Capital de la preciosa región de Dalmacia
Paseo marítimo con el campanario de la catedral al fondo

Paseo marítimo con el campanario de la catedral al fondo

La ciudad croata de Split nació al amparo del suntuoso palacio que el emperador romano Diocleciano se hizo construir a finales del siglo III en la costa dálmata.

Hoy Split es una atractiva y vibrante ciudad, la segunda de mayor tamaño de Croacia, que combina, no siempre acertadamente, un patrimonio histórico excepcional y un turismo desbordado.

Peristilo del Palacio de Diocleciano

Peristilo del Palacio de Diocleciano

El interior de la antigua villa palaciega se ha convertido en un laberinto de pintorescas callejuelas, mansiones medievales, tiendas y restaurantes que inundan con sus mesas las plazuelas y rincones.

Ciertamente la preciosa Split se disfruta mucho más fuera de la temporada alta, entre octubre y mayo aproximadamente. Cuando los inmensos cruceros no traen miles de turistas a la capital de la Dalmacia.

Más allá del Palacio de Diocleciano, Split posee otros lugares de interés como el viejo barrio de los pescadores, su kilométrico paseo marítimo conocido como Riba o las ruinas de la antigua ciudad romana de Salona.

En la oficina de turismo Visit Split se puede conseguir no solo planos de la ciudad, sino información sobre monumentos, horarios y excursiones por los alrededores.

Vistas de Split desde el campanario de la catedral

Vistas de Split desde el campanario de la catedral

Breve historia de Split

Roma

En esta zona del centro de Dalmacia existieron asentamientos griegos anteriores al dominio de Roma. Sin embargo, la fundación de Split se suele identificar con la construcción del Palacio de Diocleciano.

Este emperador romano de origen humilde nació a apenas 7 kilómetros del centro de la actual Split, en Salona. Las extensas ruinas de esta antigua urbe romana pueden dar una idea de la importancia de este enclave del mar Adriático.

Palacio Papalić (Papalićeva palača) en el centro histórico de Split

Palacio Papalić (Papalićeva palača) en el centro histórico de Split

El emperador Diocleciano realizó profundas reformas en el gobierno del imperio y persiguió incansablemente a los cristianos, para finalmente retirarse a su lujosa villa, donde murió en el 311. Posteriormente el palacio sirvió de residencia de descanso para otros emperadores.

A mediados del siglo VII, los ávaros, provenientes de las estepas, saquearon Salona, por lo que muchos de sus habitantes huyeron a islas como Hvar, Brac o Korčula y otros se refugiaron dentro de los muros de la villa romana.

El antiguo palacio del emperador se convirtió a partir de entonces en una suerte de ciudad fortificada conocida como Spalatum o Spalato.

Periodo veneciano

En siglos posteriores la ciudad formó parte del Imperio Bizantino, el Reino de Croacia o el de Hungría, manteniendo, a pesar de ello, cierta autonomía.

Pero fue a partir de 1420 bajo el gobierno de la República de Venecia, cuando Spalato creció más allá de las murallas romanas y se convirtió en un importante puerto mercantil.
El dominio veneciano se dilató por casi cuatro siglos, hasta 1797 y a esa época pertenecen buena parte de sus palacios y plazas más bonitas.

Split hoy

Tras la desintegración de Yugoslavia, Croacia alcanzó la independencia en 1991 y Split se convirtió con unos 176.000 habitantes en la segunda ciudad del país. De hecho, es un importante nudo de comunicaciones entre el norte, la capital Zagreb y el sur de Croacia, así como las islas dálmatas.

Mercado municipal conocido en Split como Pazar

Mercado municipal conocido en Split como Pazar

La afluencia de turistas ha provocado también el alza de los precios en el centro de la ciudad por lo que restaurantes y tiendas se nutren casi exclusivamente de clientela foránea.

Una de las excepciones es el Pazar, un mercado al aire libre muy concurrido situado junto al Riba y el muro oriental. En este Mercado Municipal podemos encontrar puestos orientados a los turistas, pero también otros de frutas, verduras y embutidos en los que compra la población local.

