
Coimbra es una ciudad de una gran importancia en la historia de Portugal. Fue la primera capital del incipiente Reino de Portugal, allá por los siglos XII y XIII. Aunque, Coimbra es conocida principalmente por su universidad, una de las más antiguas de Europa y además declarada Patrimonio de la Humanidad.

La numerosa población estudiantil de Coimbra es también un símbolo de la lucha por las libertades y la democracia, especialmente en los últimos años de la dictadura que desembocó en la Revolución de los Claveles de 1974.
Coimbra es una de esas ciudades que merecen ser visitadas con calma y los ojos bien abiertos, ya que rezuma historia por los cuatro costados a través de un patrimonio deslumbrante.
La ciudad histórica se divide en dos barrios principales bien diferenciados: la Baixa y la Alta.
La Alta, asentada en lo alto de una colina, es el barrio universitario y episcopal, mientras que, en la Baixa, junto al río Mondego, se extiende la zona comercial y de servicios.
En la Universidade Velha se puede visitar la “joya de la corona” conimbricense, la barroca Biblioteca Joanina, tan bella y delicada que solo puede visitarse en grupos pequeños y durante 10 minutos.

Además, no hay que dejar de visitar tampoco la Sé Velha (la Catedral Vieja), el Gabinete de Curiosidades y el Monasterio de Santa Cruz.
Puedes conocer la ciudad de la mano de un guía reservando una visita guiada a Coimbra con Civitatis.
Como llegar y donde aparcar en Coimbra
Coimbra se encuentra más o menos a medio camino entre las dos grandes ciudades portuguesas: a 200 kilómetros de Lisboa y a unos 120 de Oporto.
Y está bien conectada por transporte público con ambas. El tren es una manera rápida y cómoda de llegar tanto desde Lisboa (entre 1:30-2:00h) como desde Oporto (entre 1:00-2:00h). Pueden comprobarse los distintos horarios y tarifas en la web oficial de Comboios de Portugal, la empresa pública portuguesa de transporte ferroviario.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que la moderna estación de Coimbra B se ha construido en las afueras de la ciudad, rodeada de carreteras, por lo que lo habitual es tomar desde allí un taxi o un autobús hasta la Baixa. La antigua estación de Coimbra A, mucho más céntrica, está hoy abandonada y no presta servicio desde enero de 2025.

Por su parte hay varias empresas de autobuses que realizan los trayectos entre Oporto-Coimbra y Lisboa-Coimbra. La conocida empresa Flixbus tiene una estación propia no muy lejos de la estación de tren. Por lo que es más práctico, en principio, tomar autobuses de las empresas Rede Expressos o Alsa, que llegan a la estación Central de autobuses a unos 15 minutos a pie del centro de la Baixa.
Aparcar en Coimbra
Si se llega en coche no hay que internarse en el centro histórico (ni Baixa ni Alta), ya que hay numerosas calles estrechas y tanto el acceso como el aparcamiento están estrictamente limitados por las normas municipales.
Hay varios aparcamientos de pago en torno a la Av. Fernão de Magalhães, la que conecta la Estación de autobuses con el centro. Es bastante más económico el Estacionamento do Parque da Cidade Manuel Braga situado a unos 750 metros del centro de la Baixa.
Si se prefiere un parking gratuito, lo más indicado es aparcar al otro lado del río, en el barrio de Santa Clara.
(Ver localizaciones en el mapa al final del artículo)
Breve historia de Coimbra
Ciudad romana
En el siglo I d.C. los romanos fundaron un asentamiento llamado Aeminium sobre la colina que domina el río Mondego, origen de la actual Coimbra. Algunos restos, en especial el criptopórtico (un tipo de galería cubierta) se conservan en el interior del Museo Nacional de Machado de Castro.
Apenas a 15 kilómetros se hallan las ruinas de Conímbriga, la ciudad romana más importante que hubo en la región. Para visitarlas desde Coimbra se puede tomar el autobús 209 o el 208 en Largo da Portagem.
Capital del reino
La región estuvo bajo el dominio árabe durante tres siglos y medio, hasta que finalmente fue conquistada por Fernando I de León en el 1064.
Años más tarde Afonso Henriques señor del Condado Portucalense trasladó su corte desde Guimarães a Coimbra en 1131. Ocho años más tarde se proclamó primer rey de Portugal (Afonso I), dando origen al actual estado portugués.

