Conocida como la ciudad de las 1000 ventanas
El barrio otomano de Mangalem desde la otra orilla del río Osum

El barrio otomano de Mangalem desde la otra orilla del río Osum

Berat no sólo es una de las ciudades más atractivas de Albania , sino de todos los Balcanes. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco por derecho propio, resulta imposible no sentirse seducido por sus intrincadas callejuelas, sus apiñadas casas encaladas, sus mezquitas y sus iglesias bizantinas.

Las casas de grandes ventanas del barrio otomano de Mangalem construidas como escalones sobre la ladera de una montaña son una de las estampas más bellas que pueden encontrarse en Albania . Además, coronando la colina está el barrio del castillo o Kalaja , en realidad un enorme recinto amurallado que alberga viviendas, iglesias, la antigua ciudadela, miradores espectaculares y un museo excepcional.

Puerta principal del Castillo (Kalaja) de Berat

Puerta principal del Castillo (Kalaja) de Berat

También puede sorprender al viajero su plaza mayor en la que a un lado se alza una mezquita y al otro una catedral ortodoxa. Una ciudad y un país que bien podría servir de modelo de convivencia entre las distintas religiones. De hecho, gran parte de los albaneses tienen parientes próximos tanto musulmanes como cristianos.

Al otro lado del río Osum, se alza un tercer barrio, el cristiano de Gorica , con sus callejuelas llenas de restaurantes, hotelitos, casonas decimonónicas y rincones pintorescos.

Una buena manera de conocer la ciudad es reservando el Free Tour en Berat u otras interesantes actividades en la web de Civitatis.

Cómo llegar a Berat

Berat se encuentra a solo unos 100 kilómetros al sur de Tirana , la capital albanesa. Pero teniendo en cuenta la casi inexistente red de ferrocarriles del país, sólo se puede llegar en autobús, taxi o coche de alquiler.

Puente y barrio de Gorica

Puente y barrio de Gorica

Los autobuses que parten de Tirana hacía Berat lo hacen desde la Terminali i Autobusave të Jugut dhe Veriut (South and North Albania Bus Terminal). Un nombre algo extraño que hace referencia a que desde allí salen autobuses tanto al sur como al norte del país.

La web de Gjirafa Travel será muy útil si se viaja en transporte público, ya que en ella pueden consultarse los distintos horarios de los autobuses.

El trayecto dura en torno a 2:15h, normalmente en un micro bus que puede que no salga a “su hora”, ya que el conductor suele esperar hasta que se llenan todos los asientos.

La terminal de autobuses de Berat se encuentra en las afueras, a unos 40 minutos a pie del centro histórico de la ciudad. Algo a tener en cuenta, por ejemplo, a la hora de reservar el alojamiento.

También hay autobuses directos a Berat desde otras ciudades importantes como Durrës, Gjirokastër o Sarandë.

En el barrio de Mangalem sigue usandose el burro para los repartos

En el barrio de Mangalem sigue usandose el burro para los repartos

El taxi es sin duda una opción bastante cara para desplazarse entre ciudades, por lo que resulta mejor opción alquilar un coche a través de una web como Discover Cars que compara las distintas empresas de alquiler.

En todo caso, Berat se descubre a pie y conviene no intentar entrar con el coche por el centro de la ciudad.

Breve historia

Berat está considerada la ciudad más antigua de Albania , ya que se cree que aquí hubo un asentamiento de la tribu de los ilirios al menos desde el siglo IV a. C.

Más tarde fue tomada por griegos, romanos y formó parte del Imperio Bizantino bajo el nombre de Pulcheriopolis, aunque fue varias veces saqueada y destruida por tribus eslavas.

A mediados del siglo XIV se integró en el poderoso Imperio Serbio. La ciudad fue rebautizada entonces como Beligrad, la ciudad blanca (como la actual capital serbia) y del que deriva el actual nombre de Berat.

Ruinas otomanas del complejo palaciego del Pachá

Ruinas otomanas del complejo palaciego del Pachá

Sin embargo, es la herencia otomana la que es hoy más palpable en la ciudad. El imperio Otomano tomó Berat en 1450 y la mantuvo hasta su declive a principios del siglo XX.