Qué ver en Split

Split tiene muchas capas. En el centro, el Palacio de Diocleciano que mezcla la herencia romana con la medieval. En torno a él, las plazas, torres y palacetes venecianos, al oeste el más humilde Barrio de los pescadores, la montaña boscosa del Parque Marján y al sur el puerto, el paseo marítimo y algunas pequeñas playas.

La Plaza de la Fruta (Voćni trg), una de las más bonitas de Split

La Plaza de la Fruta (Voćni trg), una de las más bonitas de Split

Un montón de atractivos para los gustos más diversos, que puede completarse con una extensa oferta de museos. Para visitar estos últimos, quizá no es mala idea hacerse con la Split Card, que permite el acceso gratuito o un descuento en varios de ellos.

Palacio de Diocleciano

Los vestigios del antiguo palacio del emperador romano son hoy un verdadero museo al aire libre declarado Patrimonio de la Humanidad.

De hecho, fue el primer sitio en Croacia que consiguió esta distinción en 1979 junto a otras dos joyas del país balcánico: la ciudad vieja de Dubrovnik y el Parque nacional de Plitvice.

El palacio es una de las construcciones romanas más impresionantes que se conservan en el mundo. Posee cuatro puertas en cada uno de los puntos cardinales con los majestuosos nombres de: Puerta de Oro, de Plata, de Bronce y de Hierro.

Ciclistas junto a los muros del Palacio de Diocleciano

Ciclistas junto a los muros del Palacio de Diocleciano (foto: Raquel)

Su planta casi cuadrada (unos 215 x 180 metros) es el corazón de Split, en él viven unas 3000 personas y alberga sus monumentos más destacados.
En caso de visitar Split en temporada alta es aconsejable madrugar un poco para poder verlo sin aglomeraciones.

El Peristilo y la Catedral

El peristilo fue en su día un bello patio rodeado de columnas y que a pesar de los edificios que se añadieron siglos después, sigue poseyendo una poderosa atracción. En uno de sus ángulos hay una auténtica esfinge expoliada por los romanos de Egipto.

Junto al peristilo se alza la catedral y su imponente campanario. La catedral de San Domnius (San Duje), de planta octogonal, se construyó originalmente en el siglo IV como mausoleo de Diocleciano. Pero irónicamente acabó siendo un templo cristiano y el sarcófago de uno de los emperadores que más persiguió el cristianismo fue profanado.

El imponente campanario de la catedral de San Domnius

El imponente campanario de la catedral de San Domnius

El interior posee una curiosa amalgama con elementos romanos como la bóveda y el friso, mientras que otros son muy posteriores como los arcos góticos y los abundantes ángeles dorados.

Puede visitarse también, previo pago, la cripta, el tesoro de la catedral y el campanario románico. Este último, bien merece la pena ya que en lo alto de la torre se extiende una panorámica esplendida sobre los tejados rojos de las casas y el puerto de Split. El campanario de la catedral es uno de los iconos de la ciudad, visible por su gran altura desde muchos lugares.

Templo de Júpiter

Encajonado entre edificios encontramos el templo dedicado a Júpiter, la principal deidad de la mitología romana.

Construido en tiempos de Diocleciano fue convertido tras la caída de Roma en un baptisterio cristiano, por ello en su interior hallamos una gran estatua de San Juan Bautista. La entrada está ricamente decorada con relieves y frente a ella encontramos la segunda esfinge egipcia de Split.

Templo de Júpiter y esfinge egipcia

Templo de Júpiter y esfinge egipcia

Sótanos del palacio

Las subestructuras existentes bajo el Palacio de Diocleciano son una visita muy recomendable por su espléndido estado de conservación. Su función fue doble, por un lado, eran unos amplios almacenes y por otro permitió elevar los apartamentos imperiales situados justo encima.

El gran valor de estas estancias abovedadas es que su estructura era una réplica perfecta de las habitaciones superiores. De hecho, la amplia estancia de tres naves y robustos pilares de los sótanos se piensa que estaba justo debajo de un gran salón en el que se recibía a los oficiales del imperio.

Sótanos del palacio

Sótanos del palacio

El resto de salas, mucho más pequeñas, muestran como a pesar del paso del tiempo y la galopante humedad, las construcciones romanas son tremendamente recias y duraderas. En una ellas se encontró una presa de aceite y vino de época medieval que todavía puede contemplarse.