Coimbra conocería así su época dorada al ser capital de Portugal durante más de un siglo (1139-1255), hasta que la capitalidad fue trasladada a Lisboa, dada la estratégica situación de su puerto.
Ya en el siglo XII Coimbra presentaba una estructura urbana bien definida, con los nobles y los clérigos en la parte Alta y los comerciantes, artesanos y judíos en la Baixa.
La ciudad se fortificó con una muralla de la que apenas quedan algunos vestigios, como la Puerta de Almedina (Porta da Almedina).
Esplendor de Portugal
Portugal se convirtió en una potencia naval en los siglos XV y XVI, estableciendo lucrativas colonias en África, Asia y América. Coimbra, así mismo, se transformó en un centro artístico gracias al mecenazgo real y al de las órdenes religiosas que atrajo a grandes artistas tanto portugueses como extranjeros como Juan de Ruan y Diego de Castillo.
En 1537 la universidad se trasladó definitivamente de Lisboa a Coimbra y a partir de ese momento se convirtió en el epicentro en torno al cual desarrolló la ciudad.

Siglo XIX
Las tropas napoleónicas tomaron Coimbra el 1 de octubre de 1810. La ciudad fue saqueada y en ella establecieron una base logística para avanzar posteriormente hacia Lisboa. Las fuerzas anglo-portuguesas expulsaron de Coimbra definitivamente a los franceses en marzo de 1811.
Tras la cruenta Guerra civil portuguesa y la victoria de los liberales, el ministro Joaquim António de Aguiar (apodado el Mata frailes) promulgó en 1834 la ley en la que declaraba extintas todas las órdenes religiosas en Portugal.
Esto tuvo un gran impacto en Coimbra, ya que los numerosos conventos, monasterios y colegios religiosos fueron abandonados, convirtiéndose en hospitales, cárceles o simplemente derribados.
Probablemente la extinción de las órdenes religiosas en Portugal sirvió, en parte, de modelo al ministro Juan Álvarez Mendizábal para llevar a cabo su famosa desamortización en España dos años después.
Dictadura: el Estado Novo

El Estado Nuevo (o Estado Novo en portugués) es el nombre que recibió la dictadura que gobernó en Portugal durante 41 años, entre 1933 y 1974, hasta la Revolución de los Claveles. La mayor parte de ella con António de Oliveira Salazar como Primer Ministro y en los últimos años con su sucesor Marcelo Caetano.
El papel de la ciudad de Coimbra y en especial de su población estudiantil fue clave por las numerosas manifestaciones y protestas que protagonizaron a finales de los años 60 y principios de los 70 en contra de la dictadura. Como recordatorio de ello podemos ver un espectacular mural en la céntrica Rua dos Gatos.

Qué ver en Coimbra
Coimbra es digna de explorarla a pie, aunque esto suponga tener que subir (y bajar) las empinadas cuestas y escaleras que llevan hasta la Alta. Quizá el camino con más encanto entre la Baixa y la Alta es el que va desde la calle comercial de Rua Ferreira Borges, pasa por debajo del Puerta de Almedina y sube la Rua Quebra Costas hasta la Sé Velha.
En todo caso, para los que tengan más dificultad, también hay varias líneas de autobús que llegan hasta arriba, como el autobús 244 que puede tomarse junto al Puente de Santa Clara.
La cima de la montaña está cubierta de edificios universitarios y eclesiásticos, museos, facultades, colegios mayores y las dos catedrales (la Sé Velha y la Nova). De hecho, fuera de la época lectiva la Alta es un barrio un tanto desolado, solo visitado por turistas. Mientras que la Baixa, con menos monumentos, sin embargo, bulle de vida en sus calles comerciales con numerosos cafés, restaurantes y tiendas.
Si se va a visitar Coimbra en un solo día, habitualmente se suele ir primero a la universidad, los museos y las catedrales, para luego bajar a comer y pasear por la Baixa y visitar el espléndido Monasterio de Santa Cruz.

Qué ver en la Alta
Universidad de Coimbra
La Universidad fue fundada en Lisboa en 1290, aunque 18 años después se trasladó a Coimbra. Más tarde la universidad retornó a Lisboa por algún tiempo y no fue hasta 1537, que por orden del rey Juan III (D. João III “O Piedoso”) se estableció definitivamente en Coimbra.
El Paço das Escolas es el conjunto de edificios históricos de la Universidade de Coimbra que reúne varias de las joyas de la ciudad.
Tras atravesar la monumental Porta Férrea, se accede a un gran patio central en el que destaca especialmente la Torre de la Universidad y el precioso Portal Manuelino de la capilla.
Conviene hacerse con la entrada de la visita turística a la Universidad de Coimbra con cierta antelación, especialmente si es temporada alta, ya que la Biblioteca Joanina solo puede visitarse en pequeños grupos y con una hora prefijada.