El pachá Ahmet Kurt Pasha, de origen albanés, gobernó la región semi autónoma de Berat a finales del siglo XVIII e hizo construir, entre otras cosas, el Puente de Gorica que comunicaba las dos orillas del río Osum.

Berat está considerada una de las antiguas ciudades otomanas mejor conservadas de todos los Balcanes. Ya que los tres barrios históricos han mantenido el trazado urbanístico original y las edificaciones tradicionales típicas del periodo otomano.

En otoño de 1944 la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin y las tropas nazis se retiraron de Albania . El 20 de octubre de ese año se proclamó en Berat un gobierno provisional en Albania liderado por el comunista Enver Hoxha, que impondría una férrea dictadura que duraría más de 40 años.

Iconostasio de la antigua Catedral de la Dormición de Santa María

Iconostasio de la antigua Catedral de la Dormición de Santa María

Qué ver en Berat

Aunque posiblemente los principales monumentos de Berat , puedan verse en un día o dos, no conviene visitar esta preciosa ciudad de manera apresurada. Realmente gran parte de su encanto reside en perderse sin rumbo por sus empinadas callejas y descubrir rincones pintorescos o un mirador desde donde contemplar la orilla opuesta del río.

La ciudad moderna se ha expandido enormemente, pero los barrios históricos, que merece la pena recorrer, están muy próximos entre sí. Aunque no habrá manera de evitar subir numerosas cuestas.

Castillo (Kalaja)

Lo cierto es que el Castillo de Berat es una de las fortalezas más impresionantes y atractivas de Europa. Además de albergar en torno a unos 300 habitantes que han de lidiar con los turistas.
El castillo y gran parte de sus monumentos datan del siglo XIII, aunque ya existió aquí un asentamiento fortificado en época prerromana.

Ciertamente, explorar el museo, las varias iglesias, murallas, ruinas y miradores del recinto del castillo puede llevar fácilmente toda una mañana. Teóricamente hay un horario de pago que va desde las 9:00 a las 18:00, en las que un taquillero se coloca junto a la puerta principal de la fortaleza. Aunque nosotros no vimos ni rastro de él.

Museo Nacional Iconográfico de Onufri

Museo Nacional Iconográfico de Onufri

En todo caso, si se va a visitar el castillo de Berat en verano conviene madrugar un poco para evitar las horas de mayor calor.

Museo Iconográfico

Su nombre completo es Museo Nacional Iconográfico de Onufri, y está dedicado a Onufri, el gran maestro pintor de iconos bizantinos del siglo XVI.

El museo se halla instalado en la antigua Catedral de la Dormición de Santa María y sus dependencias anexas. La iglesia es de una gran belleza, y resulta muy gratificante visitarla, especialmente si se tiene la oportunidad de recorrerla sin mucha gente, deteniéndose en cada detalle.

Destaca, en particular, el ornamentado iconostasio, una especie de gran panel de madera con docenas de iconos, un elemento único de las iglesias ortodoxas. El iconostasio suele tener una jerarquía muy marcada con Cristo Pantocrátor en el centro y a su lado (a la izquierda) la Virgen, como madre de Dios. Mientras que en las portezuelas laterales se suelen situar iconos de los arcángeles como protectores del templo.

En las salas contiguas hay una espléndida colección de iconos y piezas de los siglos XVI al XIX, algunos de ellos especialmente interesantes por su temática. Por ejemplo, una caja de limosnas con una tremenda escena de la Apocalipsis y el Juicio Final que sin duda hacia contribuir a los feligreses más reacios.

Murallas de la Ciudadela e Iglesia de la Santísima Trinidad

Murallas de la Ciudadela e Iglesia de la Santísima Trinidad

Ciudadela

La antigua ciudadela de Berat o Acropoli (como rezan los carteles) es un enorme recinto amurallado perfectamente adaptado al terreno construido en el siglo XIII. Todavía se conservan cuatro de las seis torres que hubo, y parte de otras edificaciones históricas como la mezquita blanca o el almacén de municiones. Junto a las murallas se tienen unas vistas excelentes de la ciudad y el valle del río Osum.

