Un listado con las mejores visitas que hacer en Milán (Italia)
Casa Campanini, una de las más preciosas muestras del modernismo de estilo Liberty en Milán

Casa Campanini, una de las más preciosas muestras del modernismo de estilo Liberty en Milán

Milán, la capital de la región italiana de Lombardía, es un destino ideal para pasar en ella un fin de semana. Ya que cuenta con un amplio abanico de oferta cultural y lúdica para todos los gustos: museos de arte, iglesias impresionantes, restaurantes de todo el mundo y una ajetreada vida nocturna.

Además, cuenta con tres aeropuertos cercanos (Malpensa, Bérgamo y Linate) con vuelos directos a varias ciudades españolas y europeas.

Interior de la iglesia de la abadía de Chiaravalle

Interior de la iglesia de la abadía de Chiaravalle

En la mayoría de guías, webs y blogs de viajes citan los mismos sitios y monumentos que hay que ver en Milán. En este artículo aparte de eso, daremos varias ideas para planes alternativos y sitios originales en Milán.

La capital lombarda es una ciudad enorme y cosmopolita por lo que resulta de lo más recomendable tener un primer contacto con ella con un guía que conozca bien la ciudad. A través de Civitatis se puede reservar una visita guiada por Milán de lo más interesante.

Los amantes del arte y los museos tienen a su disposición la Tourist Museum Card que por sólo 12€ permite la entrada a 6 museos de la ciudad durante tres días.

La oferta de alojamientos en Milán es enorme. Puedes buscar en este enlace los mejores hoteles y apartamentos en Milán.

Mapa: Milán. 7 sitios imprescindibles y 7 planes alternativos

Duomo de Milán, el monumento más visitado de la ciudad

Duomo de Milán, el monumento más visitado de la ciudad

Los 7 imprescindibles

Catedral o Duomo de Milán

El Duomo de Milán es sin duda una de las catedrales más impresionantes del mundo, entre otras cosas por sus enormes dimensiones.
Su construcción comenzó en 1386 en estilo gótico, sin embargo, la espléndida fachada y gran parte de los pináculos, arcos y contrafuertes son de principios del siglo XIX, cuando Napoleón se coronó como rey de Italia.

La visita al interior da para mucho y no hay que perderse el reloj de sol incrustado en el suelo, La tumba de Gian Giacomo Medici, la cripta y la bonita sillería del coro del siglo XVII. También hay que subir a la terraza del Duomo para poder ver los pináculos y arbotantes desde cerca y una bonita panorámica del centro de la ciudad.

Es recomendable hacerse con las entradas en la página oficial (duomomilano.it) con bastante antelación ya que es el monumento más visitado de la ciudad.

Bóvedas de la lujosa Galería Vittorio Emmanuelle II

Bóvedas de la lujosa Galería Vittorio Emmanuelle II

Galería Vittorio Emmanuelle II

En la propia Piazza del Duomo un enorme arco da paso a la Galería Vittorio Emanuele II, un lujoso pasaje cubierto por bellas bóvedas de vidrio construido entre 1865 y 1877. Este tipo de galerías comerciales estuvo muy en boga a finales del siglo XIX y podemos encontrar otras parecidas en las grandes ciudades europeas como el Parisi Udvar en Budapest.

En la Galería Vittorio Emmanuelle se apelotonan los restaurantes más caros, tiendas turísticas y varias marcas de lujo. Aunque los amantes de la moda deberán andar apenas unos 5 o 10 minutos hasta el barrio conocido como Quadrilatero d’Oro donde se concentran las firmas y tiendas más exclusivas (Gucci, Louis Vuitton, Prada, Dolce & Gabbana…). De hecho, una de sus calles principales: Monte Napoleone está considerada la más cara de Europa.

La Última Cena

El Cenacolo Vinciano, como lo conocen en Italia, es sin duda alguna una de las obras cumbre del maestro Leonardo da Vinci y una de las más representativas del Renacimiento. Esta enorme pintura al fresco de 4,60 metros de alto por 8,80 de ancho se encuentra en la Basilica di Santa Maria delle Grazie que, a su vez, es el templo renacentista más representativo de Milán.

La Última Cena pintada por Leonardo Da Vinci

La Última Cena pintada por Leonardo Da Vinci (foto: B.Marty)

La obra enclavada en una pared del refectorio no ha aguantado bien el paso del tiempo ya que da Vinci pintó este mural con una mezcla de óleo y temple que se ha deteriorado mucho.

