
La localidad asturiana de Ribadesella es conocida internacionalmente por ser el lugar donde se celebra todos los veranos la popular competición de piragüismo del “Descenso del Sella”. Pero más allá de este evento deportivo multitudinario, Ribadesella posee múltiples alicientes para visitarla en cualquier época del año. De hecho, resulta mucho más agradable fuera de los meses de julio y agosto en los que la afluencia de visitantes llega a ser excesiva.
Ribadesella se asienta a ambos lados de la desembocadura del Sella, un enclave costero de enorme belleza, que además puede contemplarse, casi a vista de pájaro, junto a la Ermita de la Guía, en la cima del Monte Corberu.

Este fue un pueblo pesquero de origen medieval y conserva un centro histórico escueto, pero con mucho encanto, con varias casonas de los siglos XVII y XVIII.
A principios del siglo pasado, Ribadesella se convirtió en lugar de veraneo de la alta sociedad española, rivalizando con otras ciudades como San Sebastián o Santander. De aquella época son varias mansiones de indianos y palacetes modernistas de los más espléndidos de todo el Cantábrico.
Si todo ello no fuera suficiente, a un kilómetro del centro del pueblo se encuentra la Cueva de Tito Bustillo, una profunda gruta con pinturas rupestres prehistóricas excepcionales y que puede visitarse previa reserva.
Puedes disfrutar de varias actividades y visitas guiadas en Ribadesella con Civitatis.

Breve historia
Prehistoria
Se tienen numerosas pruebas de la existencia de asentamientos humanos en esta región especialmente en el periodo del Paleolítico Superior (hace entre 40.000-10.000 años).
El entorno riosellano junto a un río y su amplio estuario, con frondosos bosques y numerosas cuevas en las montañas era muy propicio para ellos, ya que proporcionaba pesca, caza y cobijo.
Roma
Durante siglos el ancho río Sella marcó la frontera natural entre las tribus cántabras y astures. Pero ambos pueblos fueron derrotados en el 19 a. de C. por el ejército de Roma tras un largo conflicto conocido como las Guerras Cántabras. El Emperador Augusto incorporó entonces toda la región a la Hispania romana, aunque la romanización no fue tan intensa como en otros territorios.

Edad Media
En 1270, en tiempos de Alfonso X el Sabio, se unieron los territorios de Leces y Meluerda, a ambos lados del río Sella. El nuevo municipio de Ribadesella recibió la Carta Puebla y sería gobernado bajo la autoridad de la corona. Esta maniobra de creación de villas por parte del rey pretendía socavar el incipiente poder de la nobleza feudal.
Durante la Edad Media, Ribadesella vivió una época de gran prosperidad gracias a la pesca de ballenas y salmones, así como del comercio marítimo especialmente de sal, imprescindible para las salazones.
La villa también contaba con unos astilleros que aprovechaban la abundante madera que llegaba a través del río. Todo ello hizo que la villa fuera muy apetecible para la nobleza local, y finalmente la Casa de Quiñones se hizo con Ribadesella. Varios de los Quiñones ostentaron el importante cargo de Merino Mayor de Asturias en el siglo XV, cosa que no impidió que los Reyes Católicos les desposeyeron de sus posesiones en Ribadesella en 1488.

Junto a Ribadesella, los Reyes Católicos incorporaron a la Corona otras tres villas asturianas (Llanes, Tineo y Cangas de Narcea) conocidas como “Las Cuatro Sacadas”.
Siglos XVI-XIX
En septiembre de 1517 tuvo lugar en la villa un acontecimiento importante. El príncipe Carlos procedente de Flandes desembarcó en Tazones y en su camino pasó dos días en Ribadesella, con festejos en su honor. Pocos meses después las cortes de Castilla juraron como rey a Carlos I.
A finales del siglo XVI se creó el Gremio de Mareantes para defender los derechos de sus miembros y regular, por ejemplo, la pesca del salmón y con el tiempo se convirtió en una poderosa organización gremial. Las familias nobles más poderosas de aquel tiempo eran los Prieto, los Ardines y los Cutre, cuyas casonas todavía se conservan en el casco viejo de Ribadesella.

