Irlanda posee paisajes litorales espectaculares y varios de ellos se encuentran en el condado de Clare
Los acantilados de Moher y la Torre O’Brien al fondo

Los acantilados de Moher y la Torre O’Brien al fondo

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Los acantilados de Moher, atraen todos los años a más de un millón de visitantes. Y no es para menos, ya que es uno de los lugares más hermosos de la República de Irlanda. Sin embargo, el condado de Clare, en el que se halla, posee muchos más atractivos, como para que el viajero no se límite a una fugaz visita a uno de los pedazos de costa más famosos del mundo.

No hay que olvidar que la costa del condado de Clare forma parte de la Wild Atlantic Way, la espectacular ruta que recorre todo el litoral occidental de la isla. Esta carretera parte desde la preciosa ciudad de Kinsale al sur hasta la frontera con Irlanda del Norte.

En esa ruta podemos encontrar Loop Head, un afilado cabo que se adentra en el mar y que ofrece hermosos acantilados mucho menos concurridos que los de Moher, pero también largas playas como las de Fanore o Spanish Point.
En Clare está, así mismo, la región de El Burren, una joya de gran valor geológico, que junto al mar ofrece unos paisajes de una belleza inusitada.

La playa de Fanore es muy popular entre los surfistas

La playa de Fanore es muy popular entre los surfistas (Foto: Álvaro Romero)

Los acantilados de Moher

Cómo ir a los Acantilados de Moher

Muchos viajeros se proponen visitar este lugar desde Dublín, que se encuentra en la costa opuesta de la isla. Sin embargo, la distancia, afortunadamente, no es tanta como pudiera parecer sobre el mapa.

Coche de alquiler o excursión
La autopista M6 que conecta la capital con Galway, casi en línea recta, hace que el trayecto hasta los acantilados de Moher sea de unos 260km, algo más de 3 horas en vehículo privado.

Un poco más al sur y casi paralela a la anterior, la autopista M7 que va a Limerick también puede servir, solo que se recorren unos pocos kilómetros más.

Entorno del Centro visitantes de los Acantilados de Moher

Entorno del Centro visitantes de los Acantilados de Moher (Foto: Álvaro Romero)

Si el presupuesto, o el plan de viaje, no incluye alquilar un vehículo, no importa. Desde Dublín hay varias agencias que ofertan excursiones de un día a este famoso lugar de la costa occidental. La gran mayoría de ellas se realiza en inglés, pero si se prefiere un guía en español, la mejor opción es la excursión a los acantilados de Moher de Civitatis.

En Transporte público
Debido a que es un lugar muy turístico, también es posible llegar a los acantilados de Moher en transporte público desde Dublín, aunque lógicamente el traslado requerirá de bastante más tiempo. Por lo que será casi obligatorio hacer noche en la zona (ver alojamientos). Sin embargo, explorar el resto de la costa de Clare sin vehículo privado será mucho más complicado.

La opción más habitual es desplazarse hasta Galway, la cuarta mayor ciudad de Irlanda, que se encuentra a unos 75km del Centro de Visitantes de los acantilados. Desde la capital se puede llegar en bus y en ferrocarril directo, en ambos casos se tarda entre 3 y 4 horas. Como cabría esperar el autobús resulta más económico, pero el tren más cómodo.

También se puede optar por llegar hasta Ennis, la capital del condado de Clare, aunque tanto en tren como en autobús es necesario realizar un trasbordo en Limerick. (Ver mapa de la región)

Sendero para los visitantes protegido por losas de piedra

Sendero para los visitantes protegido por losas de piedra

Pueden comprobarse las distintas opciones en:
Autobuses de Irlanda: Bus Éireann
Trenes de Irlanda: Irish Rail

Finalmente, bien desde Galway, bien desde Ennis se puede tomar la línea de autobús número 350 que conecta ambas ciudades y que recorre la costa de Clare deteniéndose en cada pueblo y que tiene una parada también en los acantilados (Cliffs of Moher).