Recientemente fue restaurada y hoy es uno de los grandes atractivos de la capital lombarda. De hecho, es recomendable reservar online la visita con al menos un mes de antelación ya que por fragilidad de las pinturas se permite el acceso de pocas personas al mismo tiempo.

Castello Sforzesco

Esta impresionante fortaleza de planta cuadrada y 200 metros de lado fue mandada construir en 1450 por Francesco Sforza, Duque de Milán y fundador de la dinastía Sforza.

Patio de armas del Castello Sforzesco

Patio de armas del Castello Sforzesco

Durante su gobierno la ciudad de Milán floreció, convirtiéndose en un importante foco de las artes y atrayendo a la corte a los más grandes artistas del momento. Leonardo da Vinci diseñó, por ejemplo, las defensas del castillo, aunque la torre más preminente se debió al arquitecto Antonio Averlino más conocido como Filarete.

El acceso al recinto del Castello Sforzesco es gratuito y se puede pasear libremente por los tres agradables patios interiores, admirando de cerca las robustas murallas, torres y baluartes. Además, el inmenso recinto del castillo alberga siete museos, aunque la mayoría de turistas no suele visitarlos.

Sin embargo, el Museo d’Arte Antica debería ser una visita imprescindible. No solo muestra piezas de gran valor histórico y artístico, sino que varias de las salas (VII-XIII) son antiguas estancias del castillo con preciosos frescos del siglo XV.

Entre ellas destaca la preciosa Cappella Ducale (Capilla Ducal) o la Sala delle Asse pintada por Leonardo da Vinci (aunque lamentablemente cerrada por restauración). En otro de los museos encontramos la conocida como “Piedad Rondanini” la última obra inacabada de Miguel Ángel.
A espaldas de Castello Sforzesco se encuentra el Parque Sempione, la mayor zona verde del centro de Milán, por no decir casi la única.

Atrio de la basílica de San Ambrosio

Atrio de la basílica de San Ambrosio

Basílica de San Ambrosio

La imponente basilica di Sant’Ambrogio, es un magnífico exponente del románico lombardo datado en los siglos XI y XII, que además influyó en otros templos de la región.
Los materiales utilizados fueron humildes, principalmente ladrillo y yeso, mientras que la piedra se destinó para las columnas y los capiteles.

Un amplio atrio con robustas columnas antecede a la fachada que a su vez está flanqueada por dos campanarios de distinta altura y época. De hecho, la torre más baja, conocido como el Campanile dei monaci (Campanario de los monjes) erigido en torno al año 842 es lo único que ha sobrevivido del monasterio original.

Merece la pena recorrer este atrio tan singular que posee atractivos capiteles con decoración vegetal y numerosas bestias como leones, carneros y grifos.

El interior se encuentra cubierto de bóvedas de crucería y las dovelas de los arcos de color rojizo y blanco les confieren un encanto austero.
En el centro del presbiterio encontramos el Altar de Sant’Ambrogio, una obra excepcional de orfebrería realizada en oro en el siglo IX. Otra de las maravillas de San Ambrosio es la capilla paleocristiana de San Vittore in ciel d’oro cubierta con una bóveda con un mosaico de azulejos bañados en oro.

Escultura de Mario Marini (Museo del Novecento) con vistas al Duomo

Escultura de Mario Marini (Museo del Novecento) con vistas al Duomo

Museos de arte

La colección de pintura antigua más importante de Milán se encuentra en la Pinacoteca de Brera, instalada en un majestuoso palacio neoclásico.
Un patio columnado precede al edificio principal. En mitad de ese patio se levanta una estatua de Napoleón como Marte pacificador, ya que fue él el que reunió esta excepcional colección de pintura italiana en el Palazzo di Brera.

La colección de la Pinacoteca de Brera es una de las más completas de pintura italiana del renacimiento y el barroco, con algunas de las obras más representativas de artistas como Rafael, Mantegna, Tintoretto o Tiziano.

Aunque, también cuenta con obras interesantes de maestros flamencos como Rubens, Van Dyck o Rembrandt y españoles como Goya.

Otro gran museo de Milán es el Museo del Novecento, que como su nombre indica está especializado en el arte italiano del siglo XX.

