Capital de la comarca de la Ribera y con un notable legado sefardí
Plaza de los Fueros con la Casa del Reloj al fondo

Plaza de los Fueros con la Casa del Reloj al fondo

A orillas del ancho río Ebro, a mitad camino entre Zaragoza y Pamplona aparece orgullosa Tudela. La segunda ciudad navarra en población posee un pasado y un patrimonio histórico impresionantes.

Durante siglos, aquí convivieron tres comunidades religiosas: la cristiana, la judía y la musulmana. Una herencia, especialmente la sefardí, que pervive todavía pese al tiempo transcurrido. No en vano Tudela pertenece a la asociación de Red de Juderías de España, que agrupa las ciudades con una historia y un patrimonio hebreo más destacable.

Claustro romanico y catedral de Tudela

Claustro romanico y catedral de Tudela

De hecho, una de las rutas guiadas más interesantes de la ciudad es el Legado Judío en Tudela, que recorre las callejas de las antiguas juderías y el Museo de Tudela con una sala dedicada a la cultura judía.

Tudela también posee varias joyas del arte románico, gótico y algunos de los palacios renacentistas más destacados de todo Navarra.
Capítulo aparte merece la excelente gastronomía local que se nutre de las huertas de La Mejana tudelana con productos de reconocida calidad (y kilómetro 0) como las alcachofas, los espárragos, los cogollos o los tomates.

Breve historia

Según recientes excavaciones arqueológicas, en el Cerro de Santa Bárbara y su entorno existió un poblado celtíbero y más tarde uno romano. Aunque la fundación de la ciudad debe atribuirse a los musulmanes hacia el año 800.

Etapa Musulmana

En el año 802 el gobernador de la Marca Superior Amrus ibn Yusuf fortificó Al-Tutili (Tudela) y convirtió la ciudad en una importante plaza fuerte en el extremo norte del Califato de Córdoba. La ciudad estaba además protegida, al norte por una alcazaba sobre el cerro y al este por el ancho río Ebro.

Palacio del Marqués de San Adrián

Palacio del Marqués de San Adrián

Durante los siglos posteriores Al-Tutili experimentó un periodo de enorme esplendor tanto cultural como económico bajo el mandato de poderosos gobernantes como Musa ibn Musa, emparentado con los reyes de Pamplona. La ciudad, que llegó a acuñar su propia moneda, contaba con una Mezquita Mayor, zoco, baños públicos, iglesias para la población mozárabe, judería y sinagogas.

Los restos más visibles de esta época es el lienzo de muralla árabe del siglo IX que encontramos en la calle Granados.

Conquista cristiana

El 18 de diciembre de 1118 el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador, tomó Saraqusta (Zaragoza) capital de la Taifa a la que pertenecía Tudela. Y apenas dos meses después, también Tudela fue conquistada.

El rey Alfonso I permitió en Zaragoza que la población local permaneciera en ella, dando así lugar a los preciosos edificios mudéjares de Zaragoza. Lo mismo ocurrió en Tudela, dado que eran localidades prósperas, el rey aragonés quiso evitar su despoblación ofreciendo tanto a la comunidad musulmana como a la judía condiciones aceptables para su permanencia.

A la muerte de Alfonso I, Tudela se incorporó al Reino de Pamplona, luego llamado Reino de Navarra.

Calle Benjamín de Tudela en la antigua Judería Vétula

Calle Benjamín de Tudela en la antigua Judería Vétula

Las juderías de Tudela

Parece ser que los primeros habitantes judíos llegaron a Al-Tutili a principios del siglo IX, poco después de su fundación, atraídos por la relevancia que había cobrado la ciudad.

El barrio judío conocido como judería Vétula se hallaba en la parte sureste del caserío, entre la mezquita y el río Queiles, en torno a la actual Plaza de la Judería.

El barrio judío vivió su momento de mayor esplendor en los siglos XI y XII ya que la conquista de la ciudad por los cristianos (1118) no parece que supusiera un perjuicio para la comunidad sefardí.