Bus Éireann Route 350, Galway – Kinvara – Doolin – Cliffs of Moher – Ennis

A 25 km al sur de Ennis se encuentra el pequeño Aeropuerto internacional de Shannon, que enlaza con vuelos directos principalmente con ciudades británicas (Londres, Edimburgo…) y destinos turísticos españoles como Tenerife o Málaga.

Acantilado al sur del Centro de visitantes

Acantilado al sur del Centro de visitantes

Un Disfrute para los sentidos

Contemplar de cerca, los abruptos precipicios de Moher sigue resultando impresionante pese a que los hayamos visto una y otra vez en fotografías y películas.

Esta sucesión de enormes moles de piedra erosionadas de más de 200 metros de alto se yerguen majestuosas sobre el violento Atlántico a lo largo de 8 kilómetros de sinuosa costa.
Pero más allá de las cifras, lo que impacta al encontrarse frente a esta impresionante costa, es la belleza del mar azul, gris o turquesa rompiendo contra los pétreos acantilados.

Merece la pena detenerse y contemplar en silencio las imponentes rocas, ajadas por los vientos y el salitre, cubiertas de matorrales verde esmeralda.
Sus escarpadas paredes de piedra caliza muestran las cicatrices de los estratos de diversos periodos geológicos. Y dan cobijo a miles de aves marinas que encuentran entre los intersticios de las rocas, un lugar seguro para anidar.

Qué y cuándo visitar los acantilados

Pero para poder disfrutar de este maravilloso espectáculo de la naturaleza conviene evitar las masificaciones que se producen en temporada alta y los fines de semana. Lo más recomendable es hacer noche en alguno de los muchos alojamientos cercanos y visitar los acantilados de Moher a primera hora o al atardecer cuando la afluencia de turistas es mucho menor.

Vacas en los prados adyacentes

Vacas descansando en los prados adyacentes

En todo caso, si se huye del entorno del Centro de Visitantes y la cercana Torre O’Brien el camino que bordea los acantilados se va despejando de gente conforme nos alejamos.

The Cliffs of Moher Visitor Experience que administra este entorno mantiene en buen estado 800 metros de caminos y ha colocado cientos de lajas de piedra de más de un metro de altura para proteger a los visitantes. Resulta realmente peligroso salirse de los senderos, ya que el terreno suele estar húmedo y resbaladizo y los vientos son muy fuertes en lo alto de los precipicios.

El Centro de visitantes ofrece una exposición que muestra la riqueza geológica y faunística de este enclave, además de unas cuantas tiendas y restaurantes.

En el extremo sur de los acantilados, en el enclave de Hag’s Head y su torreón vigía, es posible deleitarse con el paisaje a menudo en soledad, ya que poca gente se aventura hasta aquí. Existe un pequeño aparcamiento de pago a un kilómetro de la costa (unos 15 minutos a pie).

Historia de Moher

Estas formaciones se crearon hace más de 300 millones de años durante el período del Carbonífero Superior. Aquí existió un delta en el que desembocaba un gran río y con el tiempo los sedimentos se compactaron formando enormes rocas sólidas.

El océano Atlántico abate incesantemente los acantilados

El océano Atlántico abate incesantemente los acantilados

El nombre de Moher proviene de la palabra ‘Mothar’ que en gaélico antiguo significaba ‘ruinas de un fuerte’. Aquí efectivamente hubo un fuerte que fue destruido hacia 1800 durante las guerras napoleónicas.

Sí que sigue en pie, sin embargo, la Torre O’Briens construida en 1835 por el señor de estas tierras, Cornelius O’Brien, descendiente del primer Gran Rey de Irlanda, Brian Boru.
Justo enfrente de la torre se yergue un afilado islote conocido como Branaunmore (An Branán Mór) de 67 metros de altura y que erosionado por el oleaje se desmembró hace mucho tiempo del acantilado.

Los acantilados en cifras

El punto más alto de estas impresionantes moles de piedra alcanza los 214 metros sobre el nivel del mar. Muy lejos, sin embargo, de la altura que alcanzan otros acantilados europeos como el de Hornelen (860m) en Noruega o el de Vixia Herbeira (615m) en la costa Ártabra gallega.

