
En un rincón poco transitado de La Rioja aparece Enciso, con su caserío desparramado por la ladera de una montaña y la imponente Iglesia Virgen de la Estrella en lo alto.

Pese a su pequeño tamaño, apenas 170 habitantes censados, Enciso es uno de los pueblos más atractivos de la región. Y en sus alrededores se conservan varios yacimientos de icnitas o huellas de dinosaurios de enorme valor. Y es que el oriente riojano, donde se encuentra Enciso, está considerado una de las zonas más importantes y ricas en yacimientos paleontológicos de Europa.
Los amantes del patrimonio histórico y artístico disfrutarán con las dos regias iglesias de origen medieval e incluso con las exiguas ruinas del castillo.
Quien prefiera algo más mundano como pasear y comer, Enciso cuenta con un puñado de rincones, cuestas y callejuelas pintorescas, además de varios bares y restaurantes donde sirven buena pitanza.
Aunque lo que da gran fama a Enciso son los yacimientos de icnitas de dinosaurios que salpican toda la región. Tres de ellos se encuentran muy cerca del pueblo y se puede llegar en coche o incluso a pie dando un paseo.

En Enciso puede visitarse también el didáctico Museo Paleontológico que ayudará a entender mejor los yacimientos. Y para completar la oferta de atracciones, la localidad también cuenta con un parque temático llamado El Barranco Perdido, con tirolinas, rocódromos y piscinas que asegura la diversión para toda la familia.
Enciso, además, puede ser una buena base para explorar el valle del Cidacos y las localidades vecinas como Arnedillo o Yanguas, ya en la provincia de Soria.
Momentos clave de la historia de Enciso

Cretácico
Hace unos 120 millones de años en la actual La Rioja desembocaba un río formando un gran delta, de modo que la región estaba cubierta de lagos y extensas llanuras pantanosas. Esto propició que los dinosaurios que habitaban la zona dejarán impresas sobre el barro profundas huellas.
Con el paso del tiempo el terreno se desecó y se petrificó y miles de huellas quedaron impresas en la piedra como si de un molde se tratara. Dispersos por el oriente de La Rioja se hayan más de 140 yacimientos de icnitas y Enciso se encuentra en el corazón mismo de esa región.
Edad Media
El castillo de Enciso es probablemente de origen árabe levantado en el siglo IX o X, cuando toda esta región formaba parte de la Marca Superior de al-Ándalus, no muy lejos de las fronteras con los reinos cristianos. Y que junto con la fortaleza de Arnedillo controlaba el estratégico valle del río Cidacos que conectaba el Ebro con la meseta soriana.

Tiempo después, en el 1045 d.C., García Sánchez III de Pamplona tomó Calahorra, en la confluencia del Ebro y el Cidacos, y con ello cayó en pocos años muchas otras localidades cercanas en manos cristianas.
A partir de entonces, se tiene constancia de que en numerosas ocasiones el concejo de Enciso fue moneda de cambio o venta entre reyes, nobles e incluso órdenes religiosas.
De hecho, en 1288 la Orden de Calatrava canjeó el castillo de Enciso y Préjano por extensas tierras en Écija, pasando a ser Enciso propiedad del conde vasco Vela Ladrón de Guevara.
Centro textil
A partir del siglo XVI Enciso se convirtió en un importante centro textil, dada su situación favorable para ello. En la región se pastoreaba a numerosos rebaños de ovejas que proporcionaban lana y la fuerza del agua del río Cidacos hacía funcionar los batanes y molinos de la industria de los paños.
En el pueblo llegó a haber seis fábricas y una treintena de telares a principios del XVIII. La prosperidad de Enciso se prolongó hasta el último tercio del siglo XIX cuando la mecanización de la industria textil y las malas comunicaciones hizo que no pudiera competir, especialmente con las fábricas de Cataluña.

Muchos habitantes de Enciso emigraron a las grandes ciudades o a la cercana Arnedo, mucho mejor comunicada, que se convirtió en el centro industrial de la región.
Enciso fue perdiendo población progresivamente desde los aproximadamente 1300 habitantes que había hacia el año 1900 hasta los apenas 150-200 habitantes que ha mantenido en las últimas décadas.
La última empresa textil establecida en Enciso fue Hilados y Tejidos Marín-Lacoste que cerró lamentablemente en 2019. Todavía puede verse la gran nave medio abandonada a las afueras del pueblo.
Su propietario ha intentado desde entonces conseguir de las administraciones la financiación necesaria para convertir la fábrica en un museo y preservar así una maquinaria textil que ya es histórica. Pero por el momento infructuosamente.