De aquella época son tres de los personajes más relevantes de la comunidad sefardí: el poeta Yehudah Ha Levi, el astrónomo y filósofo Abraham ibn Ezra y el famoso viajero y escritor Benjamín de Tudela.

Calle Serralta con la torre San Nicolás al fondo

Calle Serralta con la torre San Nicolás al fondo

Posiblemente debido a conflictos con los cristianos el rey Sancho VI de Navarra dispuso en 1170 el traslado de la población hebrea a un emplazamiento más seguro. La Judería Nueva se situó junto a las murallas del castillo, cuyo cuidado quedó al cargo de la comunidad judía.

En 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos de Castilla y Aragón lo que provocó un éxodo a otros territorios como Navarra. Tudela recibió a muchos de estos sefardíes, sin embargo, seis años después también Navarra dictó la expulsión de los judíos. Muchos emigraron y otros decidieron convertirse al cristianismo para poder permanecer en su hogar.

Siglo XVI hasta hoy

En 1512 Fernando el Católico ocupó Navarra y Tudela aguantó un largo asedio de meses, siendo la última ciudad navarra en rendirse. El rey Fernando, admirado por ello, respetó los fueros de la villa y le concedió el título de «Muy Noble y Muy Leal» que todavía mantiene. Tres años después Navarra se incorporó definitivamente a Castilla.

En noviembre de 1808, durante la Guerra de Independencia tuvo lugar la batalla de Tudela en la que las tropas españolas fueron derrotadas por los franceses. La localidad fue saqueada y permitió a las tropas napoleónicas controlar el río Ebro y tomar meses después la estratégica ciudad de Zaragoza.

A partir de la década de 1960 Tudela conoció un gran aumento demográfico y urbanístico convirtiéndose en un importante centro industrial y agrícola.

Hoy en el centro histórico encontramos lamentablemente zonas en franco deterioro. La calle San Julián, de hecho, parece haber sido abandonada por los vecinos, ya que sufre inundaciones periódicas con las crecidas del río.

Plaza de los Fueros

Plaza de los Fueros

Qué ver en Tudela

Plaza de los Fueros

La conocida como Plaza Nueva está considerada el centro neurálgico de Tudela y también su plaza más bonita. Además, puede ser un buen punto de partida para explorar la ciudad ya que aquí se encuentra la Oficina de Turismo.

Se construyó a finales del siglo XVII a extramuros de la ciudad vieja y se utilizó durante mucho tiempo como plaza de toros. Algo que puede deducirse por los numerosos balcones y murales inspirados en los grabados de “Tauromaquia” de Goya que decoran varios de los edificios de la plaza. El resto de casas que circundan la plaza están engalanadas con los blasones de los pueblos de la comarca de la Ribera y de familias nobles tudelanas.

En mitad de la plaza encontramos un bonito quiosco de música dedicado a Pablo Sarasate, el virtuoso violinista y compositor y a el tenor Julián Gayarre ambos navarros ilustres del XIX. Y presidiendo la plaza: la Casa del Reloj, insigne edificio usado especialmente en las fiestas locales, como la “Bajada del ángel” un concurrido festejo religioso celebrado el Domingo de Resurrección.

Puerta del Juicio de la catedral

Puerta del Juicio de la catedral

Catedral de Tudela

La inmensa e impresionante catedral de Tudela se construyó sobre los cimientos de la mezquita que fue derribada a finales del siglo XII tras la conquista cristiana de la ciudad. Sin embargo, se mantuvo el trazado medieval de callejuelas en torno a ella, por lo que salvo un costado que da a la Plaza Vieja no es posible admirar la catedral desde cierta distancia.

Esto es especialmente sangrante con la excelsa Puerta del Juicio, apretujada entre casas y que es una de las mayores joyas del arte medieval en Navarra.
Este pórtico presenta una decoración exuberante que cubre por completo los capiteles y las ocho arquivoltas que ya no forman un arco de medio punto románico sino uno ligeramente apuntado de estilo gótico. De hecho, esta espléndida portada está considerada un buen ejemplo de transición entre ambos estilos arquitectónicos.

