
La localidad riojana de Calahorra cuenta con unos 25.000 habitantes y se encuentra a unos 50 km al suroeste de Logroño. Tiene fama por la calidad de sus verduras y una, hasta hace unos años, pujante industria conservera. Además, cuenta con un pasado histórico notable y un paraje natural interesante.
Situada junto a la fértil ribera del Ebro, Cidacos y Lodosa es paso estratégico de una de las rutas migratorias de aves más relevantes entre África y el Norte de Europa.

Los alrededores de la ciudad son zonas húmedas y espacios naturales que pueden recorrerse tranquilamente a pie disfrutando de su fauna y vegetación.
La ciudad ofrece una buena combinación de actividades. Calahorra es un buen plan para una escapada o un fin de semana con amigos. También una buna opción para las familias con niños, que no se aburrirán y se desfogarán en sus zonas naturales y aprenderán historia.
Ante la pregunta de qué hacer en Calahorra, sencillo, disfrutarla andando e incluir actividades relacionadas con el campo y los animales.
Además pueden hacerse muchas excursiones a unos pocos kilómetros de esta ciudad. Civitiatis ofece un montón de freetours y actividades en la zona.
Conocer la historia de Calahorra
Pasado Romano
La ubicación de la ciudad siempre favoreció el asentamiento humano, los pueblos prerromanos se “integraron” con los romanos en el S.II A.C

Fue una ciudad significativa para los romanos y participó activamente en la política. Tanto, que en la guerra civil entre Cornelio Sila y Quinto Sertorio (gobernante mucho más flexible en el cobro de impuestos y tolerancia hacia culturas hispánicas) tomó férrea decisión de defender a este último. Llegando al extremo de que en el 74 A.C con un asedio prolongado, los habitantes de Calahorra comenzaron a comer los cadáveres de los fallecidos antes que rendirse. Un episodio macabro conocido como la “fames calagurritana”.
La actual ciudad de Calahorra, como ocurre con Consuegra (Toledo), está construida sobre la antigua ciudad romana, en algunos lugares del centro, basta cavar poco menos de un metro para encontrar restos romanos.
Sólo con observar el plano de la urbe salta a la vista un área completamente rectangular al pie de la colina donde está el casco antiguo.
Ese espacio, hoy el Paseo de Mercadal (bulevar principal con negocios y restauración) fue el circo romano de Calahorra (como el de Ben Hur). Lo triste es que sólo se conserva un pequeño muro de mampuesto del circo en el extremo cercano al Parador, donde también se expone un pequeño tramo de cloaca.
A pocos metros de estos restos, sobre un pedestal rodeado de flores encontramos “La matrona”, una escultura del XIX. Una mujer romana portando un brazo humano, que representa la citada “fames calagurritana”.

En el otro extremo de lo que fuera el circo está la Glorieta de Quintiliano, el retórico y pedagogo hispano-romano nacido en Calahorra. En su escuela se formaron figuras como Plinio el Joven y el emperador Adriano.
Los otros restos visibles, en la ciudad son una pequeña parte de murallas en las calles Carretil y la cuesta de Juan Ramos, el arco romano del Planillo y los que pueden apreciarse en los yacimientos:
– “Las Medranas”: Torreón y restos de muralla defensiva.
– “La Clínica” estructura de un conjunto termal, una necrópolis y un colector de aguas.
Ambos yacimientos pueden visitarse unos pocos fines de semana al año. Lo mejor es consultar con la oficina de turismo.
Las demás de piezas encontradas (algunas rescatados por la sociedad de Amigos de la Historia de Calahorra directamente de la escombrera generada por la construcción de viviendas actuales) podrás verlas en el Museo de la romanización. Destacamos dos piezas, dos cabezas, la denominada Dama de Calahorra y la de Júpiter. También pueden verse algunas piezas de los pueblos autóctonos prerromanos.
El edificio que alberga el museo conocido como “la Casa del millonario” es de estilo modernista. Con sus puertas características, sus cristales de colores, ¡y su ascensor! el único de toda la ciudad en los años treinta del siglo pasado. Esta fue la casa que se construyó un empresario chocolatero, tras ganar la lotería: tres millones de las antiguas pesetas. Dejó su oficio, construyó esta casa que ha acabado siendo el museo y altruistamente construyó unas nuevas escuelas para la ciudad.