Está situado al lado del Duomo, sin embargo, la mayoría de visitantes suele pasarlo por alto. Cuenta con una colección excelsa del futurismo, la vanguardia italiana por excelencia, con obras mayores de Boccioni y Severini. Cuenta también con obras de otros destacados artistas como Modigliani, de Chiricho o el escultor Mario Marini. Desde los pisos superiores del museo se disfruta de unas magníficas vistas del Duomo.

Teatro de La Scala

Teatro de La Scala

Teatro de La Scala

El Teatro de La Scala de Milán es uno de los teatros de ópera clásica más famosos del mundo. El edificio se inauguró en 1778 en estilo neoclásico. Pero es su lujoso interior el que sorprende por los seis pisos de palcos a ambos lados de la platea. La visita guiada al Teatro de La Scala suele ser interesante ya que además cuenta con un pequeño museo.

El teatro se asoma a una de las plazas más atractivas del centro de Milán, donde encontramos otros edificios singulares, especialmente el Palazzo Marino del siglo XVI que en la actualidad acoge el ayuntamiento.

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Frescos de la iglesia de San Mauricio

Frescos de la iglesia de San Mauricio

Planes alternativos en Milán

Iglesia de San Mauricio y Museo Arqueológico

Aunque no es ningún secreto que esta iglesia es una maravilla por los frescos que decoran casi hasta el último centímetro cuadrado de su interior, no tantos conocen el pasado de este lugar.

La iglesia de San Mauricio es lo único queda del convento benedictino más grande y antiguo de la ciudad, que a su vez se construyó sobre los restos del circo romano de la ciudad de Mediolanum.

De hecho, el campanario de San Mauricio es una antigua torre del circo romano que fue reutilizada.

La chiesa de Sant Maurizzio, del siglo XVI, posee una sola nave y una sobria fachada de piedra que esconde un interior espectacular. La iglesia está dividida en dos zonas, una pública y otra para las monjas de clausura. Ambas decoradas con preciosos frescos de maestros lombardos del renacimiento entre los que se puede distinguir escenas bíblicas como “La adoración de los reyes magos” o “La subida de los animales al arca”.

Torre poligonal romana de las antiguas murallas de Mediolanum

Torre poligonal romana de las antiguas murallas de Mediolanum

Al lado de la iglesia de San Mauricio se halla el Museo Arqueológico, que también se levanta sobre antiguos dependencias del convento benedictino. Aquí se muestran algunas de las piezas más destacadas encontradas de la época romana. Podemos ver elegantes mosaicos, delicadas esculturas femeninas de mármol y también una descomunal cabeza del dios Júpiter.

Mediolanum, nombre que recibía Milán en tiempos del imperio romano, vivió un periodo de gran esplendor entre los años 286-402 d.C. cuando llegó a ser de facto una de las capitales imperiales.

Aunque la joya de La corona se encuentra en el jardín. Aquí hay una torre poligonal que en su día formó parte de las murallas de la ciudad romana y que más tarde se transformó en capilla. Su interior está decorado con unos preciosos frescos del siglo XIII.

Casa Guazzoni de stile Liberty

Casa Guazzoni de stile Liberty

Modernismo en Milán

Al igual que otras grandes ciudades europeas como Viena, Bruselas, Paris o Budapest, a principios del siglo XX en Milán se construyeron infinidad de preciosos edificios modernistas o art nouveau. Además, se concentraron en una zona muy determinada, por lo que hacer una ruta por el modernismo de Milán puede convertirse en un agradable paseo.

La burguesía adinerada deseosa de mostrar su nuevo estatus social instaló sus residencias en elegantes edificios de estilo modernista, cuya variante en Italia se conoció como stile Liberty.

El estilo Liberty aunque fue influenciado por el Art nouveau francés y el Jugendstil alemán tuvo sus propias características diferenciadoras. En Milán las fachadas y balcones se cubrieron de intrincadas y rebosantes decoraciones vegetales, angelotes y rostros femeninos imperturbables. De hecho, mientras en otras latitudes los artistas modernistas se inspiraban en el arte oriental y las formas orgánicas, en Italia muchos lo hicieron en el barroco y el rococó.