Interior de la catedral catedral en la que se puede ver la mezcla de estilos

Interior de la catedral catedral en la que se puede ver la mezcla de estilos

La temática del pórtico muestra escenas del Génesis y el Juicio Final con los bienaventurados a un lado y los condenados al otro. Es esta parte de las arquivoltas tan espeluznante como atractiva, llena de demonios atormentando y martirizando a los hombres.
Esta temática tan expresiva podemos verla también en el Pórtico de la Majestad de la catedral de Toro, una obra algo posterior ya plenamente de estilo gótico.

El interior de la catedral es un goce para los sentidos y todo un repertorio de obras de arte desde el románico al barroco.
En la capilla de San Juan Evangelista podemos disfrutar de la imponente escultura románica de la Virgen Blanca de casi dos metros de altura y tallada en piedra del siglo XII. De estilo gótico destacan las impresionantes bóvedas de crucería, la sillería del coro y el sepulcro de Villasepesa que conserva todavía parte de su policromía.

También hay en la catedral varias capillas y retablos renacentistas, manieristas y barrocos.

Reproducción de la manta del padrón de judíos conversos (1510)

Reproducción de la manta del padrón de judíos conversos (1510)

Museo De Tudela y Claustro

Anexo a la catedral se encuentra el Palacio Decanal, un opulento palacio construido a principios del siglo XVI por el deán Villalón como su residencia y alojamiento para reyes y papas. Hoy alberga el interesante Museo de Tudela que muestra diversas piezas de arte sacro de los templos tudelanos y también de otras iglesias de la región.

Una de las salas está dedicada a la comunidad sefardí que vivió en Tudela y en ella se expone entre otros objetos de la cultura hebraica, parte de un candil de Janucá encontrado en la Judería Nueva. Sin embargo, la pieza más interesante es la reproducción del padrón de judíos conversos de 1510: una manta con más de 200 nombres escritos que se mostró en la catedral de Tudela por orden de la Inquisición.

De la amenaza de revelar quienes no eran cristianos viejos surgió precisamente la expresión “tirar de la manta”.

Claustro románico con el capitel de la 'Aparición de las tres Marias' a la derecha

Claustro románico con el capitel de la ‘Aparición de las tres Marias’ a la derecha

El claustro románico de la catedral se visita como parte del museo y conserva 33 capiteles originales. Se trata de uno de los claustros románicos más bellos de España, con unos capiteles de gran tamaño tallados con una maestría y sensibilidad notables. La temática muestra escenas del Nuevo Testamento (como las Bodas de Caná o la Resurrección de Lázaro), historias de santos y también bestiarios con águilas, unicornios y leones.
El museo ofrece un estupendo folleto explicativo del claustro, con lo que la visita se puede prolongar un buen rato.

Otros Palacios

Tudela cuenta con un más que interesante conjunto de arquitectura civil histórica, prueba de la importancia que tuvo la nobleza local en su momento.
La ciudad navarra vivió un largo periodo de prosperidad y las familias nobles competían, de algún modo, por construir los palacios más bellos y suntuosos.

Escalera del Palacio del Marqués de San Adrián

Escalera del Palacio del Marqués de San Adrián

El espléndido Palacio del Marqués de San Adrián, construido en el siglo XVI como residencia de la familia Magallón, está considerado uno de los edificios renacentistas más destacables de Navarra.

Su austera fachada de ladrillo está rematada en lo alto por un precioso alero tallado en madera, en el que destaca una larga hilera de modillones con querubines sin alas. Esta obra en madera se atribuye al afamado escultor francés Esteban de Obray, autor también del excelso coro de la catedral de Tudela.

Su interior, aunque muy reformado, ya que acoge actualmente a la Universidad a distancia (UNED), esconde una magnífica escalera cuyas paredes están decoradas con 12 figuras femeninas inspiradas en la antigüedad clásica. Estas preciosas grisallas y el elegante patio columnado nos transportan por un momento a la Italia del Renacimiento.

