
El sur de la provincia de Badajoz es uno de los territorios más despoblados de España. Las carreteras atraviesan durante kilómetros un mar de encinas y alcornoques, sin que siquiera se atisbe unas casas, una aldea.

Y de repente, sobre un altozano, se vislumbra un caserío blanco en el que despuntan varios altos campanarios. Jerez de los Caballeros aparece imponente, casi en mitad de la nada, como un oasis.
Aquí hubo un importante asentamiento romano, por el que pasaron luego visigodos y árabes. Pero fue tras la conquista cristiana, que los Templarios y más tarde la Orden de Santiago gobernaron estas tierras. Y por haber estado bajo el mando de estas dos órdenes militares de caballería, la villa tomó el nombre de Jerez de los Caballeros.
Hoy el pueblo se ha desparramado, más allá de las murallas, por el llano con calles anchas y rectas. Pero el casco viejo es un manojo de callejas empinadas flanqueadas de casas encaladas.
Entre esta maraña de callejuelas se alzan las cuatro iglesias, con sus cuatro campanarios, que han dado fama a la villa. Unos templos preciosos que merece la pena visitar ya que están entre lo mejor del barroco español.
A parte del patrimonio religioso, Jerez de los Caballeros también conserva parte de lo que fue la alcazaba, varias torres, dos puertas monumentales, largos lienzos de la muralla y algunas casonas y palacetes señoriales.

Para entender y disfrutar mucho más del paseo por esta ciudad pacense, nuestra recomendación es unirse a una visita guiada por Jerez de los Caballeros con Tour Extremadura. La visita incluye una ruta por el interior de los monumentos más importantes, por lo que es la mejor manera de conocer la villa.
Si después de la caminata por el pueblo aprieta el hambre, nada mejor que dejarse caer por uno de los estupendos restaurantes locales donde sirven platos del mejor cerdo ibérico y verduras de gran calidad.
Breve historia
Orígenes
El origen de la ciudad permanece oscuro, aunque algunos historiadores sugieren que pudo ser fundada por los fenicios, ya que conocían este enclave con el nombre de Ceret.
Con la posterior dominación romana, pasó a llamarse Caeriana, convirtiéndose en un importante asentamiento de la provincia de Lusitania. De esta época se han descubierto numerosas estelas funerarias, e inscripciones, además pueden visitarse junto al Pabellón Municipal, los restos de la villa romana de El Pomar.
Tras la invasión árabe, conocida entonces como Xerixa o Xeris fue sin duda una ciudad relevante, aunque apenas nos quedan vestigios de ello. La alcazaba y sus murallas tienen origen árabe y también un trazado urbanístico típico de aquella época.
Templarios y Caballeros de Santiago
Alfonso IX de León conquistó en 1230 la importante ciudad árabe de Badajoz y extensos territorios en torno a ella. En agradecimiento por su ayuda en las batallas cedió a la Orden Templaria la villa de Xerez. Los Templarios reforzaron las murallas y fundaron nuevos asentamientos algo más al norte como Olivenza.

A principios del siglo XIV los Templarios fueron acusados de herejía, apresados y ajusticiados por toda Europa. En Jerez resistieron con bravura hasta morir en la conocida como Torre Sangrienta.
La villa pasó entonces a manos de la Corona Castellana durante algunos años, hasta que en 1370 el rey se la donó a la Orden de Santiago.
Jerez de los Caballeros o Jerez de Badajoz (como aparece en algunos documentos) vivió un periodo de gran esplendor en el siglo XVI.
El rey Carlos V le concedió en 1525 el título de ciudad y con ello numerosos privilegios. En esta época se levantaron grandes iglesias y palacios y muchos jerezanos se enrolaron en expediciones al Nuevo Mundo, entre ellos, Vasco Núñez de Balboa conquistador de Panamá.

Actualidad
Con algo más de 9000 habitantes, Jerez de los Caballeros es una de las mayores localidades del sur de Extremadura. Su economía está basada principalmente en la producción de jamón ibérico y embutidos y también en los últimos años está cobrando importancia el sector turístico.
Jerez de los Caballeros tiene la declaración de Conjunto histórico-artístico y forma parte de la red de Pueblos más Bonitos de España desde 2024. Además, la Semana Santa jerezana tiene merecida fama y está declarada fiesta de Interés Turístico Nacional.

