distancia desde Madrid es de unos 150km, algo más de 1:30h dependiendo del tráfico. Mientras que, por ejemplo, Bilbao se encuentra a 330km lo que supone más de 3 horas de viaje en coche.

Medina del Campo también está bien comunicada en transporte público. Cuenta con dos estaciones de tren, una en la zona norte del pueblo, mientras que la estación del Ave se encuentra en mitad de los campos a dos kilómetros del centro de la villa.

También es posible llegar en autobús con la empresa La Regional, que tiene numerosas conexiones diarias con la ciudad de Valladolid y otros pueblos de la zona. Así mismo, Monbus dispone de al menos un par de enlaces al día desde Madrid.

Iglesia de San Miguel Arcángel

Iglesia de San Miguel Arcángel

Breve historia

Orígenes

Bajo el Centro de Visitantes del Castillo de la Mota pueden visitarse los restos de varios asentamientos de la Edad del Hierro. Son básicamente muros y restos de cabañas de adobe datados entre los siglos VII al V a. de C.

Después se asentarían romanos, visigodos y musulmanes de los que apenas quedan vestigios de su paso, salvo el nombre de la villa “Medina”, de evidente procedencia árabe.

A finales del siglo XI, tras la conquista cristiana de una amplia franja al sur del río Duero, Alfonso VI mandó repoblar Medina del Campo y tiempo más tarde Alfonso X el Sabio ratificó los fueros de la villa.

Época dorada

A principios del siglo XV Fernando de Antequera señor de la villa (y futuro rey de Aragón) instauró las ferias que darían renombre a Medina del Campo.
La villa se convirtió en un importante centro mercantil que atraía dos veces al año a numerosos mercaderes y comerciantes de Castilla, países vecinos, incluso de Flandes.

La Casa Trastámara fue una dinastía que reinó en Castilla y Aragón durante el siglo XV. La importancia de Medina del Campo fue tal que hasta tres reyes de Aragón nacieron aquí: Fernando I, Alfonso V y Juan II (respectivamente abuelo, tío y padre de Fernando el Católico).

Semana Renacentista. Feria Imperiales y Comuneros

Semana Renacentista. Feria Imperiales y Comuneros (foto: imperialesycomuneros.com)

La corte de los Reyes Católicos se encontraba en Medina del Campo cuando la reina Isabel cayó enferma. Aquí dictó su testamento ante el rey y sus hombres de confianza y murió el 26 de noviembre de 1504.

La Guerra de las Comunidades

Al comienzo de las Revuelta de los Comuneros, las tropas realistas quisieron apoderarse del parque de artillería que guardaba el castillo para atajar el levantamiento de Segovia. Los medinenses que tenían estrechos lazos con la otra ciudad, se amotinaron y lo impidieron. Aquello provocó que las tropas al mando de Antonio de Fonseca incendiaran la ciudad el 21 de agosto de 1520. Este hecho, supuso un punto de inflexión, ya que gran parte de las ciudades castellanas se levantaron contra el rey Carlos V.

Los principales cabecillas de los comuneros, sin embargo, fueron capturados y ajusticiados en abril del año siguiente en Villalar (hoy Villalar de los Comuneros) no muy lejos de Medina del Campo.

Cada año en torno al 21 de agosto Medina del Campo viste sus mejores galas para celebrar la “Semana Renacentista. Feria Imperiales y Comuneros” en la que tienen lugar todo tipo de actividades, recreaciones históricas y exposiciones.

Vistas de Medina del Campo desde el Castillo de la Mota

Vistas de Medina del Campo desde el Castillo de la Mota

Siglos XVII-XXI

A finales del siglo XVI la Corona inmersa en guerras sin fin, se vio abocada a una nueva bancarrota, que terminó por arruinar a las ciudades castellanas como Medina del Campo.

La capital se había trasladado de Valladolid a Madrid y Medina del Campo comenzó un lento declive perdiendo definitivamente su anterior preponderancia.