El fulmar boreal (Fulmarus glacialis), es una de las aves marinas que crían aquí

El fulmar boreal (Fulmarus glacialis), es una de las aves marinas que crían aquí

En un día despejado pueden verse las islas Aran, la bahía de Galway, las montañas de Connemara e incluso al sur, la península de Dingle.

Esta zona está considerada como Área de Protección Especial (SPA) ya que se han registrado más de 20 especies distintas de aves. Con un poco de suerte pueden verse las más comunes: alcas, araos y fulmares.

Aunque los residentes más famosos son los vistosos y esquivos frailecillos. Si se desea avistarlos, el mejor momento para verlos es entre mayo y junio cuando están anidando entre las grietas. Pero para ello conviene proveerse de unos buenos prismáticos.

Si no se tiene suerte con la fauna salvaje, en los prados colindantes a los senderos repletos de turistas también suelen pacer algunas indolentes vacas y bueyes.

Existe un ticket de admisión (7€/ persona) que permite el acceso a la exposición y restaurantes del Centro de visitantes, la Torre O’Briens y el aparcamiento para vehículos. Ciertamente en esta zona de carreteras estrechas y pequeñas granjas aisladas, prácticamente no hay otro lugar donde estacionar un vehículo.

Wild Atlantic Way

Vista aérea del espectacular Loop Head (Foto: ireland.com)

Loop Head

La ruta turística de la Wild Atlantic Way recorre nada menos que 2500 km de carreteras costeras, atravesando nueve condados del oeste de Irlanda. Precisamente en el condado de Clare se hallan algunos de los sitios más bellos de esta ruta.

La ancha desembocadura del río Shannon supone el límite meridional del condado de Clare. Siguiendo el río, en dirección oeste, se llega al casi remoto Loop Head, uno de los cabos más angostos de la isla.

En este solitario pedazo de tierra los acantilados no son especialmente altos, pero las formaciones rocosas son de una belleza indudable. Por ello fue uno de los parajes que se utilizaron como escenario para algunas escenas de la última saga de películas de ‘Star Wars’. Al igual sucedió con otros preciosos enclaves de la costa irlandesa como las islas Skellig o Dunmore Head en la península de Dingle.

Placa conmemorativa del naufragio de los barcos españoles en Spanish Point

Placa conmemorativa del naufragio de los barcos españoles en Spanish Point (Foto: westclare.net)

Spanish Point

Siguiendo la Wild Atlantic Way en dirección norte nos tropezamos con la pequeña localidad turística de Spanish Point. Muy concurrida en verano por su larga playa y algunas agradables calas.

Su nombre deriva de un dramático suceso acaecido en 1588, cuando varios navíos de la Armada española se hundieron frente a estas costas.

Los barcos provenían de un desastroso ataque a Inglaterra y en su huida por las costas irlandesas, muchos de ellos sucumbieron a las tormentas.
Los supervivientes españoles de aquel naufragio fueron detenidos y ajusticiados poco después por el gobernador de la región. En 2015 se creó el San Marcos Project (el nombre de uno de los barcos) para estudiar el sitio conocido como Tuama Na Spainneach (Tumba de los españoles) donde se cree que fueron enterrados los soldados de Felipe II.

La relación de Irlanda con la Armada española fue abundante en aquellos tiempos, aunque quizá el lance más significativo sucedió algunos años más tarde en la batalla de Kinsale (1601).

La espectacular estampa del castillo de Doonagore

La espectacular estampa del castillo de Doonagore

Doolin

Apenas 7 kilómetros al norte de los acantilados de Moher está el pueblo de Doolin. En realidad, tres aldeas con algunas casas dispersas, pero donde se concentra gran parte de los alojamientos de la zona, en su mayoría Bed & Breakfast con una excelente relación de calidad/precio.

Muy cerca, el castillo de Doonagore es una imponente torre redonda que domina varios kilómetros de esta costa. Aparece junto a la estrecha carretera local que conecta el Centro de visitantes de los acantilados con Doolin.