Quizá la construcción más interesante de la ciudadela sea la cisterna de agua del siglo XVIII, prácticamente intacta. Un enorme espacio interior con altas bóvedas de ladrillo donde se recogía el agua de lluvia y en el que vive una ruidosa colonia de murciélagos.

En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado al acercarse a la cisterna ya que no hay ningún tipo de aviso ni valla de seguridad.

Iglesias bizantinas

En el interior de la fortaleza, según parece, llegó a haber unas veinte iglesias, a parte de la catedral que alberga en la actualidad un museo. Hoy se conservan solo unas cuantas, pero varias de ellas son de gran interés.

Frescos del interior de la Iglesia de Santa María de Blachernae (XVI)

Frescos del interior de la Iglesia de Santa María de Blachernae (XVI)

La Iglesia de la Santísima Trinidad (Kisha e Shën Triadhës) de los siglos XIII-XIV, está justo unos metros por debajo de las murallas de la ciudadela y está considerada una joya de la arquitectura bizantina. Además, es la única que habitualmente se encuentra abierta para su visita. En su interior podemos encontrar columnas y capiteles reutilizados (quizá romanos) y algunos frescos en muy mal estado.

Mucho más modesta en su exterior, la Iglesia de Santa María de Blachernae (Kisha e Shën Mari Vllahernës), esconde unas preciosas pinturas del XVI. Los frescos recubren casi por completo los muros, están bastante bien conservados y son obra además de Nicholas Onufri, hijo del maestro Onufri.

Las pinturas recrean escenas del Antiguo y Nuevo Testamento y destaca en uno de los muros varias escenas de la vida de Cristo.

Al lado se encuentra otra pequeña edificación con aspecto de austera casa de piedra, que resulta ser la Iglesia de San Nicolás. Ésta también cuenta con frescos muy remarcables en su interior.

Estas dos iglesias están habitualmente cerradas y para visitar su interior y contemplar los frescos es necesario reservar una visita guiada con un guía oficial que disponga de las llaves.

Mirador del castillo sobre el río Osum

Mirador del castillo sobre el río Osum

Qué más ver en el Castillo

El acceso principal del castillo, al norte, conserva parte del paseo de ronda y varias torres a las que se puede subir. Eso sí, bajo la propia responsabilidad del visitante, ya que no hay demasiadas medidas de seguridad.

Las torres ofrecen una buena panorámica de esa parte del castillo. Sin embargo, los mejores miradores están al sur, en la parte opuesta del castillo. Sobre el último risco que cae sobre el río, se construyó una plataforma que ofrece unas vistas excepcionales, en especial del río y el barrio de Gorica .

Un último punto de interés serían las ruinas de la Mezquita Roja (del siglo XIV o XV), de la que lamentablemente solo se conserva parte del minarete.
Extramuros, solitaria en la ladera del castillo hay otra iglesia bizantina poco visitada, la de San Miguel.

Mezquita de los solteros en el barrio de Mangalem

Mezquita de los solteros en el barrio de Mangalem

Barrio Mangalem

Desparramado por la ladera de la montaña, el pintoresco barrio de Mangalem es el que le ha proporcionado a Berat el sobrenombre de “La Ciudad de las 1000 ventanas”.

En la parte baja del barrio encontramos algunos monumentos de interés como la Mezquita de los solteros, llamada así porque estaba reservada para los jóvenes no casados. Eran en su mayoría aprendices, artesanos o mozos de almacén de los distintos gremios.

Lamentablemente suele estar cerrada, aunque pueden admirarse los frescos del exterior, un tanto naifs con decoraciones vegetales y arquitectónicas, que se sitúan bajo el alero del tejado y en el porche de la mezquita.

Muy cerca se hallan las ruinas del complejo palaciego del Pachá, que por desgracia fue destruido en gran medida en época comunista. Y tampoco hoy goza de la protección y el cuidado que debiera más allá de una valla.