A mediados del siglo XIX la instalación de las líneas de ferrocarril convirtió de nuevo a Medina del Campo en un importante nudo de comunicaciones que favoreció el crecimiento de la ciudad.

Hoy con más de 20.000 habitantes es una de las localidades de mayor tamaño de la provincia de Valladolid. La villa basa su economía en la agricultura, la industria del mueble y el comercio, que sigue congregando todos los domingos a numerosos visitantes de la zona.

Castillo de la Mota, un buen ejemplo de castillo artillero

Castillo de la Mota, un buen ejemplo de castillo artillero

Qué ver en Medina del Campo

Castillo de la Mota

La estampa del castillo medinense resulta imponente y no es extraño que se haya convertido en el símbolo de la villa. Además, se trata de un castillo con varias singularidades, una de ellas es que, al contrario de la mayoría de castillos castellanos, no está construido en piedra sino en ladrillo. Esto fue debido a que en la llanura circundante no se encontraba suficiente piedra y que, pese a su apariencia endeble, el ladrillo amortigua mejor el fuego de artillería y los cañonazos.

El Castillo de la Mota se construyó a mediados del siglo XV en tiempos de Enrique IV. Pero fue tras su muerte, su hermana la reina Isabel la Católica la que levantó un segundo muro con barrera artillera y un foso. De hecho, estos añadidos convirtieron al Castillo de la Mota en una de las fortalezas artilleras más inexpugnables de su época, con largas filas de saeteras, troneras y almenas desde las que disparaban cañones y culebrinas.

Eran los tiempos de la Guerra de Sucesión (1475-79) entre los partidarios al trono de Isabel y los de Juana de Castilla (La Beltraneja), ciertamente Medina del Campo era una plaza estratégica que convenía defender bien.

Túneles de la barrera artillera del Castillo de la Mota

Túneles de la barrera artillera del Castillo de la Mota

Lo cierto es que el Castillo de la Mota nunca se usó como residencia, sino como baluarte militar. Los reyes cuando venían a Medina del Campo se hospedaban en el Palacio Real de la Plaza Mayor.

El aspecto del castillo no es por tanto suntuoso, sino puramente funcional. Todavía pueden verse los mechinales, los agujeros en el muro que servían para encajar los andamios y construir o restaurar los desperfectos. Y también vemos como se reutilizó parte de la antigua muralla de cantos rodados y cal para el propio castillo.

En un costado del castillo despunta la majestuosa torre del homenaje que alcanza los 40 metros de altura. En ella estuvo retenida durante meses Juana la loca por sus propios padres los Reyes Católicos, que querían evitar que escapara a Flandes en busca de su marido Felipe, el hermoso.

Merece la pena subir los más de 150 tortuosos escalones de la torre para admirar las vistas de la villa.

Patio y torre del homenaje del Castillo de la Mota

Patio y torre del homenaje del Castillo de la Mota

El castillo sirvió de cárcel para ilustres personajes como César Borgia militar e hijo del Papa Alejandro VI o Hernando Pizarro hermano del conquistador Fernando Pizarro y señor del palacio más impresionante de Trujillo.

El castillo también se usó como archivo, luego trasladado a Simancas, fue sede de la Sección Femenina de la Falange durante el franquismo y hoy es un centro formativo gestionado por la Junta de Castilla y León.

Plaza Mayor e iglesia de San Antolín

Plaza Mayor e iglesia de San Antolín (foto: provinciadevalladolid.com)

Parte del castillo se puede visitar por libre, pero resulta casi obligatorio hacerlo con las interesantes visitas guiadas que se ofrecen en el Centro de visitantes del Castillo de la Mota. La primera hace un recorrido por el exterior y el interior del castillo mientras que la segunda visita se centra en la Torre del Homenaje. Los/as guías explican de manera amena las características del castillo, curiosidades y la importancia que tuvo especialmente durante el reinado de los Reyes Católicos.
Se recomienda reservar con varios días de antelación.