Puertas y palacios

El interior del antiguo complejo palaciego es una auténtica ciudad repleta de callejuelas, pequeños arcos y palacetes que obligan a alzar la mirada.

Entre los edificios más distinguidos encontramos el Palacio Papalić levantado a mediados del siglo XV por la influyente familia Papalić. Fue construido en estilo gótico tardío, destacando especialmente la rica decoración de la puerta y la hermosa ventana de cuatro arcos del primer piso. Hoy alberga el Museo de la ciudad, en el que se realiza un recorrido por la historia de Split a través de documentos, armas, esculturas o muebles de época.

Puerta de Plata con el campanario de la catedral al fondo

Puerta de Plata con el campanario de la catedral al fondo

Junto a la Puerta de Hierro (Porta ferrea) encontramos uno de los rincones más hermosos de Split. Sobre la puerta romana se eleva la Torre del reloj y a pocos metros el Palacio Ciprianis-Benedetti. Este precioso palacio románico posee dos ventanales con columnas dobles y diversos relieves entre los que destaca por su singularidad el de Adán y Eva y otro de San Antonio.

La estrecha Puerta de Bronce (Porta aenea) da al paseo marítimo o Riba por lo que suele estar muy concurrida. Pero es la Puerta de Oro (Porta aurea) quizá la más imponente de todas, pese a que es evidente que fue despojada de todas las esculturas y decoraciones que debió tener en su día.

Frente a ella encontramos la descomunal estatua de Gregorio de Nin, un clérigo que defendió el que se celebraran las misas en croata frente a las autoridades eclesiásticas allá por el siglo X.

Por último, en el lado oriental del palacio se encuentra la atractiva Puerta de Plata (Porta argentea), muy cerca de la Catedral y que va a dar a la popular zona del mercado.


Plaza del Pueblo (Pjaca) con la Puerta de Hierro al fondo

Plaza del Pueblo (Pjaca) con la Puerta de Hierro al fondo

Qué más ver en Split

Plazas Venecianas

Bajo el gobierno veneciano, Split creció más allá de los muros del Palacio de Diocleciano y eso se hace evidente en la amplitud de sus calles y plazas.
Además, ante la amenaza de los turcos tuvieron que construir otro cinturón de murallas del que todavía se conservan algunos tramos y torres.

Frente a la Puerta de Hierro se extiende una de las plazas más bonitas de Split, la Plaza del Pueblo conocida aquí simplemente como Pjaca. Está flanqueada de palacetes y mansiones de distintas épocas, entre los que se encuentra el Ayuntamiento. Aunque las terrazas de los restaurantes se hayan apropiado de la mitad del espacio merece la pena pasear por ella.

Torre veneciana en la Plaza de la Fruta

Torre veneciana en la Plaza de la Fruta

No muy lejos encontramos la Plaza de la Fruta (Voćni trg), conocida así porque antiguamente los agricultores de pueblos cercanos vendían sus frutas aquí. La plaza está presidida por una robusta torre veneciana y un lienzo de las murallas.

En un costado se encuentra la estatua de Marko Marulić nacido en Split en el siglo XV poeta, humanista y considerado uno de los primeros y más grandes literatos en lengua croata. De hecho, aparece en el anverso de los billetes de 500 kunas (unos 65€), mientras el Palacio de Diocleciano está en el anverso.

La Prokurative cuyo nombre oficial es Plaza de la República tiene un innegable aroma veneciano, aunque fue construida a mediados del XIX, cuando Split ya formaba parte del Imperio Austrohúngaro. Los inmensos edificios con arcadas que la flanquean son teatros y hoteles en su mayoría.

Barrio de los Pescadores

Veli Varoš es el barrio donde antaño vivían los pescadores. Este intrincado laberinto de callejuelas empinadas y arquitectura popular tiene un encanto humilde.

La zona más cercana al paseo marítimo y a la muy comercial calle Matošića está plagada de tabernas (konobas) y apartamentos turísticos. Pero si uno se adentra en lo profundo del barrio puede descubrir pequeñas iglesias medievales y rincones muy auténticos.

