Una visita imprescindible en el Alentejo portugués
Castillo, torre del Homenaje y pueblo de Monsaraz

Castillo, torre del Homenaje y pueblo de Monsaraz

Apostado en lo alto de una colina, ya a lo lejos se vislumbra el imponente recinto amurallado de Monsaraz. Una inexpugnable fortaleza, que próximo al río Guadiana, defendió las líneas portuguesas en tiempos convulsos.
Hoy, sin embargo, es un apacible y muy turístico pueblecito lleno de restaurantes y tiendas de artesanía, pero también con un impresionante patrimonio histórico en un escaso palmo de terreno.

Monsaraz rezuma encanto por los cuatro costados y no parece haber cambiado demasiado en los últimos siglos. Lo cierto es que este pueblo alentejano ha sabido mantener intacta su traza urbanística medieval, las calles empedradas, el castillo, las iglesias y sus casitas encaladas.

Casas encaladas de la Rua Santiago

Casas encaladas de la Rua Santiago

Sus monumentos más notorios son efectivamente su castillo, con magníficas vistas del pueblo y el enorme embalse de Alqueva, la iglesia, así como dos interesantes museos que hablan de la historia de la villa.

Situado junto a la frontera española, a tan sólo 90 kilómetros de Badajoz y a unos 50 de Évora, la capital de la región del Alentejo, Monsaraz constituye una parada obligada si se va a visitar esta parte de Portugal.

Se pueden hacer un montón de actividades y visitas guiadas en el Alentejo. Echa un vistazo a las que ofrece Civitatis.

Breve historia

La región en torno a Monsaraz estuvo habitada por diversos pueblos prehistóricos que dejaron numerosos monumentos megalíticos, entre los que destaca el Cromeleque do Xerez, situado a solo dos kilómetros al norte del pueblo.
La colina donde se asienta hoy Monsaraz fue el asentamiento de un castro, más tarde ocupado por pueblos prerromanos, romanos y visigodos.

El Cromeleque do Xerez se encuentra  muy cerca de Monsaraz

El Cromeleque do Xerez se encuentra muy cerca de Monsaraz

Edad Media

En el siglo VIII los árabes invadieron la península y bautizaron a este lugar como Saris o Sharish. Parece ser que ese nombre hacía referencia a los arbustos de jara que rodeaban la colina. Por ello, tras la conquista cristiana la villa pasó a llamarse Monsaraz, algo así como “monte de jaras”.

Tras conquistar la ciudad de Évora, Geraldo Sem Pavor tomó también la plaza de Monsaraz en 1167, incorporándola al reino de Portugal. Poco después la recuperaron los árabes y no fue hasta décadas después que el rey Sancho II, con la ayuda de los Caballeros templarios, la conquistaron definitivamente para Portugal.

Dom Afonso III concedió en 1276 la carta foral a la villa y mandó construir las murallas y el castillo. En esa época se levantaron también las principales iglesias e infraestructuras.

Ya en el siglo XV la villa de Monsaraz pasó a formar parte de los dominios de la noble Casa de Braganza, una dinastía que después reinaría en Portugal durante dos siglos.

La Cisterna de Monsaraz abasteció de agua a la villa en época medieval

La Cisterna de Monsaraz abasteció de agua a la villa en época medieval

Siglos XVII-hasta hoy

En 1640, tras la Guerra de Restauración portuguesa contra España, se reforzaron las fortificaciones de Monsaraz. De manera que esta villa amurallada se integró en una poderosa línea defensiva en torno al río Guadiana que conectaba Elvas, Juromenha, Olivença, Monsaraz y Mourão.

En 1838 la sede del municipio pasó a Reguengos de Monsaraz, una localidad situada en el llano y mejor comunicada, que hoy tiene en torno a 10.000 habitantes. Mientras que el pueblo de Monsaraz apenas roza las 1000 almas, aunque atrae a miles de turistas todos los años.

Castillo de Monsaraz con el embalse de Alqueva al fondo

Castillo de Monsaraz con el embalse de Alqueva al fondo

Qué ver en Monsaraz

El mayor atractivo de Monsaraz es el propio pueblo, con sus casitas encaladas apiñadas en el interior de las murallas y su calle principal atestada de restaurantes y tiendecitas. El paseo por las callejas secundarias puede ser aún más interesante, ya que esconde rincones con mucho encanto.

Por ello, merece la pena explorar el pueblo. Y descubrir el angosto callejón que va a parar a una bonita plazuela en la que se alza la Igreja de Santiago, hoy desacralizada y convertida en una galería de arte.