La impresionante fachada de la Casa del Almirante

La impresionante fachada de la Casa del Almirante

La Casa del Almirante es un imponente palacio renacentista encajonado en las callejuelas del centro histórico tudelano.
Frente a la austeridad exterior del Palacio del Marqués de Adrián, la Casa del Almirante posee una fachada espectacular que obliga a levantar la cabeza y admirar la ornamentación que rodea sus dos amplios balcones. Tres grandes figuras en relieve: Hércules en el centro y a los lados dos imágenes femeninas que simbolizan la virtud y el vicio.

En los dinteles de las ventanas hay abundante decoración vegetal, guirnaldas, columnas y en los tondos las efigies probablemente de los fundadores de la casa.

Junto a la antigua muralla se sitúa el Palacio del Marqués de Huarte, un palacete barroco en origen, construido a mediados del siglo XVIII. Es de propiedad municipal y alberga la Biblioteca pública y el archivo de la ciudad. En él destaca la escalera de tipo imperial del patio principal.

Legado sefardí

La Oficina de turismo de Tudela proporciona a los visitantes un mapa muy útil para organizarse una visita a la ciudad. En el mapa se muestra la ubicación bastante aproximada que tuvieron las dos juderías tudelanas.

Casa medieval, quizá judía, de la calle Dombriz

Casa medieval, quizá judía, de la calle Dombriz

Lo cierto es que poco queda ya de las sinagogas y los barrios judíos que prosperaron entre los siglos IX y XVI en Tudela. Lo que si permanece es el trazado urbano medieval de callejuelas angostas y serpenteantes. Algunas de ellas recuerdan su pasado sefardí como la calle Benjamín de Tudela o la Plaza de la Judería. Y también la Plaza de Yehudah Ha Levi donde encontramos dos placas con algunos de sus poemas.

Entre ambas juderías se ha conservado una estrecha casa medieval (calle Dombriz 16) que bien pudo pertenecer a un judío.
Esta vivienda puede dar una idea de cómo serían los edificios en aquella época. Supone una construcción de gran interés no solo por los materiales usados (ladrillo y madera fundamentalmente) sino también por su estructura estrecha y profunda y los curiosos arquillos sobre la puerta principal.

Si en algún momento continúan las excavaciones en el entorno del Cerro de Santa Bárbara, seguramente se encontrarán más restos de la Judería Nueva que se situaba a los pies del castillo ya desaparecido.

Qué más ver en Tudela

Iglesia de la Magdalena

De las aproximadamente diez iglesias románicas que se cree que llegó a haber en Tudela solo se conserva una, la iglesia de la Magdalena. Lo cierto es que el templo original ya existía durante el dominio musulmán y era utilizado por la comunidad mozárabe cristiana de Al-Tutili.
Después de la conquista por Alfonso I, la puerta principal se trasladó a poniente, donde se levantó una hermosa portada románica. Esta es, sin lugar a dudas, lo más destacable de una iglesia un tanto maltratada por el tiempo y sucesivas remodelaciones y añadidos.

El tímpano del pórtico lo preside Dios en majestad rodeado de los cuatro evangelistas (Tetramorfos) y sobre ellos cuatro preciosas arquivoltas con los apóstoles, harpías (una de ellas barbuda), ciervos y motivos vegetales.

Si se toma la calle Caldereros se llega hasta la hoy desacralizada iglesia de San Nicolás. Otro templo románico en origen del que solo queda de recuerdo de ese estilo un precioso tímpano sobre el pórtico.

Las preciosas arquivoltas de la iglesia de la Magdalena

Las preciosas arquivoltas de la iglesia de la Magdalena

Puente sobre el río Ebro

Según la tradición este puente se construyó entre los siglos XII y XIII durante el reinado de Sancho VII el fuerte. Aunque no se descarta la posibilidad de que se levantara sobre uno anterior musulmán.

Durante mucho tiempo el puente fue el único que salvaba el ancho río Ebro en muchos kilómetros a la redonda, por lo que se convirtió en estratégico. En su día el puente tuvo tres torres que son las que aparecen en el escudo de la ciudad.
El puente consta de 17 arcos, todos distintos debido, entre otras cosas, a los numerosos destrozos y posteriores reconstrucciones que ha sufrido a lo largo del tiempo.

