
Jaipur, la populosa capital del Rajastán es, quizá junto con Udaipur, la más deslumbrante ciudad del estado hindú del Rajastán. Gran parte de los edificios de su casco antiguo están construidos con terracota rojiza, por lo que a Jaipur se la conoce como la Ciudad Rosa.
Ciertamente Jaipur no deja a ningún visitante indiferente, ya sea por su desbordante patrimonio histórico y artístico, su ajetreado casco urbano o por las joyas que se encuentran en las colinas que la rodean.
Lo cierto es que la pomposa denominación de Triángulo de Oro de la India que incluye a Nueva Delhi, Agra y Jaipur, bien parece sacada de un panfleto de una agencia de viajes. En realidad, se puede prescindir de visitar Nueva Delhi, en Agra se puede hacer una escapada rápida para ver el Taj Mahal, pero Jaipur precisa de dos o tres días para recorrerla.

Las cifras oficiales de población de Jaipur rondan los 4,3 millones de personas, sin embargo, se estima que podría ser más más del doble. Esto explica porque sus calles están abarrotadas y las gigantescas rotondas del centro de la ciudad se encuentran permanentemente atestadas de tráfico.
Eso sí, es una de las pocas ciudades del norte de la India en la que existen los semáforos y además se respetan, entre otras cosas porque se imponen multas a los infractores.
No es Jaipur, como todas las grandes ciudades del norte de la India, un lugar fácil para visitar a pie. De manera que la forma más rápida y cómoda para ver los numerosos puntos de interés (bastante alejados entre sí) es contratando un taxi.
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Breve historia
Tras la muerte de su padre, Sawai Jai Singh II ascendió al trono de Amber con tan solo 11 años. Es por ello que gobernó durante casi 50 años en los que, entre otras cosas fundó la ciudad de Jaipur en 1727.
Debido a que Amber, la capital del reino, carecía del suficiente suministro de agua, Sawai Jai Singh II trasladó la capital unos kilómetros al sur a la recién fundada Jaipur.
El Maharaj Sawai Jai Singh II fue un estudioso de las matemáticas y la arquitectura y por ello construyó una de las primeras ciudades planificadas de la India moderna. El centro de la ciudad de Jaipur, con los principales palacios, plazas y edificios administrativos siguió un estrictico plan urbanístico de cuadricula y se tardó en construir 4 años. Todo ello se rodeó de un recinto amurallado y siete grandes puertas que todavía se conservan.
Durante el gobierno británico de la India, en 1876 el Príncipe de Gales visitó la ciudad y ésta se engalanó pintando sus edificios principales de rosa en muestra de bienvenida. Por ello desde entonces a Jaipur se la conoce también como la Ciudad Rosa.
Jaipur puede presumir de haber sido distinguida con tres Patrimonios de la Humanidad. Primero fue el observatorio astronómico de Jantar Mantar, luego la cercana fortaleza de Amber y finalmente la ciudad amurallada de Jaipur en 2019.

La visita Imprescindible
Aunque la ciudad de Jaipur es una de las más interesantes de la India, lo cierto es que su principal atracción es la fortaleza de Amber, situada a unos 8 kilómetros del centro de la ciudad.
Los turistas y visitantes suelen llegar en taxi o los más económicos autorickshaws, unos escurridizos motocarros que se utilizan en la India para trayectos relativamente cortos.
Fuerte de Amber
Esta impresionante fortaleza fue construida por el marajá Mirza Raja Man Singh I en 1592 y posteriormente fue ampliado por sus sucesores, antes de que la capital se trasladara a Jaipur.
Está considerado una de las grandes construcciones de la arquitectura Rajput junto con el fuerte de Gwalior y el de Jodhpur.
El alargado fuerte refulge sobre la montaña con colores ocres y miel, mientras su reflejo distorsionado se expande por lago situado a sus pies. Más allá del fuerte, otras murallas secundarias se pierden serpenteando por las colinas cercanas.

El visitante ha de subir una empinada cuesta hasta la Puerta del Sol (Surajpol Dwaar) que da acceso al patio principal. Un amplio patio de armas, donde se encuentran las taquillas y que suele estar lleno de gente, ya que su acceso es gratuito.
Una escalinata lleva a la Puerta de la Luna que da entrada a las zonas más atractivas (ya de pago) del complejo amurallado. El fuerte de Amber exteriormente parece una mera construcción militar, pero su interior posee la apariencia de un fastuoso palacio.
En el segundo patio encontramos el Diwan-e-aam, un salón de audiencias abierto sostenido por varias filas de columnas ricamente talladas. Al otro lado destaca la imponente Puerta de Ganesh (El dios elefante del hinduismo) que vibra con una decoración extraordinaria y que es uno de los lugares más fotografiados del fuerte.
Al otro lado de la Puerta de Ganesh, está el tercer patio, el más espectacular de todo el Fuerte de Amber ya que en él se encontraban las habitaciones privadas del maharajá, su familia y asistentes. A un lado, el Salón de los Espejos (Jai Mandir) un palacete cubierto de incrustaciones de cristal con brillantes jarrones de flores y espejos. Frente a él, el elegante Sukh Mandir cubierto de mármol finamente tallado y entre ambos edificios un pequeño jardín.