Qué ver en Enciso
Este pequeño pueblo riojano se mantiene aletargado durante los fríos meses de invierno. Sin embargo, cobra vida casi todos los fines de semana con algo de buen tiempo y especialmente en Semana Santa y verano con visitantes reincidentes atraídos por lazos familiares, el encanto del lugar y unas temperaturas suaves y agradables en el estío.
Enciso posee un patrimonio monumental medieval de interés, especialmente de carácter religioso, aunque las iglesias suelen estar cerradas. Salvo los domingos que abren a feligreses y visitantes por la celebración de la misa y durante los festejos religiosos.
Iglesia Virgen de la Estrella
El templo más notable de la comarca es la iglesia Virgen de la Estrella o de Santa María de la Estrella. Ya desde lejos se vislumbra la estampa de la iglesia, agarrada a la parte alta del pueblo, pero es cuando uno llega hasta ella cuando se percata de su gran monumentalidad. Acrecentada aún más por el hecho de estar situada en lo alto de una colina y por poseer una torre enorme.
La iglesia de Santa María de la Estrella se construyó en la segunda mitad del siglo XV en el estilo gótico isabelino, propio de la época. Aunque posteriormente sufrió bastantes añadidos como la torre renacentista y varias de las capillas.

Ante la portada sur de arco gótico y tres sencillas arquivoltas, se abre una curiosa explanada cubierta de empedrado con cantos rodados, ya bastante maltrecho, pero con mucho encanto. Los lugareños nos cuentan que antaño todo el pueblo tuvo ese empedrado pero que ha ido desapareciendo frente al más práctico asfalto.
Del interior de la iglesia destacan las elegantes bóvedas de crucería estrellada y el retablo Mayor, del siglo XVII, presidido por la talla de la Virgen de la Estrella, de la que se dice que hizo varios milagros. Si se tiene la suerte de subir al coro, se tiene una vista espléndida de la iglesia.
Iglesia de San Pedro
La iglesia de San Pedro construida entre los siglos XV y XVI también puede enmarcarse en el estilo gótico isabelino. Fue construida extramuros, junto al río Cidacos y es posible que en su día formara parte del sistema de fortificaciones de la villa. De hecho, su torre almenada románica es anterior a la propia iglesia y posee un innegable carácter defensivo.
En su exterior encontramos dos portadas en el lado de oriente, una de medio punto y otra con arco apuntado. En su interior cuenta con bóvedas de crucería, algunos retablos barrocos y varias tallas de valor.

Ruinas del castillo
Junto a la iglesia de la Virgen de la Estrella, en una situación aún más elevada, encontramos los restos del recinto fortificado de Enciso. Y aunque apenas quedan ya unos pocos muros ruinosos y dos torres medio reconstruidas entre los matorrales, merece la pena explorar la colina y leer los excelentes paneles informativos. Y por supuesto, también admirar las maravillosas vistas que del pueblo y el valle del Cidacos se tienen desde este altozano.
El recinto amurallado envolvía toda la villa, tuvo fosos y cinco puertas y es aquí en la colina más alta donde todavía se conserva parte de él. Podemos ver la atalaya o torre prismática, un desvencijado muro de más de 80 metros en la parte norte y una torre semi circular, quizá el elemento más destacable.
Los historiadores se inclinan por pensar que fue una fortaleza levantada por los árabes en los siglos IX o X. La muralla fue construida con sillarejo y tapial, una técnica muy utilizada por los musulmanes ya que usaba materiales muy sencillos de obtener (barro, tierra, madera, gravilla…) con un resultado óptimo. Lamentablemente esta es una de las razones por las que no haya sobrevivido al paso de los siglos.