Lamentablemente, el castillo de Doonagore es de propiedad privada y no es posible visitarlo, sin embargo, su estampa con un mar embravecido de fondo es una visión impactante.

Algo más abajo, la Fisher Street, con un puñado de casas tradicionales de cara a la ría, está ocupada en la actualidad por restaurantes y casas de huéspedes. Si uno busca un buen lugar donde comer pescado y marisco fresco regado con una buena cerveza negra, el Gus O’Connor’s Pub puede ser una buena elección.

El Gus O'Connor's Pub en la concurrida Fisher Street

El Gus O’Connor’s Pub en la concurrida Fisher Street

A un kilómetro se ubica el muelle de Doolin (Doolin Pier) un amplio aparcamiento con dos casetas que suele estar atestado de coches y viajeros en verano, pero que aparece desierto en temporada baja o con mal tiempo.

Desde este muelle opera la compañía Doolin Ferry que tiene conexiones con las cercanas y aisladas islas Arán y también ofrece la posibilidad de navegar al pie de los acantilados de Moher.

La carretera costera de Fanore

Al norte del condado de Clare se extiende la enigmática región de El Burren. Una zona pedregosa, abatida sin piedad por los vientos y las lluvias que parece que pudo inspirar a J. R. R. Tolkien para imaginar la Tierra Media de su célebre novela ‘El señor de los anillos’.

La carretera que conecta Doolin con la aldea de Fanore, atraviesa algunos parajes junto al mar de una belleza áspera y yerma. Algunos de estos lugares como el llamado Bothar nA hAillite son apenas conocidos, pero hacen detenerse a muchos viajeros para contemplarlos más detenidamente.

Costa cercana al enclave de Bothar nA hAillite en El Burren

Costa cercana al enclave de Bothar nA hAillite en El Burren

Este lugar, de aspecto casi irreal, parece un mar agrietado de piedra, situado justo al lado del océano real, lo que le confiere casi un aspecto mítico.

Más al norte, Fanore es famoso sobre todo por su playa, que congrega a muchos surfistas, sobre todo en verano, que vienen buscando sus enormes olas.
Aquí hay un centro de surf, un amplio parque de caravanas y algunos Bed & breakfast instalados en las pequeñas granjas.

Desde Fanore parten numerosas rutas que se adentran en el Parque Nacional de El Burren, ya que muy cerca hay sitios con formaciones geológicas de gran interés.

La costa de Clare serpentea en dirección norte hasta el enclave de Black Head donde curvea y se adentra hacia el este formando la profunda Bahía de Galway. En este punto encontramos el pequeño y solitario faro de Black Head, rodeado de grandes placas de rocas agrietadas.

El O'Learys Lodge uno de los alojamientos más recomendables de la zona

El O’Learys Lodge uno de los alojamientos más recomendables de la zona

Donde dormir

En las localidades cercanas a los acantilados de Moher hay abundantes alojamientos en particular en Doolin, Lahinch o Ennystimon.

En la pintoresca Fisher Street encontramos el Pairc Lodge un agradable alojamiento rodeado de todos los servicios necesarios.

Si se prefiere un lugar más tranquilo, una opción magnífica es el O’Learys Lodge, situado en las afueras de Doolin, ya en la región de El Burren. El servicio es muy cuidado y el desayuno estupendo.

Para explorar el sur de la costa de Clare mejor alojarse en una localidad agradable y con tanta historia como Spanish Point. Y su mejor alojamiento es sin duda el Armada Hotel, que hace referencia a aquel histórico suceso que tuvo lugar en este lugar.

Mapa: Acantilados de Moher y condado de Clare

Faro de Black Head en la costa norte de Clare

Faro de Black Head en la costa norte de Clare

Enlaces de interés:
Cliffs of Moher
Wild Atlantic Way
Las huellas de “La Gran Armada” de Felipe II en Irlanda
Historians find possible mass grave of Spanish Armada
Bus Éireann
Irish Rail

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