Los edificios modernistas eran, en su mayoría, viviendas y más de cien años después siguen teniendo la misma función, por lo que no pueden visitarse su interior, al ser propiedad privada. Con suerte podremos asomarnos al algún vestíbulo que suelen estar profusamente decorados.
En los distritos de Porta Venezia y Porta Monforte se encuentran los edificios más significativos del stile Liberty milanés.

Casa de la calle Corso monforte 32

Casa de la calle Corso monforte 32

El Palazzo Castiglioni (1903) es una de las primeras obras modernistas de la ciudad, fue diseñado por Giuseppe Sommaruga, considerado a su vez el gran arquitecto Liberty de Milán.

Otro de los arquitectos más destacados fue Giovanni Battista Bossi del que se pueden ver dos de sus casas más famosas en la misma calle: la casa Galimberti cubierta de grandes figuras pintadas en azulejos y la casa Guazzoni rebosante de decoraciones vegetales, figuras femeninas y angelotes. Esta zona está repleta de buenos restaurantes italianos así que no es mala idea tomar algo en una terraza con vistas a estas obras de arte.

Probablemente la fachada más impresionante de todas sea la de la casa Campanini, proyectada por el propio arquitecto Alfredo Campanini como residencia personal. Flanqueando la puerta de hierro forjado encontramos dos preciosas figuras femeninas monumentales a modo de cariátides.

En el mapa hemos situado los edificios modernistas (de estilo Liberty) más significativos de Milán.

Claustro y campanario de la abadía de Chiaravalle

Claustro y campanario de la abadía de Chiaravalle

Abadía de Chiaravalle

Para los que quieran escapar durante algunas horas de los atascos de tráfico y el ritmo frenético de Milán, nada mejor que visitar alguna de las abadías que se construyeron en torno a la ciudad en época medieval.

A unos 5 kilómetros del centro de Milán, en mitad de la campiña, encontramos la abadía de Chiaravalle, posiblemente la abadía más bonita de la región. De hecho, en el medievo fue uno de los más importantes conjuntos monásticos cistercienses del norte de Italia.

Desde el centro de Milán se puede llegar a Chiaravalle en transporte público en unos 45 minutos. Para ello hay que tomar la línea 3 de metro hasta las paradas de Corvetto o Porto di Mare y después coger el autobús número 77 que deja en la misma puerta de la abadía.

La iglesia de la abadía de Chiaravalle puede visitarse por libre. Pero si se desea conocer la abadía más en profundidad es necesario reservar alguna de las visitas guiadas (en italiano) que muestran la iglesia, el claustro e incluso un molino también de origen medieval.

La abadía se construyó a lo largo de más de setenta años durante los siglos XII y XIII y está considerada uno de los primeros edificios góticos de Italia.

Quizá por ello todavía se trata de un gótico muy arcaico con gruesas columnas y una nave central sin la altura que alcanzarían otras iglesias posteriores.
Del interior destaca el bonito coro de madera y los frescos del transepto pintados en 1615. Destaca especialmente el transepto sur con una larga escalera junto a la cual se pintó un árbol genealógico de la orden cisterciense.

El claustro se construyó a principios del siglo XIII, aunque solo el lado norte, junto a la iglesia, es original. En él sobresalen cuatro curiosas columnas anudadas y varios capiteles con águilas y rostros humanos.

La joya de la abadía es el precioso campanario rebosante de bandas lombardas, arcos y columnas, conocido popularmente como Ciribiciaccola. Concluido hacia 1340 (más de un siglo después que la iglesia). El campanario de la abadía tiene cierto parecido con otra torre de Milán, la de la iglesia de San Gottardo in Corte.

Osario de la iglesia de San Bernardino ale Ossa

Osario de la iglesia de San Bernardino ale Ossa

Osario de San Bernardino

A menos de diez minutos a pie del Quadrilatero d’Oro lleno de tiendas de lujo y firmas de moda se encuentra esta pequeña iglesia con una capilla cubierta de huesos y calaveras. No puede negarse que Milán ofrece enormes contrastes y también visitas insólitas.

El osario data de 1210, cuando el cementerio que había junto al hospital quedó desbordado. Pocos años después se construyó la iglesia de San Bernardino ale Ossa que hoy cobija el osario. Siglos más tarde se derrumbaron por la caída de un campanario y tanto la iglesia como el osario fueron reconstruidos a mediados del siglo XVIII en estilo barroco y rococó.