Cuestas de Mangalem

Cuestas de Mangalem

Mangalem es conocido como el barrio musulmán (aunque antes de la invasión otomana era de población cristiana) y gran parte de sus edificaciones datan de los siglos XVIII y XIX. La mayoría de casas se han restaurado una y otra vez, pero muchas conservan las características de la arquitectura tradicional otomana. Por ejemplo, la planta baja de piedra y el primer piso de madera o adobe, las grandes ventanas para aprovechar la luz y los voladizos para agrandar las estancias del primer piso.

Merece la pena perderse por sus cuidadas callejas, hoy con bastantes casas de huéspedes, hasta llegar a la parte alta donde hay varios bares y terrazas. Nosotros recomendamos el Bar Restaurant Veranda, ideal para tomar algo con las mejores vistas.

La estrechez de las callejas del barrio hace imposible el acceso en coche, por lo que el reparto a las viviendas, restaurantes y hostales sigue siendo como antaño en burro.

Museo Etnográfico

Apenas a 3 minutos del barrio de Mangalem , en una de las calles que sube hasta el castillo encontramos una espléndida mansión otomana que alberga el Museo Etnográfico (Muzeu Etnografik). De hecho, se trata de una de las visitas más interesantes de la ciudad y uno de los mejores museos etnográficos de Albania .

Mansión otomana del siglo XVIII convertida en Museo Etnográfico

Mansión otomana del siglo XVIII convertida en Museo Etnográfico

Esta ostentosa casona fue propiedad de una acaudalada familia de comerciantes y terratenientes locales del siglo XVIII. A través de sus cuidadas estancias permite conocer un poco como vivía la alta sociedad otomana.

En el atrio de la planta baja (o hajat) se exponen los útiles de algunos de los oficios más representativos del Berat otomano. Así puede verse la piedra de una almazara, el yunque, martillos y rejas de un herrero, o las ollas y pucheros hechas por un calderero.

La galería descubierta (o çardak) es la estancia más característica de este tipo de edificaciones, y donde la familia permanecía gran parte del día ya fuera tejiendo o en sus momentos de asueto.

Otras habitaciones de interés son la cocina o la cuidada sala para los huéspedes, con una pequeña estancia en la parte superior con celosía para que las mujeres y niños pudieran ver al visitante en secreto.

Frente a la entrada del museo hay un restaurante que no recomendamos en absoluto.

La galería descubierta o çardak típica de las mansiones otomanas

La galería descubierta o çardak típica de las mansiones otomanas

Centro de Berat

A un lado de Mangalem y junto al río se extiende una zona más llana que se convirtió en el centro de la ciudad, con varios monumentos destacables y una zona típicamente turística llena de restaurantes y cafeterías en el Bulevardi Republika.

Mezquita del Rey

La Mezquita del Rey (Xhamia Mbret) es un bello templo del siglo XV, aunque reciente restaurado por la Agencia Turca para la Cooperación y la Coordinación (TİKA). Este organismo oficial de Turquía se dedica, entre otras cosas, a rehabilitar el patrimonio del antiguo Imperio Otomano en los Balcanes.

El acceso a la mezquita antes era gratuito, pero ahora se solicita un “donativo obligatorio” de 100 leks (1,10€ aprox). En todo caso, merece la pena visitarla ya que el interior está bellamente decorado, en especial, la balconada y las techumbres con intrincadas tallas de madera y rosetas con versos coránicos.
El piso superior está dedicado exclusivamente para el rezo de las mujeres.

Al otro lado de la plazuela se encuentra el Tekke de los Halveti, un lugar de culto del sufismo. suele estar cerrado, pero es posible que lo abra un vigilante por 100leks para ver el bonito interior. Junto al Tekke se levanta el antiguo Caravanserai de Berat , que en época otomana servía de posada para las caravanas de comerciantes y peregrinos. Hoy es una Casa de huéspedes con el nombre de Timber Guest House.

Interior de la Mezquita del Rey (Berat)

Interior de la Mezquita del Rey (Berat)

Plaza Teodor Muzaka y Bulevar de la República

Esta gran plaza y el bulevar que la atraviesa son el corazón de la Berat moderna y cuentan con varios puntos de interés.

Mezquita de plomo
En uno de los costados de la plaza principal de la ciudad se alza la Mezquita de Plomo (Xhamia e Plumbit), una construcción de mediados del siglo XVI también restaurada recientemente por la TIKA.