Finalmente, el último patio, la Zenana estaba destinado a habitaciones de las mujeres ya fueran de la familia real, amantes o concubinas del maharajá. Esta última zona quizá al ser más amplia está más descuidada y no está tan restaurada como las otras, pero cuenta con numerosos pasillos y recovecos que vale la pena explorar.
En el pueblo de Amber hay un pequeño pozo escalonado que puede también visitarse. Aunque son bastante más impresionantes los pozos de otras localidades rajastaníes como Abhaneri o Jodhpur.
Qué ver en Jaipur
Palacio de la ciudad
Este enorme complejo se articula en torno a cuatro patios principales en los que se puede pasar una o dos horas explorando los diversos salones y exposiciones de lo más variopintas que se esconden en él.
Su interés no es desde luego comparable al impresionante Fuerte de Amber, pero supone una visita interesante si se está al menos un par de días en la ciudad.
En el primer patio, el de mayor tamaño, conviene buscar las salas expositivas que muestran una interesante armería y otra con pinturas y fotografías. En el centro del segundo de los patios se levanta el elegante Salón de Audiencias, decorado como gran parte de la ciudad en rosa y blanco.
El tercer patio pequeño y coqueto quizá el más bonito, tiene cuatro puertas ricamente decoradas que evocan las cuatro estaciones del año. Las cuatro puertas están decoradas con cuatro elementos (lotos, pavos reales, rosas y olas) que simbolizan las estaciones y hacen también referencia cada una a un dios hinduista.
Casi frente a la puerta principal del Palacio de la Ciudad está el Jantar Mantar, un curioso observatorio construido a principios del siglo XVIII por el fundador de la ciudad.

Palacio de los Vientos
En un extremo de lo que fue el Palacio de la Ciudad se alza quizá la construcción más bella de Jaipur, el Palacio de los Vientos o Hawa Mahal.
Al igual que la Zenana del Fuerte de Amber, se trataba de las estancias destinadas a las mujeres. A través de los más de 950 ventanucos las mujeres del harén podían atisbar lo que sucedía en la ciudad, pero no ser vistas.
Hoy lejos de ser un lugar idílico, el Hawa Mahal da a una avenida habitualmente atascada de tráfico entre los cláxones de motos y de autorickshaws. En la acera de enfrente las azoteas de los cafés ofrecen una buena vista del Hawa Mahal. Y también por un módico precio, se puede visitar los patios de la parte interior del Palacio de los Vientos.
Museo Albert Hall
Los turistas extranjeros no suelen visitar demasiados museos en la India. Pero lo cierto, es que este majestuoso edificio decimonónico hibrido de la influencia británica y la tradición hindú muestra una colección de lo más variada e interesante.
El Albert Hall Museum además es una obra de arte en sí mismo, con su hermoso patio central abovedado, sus anticuadas vitrinas de madera y una sensación de museo agradable y acogedor difícil de definir.

Resulta imposible enumerar las joyas que expone el museo, pero entre ellas pueden encontrarse: cerámicas de toda la India, espadas y puñales, instrumentos musicales, relieves del siglo VIII, pergaminos o cofres tallados. Especial interés tienen varias vitrinas con pequeñas estatuillas que muestran el numeroso conjunto de deidades hindúes.
Jal Mahal
Al norte de la ciudad hay un gran lago y en el medio un palacete medio sumergido de arenisca roja. La carretera que circula por un lateral del lago suele ser un lugar atestado de taxis y autorickshaws que llevan a los turistas a hacerse unas fotos. Una visita sólo imprescindible para locos por su Instagram.

No hay que perderse
Curiosamente varios de los lugares más atractivos de Jaipur se encuentran en los propios límites de la ciudad, en las montañas que la rodean al este y al norte, que no han sido urbanizas.
Templo de los monos
El Galtají Temple conocido popularmente como Templo de los monos (Monkey Temple) es un ancestral lugar de peregrinación. Este maravilloso conjunto de templos es muy poco frecuentado por los turistas extranjeros y pese a encontrarse junto a la ciudad hay que dar un rodeo de 10 km por carretera hasta llegar a la entrada principal del complejo.
Ya en el siglo XV estas montañas fueron lugar de retiro para ascetas hindúes, sin embargo, la construcción de los templos más antiguos data del siglo XVIII.
Un manantial natural mana de la roca y bajo él se construyó un estanque sagrado y varios templos. El templo principal está incrustado en la roca y resulta verdaderamente espectacular desde abajo. Miles de personas se acercan hasta aquí todos los años para bañarse en las albercas sagradas. Por ello los visitantes ajenos a estas creencias deben mostrarse respetuosos y no entorpecer estos ceremoniales.
El Templo de los monos es un lugar realmente auténtico, alejado del jolgorio turistico de los alrededores del Palacio de lo Vientos.
Los macacos que han dado nombre a los templos son efectivamente muy abundantes, por lo que conviene guardar las distancias, aunque raramente son agresivos con los humanos.