Las tropas napoleónicas ocuparon la villa por más de un año (1810-11), razón por la cual la ampliación del puerto se interrumpió y no se acabó hasta 1854.
Resulta imprescindible citar también la figura del más eminente riosellano: el político y diplomático Agustín de Argüelles (1776-1844) que participó en la redacción de las constituciones de 1812 y 1837, fue Presidente del Congreso de los Diputados y tutor de la reina Isabel II.
El nuevo puerto riosellano vivió en la segunda mitad del XIX su momento de mayor esplendor. No solamente atracaban barcos pesqueros del todo el Cantábrico, sino que el bergantín Habana tuvo su base en Ribadesella.
Este buque hizo la ruta Ribadesella-La Habana de manera ininterrumpida entre 1862-1872 llevando miles de asturianos emigrantes hasta la isla caribeña en busca de fortuna. El Museo de la Emigración de la cercana localidad de Colombres trata este episodio trascendental de la historia reciente de Asturias.

Ribadesella hoy
En la actualidad, aunque tradicionalmente esta fue una localidad pesquera, hoy su economía se basa fundamentalmente en el sector turístico y el comercio. Hay numerosos apartamentos, hostales, restaurantes, tiendas de todo tipo y también empresas de turismo activo y aventura especializadas en el descenso del Sella.
La ruta para actividades turísticas en canoa suele tener unos 15 kilómetros, mientras que la competición internacional desde Arriondas hasta Ribadesella alcanza los 20km.
Qué ver en Ribadesella

Centro histórico
En la margen derecha del río Sella se asienta el casco viejo de Ribadesella (en asturiano: Ribeseya), en su mayoría casas bajas de dos pisos con un encanto modesto que conviven con algunas mansiones señoriales. En esencia es un estrecho caserío organizado en torno a cuatro calles paralelas entre la ría y la montaña.
En un costado tenemos el barrio de El Portiellu, el antiguo barrio de pescadores que se desparrama por la ladera de la montaña y dos o tres callejas, en un entramado de casitas de colores tan abigarrado como pintoresco. La Calle Oscura es quizá la más conocida del barrio, llamada así por el pequeño pasaje abierto bajo unas casas. También aquí está la Escalera de Colores, que sube hasta los chalés de la parte alta de la montaña y supone toda una invitación para los instagramers.
El Palacio Prieto-Cutre construido en el siglo XVI y de estilo plateresco fue la ostentosa residencia de la influyente familia de los Prieto y luego de los Cutre. Hoy alberga el Ayuntamiento de Ribadesella.

La plazuela frente a la iglesia y las calles aledañas es uno de los lugares con más encanto con varias casonas nobiliarias, entre las que destaca el Palacio de los Prieto-Collado, un edificio barroco del XVIII, hoy convertido en la rojiza Oficina de Correos. Y a su lado la casona natal de Darío de Regoyos, uno de los grandes pintores impresionistas españoles.
La Iglesia de Santa María Magdalena, por su parte, es un templo de principios del siglo pasado, cuyo principal interés son las pinturas murales del crucero realizadas por los hermanos riosellanos Uría-Aza.
En el otro lado, frente a la ría cabe destacar también dos construcciones más recientes: el Hotel Marina, un imponente edificio modernista de 1912 y La Rula o Lonja de pescado, donde se subasta el pescado entre los restaurantes y las pescaderías de la zona. En los meses de julio y agosto la oficina de turismo suele ofrecer una visita guiada que incluye la lonja.

Mercado Semanal
Todos los miércoles del año (de 9:00 a 14:00) se instala en el casco viejo de Ribadesella un mercadillo al aire libre de lo más animado. A él acuden no sólo riosellanos, sino también gentes de muchos pueblos a la redonda y turistas atraídos por la calidad de los productos de la zona.
En el mercado se montan puestos de ropa, utensilios y herramientas, libros o calzado como en otras partes de España. Pero son los puestos de alimentación los que tienen un marcado carácter local, con frutas, verduras, legumbres, mieles, panes y bollos de los alrededores.
Destacan especialmente los puestos de embutidos y quesos asturianos que da gloria verlos. No hay que irse sin probar por ejemplo, el salchichón de ciervo o algún queso azul local. Con algo de suerte podrás probar el boroñu preñau, una especie de pan de maíz relleno de chorizo u otros embutidos, tradicional de la zona del Oriente asturiano.