Su interior con muros de un blanco pulcro es muy austero, por lo que tiene mucho más interés su exterior y en especial el revestimiento de plomo de sus cúpulas esféricas que dan nombre a la mezquita.

Catedral Ortodoxa

Al otro lado de la plaza se levanta la Catedral ortodoxa de San Demetrio (Katedralja e Shën Dhimitrit), un templo muy moderno terminado en 2014, gracias básicamente a donaciones extranjeras.

Su escasa antigüedad le resta mucho encanto, aunque su interior bastante austero resulta acogedor.

Bulevardi Republika lleno de restaurantes para turistas extranjeros

Bulevardi Republika lleno de restaurantes para turistas extranjeros

Bulevar de la República
Allí donde se cruzan la plaza principal de Berat con el Bulevar de la República (Bulevardi Republika) se alza una enorme mole en construcción, que desentona enormemente en esta preciosa ciudad. Durante la época comunista fue el Hotel Tomori, el único hotel que había en la ciudad, dada la escasa afluencia de turistas.

Desde 2022 se lleva a cabo una reforma integral del edificio, aunque puede llegar a parecer que las obras están paralizadas. El proyecto espera cristalizarse en los próximos años y será una franquicia de la multinacional española Meliá Hotels.
El Bulevar de la República en dirección al barrio de Mangalem es una sucesión de restaurantes, hamburgueserías y cafeterías de estilo occidental y sin alma donde se reúnen los turistas que no quieren probar la sabrosa gastronomía albanesa.

Barrio de Gorica

Prácticamente toda la ciudad de Berat se levanta en la orilla izquierda del río Osum, salvo el histórico barrio cristiano de Gorica .
Frente a la Mezquita de los Solteros se puede atravesar el río por el moderno Puente Colgante. Este es probablemente el mejor lugar para admirar el pintoresco barrio de Mangalem , especialmente con las luces del atardecer.

Vista del Puente Colgante y Barrio de Gorica desde lo alto de Mangalem

Vista del Puente Colgante y Barrio de Gorica desde lo alto de Mangalem

Medio kilómetro aguas abajo está el bello Puente de Gorica , construido en el siglo XVIII principalmente de madera. No fue hasta 1920 que se reconstruyó totalmente en piedra, mucho más resistente a las crecidas del río, con siete arcos y 129 metros de longitud.

El barrio de Gorica suele ser mucho más apacible que el concurrido centro de Berat . Las cuestas son menos empinadas y es bastante más adecuado que Mangalem para pasear. Gorica está repleto de rincones pintorescos y casonas otomanas. Quizá un buen ejemplo sea la Casa Museo Qako, una de las pocas que resistió sin apenas daños el devastador terremoto de 1851.

En un extremo del barrio, subiendo una cuesta está la Iglesia ortodoxa de Santo Tomás, con unos jardines esplendidos desde donde contemplar la orilla opuesta.

Gorica es un sitio ideal para cenar en las agradables noches de verano, uno de los lugares más encantadores y románticos es el Lorenc Secret Garden Restaurant & Bar. Aunque quizá no sea fácil encontrarlo.

Calleja de Gorica al atardecer

Calleja de Gorica al atardecer

Donde dormir en Berat

Antes de reservar un alojamiento en Berat conviene saber que las zonas con más encanto son los barrios históricos y estos tienen calles empedradas y estrechas donde no pueden llegar los coches.

En Gorica hay un aparcamiento en un extremo del barrio, pero en Mangalem no es posible aparcar.
Estos barrios no son la mejor opción si vamos cargados con pesadas maletas. Pero pueden ser ideales para viajeros con mochilas ligeras.

Nuestras recomendaciones:
Barrio del Castillo (Kalaja):
Berati Castle Hotel

Barrio de Mangalem:
Guest House J.Prifti

Barrio de Gorica:
Koroni Boutique Hotel

Zona moderna de Berat (con parking):
Art Boutique Hotel & Restaurant Berat

Cerca de la Estación de autobuses (a 45 min a pie del centro):
Grand White City Hotel

Señoras

Señoras «a la fresca» junto a la Mezquita de Plomo

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