Cerro de Santa Bárbara

Al norte de la ciudad encontramos el cerro de Santa Bárbara donde en tiempos estuvo el castillo de Tudela.
Tras ser incorporados a la Corona de Castilla en 1515 los navarros intentaron recuperar su independencia en varias ocasiones infructuosas. De manera que para evitar nuevas sublevaciones los castillos navarros fueron desmochados o destruidos. Y la piedra del castillo de Tudela acabó como material de construcción de las casas cercanas.

Vistas desde cerro de Santa Bárbara, donde puede verse la huerta de la Mejana y el Puente sobre el Ebro

Vistas desde cerro de Santa Bárbara, donde puede verse la huerta de la Mejana y el Puente sobre el Ebro

Se puede subir al cerro de Santa Bárbara hoy algo desolado, pero con un sendero habilitado hasta la cumbre donde hay una gran estatua del Sagrado Corazón de Jesús. Ciertamente aún quedan algunos fragmentos de la muralla del castillo aquí y allá y sobre todo unas vistas estupendas de la Mejana (la huerta tudelana) el río Ebro y la zona norte de la ciudad.

Museo Muñoz Sola

En la Plaza Vieja, justo frente a la torre Nueva de la Catedral encontramos el Museo Muñoz Sola. Una antigua casa-palacio se ha habilitado como museo para exponer las obras del pintor tudelano César Muñoz Sola (1921-2000), así como la propia colección de pintura francesa del XIX que el artista reunió en vida.

Comer en Tudela

Los productos de la huerta tudelana tienen merecida fama, sobre todo los procedentes de la conocida como Mejana, una antigua isla del Ebro, que se extiende al norte de la ciudad.

Esta tierra regada incansablemente de nutrientes por el río produce unas verduras de gran calidad que han determinado la gastronomía local. De hecho, en la comarca de la Ribera se cocinan varias recetas con alcachofas, pimientos del piquillo, espárragos, cogollos y por supuesto la menestra, que aúna varias de estas exquisitas verduras.

Alcachofas fritas con huevo y jamón

Alcachofas fritas con huevo y jamón

En las ensaladas el tomate es el rey. La variedad local es el “tomate feo” llamado así por su aspecto irregular e incluso deforme. Sin embargo, el tomate feo de Tudela, de piel muy fina, tiene un sabor intenso y sabroso. Muy al contrario de los insípidos y relucientes tomates que se suelen encuentran a menudo en las grandes superficies.

En abril se celebran las Fiestas de la Verdura con todo tipo de eventos y concursos en torno a la verdura, degustaciones y hasta música en directo.

Los menús de los restaurantes de Tudela suelen ofrecer de primero una menestra de verduras, unas alcachofas fritas o estofadas, quizá también unas pochas de la zona.

De segundo abundan los platos contundentes de carne: cordero asado con patatas, rabo de toro o chuletas de cordero. El bacalao en sus muchas variantes suele estar presente incluso como relleno de pimientos.
De postre son típicas en los menús la tarta de queso y la cuajada regada con miel.

En restauración la oferta tudelana es amplia y de gran calidad. Si tuviéramos que recomendar algún lugar podría ser: El restaurante Iruña (Calle Muro, 11), el Restaurante Mesón Julián (Calle Merced, 9) o el Bar Restaurante Gayarre (Calle Herrerías, 27) todos bastante céntricos.

Dormir en Tudela

Para estar alojado en mitad del centro histórico de Tudela, nada mejor que el Hotel Santa Ana Tudela, con unas habitaciones amplias y modernas.

Si se prefiere un apartamento, una de las mejores opciones del centro es la Casa Gris ideal para dos, tres o cuatro personas.

Artículo escrito por David

Con la estupenda Amaya Zardoya, guía y técnico del Museo de Tudela

Con la estupenda Amaya Zardoya, guía y técnico del Museo de Tudela

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