Qué ver en Jerez de los Caballeros
La Plaza de España, junto a la altiva iglesia de San Miguel Arcángel es el corazón de la localidad y lugar de reunión habitual de muchos jerezanos.
De hecho, en un centro histórico lleno de estrechas callejuelas, es uno de los pocos espacios merecedores del apelativo de plaza. Aquí encontramos varias cafeterías y terrazas donde tomar algo, tiendas, oficinas bancarías y farmacia. Un buen lugar donde comenzar nuestra ruta por este encantador pueblo extremeño.
San Miguel
La iglesia de San Miguel Arcángel se comenzó a finales del siglo XIV, aunque el templo actual es fundamentalmente del XVIII.
De su exterior llama poderosamente la atención el acusado contraste entre los muros encalados de las naves y su imponente campanario barroco de piedra y ladrillo rojo, inspirado en la Giralda de Sevilla.
Los últimos cuerpos del campanario son toda una colección de delicada ornamentación en ladrillo, aunque apenas pueda distinguirse a pie de calle. Allí tenemos volutas, motivos vegetales, conchas probablemente en honor a la Orden de Santiago e incluso mascaras de influencia precolombina. Todo ello coronado por la imagen de San Miguel Arcángel.

Su interior de muros de blanco pulcro y columnas de robusta piedra tiene varios puntos de interés: un retablo barroco presidido también por San Miguel lanceando al dragón, un púlpito de bella rejería y la preciosa sillería del coro del siglo XVI.
San Bartolomé
Subiendo las cuestas hasta el Barrio Alto nos tropezamos con la espléndida iglesia de San Bartolomé. En nuestra opinión uno de los edificios más magníficos de Extremadura.
Este templo, al igual que la iglesia de San Miguel, tuvo que ser reformado a mediados del siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa.
Uno de sus grandes atractivos es la portada principal con rica ornamentación de azulejería y presidida por una hornacina con San Fernando.
En los costados de la puerta otros cuatro santos pintados sobre azulejos, que recuerdan a la tradición portuguesa, no en vano nos encontramos a tan sólo 40 kilómetros de la frontera con Portugal.

Sin embargo, esta portada queda empequeñecida al situarse bajo el impresionante campanario de San Bartolomé.
Esta torre de exuberante decoración es indudablemente uno de los símbolos de la ciudad. Su estilo tiene una clara influencia del barroco andaluz y utiliza materiales como el yeso policromado y la cerámica. Pero son los elementos ornamentales de barro vidriado de un azul refulgente los que le confieren su característico esplendor.
Además, es posible subir a esta torre y contemplar desde las alturas Jerez de los Caballeros y la dehesa circundante. El pueblo ha mantenido una maravillosa armonía en dos colores: tejados rojizos y paredes blancas.
El interior de San Bartolomé también guarda interesantes rincones, una pequeña capilla gótica, un precioso órgano barroco y la interesante Capilla de los Comendadores con el sepulcro de Vasco de Jerez y su mujer Beatriz Bravo González del siglo XVI.
Además, atravesando la sacristía se puede contemplar la que se supone que fue la pila bautismal de Vasco Núñez de Balboa.

Santa María
La iglesia de Santa María de la Encarnación es el templo más antiguo de la ciudad, ya que su origen se remonta a época visigótica, de hecho, se conserva una columna invertida con su probable fecha de construcción allá por el siglo VI.
Sin embargo, al igual que el resto de templos jerezanos su estructura actual data en gran medida del XVI e incluso su torre neoclásica es del XVIII.
En 1965 sufrió un virulento incendio que devoró el precioso altar mayor, el órgano y el coro. La iglesia suele estar cerrada, pero si se tiene la suerte de acceder a su interior, pueden contemplarse dos valiosas tallas: el Jesús Nazareno y una Magdalena Penitente de la escuela de Pedro de Mena.
Junto a la iglesia, la Plaza de Santa María con su pequeño jardín es uno de los rincones con más encanto de la villa.