Centro Paleontológico de Enciso
Este pequeño y cuidado museo hace un recorrido didáctico por la historia de la tierra, los distintos periodos geológicos, el nacimiento de los primeros seres, la aparición de los dinosaurios, la formación de los fósiles… Todo expuesto a través de numerosas maquetas, copias de fósiles y coloridos paneles explicativos.
Mención aparte merece la sección dedicada a los dinosaurios y sus extremidades, que sirve para entender, entre otras cosas, qué tipo de animal dejó grabada sus huellas en los yacimientos de Enciso.
En el piso inferior puede verse el almacén a través de una cristalera con la magnífica y variada colección de fósiles del centro. Al fondo, en la sala de cine, se proyecta un muy interesante vídeo sobre los yacimientos más destacados de La Rioja.
Qué más ver en Enciso

Un paseo por Enciso
Aunque, a parte de las iglesias, el pueblo no cuente con monumentos de gran renombre, merece la pena dar un paseo por sus callejuelas, plazas y ¿por qué negarlo? algunas despiadadas cuestas.
La agradable Plaza Mayor es una parada ineludible, rodeado de bonitas casas y el propio ayuntamiento, que esconde un reloj de cuco muy singular. A las 12:00, 14:00 y 18:00 horas bajo las manecillas del reloj surge un tiranosaurio que ruge ante el asombro de los visitantes y el alborozo de los niños.
La sencillez de este pueblo riojano se traslada también a su callejero. Así nos encontramos con la calle Mayor, la calle la Virgen, la calle el Río, la calle las Eras o la calle Calleja. Precisamente esta última es una de las más bonitas del pueblo, con sus casitas de piedra o ladrillo engalanadas con plantas y flores.

El Barranco Perdido
Si se viaja en familia o con amigos hay que reservar al menos un día para pasar en el Barranco Perdido, un parque temático con numerosas actividades lúdicas en torno a la paleontología, los fósiles y los dinosaurios.
El Barranco Perdido Cuenta con un pequeño museo, visitas guiadas y talleres en los que los niños se sentirán paleontólogos por un día, encontrando fósiles en una colina. También hay circuitos de multi-aventura con puentes tibetanos, rocódromos y espectaculares tirolinas. Aunque si aprieta el calor lo más atractivo serán probablemente sus piscinas Cretácicas.
El Barranco Perdido está abierto de mediados de abril hasta octubre.

Ermita La Concepción, crucero y puente
A la entrada del pueblo, si se llega desde Arnedillo, se alza sobre una pequeña loma la Ermita de la Concepción, un templo sobrio de gruesos muros. Adosado a ella encontramos un airoso pórtico de arcos ojivales que alberga un bonito crucero hispano-flamenco del siglo XVI, en el que aparte de Cristo crucificado se identifican al donante y seis de los apóstoles.
Frente a la ermita se sitúa el puente del mismo nombre, una construcción recia de un solo arco también del XVI, la época más próspera de la villa. El puente salva el río Cidacos y comunica Enciso con el cercano pueblo de Préjano por un camino de tierra ya casi sin uso.
Sendero del monte Guilera
Tomando el Puente de la Concepción como punto de partida se puede tomar a mano derecha un sendero que atraviesa la ladera del monte Guilera. Esta senda marcha en paralelo al río Cidacos y ofrece vistas preciosas del pueblo al otro lado.
Pero el propio camino también tiene su atractivo, ya que algunos tramos están excavados en la propia montaña y pueden verse perfectamente los distintos estratos de las rocas.
El sendero tiene apenas un kilómetro de longitud y llega hasta la antigua Ermita de Santa Bárbara, hoy reconvertida en un agradable bar con terraza.
Desde algunos puntos de la vereda también puede verse la enorme presa que se ha construido no hace mucho a apenas 600 metros del pueblo y que inundó por completo la cercana aldea de Las Ruedas de Enciso.

Senda de los Dinosaurios
Con el sugerente nombre de la Senda de los Dinosaurios de Enciso se ha creado un recorrido por tres yacimientos de gran valor y muy cercanos al pueblo.
Virgen del Campo
Este yacimiento es el más próximo al pueblo y posiblemente el más visitado ya que está apenas a 5 minutos a pie del parque temático de El Barranco Perdido.
En un punto del yacimiento se encontraron superpuestas varias huellas de un dinosaurio carnívoro y otro herbívoro por lo que los paleontólogos determinaron que se produjo una lucha entre ambos. Dos imágenes a tamaño real de estos dos dinosaurios ayudan a imaginarnos la escena.
En este lugar también se encontraron rastros de bivalvos y cocodrilos prehistóricos.