Monte Corberu y ermita
Desde la propia Lonja siguiendo la línea del puerto nace el agradable Paseo de la Grúa, que llega hasta la misma punta del promontorio del Monte Corberu.
A un lado pueden verse embarcaciones de bajura amarradas y quizá algún pescador en la orilla, mientras que, al otro lado, entre los árboles, hay seis paneles de cerámica con dibujos de Mingote, el conocido periodista y dibujante. Estos enormes paneles muestran con un toque de humor seis momentos clave en la historia de Ribadesella.
Al llegar al final del paseo nos espera una larga escalera que asciende en zigzag hasta la misma cima del Monte Corberu, donde se encuentra la Ermita de la Virgen de la Guía.
Esta capilla renacentista perdió una parte, probablemente en un desprendimiento, sin embargo, todavía conserva la bonita portada sur. En torno a la ermita hubo en su día una pequeña fortificación y una batería con cañones para la defensa de la villa. En la actualidad podemos ver un par de cañones en recuerdo de aquel puesto defensivo.
El monte Corberu es popular por sus esplendidas vistas de Ribadesella y la desembocadura del Sella. Una panorámica que bien merece el esfuerzo de la subida. En todo caso, si se prefiere, hay otros caminos desde el pueblo con una pendiente mucho más suave.

Paseo y Playa de Santa Marina
Al otro lado del puente de Ribadesella, se extiende la playa de Santa Marina que con más de 1100 metros es una de las más largas y bellas playas de Asturias. Es un arenal de grano fino que no suele soportar un gran oleaje, aunque como en el resto del Cantábrico el ancho de la playa queda muy reducido con la marea alta.
En paralelo al arenal hay un paseo marítimo ancho y agradable junto al cual se comenzó a edificar ya a principios del siglo XX. Y es aquí donde encontramos casi una tras otra algunas casonas de indianos y palacetes de aire modernista realmente encantadores.
El Chalet de los Marqueses de Argüelles fue la primera edificación que se construyó en la Playa de Santa Marina de lo que iba a ser una urbanización de recreo de alto nivel. El edificio de estilo ecléctico lo llevó a cabo Juan Álvarez de Mendoza Ussía en 1911, un arquitecto muy prolífico en Asturias a principios del siglo pasado. En los años 60 se le adosó otro edificio anodino y fue convertido en alojamiento hostelero.
El Chalet Verde sorprende por el uso y la calidad de nuevos materiales como su armadura de hierro y la cerámica vidriada de color verde en el exterior.
El dueño más renombrado del Chalet Verde fue Dionisio Ruisánchez muy conocido porque tras su muerte en 1956 se creó la Fundación Ruisánchez. Esta fundación entrega becas y ayudas a jóvenes y ancianos de familias humildes del concejo riosellano.

El Chalet Antero Prieto se construyó en 1922, y es conocido por el nombre de su primer propietario, un indiano enriquecido en Cuba. Sus propietarios desde los años cuarenta fueron los hermanos Uría Aza autores de las pinturas del interior de la iglesia de Ribadesella.
El impresionante palacete de Villa Rosario debe su nombre a la mujer del indiano Antonio Quesada, que hizo fortuna en Cuba con el comercio del tabaco. La Villa Rosario erigida en 1914 resulta difícil de enmarcar en un solo estilo (eclecticismo, modernismo, indiano…) sin embargo está considerada una de las construcciones más destacadas de principios del siglo XX en Asturias.
Hoy es un distinguido hotel de 4 estrellas en primera línea de playa, aunque su puerta principal y su fachada más excelsa luce por el otro lado.
Merece la pena deleitarse con su fachada principal con escaleras, balaustradas, columnas y capiteles y su abundante decoración que juega con flores, cuadrados, rombos, plantas y círculos.

Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo
La visita previa a este museo situado a 300 metros de la Cueva de Tito Bustillo, resulta casi imprescindible para conocer la enorme trascendencia de esta cueva y sus pinturas rupestres paleolíticas.
El museo realiza un ameno recorrido por distintos aspectos de la Cueva de Tito Bustillo: su descubrimiento, la geología de estas montañas, quienes habitaron la cueva y el arte rupestre que en ella encontramos.
El Grupo Torreblanca, formado por varios jóvenes espeleólogos, descubrió en 1968 unas pinturas prehistóricas de gran valor en esta cueva de difícil acceso hasta entonces inexplorada.
El hallazgo tuvo gran repercusión y fue titular en la prensa nacional e internacional. Ese mismo año la cueva tomó el nombre de Tito Bustillo, uno de los integrantes del Grupo Torreblanca, muerto poco después en otra expedición espeleológica.
Las últimas salas resultan especialmente interesantes ya que se proyecta un audiovisual sobre el Panel Principal de la cueva y se expone el arte más oculto que no se muestra en la visita guiada a la Cueva de Tito Bustillo.