Plaza Mayor

Centro neurálgico de la villa desde el medievo esta enorme plaza se encuentra rodeada en su mayor parte de edificios con soportales. Y aunque, ciertamente, no posea la uniformidad y armonía de otras plazas castellanas no le falta encanto.
Otras plazas mayores tienen más fama, como la de Salamanca, Madrid o Cáceres, sin embargo, es la Medina del Campo la Plaza Mayor más grande de España con 14.000 metros cuadrados.

Esto nos da una idea de la tremenda importancia que adquirieron sus ferias allá por los siglos XV y XVI, en los que este enorme espacio se llenaba de comerciantes y todo tipo de mercaderías.

Ayuntamiento, Casa de los Arcos y Palacio Real Testamentario (Plaza Mayor)

Ayuntamiento, Casa de los Arcos y Palacio Real Testamentario (Plaza Mayor)

En un principio la valiosa lana castellana fue el principal producto con el que se comerciaba, sin embargo, con el paso del tiempo se llegaron a vender hasta 3000 tipos de mercancías distintas.
Un atento vistazo al pavimento de la plaza revela unas placas que marcan los lugares donde se situaban los distintos gremios (joyeros, peluqueros, buhoneros…).

Por supuesto, los poderes no podían estar ajenos a este trajín comercial y ello es muy visible en el costado sur de la plaza, donde se sitúan uno tras otro el poder eclesiástico, el civil y el real. Y es que la Colegiata de San Antolín, el Ayuntamiento y lo que queda del Palacio Real se encuentran casi pegados pared con pared.

Iglesia de San Antolín con el Balcón de la Virgen del Pópulo en el centro

Iglesia de San Antolín con el Balcón de la Virgen del Pópulo en el centro

La Casa Consistorial es uno de los pocos edificios significativos que no tienen una fachada de ladrillo, sino de sillares de granito. Construida a mediados del siglo XVII tiene un estilo que recuerda al herreriano. A su lado se encuentra la llamativa Casa de los Arcos, esta sí, realizada en ladrillo. Ambas edificaciones cuentan con largos balcones corridos para albergar a las personalidades los días festejos.

Iglesia de San Antolín

El edificio más significativo de la Plaza Mayor, es la antigua Colegiata de San Antolín. La parroquia medinense es un edificio complejo en el que se distinguen construcciones adosadas y diversos estilos, ya que su construcción se dilató durante siglos.

El elemento más singular de San Antolín es el Balcón de la Virgen del Pópulo, desde el que se celebraba misa los días de mercado. Esto permitía que los comerciantes asistieran a los oficios sin ausentarse de sus puestos del mercado, tal era la importancia de las ferias en Medina del Campo.
En su interior podemos admirar las preciosas bóvedas de crucería estrellada, propias del gótico tardío y también la venerada Capilla de las Angustias, así como numerosos retablos barrocos.

Para las visitas guiadas a la colegiata y a su torre hay que ponerse en contacto con Astermagonia: 983 810 063 – info@astermagonia.com

Última página del testamento de Isabel la Católica (facsimil)

Última página del testamento de Isabel la Católica (facsimil)

Palacio Real Testamentario

Una estrecha fachada en un ángulo de la Plaza Mayor da acceso al Palacio Real Testamentario, un museo dedicado a la figura de Isabel la Católica y su relación con la villa de Medina.

Este edificio es en realidad una pequeña parte de lo que fue el vasto Palacio Real, residencia de monarcas entre los siglos XIV al XVI y que cubría una extensión de terreno de mucho mayor.

En este palacio pasaron los Reyes Católicos largas estancias y en él cayó enferma e hizo testamento la reina Isabel el 12 de octubre de 1504. Semanas más tarde, tan sólo 3 días antes de su fallecimiento, firmó el llamado codicilio, en el que la reina dispuso sus últimas voluntades y concretó otros asuntos que no aparecían en el testamento.

El museo tiene dos salas especialmente interesantes. En la primera se muestran los facsímiles de las 17 hojas del testamento y las 5 del codicilio de Isabel la Católica, acompañados de un breve resumen de lo allí escrito.

Entre otras cosas la reina detalla el orden sucesorio al trono comenzando por su hija Juana y su nieto el infante Don Carlos futuro emperador Carlos V.