Santa Catalina
La única gran iglesia jerezana situada extramuros fue también la última en construirse. El origen de la iglesia de Santa Catalina es gótico, sufrió reformas en tiempos del barroco, mientras que su torre, concluida en 1772, puede considerarse ya neoclásica.
Su mayor atractivo es el impresionante retablo barroco que preside la iglesia, hecho en madera policromada, dorado de arriba a abajo y con más de 30 columnas salomónicas. Tiene forma de concha y se adaptó perfectamente a la cabecera de la iglesia.
Fortaleza Templaria
La primitiva alcazaba musulmana fue reformada luego por Templarios y más tarde por los caballeros de Santiago. En la actualidad no queda ya mucho del castillo medieval, salvo el propio recinto amurallado que conserva las cinco torres que protegían la fortaleza.
En el interior de la antigua alcazaba hay hoy un gran patio central, zonas ajardinadas y dos edificios de nueva construcción: el ayuntamiento y frente a él un centro de formación.

En todo caso, merece la pena asomarse a las almenas desde donde se tienen buenas vistas de esa parte del pueblo, especialmente de la iglesia de Santa María, curiosamente mucho más bonita desde aquí que a pie de calle.
A un lado tenemos la torre más famosa de la ciudad, la Torre Sangrienta, conocida con ese nombre por ser el lugar donde se atrincheraron los Templarios hasta su muerte. Y donde ondea otra vez la bandera con la cruz templaria. Junto a ella se levanta la reconstrucción de un morabito, una especie de ermita musulmana, que se cree que había en la alcazaba original.
A espaldas del ayuntamiento se esconde, quizá, el rincón con más encanto de Jerez: el Parque de la Morería, un jardincito bien cuidado con murallas a un lado y vistas del pueblo al otro.
Murallas y Puertas de la villa
Además de la fortaleza, los Templarios construyeron una recia muralla en torno a la villa, tomando, en parte, el trazado del anterior recinto musulmán. De hecho, de aquellas murallas todavía se conservan 18 de los 26 torreones que hubo en su día.
Una vez el uso defensivo fue innecesario, gran parte de las murallas fueron reaprovechadas y absorbidas por viviendas. Esto resulta patente en la calle Detrás de los Corrales donde puede verse un buen tramo de lienzo de muralla, cuatro torres semicirculares y toda una ristra de estrechas casas adosadas a los muros.

El tramo de muralla visible más largo es el que encontramos en la Calle Hernando de Soto (otro conquistador del siglo XVI) entre el Mercado de Abastos y la iglesia de Santa María de la Encarnación.
El Jerez medieval tuvo seis puertas, de las que se han preservado dos, la espléndida Puerta de Burgos y la algo maltrecha Puerta de la Villa.
La Puerta de Burgos está formada por un estrecho torreón y un lienzo de muro con una puerta con arco apuntado en él. Construida en mampostería y reforzada con sillares de granito, es una de las estampas más fotogénicas de Jerez de los Caballeros.
Por su parte la Puerta de la Villa, camuflada entre casas es un arquillo que cobija la singular capilla de San Antonio.
El Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros haría bien en encargar a un historiador los textos explicativos de la cartelería de los monumentos. Y sustituir los carteles existentes que contienen textos de gran simpleza como estos: “La muralla es del siglo 13. Fue construida por la Orden de los Templarios. La Orden de los Templarios mandó en Jerez mucho tiempo.”

Qué más ver en Jerez de los Caballeros
Casa Núñez de Balboa
A escasos metros de la iglesia de San Bartolomé se encuentra la casa natal del navegante Vasco Núñez de Balboa, famoso por descubrir para los europeos el Océano Pacífico. La Casa Museo de Vasco Núñez de Balboa es un centro de interpretación que en su planta baja homenajea a este jerezano ilustre, con las recreaciones de una cocina del siglo XVI y el escritorio del conquistador.
Así mismo se exponen diversas piezas provenientes de Panamá, país del que fue gobernador de varias regiones, antes de ser apresado, acusado de traición y ajusticiado en enero de 1519.
Jerez de los Caballeros fue junto a Trujillo, Cáceres y otras localidades extremeñas cuna de varios conquistadores de las Indias.
La exposición se completa en los pisos superiores, dedicados a la historia de la villa y los Templarios que la gobernaron durante casi un siglo.