Catedral y Museo Diocesano
La Catedral de Santa María, situada a los pies del rio Cidacos es el resultado de varias construcciones entre el S.XV y el XVIII. Por lo que tiene una mezcla de estilos tanto en el interior como en el exterior. El templo tiene tres naves y una sola Torre
De ella, destacar su portada lateral, la puerta de San Jerónimo, mezcla de gótico y renacentista que tras ser restaurada ganó un curioso elemento: un móvil, ¡¡búscalo!!
En su interior encontramos multitud de elementos destacables como:
– El coro con sillería de madera de roble siglo XVI.
– La pila bautismal del siglo XVI, octogonal, gallonada y con decoración en todos sus frentes.
– La capilla del Cristo de la pelota Un retablo barroco de un Cristo que procede de un descendimiento gótico del S.XIV. Según la leyenda el Cristo estaba colocado en un frontón de pelota. El brazo fuera de la cruz se debe a que el Cristo fue testigo de un asesinato en el frontón y movió su brazo para señalar al culpable.
– La sacristía es del s. XVIII, paredes y techos están cubiertos de frescos y cuenta con una llamativa cajonería de roble. En ella se exponen distintas piezas, destaca la custodia gótica de “El Ciprés”, donativo de Enrique IV (antecesor de Isabel la Católica). Fíjate en los cuatro Leones mordiendo una Granada … toda una declaración de intenciones para la época (Granada sería el último reino de España en ser conquistado por los cristianos a los musulmanes en 1492).
El pequeño museo diocesano está en el claustro de la catedral, cobija piezas de arte religioso de varios estilos y épocas procedentes de parroquias de pueblos cercanos, algunos ya deshabitados: tallas, orfebrería, retablos, …

Pinceladas de la historia en Calahorra
Cuando pasees por el casco histórico de Calahorra, por el rasillo de San Francisco, por la cuesta de la Catedral o la calle Murallas… has de tener en cuenta que paseas por el antiguo barrio judío. No se conservan restos arquitectónicos, pero al igual que ocurre en la cercana ciudad de Tudela de Navarra se conserva documentación que acredita la notoria presencia judía desde finales del S.XI, siendo su época de esplendor entre el 1250 y 1350.
La mayoría de la documentación conservada son contratos de compra-venta de terrenos, también se conservan fragmentos del Séfer Torá. Hay constancia de que existieron baños rituales, cementerio, sinagoga, una carnicería y hasta un horno de pan. Actualmente la ciudad forma parte de Red de Juderías de España, Caminos de Sefarad.
En la plaza de Quintiliano, frente al ayuntamiento se conserva el rollo jurisdiccional, apodado “La Moza” este elemento medieval acreditaba a Calahorra como ciudad libre, pero dependiente del rey.
También hay otros edificios religiosos, el que más nos llamó la atención fue la Iglesia de Santiago en la Plaza del Raso con una fachada Neoclásica y el Palacio Episcopal una enorme construcción barroca situada junto a la catedral.
Cerca del Palacio Episcopal encontrarás una casona blasonada, el Palacio de los Miranda-Argáiz (siglos XVII-XVIII) que conserva su curioso escudo sobre su puerta de entrada. En él aparecen cinco doncellas, representan a las esposas que tomaron los cinco hermanos Miranda tras rescatarlas junto a muchas otras de los musulmanes.

Calahorra, ciudad de la verdura
Calahorra se proclama a sí misma como “Ciudad de la verdura”.
A principios del siglo XX la producción y la industria conservera de verduras generó una pujante burguesía en la ciudad. De hecho, llegó a haber hasta cuarenta y dos conserveras.
Algunas de esas familias burguesas lucieron su boyante economía en las fachadas de su casa a la moda arquitectónica del momento. No te pasaran desapercibidas: la Casa Diaz (estilo ecléctico), la Casa de las cariátides (modernista) o la Casa Baroja Soldevilla, conocida como la “casa de telégrafos” (neomudéjar), las tres en la calle Mártires, por supuesto, en pleno centro y cerca del ayuntamiento.
También nos llamó la atención la fábrica de conservas Galo Adán (relativamente cerca de la estación de tren, calle Doctor Chavarri 30) Una estupenda fachada de estilo ecléctico y una colorida balconada. Tristemente deteriorada y actualmente en estado de abandono.
La guerra civil española de 1936 haría mella en este negocio. Con el paso del tiempo la mayoría de empresas conserveras se fusionaron con otras más grandes o se trasladaron a ciudades.
Aun así, Calahorra sigue identificándose con las verduras, incluso tiene un Museo de la verdura, (en la calle Cuesta de la catedral, en el que fue el antiguo convento de San Francisco) y organiza jornadas gastronómicas de la verdura la última semana de abril.
Las jornadas incluyen degustaciones, mercado de frescos y elaborados, rutas de senderismo para mostrar sus huertas y hasta un desfile de moda con trajes elaborados con verdura.