Fuerte Nahargarh
Probablemente eclipsado por el impresionante Fuerte de Amber, pocos visitantes se acercan hasta el Nahargarh Fort. Sin embargo, es una de las muchas sorpresas agradables de Jaipur.
A pesar de encontrarse a kilómetro y medio en línea recta del Palacio de la Ciudad, hay que trepar por una sinuosa carretera entre matorrales y bosques donde no es difícil atisbar pavos reales salvajes. No hay que olvidar que esta especie ornamental es originaria del subcontinente indio.
Tras pagar una entrada muy asequible se accede al interior de las murallas convertido en una especie de jardín en lo alto de la colina para el esparcimiento de las familias y los jóvenes locales. Dentro del Fuerte de Nahargarh encontramos un pequeño museo de cera, algunos bancos y césped, pero es el propio fuerte el que es realmente interesante.
La puerta a los edificios del fuerte se encuentra flanqueada de dos antiguos cañones que dan acceso a un vestíbulo y después a un precioso patio rectangular. Las paredes están algo maltrechas, probablemente por la excesiva humedad del trópico, pero la decoración en ocre amarillo y blanco repleta de ramos de flores y elefantes es espléndida.

Pero lo mejor está aún por llegar. Unas escaleras en un costado dan acceso a la azotea del fuerte. Y desde aquí, entre cúpulas en forma de cebolla, se tienen unas vistas increíbles, quizá las mejores, de Jaipur.
También aquí en la azotea del fuerte de Nahargarh vive un grupo de monos que campan a sus anchas, pero con tener vigilados los bolsos es suficiente.
Cenotafios Reales
Los monumentos funerarios de Gaitore Ki Chhatriyan situados no muy lejos del Fuerte de Nahargarh guardan los restos de los más importantes maharajás de Jaipur.
Otras ciudades históricas hindúes también poseen interesantes grupos de cenotafios como Orchha o Udaipur.

Los Cenotafios Reales de Gaitore Ki Chhatriyan destaca por sus elegantes edificios rematados por las habituales cúpulas de la arquitectura hindú llamadas chhatris.
Este cenotafio ha sido convertido en un museo al aire libre y está especialmente cuidado, al menos la parte que resulta accesible al público.
Al fondo están las tumbas más antiguas, entre ellas las de Sawai Jai Singh ll, fundador de Jaipur, casi devoradas por el bosque y que no suelen ser visitables.
Es posible subir a la parte alta de alguno de los templetes alo que permite una amplia vista del conjunto.
Qué más hacer
Calles comerciales
Las grandes avenidas al sur del Palacio de la Ciudad son en su mayoría calles comerciales, de hecho, varias de ellas llevan el nombre de Bazaar.
Puede ser una buena forma de tomar el pulso a esta ciudad, curioseando y recorriendo las aceras de estas largas calles de punta a punta sin tener que atravesar las infernales avenidas y su alocado tráfico.

En Johari Bazaar Road pueden encontrarse principalmente joyeros y orfebres que trabajan el metal. Las calles secundarias suelen estar especializadas en un gremio concreto, pero suele ser más divertido deambular por las avenidas como Kishanpole Bazaar en la que tan pronto puedes tropezarte con una farmacia, una ferretería o un panadero haciendo pan en mitad de la acera.
Ir al cine
Para pasar un rato divertido nada mejor que acudir a un cine y mezclarse con la gente. La cartelera hindú suele estar llena de películas nacionales, muchas de ellas de Bollywood.
El cine hindú, aunque esté interpretado en la lengua local suele ser muy visual, con argumentos sencillos de entender y numerosos números musicales divertidos que pueden surgir en el momento más inesperado.
Una muy buena opción es el céntrico Raj Mandir Cinema, una sala de cine probablemente más lujosa y cómoda que las que podamos encontrar en las ciudades españolas. Con suerte encontraremos en cartel alguna de las películas de de las grandes estrellas del cine indio como Shahrukh Khan. Qué damos fe de que es capaz de provocar gritos y aplausos simplemente con aparecer en pantalla.

Comer en el Green Pigeon
Quizá uno de los mejores restaurantes de Jaipur es el Green Pigeon, un restaurante dirigido fundamentalmente a turistas extranjeros, por ello no es barato. Sin embargo, su comida es especialmente sabrosa y mucho más elaborada y original de lo que se suele ver en otros restaurantes similares de la India.
Sorprendente el Reshmi Kabab, una especie de redondo de pollo al horno envuelto en huevo.
Donde dormir
Una opción extraordinaria para pernoctar en el centro de Jaipur, pero alejado de las grandes y atascadas avenidas es el encantador Jai Niwas Hotel. Dispone de amplias y confortables habitaciones con balcón y sobre todo con un desayuno extraordinario y variado que puede tomarse en su coqueto jardín.
Artículo escrito por David
Mapa: Qué ver en Jaipur

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