La sala contigua presenta una espléndida recreación del aposento de la reina basado en el célebre óleo de Eduardo Rosales “Isabel la Católica dictando su testamento”. Esta pintura de 1864 se encuentra en el Museo del Prado y muestra a todos los personajes que se supone que acompañaron a la reina en sus últimos días, incluída su hija Juana, que en realidad se encontraba en Flandes con su marido.

Recreación de los aposentos de Isabel la Católica (Palacio Real Testamentario)

Recreación de los aposentos de Isabel la Católica (Palacio Real Testamentario)

Entre estos personajes encontramos, por supuesto al rey Fernando, a su confesor el Cardenal Cisneros, al Mayordomo Mayor y a su esposa.
El mobiliario de la estancia con la estética de la época ha sido creado por ebanistas y artesanos de Medina del Campo.

Museo de las Ferias

La antigua iglesia de San Martín acoge hoy el Museo de las Ferias, una visita imprescindible en Medina del Campo y una auténtica maravilla para cualquier persona interesada en la historia de España.

Se trata de un museo único en su temática, ya que muestra el esplendor de las ferias y mercados medinenses entre los siglos XV al XVII.

Estatua de Fray Lope de Barrientos (Museo de las Ferias)

Estatua de Fray Lope de Barrientos (Museo de las Ferias)

Un elemento importante en las transacciones de aquel tiempo fueron las letras de cambio que ya se usaban hacía años en otros lugares de Europa. Sin embargo, fue en las ferias de Medina donde se extendió su uso. De esta manera los comerciantes podían hacer negocios sin tener que llevar el dinero encima, evitando así el peligro de robo.

La Fundación Museo de las Ferias gestiona el valioso archivo de Simón Ruiz (1525-1597), un próspero comerciante castellano del que se conservan miles de documentos de carácter mercantil.

Ya de joven Simón Ruiz comenzó vendiendo telas en Medina del Campo que importaba de Bretaña, pero con el tiempo fue ampliando su negocio a todo tipo de mercancías: trigo, especias, aceites, tapices, obras de arte…

Simón Ruiz amasó una gran fortuna que le hizo codearse con las altas esferas de la corte, especialmente tras su matrimonio con Mariana de Paz, su segunda esposa. De hecho, se convirtió en un comerciante y banquero llegando a financiar al propio rey Felipe II.

En el archivo de Simón Ruiz encontramos entre otras cosas 184 libros de cuentas, 23.000 letras de cambio y más de 58.000 cartas. Esta ingente correspondencia nos habla no solo de sus negocios sino de aquel momento histórico, ya que sus agentes en lugares como Amberes, Lisboa o Florencia le ponían al tanto de la actualidad social, artística y política. Este archivo es, por tanto, un valiosísimo testimonio para los historiadores y estudiosos del siglo XVI y por ello está inscrito en el “Registro de la Memoria del Mundo” por la Unesco.

Libro de coro y cuadernos de Simón Ruiz

Libro de coro y cuadernos de Simón Ruiz

El museo ofrece en primer lugar un video introductorio que pone en contexto las ferias de Medina del Campo, para después mostrar algunas de las obras de arte más destacadas que llegaron a la villa. Son sobre todo óleos y esculturas de maestros flamencos, entre las que destaca la estatua de alabastro orante de Fray Lope de Barrientos, obra de mediados del siglo XV.

A continuación, entramos en la sala dedicada a las ferias y las finanzas donde podemos contemplar minuciosos libros de cuentas, letras de cambio, balanzas de cambista y diversas monedas de los siglos XV y XVI.

La última sala está dedicada enteramente a Simón Ruiz donde se exponen los retratos al óleo del comerciante y su segunda esposa Mariana de Paz atribuidos a Juan Pantoja de la Cruz o su entorno. Junto a ellos encontramos las estatuas del propio Simón Ruiz y sus dos esposas María de Montalvo y Mariana de Paz.

