Una visita imprescindible en el estado de Madhya Pradesh
El impresionante Palacio Man Singh y la Puerta del Elefante

El impresionante Palacio Man Singh y la Puerta del Elefante

Cuesta creer que uno de los lugares más impresionantes del norte de la India esté fuera de los habituales circuitos turísticos, a pesar de encontrarse a poco más de 100 kilómetros de Agra y el siempre atestado Taj Mahal.

La ciudad de Gwalior y su fuerte es todavía una joya por descubrir para muchos turistas foráneos. Algo que se agradece después de las apreturas en otras ciudades muy turísticas como la citada Agra, Jaipur o Udaipur.

Estatuas jainistas de las Cuevas de Siddhachal

Estatuas jainistas de las Cuevas de Siddhachal

El Gwalior fort, en realidad, es todo un recinto amurallado que cubre por completo una larga y estrecha colina de tres kilómetros de largo por casi uno de ancho en su parte central. En el interior de sus murallas se suceden palacios que fueron los más lujosos de la región, templos milenarios e imponentes esculturas talladas en la roca de más de 15 metros de altura.

En todo caso, el esplendor que vivió Gwalior allá por el siglo XVI parece lejano hoy y los antaño fastuosos palacios apenas han sido restaurados y otros aparecen destartalados, como abandonados entre la maleza.

Ciertamente supone un fuerte contraste si se ha visitado también el fuerte de Amber o el de Johpur, totalmente rehabilitados, lujosos y llenos de turistas.

Sin embargo, en el fuerte de Gwalior es posible explorar estos palacios maltrechos casi en soledad y disfrutar de unas vistas increíbles sobre la ciudad, lo que tiene un encanto innegable.

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Los alojamientos con las comodidades que los occidentales suelen buscar son escasos en la ciudad, por lo que conviene reservar un hotel en Gwalior con cierta antelación.

Una de las muchas cotorras de Kramer del fuerte de Gwalior

Una de las muchas cotorras de Kramer del fuerte de Gwalior

Breve historia

No se sabe a ciencia cierta el origen de la fortaleza de Gwalior, pero algunas inscripciones encontradas lo sitúan hacia el siglo VI d.C.
En todo caso, el sugerente templo hindú de Teli ka Mandir construido hacia el año 800 d.C., es el edificio más antiguo que se conserva en la colina.

Ya a partir del siglo X se tienen evidencias de la existencia de un fuerte situado aquí y que fue atacado en diversas ocasiones por los sultanatos musulmanes vecinos.

En 1398 tomó el poder la dinastía rajput de los Tomar que llevaría a Gwalior a su momento de mayor esplendor.
De hecho, las edificaciones más prominentes de la colina, los Palacios de Man Mandir y Gujari, se construyeron durante el reinado del Maharaja Man Singh Tomar (1486-1516).

Sin embargo, tras la muerte de Man Sigh Tomar, el fuerte de Gwalior fue sucesivamente conquistado por el Sultanato de Delhi y más tarde por el emperador mogol Babur. El último maharajá de la dinastía Tomar, Ramshah Tanwar murió en batalla junto a sus tres hijos en 1576.

Patio interior del Palacio Man Singh

Patio interior del Palacio Man Singh

Cuando el Imperio Mogol comenzó a declinar ya en el siglo XVIII, el Imperio Maratha aprovechó para apoderarse de vastos territorios en el norte indio, entre ellos Gwalior.

Más tarde pasó a manos del Imperio Británico y no fue hasta 1886 que devolvió el fuerte a la familia Maratha Scindias. Gran Bretaña controlaba en aquel momento todo el subcontinente indio y el fuerte de Gwalior carecía ya de todo valor estratégico.

Qué ver en Gwalior

Gwalior es una extensa ciudad de alrededor de 1,5 millones de habitantes, sin embargo, la visita de sus principales monumentos resulta muy sencilla. Ya que la mayoría de ellos se concentran en lo alto de la colina o su entorno más próximo.