Biblioteca Joanina
Una vez se accede al edificio de la biblioteca se puede visitar un par de salas y pasillos pertenecientes a la antigua cárcel. Después de la mano de un guía se entra al Edificio Novo habilitado como lugar de estudio y depósito de más de un millón de libros de prácticamente todas las materias. Para después acceder a una de las bibliotecas barrocas más impresionantes del mundo. La mandó construir en 1717 Juan V de Portugal, João V en portugués, de ahí el nombre de la biblioteca.
João V fue conocido como el Rey Sol portugués, por la enorme ostentación y lujo de su corte y su gobierno absolutista, muy al estilo del rey francés Luis XIV.
El interior de la Biblioteca Joanina está formada por tres salas interconectadas por tres arcos. La biblioteca realizada en maderas nobles, con profusión de dorados y motivos chinos puede llegar a aturdir por el gusto rococó de llenar hasta el último centímetro con elementos decorativos.
La biblioteca custodia más de 60.000 volúmenes antiguos, muchos de ellos pertenecientes a los siglos del XV al XVIII.
Pero el dato más curioso es que la Biblioteca Joanina alberga dos colonias de murciélagos, éstos son muy beneficiosos, ya que se alimentan de polillas y carcomas que podrían estropear seriamente los libros y las estanterías. De noche las mesas se cubren con mantas de cuero para que no se vean afectadas por los excrementos de los murciélagos. No se permite hacer fotografías.

Capilla de San Miguel
Junto a la biblioteca, se sitúa la Capela de São Miguel con dos ventanales y un portal manuelino de principios del XVI. Esta puerta no es, desde luego, la más grande ni espectacular del complejo universitario, pero si la más bella. Y en ella pueden verse los típicos elementos del estilo manuelino que ensalzaban el dominio de Portugal sobre los océanos, como los cabos o cuerdas retorcidas o la esfera armilar, símbolo del rey Manuel I.
Merece la pena ver su interior todo cubierto de azulejos con dibujos geométricos y un órgano barroco espectacular de 1733.
Antiguo Palacio Real
La larga fachada con galería de columnas del antiguo Palacio Real cuenta con una escalinata central y un pórtico barroco que da acceso a algunas estancias muy interesantes.
La antigua Sala del Trono se reconvirtió tras la reforma del siglo XVII en la Gran Sala de los Actos, un lujoso espacio rodeado de cuadros de reyes donde se celebran las grandes ceremonias académicas.

La Sala de examen privada es quizá la más curiosa del palacio. Estos fueron originalmente los aposentos del rey, pero se transformaron en el lugar donde los estudiantes realizaban al anochecer un solemne examen oral ante los profesores. Hoy está decorada con cuadros de antiguos rectores de la universidad y un espectacular techo abovedado con el escudo de Portugal en el centro.
Siguiendo el pasillo hasta el fondo se abre una larga balconada. Desde la que se tiene una de las mejores vistas de Coimbra, con la Se Velha casi en primer plano, un mar de tejados rojos de la Baixa y más allá el río Mondego.
Museos de la Universidad
Bastantes turistas se van sin ver los museos de la Universidad de Coimbra, aunque estos se puedan visitar con la misma entrada y se encuentran a solo unos 5 minutos a pie.
Ciertamente, son museos quizá demasiado científicos y complejos para la mayoría de nosotros, aunque si se dispone de tiempo, bien merecen una visita.
El Laboratorio Químico y el Museo de Ciencias están instalados en un edificio construido sobre lo que fue el refectorio del colegio jesuita del siglo XVII. El Museo de Ciencias, por cierto, está considerado uno de los mejores y más innovadores de Europa.

Frente al Laboratorio Químico encontramos el Museo Académico de la Universidad, en lo que fue el antiguo Colegio de San Jerónimo, anexo a la Se Nova.
En este edificio hay salas de muy distintas temáticas: una sobre la vida estudiantil, la Galería de Minerales o el Gabinete de Física. De este último destacan los instrumentos científicos de siglos pasados y las didácticas vitrinas donde se aprende como se obtienen algunos colores como el carmesí, el ocre amarillo o el azul de Prusia.
Pero, sin duda, nuestra sala preferida es el Gabinete de Curiosidades. Una sala en penumbra que recibe al visitante con un esqueleto de una orca y un gran cocodrilo colgando del techo.
No nos gustan nada los Museos de Ciencias Naturales plagados de animales disecados, sin embargo, el Gabinete de Curiosidades es otra cosa bien distinta.
El Gabinete de Curiosidades de la Universidad de Coimbra recrea los Cuartos de Maravillas que se pusieron de moda en los siglos XVI al XVIII entre los ricos nobles y burgueses y que están considerados los antecedentes de los museos.
En estas salas se apelotonaban toda clase de animales raros disecados, esqueletos y trofeos de tribus indígenas traídos de otros continentes en una singular mezcla de interés científico y curiosidad lúdica.
En el Gabinete de Curiosidades no hay realmente un carácter didáctico, sino un caos ordenado en una amalgama en el que se mezclan tubos de especímenes con serpientes y sapos, con caracolas, fósiles, mariposas, escarabajos gigantes, máscaras rituales y binoculares.
Los aficionados a la biología podrán notar que buena parte de los ejemplares (guacamayo, ibis escarlata, armadillo, mariposas morpho…) probablemente provienen del Brasil, la antigua colonia portuguesa.