Barrio pescadores. Iglesia de Nuestra Señora de Soča

Barrio pescadores. Iglesia de Nuestra Señora de Soča (foto: Raquel)

En este y en otros barrios populares no es difícil ver murales y pintadas con el escudo del Hajduk Split, el equipo de futbol local, uno de los más importantes de la liga croata.

Parque Marjan

Al Oeste se encuentra una península montañosa y boscosa convertida en el pulmón verde de la ciudad. Se llega desde el centro en un corto, aunque empinado paseo.
Sus mayores atractivos son las bonitas vistas que se tienen desde varios miradores y algunas iglesias de origen medieval que jalonan el camino.

Al pie del parque forestal Marjan hay una de las mejores playas de la zona, la de Kašjuni, a la que se puede llegar con el autobús número 12 (desde la Plaza Franje Tuđmana).

Mirador del Parque forestal Marjan

Mirador del Parque forestal Marjan

Paseo marítimo y playas

El paseo marítimo es probablemente uno de los más largos y agradables de Croacia. El tramo justo frente al Palacio de Diocleciano recibe el nombre de Riba y está repleto de altas palmeras y tenderetes con recuerdos turísticos.

Por el lado occidental, el paseo frente al mar sigue en paralelo a los puertos deportivos y pueden verse tanto pequeñas embarcaciones de pesca como yates muy lujosos.

Para los amantes del deporte resultará interesante el singular ‘Paseo de la Fama’ con placas de los medallistas olímpicos nacidos en la ciudad. Con algunos nombres conocidos como el tenista Goran Ivanišević o el jugador de baloncesto Toni Kukoč.

Por el lado oriental, el paseo llega hasta el puerto donde amarran los ferrys y grandes cruceros. Más allá se encuentran algunas escuetas playas como la de Bačvice, muy concurrida en verano.

Restaurante con forma de barco junto a la playa de Bačvice

Restaurante con forma de barco junto a la playa de Bačvice

Ruinas romanas de Salona

Salona fue la capital de la estratégica provincia romana de Dalmacia y se cree que llegó a tener la nada desdeñable cifra de 60.000 habitantes.

Salona fue arrasada por diversos pueblos eslavos en el siglo VII y abandonada. Sus ruinas son visitables en la actualidad y con algo de imaginación se puede suponer la magnificencia que llegó a tener esta ciudad romana que disponía de termas, basílicas, anfiteatro y puertas monumentales.

Junto a la entrada del sitio arqueológico encontramos una de las construcciones más interesantes: el Manastirine. Una basílica cristiana primitiva y junto a ella un cementerio plagado de sarcófagos preciosos entre los que está el del obispo y mártir Domnius, que dio nombre a la catedral de Split.

Siguiendo el sendero se hallan los extensos restos del Centrum Episcopalis y las Thermae, que conservan parte de los muros en pie y algunos fustes de columnas. Algo más al sur encontramos la Porta Caesarea, o lo que queda de ella. Y muy cerca un atractivo puente de cinco arcos que es probablemente una de las estructuras más completas que quedan en Salona.

Ruinas del centro episcopal de la ciudad romana de Salona

Ruinas del centro episcopal de la ciudad romana de Salona

Casi en el extremo opuesto del sitio arqueológico está el Amphiteatrum probablemente la construcción más emblemática de Salona. Se conserva la estructura principal y algunos arcos y capiteles.

Las ruinas de Salona se encuentran a unos 30 minutos en autobús. Puede tomarse la línea número 1 en la Plaza Gaje Bulat que se dirige al pueblo de Solin.

Dónde dormir

Una opción excelente es VD 1892, un apartamento situado a tan solo 5 minutos del centro de la ciudad en un barrio tranquilo. El apartamento es acogedor y tiene todo lo necesario para una estancia de varios días.

Si se prefiere un hotel en el centro de la ciudad, recomendamos el Central Square Heritage Hotel, que tiene habitaciones a la preciosa Plaza del Pueblo. Además resulta mucho más asequible de lo que parece.

Artículo escrito por David.

Agradecemos la colaboración de Visit Split y la amabilidad de nuestra guía en español Višnja Smoje.

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