De hecho, existe una enorme diferencia entre la bulliciosa ciudad hindú y la tranquilidad que se respira en lo alto de la montaña donde habitualmente solo hay un puñado de turistas, casi todos nacionales y algunos grupos de escolares.

Existen dos accesos principales al recinto amurallado de la colina, una al oeste para los vehículos a través de la Urvai Gate. El otro acceso se halla en el noreste de la montaña, atraviesa varias magnificas puertas y está destinada a los peatones, que deben trepar unos 700 metros de empinada cuesta.

Ya dentro del recinto del fuerte de Gwalior encontramos dos partes bien diferenciadas, en la zona norte hay varios palacios y construcciones de los siglos XV al XVII, con tres zonas de pago. Mientras que en la mitad sur hay diseminados templos hinduistas, un templo sij moderno, grandes estatuas jainistas y una exclusiva escuela privada: The Scindia School.

Vistas del Palacio Man Singh y la ciudad de Gwalior a sus pies

Vistas del Palacio Man Singh y la ciudad de Gwalior a sus pies

Palacio Man Singh

El impresionante palacio de Man Singh es indudablemente la joya de la corona de este lugar. La magnífica estampa de sus muros y torreones de tonos azules en lo alto de un acantilado de 300 metros resulta impactante.

La puerta Hathiya Paur o Elephant Gate, la puerta principal de las siete que posee el fuerte, se funde con el Palacio Man Singh, mientras mucho más abajo las casitas blancas de la ciudad quedan empequeñecidas.

El palacio de Man Singh fue construido durante el reinado de Maharaja Man Singh Tomar (1486-1516) y está considerado uno de los más magníficos ejemplos de arquitectura hindú.

La decoración es exuberante y variada y podemos encontrar formas geométricas, vegetales, seres fantásticos, leones, elefantes, patos o pavos reales.

El palacio está decorado con finos azulejos esmaltados de varios colores, entre los que predomina el azul, aunque también encontramos azulejos amarillos, verdes y rojizos.
Aunque es mucho más espectacular su exterior, merece la pena pagar la entrada para visitar su interior, algo desangelado y vacío pero interesante.

Pozo en el patio interior de los palacios de Jehangir y Shahjehan

Pozo en el patio interior de los palacios de Jehangir y Shahjehan

El interior conserva también gran parte de los coloridos azulejos, pero no así la pintura que debía decorar las paredes de las estancias. Podemos ver columnas finamente talladas, bóvedas recargadas, elegantes patios interiores y bajo los aleros figuras de elefantes y leones.
El Man Singh Mahal posee curiosamente cuatro plantas, dos de ellas subterráneas. Los sótanos resultan especialmente húmedos y lúgubres y fueron usados como prisión cuando fue tomado por el Imperio Mogol.

Otros palacios

En el extremo norte de la colina, junto al Man Singh, hay otros palacios que pueden visitarse adquiriendo una entrada diferente.

Son una media docena de edificaciones de muy distinta índole y tamaño que se construyeron en los siglos XV al XVII. Estos palacios fueron probablemente saqueados y despojados tiempo atrás de sus ricos recubrimientos y decoraciones, por lo que hoy aparecen con un aspecto tosco y abandonado.

El Vikram Mahal fue un templo dedicado a Shiva construido por Vikramaditya el hijo mayor de Man Singh Tomar. A su espalda el borde de las murallas ofrece una preciosa vista del fuerte de Gwalior y la ciudad.

Los palacios de Jehangir y Shahjehan fueron construidos en la primera mitad del siglo XVII durante el periodo Mogol por los emperadores que dan nombre a los palacios. Se conservan algunos arcos y finas tallas y un pozo en el enorme patio interior.

El Karan Mahal fue en tiempos uno de los más suntuosos de Gwalior

El Karan Mahal fue en tiempos uno de los más suntuosos de Gwalior

Pese a su aspecto hoy poco atractivo el Karan Mahal conserva en su interior algunos bonitos elementos decorativos y además permite subirse a una de sus torrecillas y admirar esa parte del fuerte de Gwalior. Se trata de una de las edificaciones más antiguas, ya que fue construido por el rey Karn Singh segundo de la dinastía Tomar entre 1480-1486.