Qué más ver en la Alta
Durante la dictadura de Salazar y su sucesor Caetano se llevó a cabo un ambicioso y controvertido proyecto de reforma de la Alta de Coimbra.
El proyectó comenzó en 1941 y finalizó en 1974 con la caída del régimen dictatorial y supuso el derribo de cientos de inmuebles históricos y el desalojo de unas 3000 personas.
El plan produjo la completa reestructuración del barrio, construyendo grandilocuentes edificios de las distintas facultades. Este estilo se conoció como Estilo Estado Novo o Estilo Portugués muy cercano al estilo racionalista de estados fascistas como Italia o Alemania.
Junto a la Porta Férrea de la Universidad se levanta la Facultad de Letras, que bien puede servir de ejemplo de este estilo, ya que además fue obra de uno de los grandes arquitectos del momento: Alberto José Pessoa.
Justo detrás de la Facultad de Letras está el Museo Nacional de Machado de Castro considerado uno de los grandes museos de Bellas Artes de Portugal. El museo destaca por su excelente colección de escultura religiosa, pintura portuguesa y flamenca principalmente de los siglos XV al XVIII y algunas interesantes piezas de orfebrería y textiles.

El museo ocupa las dependencias del antiguo Palacio Episcopal de Coimbra, que a su vez estaba construido sobre el foro romano de la ciudad de Aeminium. De hecho, en el museo puede visitarse la galería cubierta del criptopórtico que sustentaba el foro y una pequeña colección de restos y esculturas romanas. Desde la logia del museo se tiene una de las mejores vistas de Coimbra.
La Catedral Nueva de Coímbra (Se Nova), construida entre los siglos XVI al XVIII, fue originalmente la iglesia del Colegio de los Jesuitas, de ahí que la fachada sea bastante austera. Tras la expulsión de los jesuitas de Portugal se convirtió en la sede episcopal.
De su interior destaca la sillería de la capilla mayor y la bonita pila bautismal de estilo gótico manuelino.

Catedral Vieja
Afonso Henriques, primer rey de Portugal, mandó construir a mediados del siglo XII la Se Velha, considerada uno de los templos románicos más importantes de Portugal.
En aquel tiempo, Coimbra no se encontraba lejos de las fronteras del Califato almohade, por ello su aspecto recio y coronado por almenas y merlones se asemeja más una fortaleza que una iglesia.
La sobriedad de la portada principal de estilo románico contrasta con la Porta Especiosa, un imponente pórtico de tres pisos renacentista añadido hacia 1530.
En su interior destaca su enorme retablo dorado y algunas tumbas góticas de obispos. Junto a la iglesia también está un elegante claustro de estilo transición entre el románico y el gótico.

Qué ver en la Baixa
Porta de Almedina
La Torre o Porta de Almedina es uno de los escasos vestigios de las murallas medievales de Coimbra que se conservan. Se encuentra apenas a unos 150 metros de la Se Velha y es precisamente este barrio plagado de cuestas y callejuelas una de las zonas con más encanto de Coimbra.
Los amantes del arte no deben dejar de explorar estas callejas donde podrán descubrir varias muestras del precioso gótico-manuelino, único de Portugal. Por ejemplo, la portada del Palacio Sub-Ripas o las dos maltrechas puertas manuelinas que encontramos en el Largo Anthero Alte da Veiga.
Frente a la Porta de Almedina hay una plazuela en cuesta muy coqueta. En un rincón está el Medina Bar, un sitio perfecto para tomar algo y darse un respiro.