Castillo

El castillo de Monsaraz se levanta imponente en un extremo de la villa fortificada, como la proa de un barco de piedra. Con una robusta torre del homenaje, de principios del siglo XIV, dominando el pueblo.

Al entrar en el recinto del castillo, uno descubre un patio de armas ovalado con suelo de arena y graderíos a los lados. Y es que desde mediados del siglo XIX el castillo de Monsaraz perdió su condición defensiva y pasó a usarse como plaza de toros.

Merece mucho la pena subir hasta el adarve, y disfrutar de las vistas que se tienen desde las torres y las almenas. Extramuros puede verse el cementerio y más allá el gran lago de Alqueva, el embalse de mayor tamaño de toda Europa Occidental. Mientras que, al otro lado, dentro de las murallas vemos el pueblo, con sus casitas blancas en contraste con las rocas de esquisto y granito del castillo.

Museu do Fresco

Museu do Fresco

Museu do Fresco

Este edificio de la plaza principal albergaba el antiguo Ayuntamiento y tribunal de Monsaraz (Paços do Concelho e Tribunal). En 1958 al realizarse unas obras de reparación en el edificio apareció en uno de los muros un magnifico fresco que había permanecido oculto durante siglos.

Este fresco de finales del siglo XV resulta único por su temática (la justicia), por lo que no es de extrañar que se le haya dedicado este pequeño museo. El fresco está compuesto por dos paneles: en el superior aparece Cristo representando la justicia divina, rodeado de ángeles y profetas. Pero es el panel inferior o terrenal el que posee un gran interés por su singularidad. En él podemos ver al “Buen juez” siendo coronado por las figuras de la justicia y la misericordia. Mientras que a su lado vemos al “Mal juez” con dos caras aceptando los sobornos de dos individuos a su lado y con un demonio susurrándole al oído.

Pese a que esta pintura gótica todavía muestra un enorme hieratismo en las figuras, la escena es tremendamente expresiva y muestra unos personajes muy bien elaborados. Especialmente curioso es el acusado que ofrece dos perdices al juez corrupto que alarga la mano para aceptarlas.

En la otra sala se muestran interesantes paneles (con fotografías, planos y cronologías) del sistema defensivo de Monsaraz que permiten hacerse una idea clara de su impresionante conjunto amurallado.

Casa da Inquisição

Casa da Inquisição

Casa da Inquisição

Con la misma entrada del Museu do Fresco es posible visitar el otro interesante museo de Monsaraz. Se trata de la Casa de la Inquisición, un centro interpretativo que hace un recorrido por la azarosa historia de los judíos de Monsaraz.

La pequeña judería de Monsaraz acogió a la comunidad hebrea al menos durante cuatro siglos. Muchos eran sefardíes provenientes de Castilla, huyendo del pogromo de 1391 y más tarde del edicto de expulsión decretado por los Reyes Católicos en 1492. Sin embargo, apenas 4 años después, el rey Manuel I de Portugal también firmó el decreto de expulsión de los judíos. Muchos de los que no consintieron convertirse al catolicismo emigraron al Brasil, en aquel momento colonia portuguesa.

Durante los siglos XVI al XVIII se produjeron 86 procesos inquisitoriales en Monsaraz (10 veces más que en Lisboa), la mayoría de ellos a individuos acusados de judaísmo y herejía.
El museo muestra a través de paneles y pantallas interactivas esta parte más oscura de la historia de Monsaraz.

Pelourinho e Igreja da Misericórdia en la plaza principal de Monsaraz

Pelourinho e Igreja da Misericórdia en la plaza principal de Monsaraz

Qué más ver en Monsaraz

Largo Dom Nuno Álvares Pereira

La plaza principal de la villa lleva el nombre de Nuno Álvares Pereira, Condestable de Portugal, militar, religioso y uno de los personajes más ilustres del medievo portugués. Álvares Pereira fue un gran estratega que venció a fines del siglo XIV a las tropas castellanas en varias batallas, permitiendo así mantener la independencia de Portugal.

En esta plaza encontramos varios de los edificios más relevantes de la villa. Entre ellos el ya citado Museu do Fresco, que fue el antiguo Ayuntamiento. Mientras que la nueva Casa Consistorial es el edificio con tres arcos situado justo al otro lado de la plaza.

Entre medias se alza la bonita Igreja de Nossa Senhora da Lagoa. Esta iglesia se levantó en el siglo XVI en estilo renacentista, sobre otra anterior que se había quedado pequeña. Lo cierto es que su aspecto robusto y pétreo y sus dos torrecillas le dan un cierto aire de edificio defensivo. De su interior destaca la tumba tallada en mármol de Gomes Martins Silvestre, el primer alcalde de Monsaraz. Frente a esta iglesia se levanta otra, aunque ésta en estilo barroco y mucho más modesta, la Igreja da Misericórdia que formaba parte del hospital do Espírito Santo.