En las faldas de la montaña, junto a la entrada norte del Gwalior Fort se ubica el Guhari Mahal, un palacio que Man Singh Tomar mandó construir para su esposa, la reina Mrignayani. Es una de las construcciones mejor conservadas del complejo y actualmente alberga el Museo Arqueológico.

Templos

En la parte central de la colina se encuentran dos templos hindúes muy antiguos que lamentablemente fueron destruidos hace siglos durante las invasiones por tropas musulmanas.

El templo de Teli Ka Mandir es la construcción más antigua del fuerte de Gwalior

El templo de Teli Ka Mandir es la construcción más antigua del fuerte de Gwalior

El templo de Saas Bahu está formado por dos construcciones gemelas dedicadas al dios Vishnu levantadas en el año 1093. Los templos y han sido restaurados conservando algunas tallas y elementos originales.

Un kilómetro más al sur se ubica un templo aún más antiguo, el Teli Ka Mandir datado entre finales del VIII y principios del IX. Tiene un diseño atípico entre los templos hindúes y está dedicado a Shiva, Vishnu y las Matrikas. Merece la pena recorrer con la mirada sus muros cubiertos de decoraciones vegetales, geométricas, imágenes de dioses y pavos reales.

Muy cerca hay un templo sij (gurdwara) moderno y blanco níveo, muy apreciado por los fieles de esta religión.

Para los amantes del arte hindú es muy recomendable dirigirse hacia el sur hacia el sitio arqueológico de Khajuraho que queda a unos 300 kilómetros de distancia. Ya que es posiblemente el mayor y más espectacular conjunto de templos hindúes del país.

Esculturas jainistas de las Cuevas de Siddhachal

Esculturas jainistas de las Cuevas de Siddhachal

Esculturas jainistas

Uno de los mayores atractivos de Gwalior son las impresionantes esculturas esculpidas en la pared rocosa de la propia montaña. Existen hasta cinco grupos de grandes estatuas jainistas en torno a la colina y por ello Gwalior se considera uno de los lugares con mayor concentración de esculturas de este tipo de la India.
Las Cuevas de Siddhachal es el grupo más visitado ya que se encuntran junto a la carretera que sube al fuerte, poco después de atravesar la puerta Urvai.

Las estatuas algunas de pie y otras sentadas representan a los 24 tīrthankaras del jainismo. Son unos seres que han alcanzado la trascendencia y se les considera maestros. Cada uno tiene su propio nombre y se le distingue por los atributos que le rodean (toro, elefante, mono, búfalo, loto azul…)

La mayoría de las figuras fueron esculpidas en el siglo XV, aunque unos pocas son muy anteriores. Tras la invasión del emperador mogol Babur muchas fueron decapitadas y destruidas por los musulmanes. Pero fueron restauradas más tarde tras la caída del Imperio mogol.

Esculturas jainistas del enclave conocido como Gopachal Parvat

Esculturas jainistas del enclave conocido como Gopachal Parvat

El otro grupo de esculturas que merece la pena visitar es el llamado Gopachal Parvat. Aunque también se encuentra en la ladera no se puede llegar desde la montaña como el resto de monumentos del fuerte de Gwalior. Se accede desde el centro de la ciudad concretamente por MLB Bypass Road, a través de un pequeño templo en el que hay que descalzarse. Después unas empinadas escaleras en mitad del bosque trepan hasta la pared rocosa donde hay toda una fila de grandes esculturas jainistas.

Pocos visitantes se aventuran hasta aquí lo que contribuye a crear un ambiente casi etéreo: la montaña, los sonidos del bosque, los rostros imperturbables de los tīrthankaras. Y una rara sensación de sentirse pequeño ante esas grandes estatuas centenarias.

No muy lejos, en mitad de la ciudad está el Jai Vilas Mahal, un suntuoso palacio decimonónico convertido en un museo poblado de objetos estrafalarios y curiosos.

Artículo escrito por David

Mapa: Qué ver en Gwalior

Fuerte de Gwalior

Fuerte de Gwalior

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