Valdecevillo
El Yacimiento de Valdecevillo, a dos kilómetros de Enciso, está considerado uno de los más importantes de toda La Rioja por la gran concentración de icnitas y su buen estado de conservación.
El visitante se encuentra con una gran lengua de tierra petrificada que aparece en la ladera de una colina, en la que diversos dinosaurios dejaron sus huellas. Originalmente sería un terreno llano y encharcado, sin embargo, tras diversos movimientos y sacudidas de la tierra quedó asentada como una gran pendiente rocosa.
Cuatro huellas de un carnívoro terópodo se han conservado tan magníficamente que han sido protegidas con una valla y una techumbre.
Subiendo el sendero habilitado junto al yacimiento pueden verse las huellas de un probable grupo familiar de herbívoros. Y más arriba las huellas de un saurópodo, uno de los mayores dinosaurios herbívoros que hubo y cuya representación a escala real vemos un poco más abajo.
Hay varios paneles informativos muy interesantes y bastantes más huellas, varias de ellas señalizadas con una pintura no dañina que facilita su localización por los visitantes.

La Senoba
La mayoría de visitantes suele pasar por alto el Yacimiento de La Senoba, ya que es el más alejado del pueblo y para llegar a él hay que ascender por un camino pedregoso ya sea en coche, bicicleta o a pie.
Ciertamente es el yacimiento de icnitas de menor tamaño de los tres y tampoco cuenta con espectaculares figuras de dinosaurios como en Valdecevillo o Virgen del Campo. Sin embargo, en apenas unos metros cuadrados hay tal concentración de huellas (unas 130) y algunas tan profundas que merece la pena acercarse hasta él.
Además, el enclave de La Senoba, situado en lo alto de una colina, ofrece una panorámica espectacular con un frondoso carrascal enfrente e incluso pueden verse las aguas del embalse algo más allá.
Dónde comer y tomar algo
El Bar Chacano, a dos pasos literalmente de la Plaza mayor, es uno de los lugares de reunión preferidos por las gentes del pueblo, que a veces no sólo llenan el local sino también la terraza en la calle.
Un lugar ideal para tomar el aperitivo con una caña o un rioja de la zona y alguna de sus sabrosas tapas. Son famosos sus pinchos de tortilla y los fines de semana sus codiciados torreznos, (Calle Mayor, 3).

Al otro lado del río, el Bar Santa Bárbara es un sitio estupendo para pasar la tarde tomando algo “a la fresca” hasta el anochecer. Junto a la antigua ermita de Santa Bárbara hay muchos árboles, césped y un frontón algo más allá donde juegan los chavales…
El bar ofrece platos sencillos y contundentes hechos con cariño como el Santa Bárbara (huevos, patatas, lomo, chorizo, beicon y pimiento verde), además de bocadillos y hamburguesas muy ricas, (Camino Navalsaz, 10).
Si se desea comer en un lugar decorado con encanto algunos platos elaborados y selectos, nada mejor que la Posada Santa Rita. Este alojamiento rural también tiene restaurante y ofrece propuestas muy sugerentes con productos de la tierra entre los que destacan la carrillera de ternera al vino tinto, el bacalao con pisto o los puerros asados con salsa romesco, (Calle Carretera Soria, 7).
Dónde comprar
Si se va a pasar en Enciso varios días no está de más comprar algunas cosas para llenar la despensa. El ultramarinos Carmen tiene un poco de todo y una buena selección de conservas, verduras y frutas, (calle el Portillo, 1).

Para los amantes de las carnes y los embutidos, nada mejor que comprar en la carnicería local: Embutidos Emciso (con M). Con productos de una calidad espectacular como el cabecero de lomo 100% natural o el salchichón de ciervo. Tiene la fábrica a las afueras del pueblo en la Carretera Soria número 52.
También hay que pasarse por la tienda más bonita del pueblo: las Antigüedades Momo, casi un museo vintage, con un montón de cachivaches preciosos, radios antiguas, planchas de hierro, máquinas de coser, relojes y artículos de coleccionismo, (Carretera Soria, 10).
Justo en la casita de al lado venden miel de producción propia. Una oportunidad para degustar miel natural a buen precio.
Dónde Dormir
Probablemente la mejor opción para alojarse en Enciso sea el Hotel-Restaurante La Posada de Santa Rita, con una relación calidad-precio insuperable. Habitaciones limpias y acogedoras y con el añadido de tener un buen restaurante en el mismo edificio.
Escrito por David

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