Tras acceder a la iglesia un estrecho pasillo a la derecha lleva hasta la capilla del osario cuyas paredes están llenas de vértebras, fémures y calaveras. Todos los huesos están sujetados por una extensa malla metálica, destacando el dibujo de una gran cruz realizada únicamente con calaveras. Los frescos de la bóveda representan “El triunfo de las almas en un vuelo de ángeles”.

Muy cerca encontramos el Ca’ Granda un enorme conjunto de edificios y patios renacentistas-barrocos, antigua sede del Hospital Mayor y que hoy pertenece a la Universidad de Milán.

Salón art decó del Museo Boschi- Di Stefano

Salón art decó del Museo Boschi- Di Stefano

Museo Boschi- Di Stefano

Uno de los museos más desconocidos y a la vez más coquetos de Milán, además de gratuito, es el Museo Boschi- Di Stefano.
Este pequeño museo fue durante décadas la vivienda particular de Antonio Boschi y Marieda Di Stefano, situada en el segundo piso de un edificio construido en 1930 no muy lejos de la Estación Central.

Los Boschi- Di Stefano, pertenecientes a la alta burguesía milanesa, eran ávidos coleccionistas de arte. De hecho, su propio apartamento diseñado en estilo art decó es, en sí mismo, una obra de arte y una muestra valiosa de aquel momento.

Las paredes de todas las estancias del apartamento están repletas de su colección de pintura que abarca lo mejor del arte italiano desde los años 20 a los 70. El mobiliario de época y las puertas acristaladas de estilo art decó son una maravilla.

Mosaico de 'Cristo filósofo entre los discípulos' del siglo IV

Mosaico de ‘Cristo filósofo entre los discípulos’ del siglo IV

Capilla de San Aquilino

Podría decirse que la Cappella di Sant’Aquilino es una de las joyas casi “secretas” de Milán. Se trata de una capilla paleocristiana que originalmente fue un edificio independiente de planta octogonal datada en el siglo V. En la capilla se conservan varios mosaicos de bellísima factura que guardan una gran afinidad con los del mausoleo de Gala Placidia en Rávena. Una estrecha escalera en el ábside permite bajar para ver los cimientos de la capilla y observar cómo se reutilizaron infinidad de capiteles y elementos romanos.

Además, la portada de la capilla tiene un precioso marco esculpido en mármol de Carrara. Y junto a la entrada de la capilla también hay varios frescos románicos.

A la capilla de San Aquilino se accede a través de la mucho más conocida Basílica de San Lorenzo. Ésta se construyó en el siglo IV, pero tras numerosos derrumbes ha sufrido varias reconstrucciones, la última en el siglo XIX.

El entorno de la basílica de San Lorenzo es toda una lección de historia de Milán. Ya que frente a la basílica se disponen dieciséis imponentes columnas romanas de unos 7,5 metros de altura y con capiteles corintios. Tanto las columnas como los capiteles fueron traídos aquí procedentes probablemente de algún templo pagano cercano.

Cerrando la plaza encontramos la Puerta Ticinese, del siglo XII, una de las dos puertas medievales que quedan en Milán.

Piazza San Fedele, una de las más bonitas de Como

Piazza San Fedele, una de las más bonitas de Como

Excursión a Como

A pesar de todos los planes que ofrece, Milán puede llegar a ser algo agobiante por el intenso tráfico y el ajetreo incesante de una metrópoli con mucho turismo y casi millón y medio de habitantes. Nada mejor que escapar a la bonita ciudad de Como a orillas del lago homónimo y rodeada de montañas.

Puedes hacerla cómodamente además reservando la excursión a Como y Bellagio + Paseo en barco que ofrece la página de Civitatis.

Como no solamente es un agradable destino vacacional, sino que posee un patrimonio histórico de primer orden y una oferta gastronómica muy variada.

Desde Milán se puede llegar a Como en tren en unos 40 minutos (desde Milano Centrale) o en una 1 hora desde la estación de Cadorna.
La empresa de autobuses Flixbus realiza esta ruta por carretera saliendo de la estación de Lampugnano que, aunque está en las afueras está bien comunicada mediante la línea 1 de metro.

Más información en la guía completa de Como.
Artículo escrito por David

Columnas romanas de San Lorenzo y Porta Ticinese medieval (Milán)

Columnas romanas de San Lorenzo y Porta Ticinese medieval (Milán)

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