Fuentes, museos y palacios
La Plaza de la Fuente de los Santos es en realidad un importante cruce de caminos, a un lado queda el casco antiguo intramuros y al otro el barrio de Santa Catalina y la zona de la carretera con los grandes supermercados.
Esta plaza toma el nombre de una modesta fuente de ocho caños cuyo origen se remonta al siglo XVI, aunque posee añadidos posteriores.
Muy cerca de aquí se encuentra el Museo de Arte Sacro situado en el Palacio de la Vicaría del siglo XVIII. En el museo se exponen cuadros y esculturas religiosas, piezas de orfebrería y demás objetos litúrgicos.
Cerca de la iglesia de Santa María se halla el Palacio de Rianzuela del siglo XVIII, aunque este no muestra arte religioso, sino que ha sido convertido en un estiloso bar de copas.
El Palacio de Guzmán Sotomayor (XVII-XVIII) es una preciosa casona nobiliaria de blanca fachada, balcones acristalados y fina rejería. Al ser un edificio de gestión municipal suele ser posible entrar para admirar su bonito patio interior y su hábil apertura de puertas automática.

Domus Romana de El Pomar
La villa romana de «El Pomar» suele quedar fuera de los recorridos turísticos por la ciudad. Pero si se dispone de tiempo es una visita de lo más interesante ya que se conserva parte del patio columnado o peristilo y unos cuantos bellos mosaicos en las estancias principales. Para visitarlo hay que ponerse en contacto con la Oficina de turismo de Jerez de los Caballeros. (turismo@jerezcaballeros.es)
Brovales
A unos 9 kilómetros de Jerez, por la carretera Ex-112, queda la pedanía de Brovales, de apenas 250 habitantes. Un pueblecito blanco que no suele llamar la atención a los viajeros, pero que fue uno de los conocidos como Pueblos de Colonización.
Brovales se fundó en 1959 en pleno franquismo, dentro del “Plan Badajoz” que pretendía repoblar y perfeccionar los distintos procesos agrarios en la región. Si uno se detiene comprueba que todas las casitas son iguales, salvo las que han realizado obras. Destaca especialmente su Plaza Mayor, con su alto campanario rodeado de largos edificios porticados.

Dónde Comer
Si se desea tomar unas raciones y unas cañas puede servir el Bar Kapi en la plaza principal (Plaza de España). Algo alejado del centro y cerca de la estación de autobuses está el Bar La Espuela, un sitio de decoración rustica con una buena relación calidad/precio.
Entre los restaurantes con una cocina algo más elaborada destaca especialmente el Restaurante Santa María situado efectivamente frente a esa iglesia.
Sirve ricos platos de cerdo, como el solomillo ibérico a la plancha, varios platos de bacalao y como entrante es buena opción tomar unos gurumelos, una seta típica de la zona.
Tiene mucho encanto el Restaurante La Ermita, que como su nombre indica se encuentra en la antigua Ermita de la Vera Cruz. Al fondo hay un retablo dorado y se han conservado el púlpito de rejería. También tiene excelentes platos de cerdo y unos postres deliciosos.
Una última recomendación podría ser el Restaurante Oasis, cercano a la iglesia de San Bartolomé, especializado en arroces y solomillo ibérico.

Hotel en Jerez de los Caballeros
Situado muy cerca de la Puerta de la Villa el Hotel Rural La Posada de las Cigüeñas es una magnífica opción para alojarse en el centro de Jerez de los Caballeros. Con habitaciones muy coquetas y una piscina al aire libre ideal para los tórridos días de verano.
Si se prefiere la libertad de alojarse en un apartamento nada mejor que el Mirador Templario, que cuenta con mobiliario moderno y como indica su nombre unas vistas excepcionales del pueblo desde su bonita terraza.

España (zona Sur):
Andalucía:
Carcabuey (Córdoba)
Iznájar (Córdoba)
Lucena (Córdoba)
Priego de Córdoba (Córdoba)
Zuheros (Córdoba)
Canarias:
Santa Cruz de Tenerife
Extremadura:
Cáceres
Guadalupe (Cáceres)
Hervás (Cáceres)
Jerez de los Caballeros (Badajoz)
Olivenza (Badajoz)
Trujillo (Cáceres)
Valle de Ambroz (Cáceres)
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