Zona Comercial
Un poco más abajo la Rua Ferreira Borges, la Praça do Comércio y el Largo da Portagem pueden considerarse el núcleo de la zona comercial con todo tipo de tiendas, cafeterías y restaurantes.
Esta zona es una de las mejores para probar la excelente gastronomía portuguesa, por ejemplo, en la A Cozinha da Maria o en la Tasquinha da Saudade.
El Largo da Portagem rodeada de elegantes edificios, es una de las plazas más bonitas de la ciudad. En su centro encontramos el monumento a Joaquin Antonio de Aguiar, el ministro liberal (que nació y estudió en Coimbra) que expulsó a las órdenes religiosas en Portugal.
Monasterio de Santa Cruz
Junto con la universidad el otro gran monumento de Coimbra es, a nuestro juicio, el Mosteiro de Santa Cruz y para visitarlo con calma hay que dedicarle al menos una hora, ya que tiene numerosos puntos de interés.
Fundado en 1131, poco antes de que Alfonso I se proclamara como primer rey de Portugal, es uno de los monasterios más espléndidos y relevantes de la historia de Portugal.

La rebosante portada muestra algunos vestigios de estilo románico, pero es fundamentalmente de estilo manuelino, de principios del siglo XVI.
El interior de la iglesia es de una sola nave, pero con unas bóvedas de gran altura y flanqueados por preciosos azulejos blancos y azules que narran pasajes religiosos e históricos. La historia de la Santa Cruz a un lado y la Vida de San Agustín al otro. En el lado del evangelio resalta un precioso púlpito ya plenamente de estilo renacentista.
La Capilla Mayor acoge los sepulcros de los dos primeros reyes de Portugal: Afonso Henriques (Afonso I) y su hijo Sancho I. Estos impresionantes arcosolios rebosantes de esculturas de santos y ángeles fueron mandados esculpir por el rey Manuel I hacia 1520.
El itinerario museístico lleva después a la sacristía, la sala capitular y algunas capillas, hasta desembocar en el excelso claustro de dos alturas.
El llamado Claustro del Silencio es una de las obras culmen del gótico manuelino, con los fustes de las columnas formando cuerdas entrelazadas y otras que parecen palmeras y hojas de laurel.
Retornando a la iglesia es posible subir al coro alto donde encontramos la preciosa sillería del Monasterio de Santa Cruz, considerada una obra maestra del estilo manuelino.
Las sillerías de esta época (principios del XVI) suelen incorporar tallas de numerosos animales fantásticos y alegorías. Véase, por ejemplo, la extraordinaria sillería de la Catedral de Ciudad Rodrigo.

La sillería de Santa Cruz fue tallada por maestros flamencos llegados a Portugal y no solo posee estos animales fabulosos y escenas alegóricas. La parte alta, toda en dorado, es la más singular ya que hace referencia explícita al rey Manuel I y sus símbolos como son: la Cruz de Cristo, el escudo real y la esfera armilar. Además, también se muestran diversas escenas con barcos, ciudades y castillos que ensalzan el poderío marítimo portugués.
El monasterio tuvo otro claustro, ya desaparecido ocupado hoy por un pequeño jardín y la curiosa Fonte da Manga.
Al otro lado del río Mondego
Si se dispone de más tiempo, bien merece la pena cruzar el Puente de Santa Clara, desde el que se tiene una bella panorámica de la ciudad vieja.
Aquí, al otro lado del río, se hallan las espectaculares ruinas góticas del Monasterio de Santa Clara-a-Velha y su centro de interpretación, que tras muchos meses de reformas deberían abrir a finales de 2026.

Al encontrarse en una zona baja y cercana al río el monasterio sufrió periódicas inundaciones, por lo que fue abandonado y muy cerca, pero sobre un altozano, se construyó en el siglo XVII el Monasterio de Santa Clara-a-Nova. Se puede visitar la iglesia, el claustro y la sepultura de la Santa reina Isabel, patrona de la ciudad y reina consorte de Dionisio I.
Entre medias de ambos monasterios se encuentra Portugal dos Pequenitos, un parque temático ideal para visitar con niños. En él se muestran maquetas de casas regionales, monumentos emblemáticos de Portugal e incluso de sus antiguas colonias.
Un par de calles más al sur está el Jardins da Quinta das Lágrimas, un hermoso jardín plagado de plantas y árboles exóticos junto a un antiguo palacio convertido hoy en hotel de lujo.
Dónde dormir en Coimbra
Nuestra recomendación es reservar un hotel o apartamento en la Baixa, que dispone de todos los servicios, está bien comunicada y por tanto es mucho más práctico que alojarse en el barrio de la Alta. Una buena opción es el Hotel Vitória situado en una calle muy céntrica y con habitaciones acogedoras.
Si se prefiere la libertad de alojarse en un apartamento, uno de los mejores en calidad y precio son los Apartamentos CorpusChristi. Está situado cerca del Monasterio de Santa Cruz, disponen de todas las comodidades, terraza y bonitas vistas.
Mapa: Qué ver en Coimbra

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