Por último, no hay que irse sin admirar el bonito Pelourinho de Monsaraz (la picota o rollo de justicia) que simboliza la autonomía y la jurisdicción de la villa. El Pelourinho data del siglo XVIII o XIX, tallado en mármol y en su remate vemos una esfera armilar símbolo del poder marítimo portugués.

Porta d’Alcoba, una de las puertas de la muralla de Monsaraz

Porta d’Alcoba, una de las puertas de la muralla de Monsaraz

Puertas de las Murallas

La muralla de Monsaraz tuvo varias puertas principales que todavía se encuentran en uso y también otras secundarias, aunque la mayoría de estas están tapiadas a día de hoy. Algunas de ellas tenían nombres muy reveladores como la Porta da Traição (Puerta de la traición).

Como su nombre indica la Porta da Vila sigue siendo el acceso principal de Monsaraz y cuenta con un torreón y un campanario. Merece la pena deambular junto a las murallas e ir descubriendo otras puertas como la Porta d’Évora, la Porta d’Alcoba o la Porta do Buraco (agujero en portugués). Junto a ésta última encontramos la cisterna de Monsaraz de origen medieval, y que constituyó el principal depósito de agua de la villa. La cisterna con sus bóvedas tenuemente iluminadas puede atisbarse a través de un ventanuco.

Qué ver en los alrededores

Si el pequeño tamaño de Monsaraz permite algo de tiempo libre, se puede completar la visita a esta parte del Alentejo con varios lugares de interés muy cercanos.

El Castillo de Mourão formaba parte de la línea defensiva portuguesa

El Castillo de Mourão formaba parte de la línea defensiva portuguesa

Castillo de Mourão

El pueblo de Mourão se halla al otro lado del pantano, a unos 15 kilómetros de Monsaraz. El apacible pueblo de Mourão, cuenta con una plaza mayor (Praça da República) encantadora y también un semi-abandonado castillo en lo alto de la colina.

Salvo la iglesia barroca incrustada entre las murallas, el resto del castillo no parece tener demasiado mantenimiento. En todo caso, se puede acceder a su interior y curiosear entre los muros y los matorrales. Está prohibido subir al descuidado adarve ya que hay peligro de caída.

Cromeleque do Xerez

Este complejo megalítico situado muy cerca del Convento da Orada es uno de los más interesantes de la zona. Está compuesto por 55 grandes piedras de granito con un gran menhir central.

Debido a la creación de la presa de Alqueva el Cromeleque do Xerez iba a quedar bajo las aguas del embalse, por lo que se decidió trasladarlo a este nuevo emplazamiento.

Los amantes de la astronomía y las estrellas no deben perderse tampoco el Observatório do Lago Alqueva que ofrece por las tardes-noches disfrutar del cielo estrellado del Alentejo, a través de sus potentes telescopios.

Postres de Casa Modesta: sericaia y bolo rancoso

Postres de Casa Modesta: sericaia y bolo rancoso

Dónde Comer

En Monsaraz no faltan buenos restaurantes donde comer. De hecho, en los 200 escasos metros que tiene la calle principal hay más de media docena de ellos, algunos como el Lumumba y la Taverna Os Templários con muy buenas reseñas y con bonitas terrazas con vistas al embalse de Alqueva. Pero conviene reservar en temporada alta o fin de semana.

Nosotros comimos en Casa Modesta, una agradable casa de comidas con un escueto comedor, pero con un trato amable y unos guisos cocinados con cariño. Buenos platos de cerdo y bacalao. No hay que perderse sus sabrosos postres caseros como la sericaia y el bolo rancoso.

Dónde dormir en Monsaraz

Es difícil equivocarse al reservar alojamiento en Monsaraz, ya que está lleno de agradables casas rurales. Quizá una de las mejores sea la Casa Dona Antonia con habitaciones acogedoras, buenos desayunos y una espléndida terraza con vistas.

Rua José Fernandes Caeiro con la Torre del Homenaje al fondo

Rua José Fernandes Caeiro con la Torre del Homenaje al fondo

Artículos de Portugal:

Viajar por Portugal:

Elvas (Alentejo)
Évora (Alentejo)
Monsaraz (Alentejo)
Restaurantes de Évora y Elvás

Guía práctica de Lisboa

España:

Viajar por España:

Extremadura:
Cáceres
Hervás (Cáceres)
Rutas Valle de Ambroz (Cáceres)
Trujillo (Cáceres)