Actividades de naturaleza
Senderismo
En torno a Calahorra pueden hacerse distintas rutas de senderismo, más o menos largas y de distintas dificultades.
Sus recorridos ofrecen desde poder apreciar las huertas de verduras y viñedos, zonas de monte: Monte de los agudos, y humedales: Laguna del Recuenco y Los Sotos del Ebro.
En estos entornos podrás encontrarás gran variedad de aves: cigüeñas, grullas, martín pescador, águila calzada…
Tierra Rapaz
A escasos 4 km de Calahorra encontrarás el parque de Tierra Rapaz especializado en aves sobre todo rapaces.
Una visita a este parque no te dejará indiferente.

Su parte más visual son los estupendos espectáculos con aves, en los que descubrirás muchos porqués de su comportamiento y naturaleza.
En sus aviarios verás no sólo rapaces, hay muchas más aves, siempre acompañados de carteles con explicaciones.
También hay una amplia zona dedicada a otros animales: suricatos, avestruces, cebras…
Podrás conocer su labor como educadores medioambientales, promovedores de proyectos de investigación sobre cría, conservación y comportamiento de las rapaces. Destaca su labor con aves calificadas como no recuperables (aves que, tras accidentes, perdidas de miembros) no podrían vivir por sus propios medios en libertad. Aquí les ofrecen un hogar y se preocupan por su salud física y mental.
Es claramente un lugar para ir a disfrutar con amigos y con los más pequeños.
El parque de Tierra Rapaz está dotado de área infantil, bar, zona para comer cubierta y al aire libre y parking en la misma puerta.

Dónde comer
Esta es siempre una parte importante del viaje y eterna pregunta, ¿dónde comer en Calahorra? Obtuvimos siempre las mismas recomendaciones:
Para comer:
– Casa Mateo en la Plaza del Raso 15, al lado de la oficina de turismo.
– Mercadal 21 en el propio Paseo de Mercadal (donde también hay más muchos más negocios de restauración, pero nos insistieron en este)
– El Albergue pinchos y tapas, en el Rasillo de San Francisco.
Pasamos por ambos y tenían un aspecto agradable, pero estaban llenos y no habíamos reservado. Nos coincidió con el fin de semana del Mercaforum, Mercado de inspiración romana (como no, en esta ciudad) y comimos de pinchos de los propios puestos del mercado, estuvo interesante.
Nosotros podemos recomendarte al que fuimos, el Bar Sabor.es en la Calle Santiago el Viejo 4, casi en la esquina con la Calle Grande. Aquí encontramos hueco, y fue todo un acierto, estaba lleno de gente local y fue una merienda-cena de picoteo con tapas de muy buena calidad.
La barra colmada de pinchos muy variados todos con buen aspecto entre los que costaba elegir.

Dormir en Calahorra
Nos alojamos en el Parador de Calahorra, sin duda, el mejor alojamiento en muchos kilómetros a la redonda.
Se trata de un enorme edificio de ladrillo con habitaciones muy amplias y acogedoras decoradas con elegantes muebles castellanos. El desayuno es especialmente variado y de gran calidad.
Artículo escrito por Raquel
España (La Rioja, Navarra y Aragón):
La Rioja:
Calahorra
Enciso
Tierra Rapaz (Calahorra)
Navarra:
Tudela
Aragón:
Aínsa (Huesca)
Alquézar (Huesca)
Boltaña (Huesca)
Huesca
Zaragoza Mudéjar



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