Cueva de Tito Bustillo
La Cueva de Tito Bustillo está declarada Patrimonio de la Humanidad junto a otras 17 grutas bajo la denominación de: “Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España”. Las pinturas prehistóricas de Ribadesella son de las más destacables de todas ellas, pero al contrario que en Altamira, en Tito Bustillo pueden visitarse las pinturas originales y no una simple réplica.
La cueva permanece abierta a las visitas entre marzo y octubre y con el fin de preservarla el número de visitantes se reduce a un máximo 150 por día y 15 personas por pase.
Por ello, la reserva on-line de la Cueva Tito Bustillo debe hacerse con varios días, o incluso semanas de antelación, si se pretende visitar en los meses de verano.
La visita guiada, de aproximadamente una hora, nos pareció tremendamente interesante y a una temperatura envidiable en verano (en torno a los 13°C). Se recorre 1,5 kilómetros por el interior de las grutas admirando formaciones calcáreas de gran belleza (estalactitas, estalagmitas, coladas, columnas…).
Por fin se llega al Panel Principal, un gran lienzo de roca de casi 30 metros de largo con pinturas de más de 20.000 años de antigüedad. En este muro aparecen representados multitud de animales, muchos de ellos superpuestos, pero donde se identifican perfectamente algunos caballos y renos. Resulta sorprendente no sólo la buena conservación de las pinturas, sino la extraordinaria destreza de las manos que las dibujaron.
Las siluetas suelen estar marcadas en negro provenientes de carbón vegetal o huesos quemados. También se utilizaron pigmentos ocres y rojizos para pintar a los animales, aunque destaca por su singularidad el uso de pigmento violeta para alguno de los caballos.

Dónde comer y cenar
Ribadesella tiene un buen puñado de restaurantes, desde bares para tomar una caña y tapear a restaurantes de gran nivel. La mayoría de ellos se concentran frente al puerto y la lonja del pescado, conocida popularmente como La Rula.
Un buen sitio para desayunar o tomar unos pinchos y unas cervezas es el Café La Villa (Calle Manuel Caso de la Villa, 2). Este bar ofrece un desayuno completo (café, tostadas, zumo) a un precio muy ajustado y también tiene variedad de bocatas hechos con cariño. Por ello suele llenarse con cierta facilidad.
El Bar La Nansa (Calle Marqueses de Argüelles s/n) tiene una carta de tapas y raciones generosas de lo más apetecible. Recomendamos encarecidamente probar sus estupendas raciones típicamente asturianas. Por ejemplo, el chorizo a la sidra, las croquetas de cabrales, las anchoas con pimientos, la tabla de quesos de la tierra o los tortos de picadillo. Los tortos son una especie de pan de maíz frito, sobre el que se coloca pisto, queso, picadillo de carne…
El Restaurante Marisquería El Campanu (Calle Marqueses de Argüelles 9) es casi una institución en Ribadesella, de hecho, tiene un segundo restaurante unos metros más allá, La Ría del Campanu y un tercero en Gijón.
Sus especialidades cubren todas las opciones inimaginables de la gastronomía asturiana: arroz con bogavante, cachopines de jabalí con queso Vidiago, cabrito guisado, fabes con almejas, cachopo, mariscos… Y también pescados frescos traídos de la cercana lonja.
La comida o la cena suele salir por más de 40€ por persona.

Dónde dormir
Existen numerosos alojamientos en el centro histórico de Ribadesella, uno de los mejores es la Morada de Mar apartamentos. Muy amplios, con cocina propia y muy acogedores.
Si se prefiere estar a pie de playa y se es amante del modernismo, nada mejor que reservar en el Hotel Villa Rosario. Un edificio precioso de estilo indiano y modernista de principios del siglo XX con lujosas habitaciones a un precio bastante asequible.
Asturias y Cantabria:
Viajar por España:
Asturias:
Lastres
Oviedo prerrománico
Proaza y Bandujo
Ribadesella
El concejo de Teverga
Cantabria:
Cabuérniga
Campoo – Los Valles
Comillas
Laredo
Liérganes
Santillana del Mar
Valles Pasiegos



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