Qué más ver en Medina del Campo

El centro histórico de Medina del Campo ha quedado bastante desdibujado por las construcciones modernas, sin embargo, quedan un puñado de calles de indudable interés. En ellas podemos encontrar numerosas iglesias, casonas nobiliarias y conventos construidos en su mayoría en el periodo de esplendor de la villa.

Aunque la mayoría no son visitables, dan una idea de la gran relevancia que llegó a tener Medina del Campo.

Palacio del Almirante

Palacio del Almirante

Una de las calles más destacadas es la del Almirante. El Palacio Real ocupaba todo un lateral y frente a él se situaba el Palacio del Almirante del que hoy todavía podemos admirar sus portadas y su larga fachada de ladrillo con torre cuadrada. En la misma calle encontramos el convento de las Carmelitas y la iglesia de la Inmaculada Concepción.

En la calle San Martín se halla, además del Museo de las Ferias, varias antiguas casonas y palacetes. La Biblioteca Municipal se emplaza en lo que fue el Palacio del Marqués de Falces y frente a él se mantiene a duras penas en pie la Casa del Mayorazgo de Quintanilla, un palacio de ladrillo que debió ser imponente hace tiempo.

La calle de Santa Teresa de Jesús nos traslada al siglo XVI gracias a los largos muros de los conventos de Santa María Magdalena y el de San José.
Éste último, el Convento de San José, fue fundado por la propia Teresa de Jesús en 1567 y las monjas carmelitas ofrecen visitas turísticas los sábados.
Junto a los conventos sobresale el imponente Palacio de Dueñas de estilo renacentista y considerado el mejor ejemplo de casonas nobles de Medina del Campo. En uno de los ángulos destaca una robusta torre cuadrada mientras que se ha perdido la torre del lado contrario.

Calle Santa Teresa con el Palacio de Dueñas en el centro

Calle Santa Teresa con el Palacio de Dueñas en el centro

Posee una bella portada con columnas, angelotes, dos medallones con bustos y el escudo de armas de los Beltrán de Mella. En su interior hay un bonito patio porticado de dos plantas con efigies de distintos reyes. Actualmente el palacio acoge un instituto de secundaria.

Junto al cauce habitualmente seco del río Zapardiel encontramos más construcciones de interés. Entre ellas la iglesia de San Miguel que, aunque no puede enmarcarse en un estilo concreto por las diversas modificaciones sufridas, es uno de los templos más significativos de la villa.

Pese a que a muchos visitantes les pase desapercibido, una de las construcciones más singulares de la villa son las Reales Carnicerías. Se trata de un edificio original del siglo XVI de los escasos que quedan en España en su género. (En Priego de Córdoba encontramos otro de la misma época).

Las Reales Carnicerías de Medina del Campo nos hablan de la pujanza de la villa y sus ferias en el siglo XVI. El diseño del edificio se debió a uno de los grandes arquitectos de la época: Rodrigo Gil de Hontañón responsable de obras de la envergadura de la Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares o la catedral de Salamanca.

Reales Carnicerías

Reales Carnicerías

Lo más destacado son sus tres portadas que muestran dos blasones de la villa y sobre ellos el escudo real. Hoy las Carnicerías Reales se han transformado en una especie de mercado gastronómico con cafeterías y tiendas de productos de la zona, como miel natural, legumbres o embutidos.

Dónde comer y Dónde dormir

En la Plaza Mayor hay varios restaurantes muy recomendables. Uno de ellos es el elegante Restaurante Continental que ofrece platos tradicionales como alubias con oreja o pisto con huevo seguido de carnes como entrecot o merluza en salsa. Si se prefiere un bar más modesto para tomar unas tapas, quizá se prefiera el Café Bar Geli conocido como el “Bar de los cuellos” porque su “tapa estrella” son los cuellos de pollo frito.

El mejor hotel de la ciudad se encuentra en las afueras. El Hotel Villa de Ferias ofrece habitaciones amplias y cómodas y una cafetería de lo más aceptable.
Artículo escrito por David

Algunos productos de la zona de Medina del Campo

Algunos productos de la zona de Medina del Campo

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