Una visita imprescindible para todo amante del arte clásico
Gliptoteca museo escultura antigua. Glyptothek, Munich

Bustos de la Gliptoteca, Múnich (Foto: Ana Puig)

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La Gliptoteca es uno de esos museos de los que apenas se oye hablar, a menos que seas un entendido en la materia. ¿La “glipto” qué? Hasta su nombre puede resultar extraño para los viajeros poco doctos. No obstante, merece visita obligada, dada la calidad de las piezas expuestas. Se encuentra en Múnich, al sur de Alemania. La entrada no es excesivamente cara (6 euros que incluye también la visita a la colección estatal de antigüedades, situada en el edificio de enfrente). Pero para los remolones y curiosos, los domingos se puede visitar por sólo 1 euro.

¿Qué es la Gliptoteca?

Dedicado a almacén de escultura, como bien nos los indica la etimología (glyphein del griego “piedra esculpida y theke “repositorio”), alberga la colección de escultura de época griega y romana más importante del mundo. De hecho, es el único museo dedicado exclusivamente a la escultura antigua que existe. La colección nace de la pasión por la antigüedad del monarca Luis I de Baviera, quien quedó fascinado tras un viaje a Italia entre 1804 y 1805. De ahí la extrema calidad de la piezas; el monarca no escatimó en gastos para tener lo mejor de lo mejor. La creación de la Gliptoteca fue un encargo personal del príncipe heredero, mas tarde rey Luis I de Baviera.

Las piezas fueron restauradas y colocadas por el escultor danés Bertel Thorvaldsen (Copenhague, 1770-1844), paradigma de la escultura neoclásica griega, autor del famoso Jasón y el vellocino de oro (1803), claramente inspirado en el Doríforo (ca 420 aC) de Polícleto.

Arquero y guerreros de templo griego. (Gliptoteca museo escultura antigua)

Arquero y guerreros de templo griego. (Gliptoteca museo escultura antigua) (Foto: Jordi Gamón)

El edificio de la Gliptoteca

Y tampoco escatimó el rey en elegir al mejor arquitecto para que construyera el edificio que las iba a albergar, Leo von Klenze (Schladen, Baja Sajonia, 29 de febrero de 1784 – Múnich, 27 de enero de 1864) su mano derecha en aquello del neoclasicismo arquitectónico, quien lo erigió entre los años 1816 y 1830.

El edificio de la Gliptoteca impresiona por su exuberancia monumental, por un lado, y por su austeridad, por el otro. Proyectado como si de unos baños romanos se tratase, de planta cuadrangular, está formado por 14 salones abovedados de ladrillo a cara vista que giran en torno a un patio (la Segunda Guerra Mundial echó por tierra los estucos y pinturas de las paredes). Las esculturas “salen” de los muros y nos dejan rodearlas. La visita se convierte, por tanto, en un baile serpenteante entre los árboles-pedestales, de sala en sala, iluminado por la luz natural que entra a raudales por los enormes ventanales que dan al jardín interior, creando un ambiente casi místico los días de sol.
De hecho, la sensación del visitante al entrar es de paz y silencio, de reposo, de tranquilidad, solamente roto por las conversaciones a media voz procedentes de la pequeña cafetería y por el rasgar del lápiz de los estudiantes de bellas artes que pasan sus tardes dibujando del natural, sentados en pequeñas sillas de tijera que ofrece el mismo museo.

Gliptoteca museo escultura antigua. Glyptothek, Munich

Sala de la Gliptoteca, Múnich (Foto: Ana Puig)

La colección

Dentro de la colección destacan piezas tan importantes como el Kurós de Tenea o el Fauno Barberini… Retratos del emperador Augusto, ménades que giran, mosaicos, un busto de la diosa Atenea… algunas de ellas originales griegas y otras, copias romanas de mármol blanco. No obstante, y para quien no lo sepa, las esculturas, en origen, estaban decoradas de colores vivos. Por eso, el museo proporciona al visitante una pequeña muestra de cómo serían en realidad. Tomando como ejemplo el grupo de esculturas de los frontones del templo de Aphaia en Egina, el museo nos obsequia con la reconstrucción de una de las esculturas, el arquero troyano, policromado en ocres, azules y rojos. Curioso y sorprendente, pues demasiado acostumbrados estamos a la pureza y blanquinosidad marmórea. Es difícil hacerse a la idea de tanto colorido.

Finalizado el paseo interior, podemos descansar en la enorme escalinata de la entrada, situada bajo un gran pórtico de columnas de orden jónico, coronado por un gran frontón y con paredes únicamente decoradas por pilastras y columnas, que algunos aprovechan para tomar el sol de la tarde cuando el museo cierra o para leer y saborear la agradable visita.

Gliptoteca museo escultura antigua. Glyptothek, Múnich

Fachada de la Gliptoteca, Múnich (Foto: Jordi Gamón)

La Königsplatz

En 1807, el rey Maximiliano I de Baviera convocó un concurso para la remodelación de la ciudad. El proyecto ganador fue el propuesto por los arquitectos Friedrich Ludwig von Sckell y Karl von Fischer, que posteriormente fue modificado por Leo von Klenze. Las obras de remodelación de la plaza se iniciaron bajo la supervisión del heredero a la corona Luis I de Baviera en 1815, con la construcción de la Gliptoteca y posteriormente se añadieron los Propíleos (a la derecha) y el Staatliche Antikensammlungen, edificio que alberga la colección estatal de antigüedades (justo enfrente) ambos también de Leo von Klenze. De esta manera la Königsplatz se convierte en un foro romano moderno de la cultura y el arte.

Y si tenemos ganas de más, podemos continuar visitando el resto del distrito artístico de Múnich donde nos encontramos, el Kunstareal, con la Alte Pinakothek, la Pinakothek der Moderne, la Neue Pinakothek, entre otras salas y museos.

(Actualizado en enero de 2019)

Gliptoteca museo escultura antigua. Glyptothek, Munich

Busto de la Gliptoteca, Múnich (Foto: Ana Puig)

Enlaces de interés:
Consejos para viajar a Alemania
Glyptothek Munich
Gliptoteka (Wikipedia)

Diarios de Viaje a Alemania:
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