Claves para un turismo más responsable
Cristina Contreras promueve un turismo más reposado

Cristina Contreras promueve un turismo más reposado (Foto: © Cristina Contreras)

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Una vez que parece que el peor momento de la pandemia de la COVID-19 ha pasado, al menos en nuestro país, todos los sectores económicos han comenzado a reactivarse.

Uno de los más importantes, el turismo, ha sido zarandeado en sus cimientos y toca replantearse muchas cosas para no caer en los mismos errores. No deberíamos volver a ese turismo masivo e irrespetuoso con el entorno y con la población local.

Por ello, hemos planteado algunas cuestiones a Cristina Contreras, que lleva años promoviendo un turismo más sostenible.

Mercado tradicional con productos de proximidad en Betanzos (A Coruña)

Mercado tradicional con productos de proximidad en Betanzos (A Coruña)

Cristina Contreras es también creadora de la interesante iniciativa Viajar Eslou y colaboradora de la plataforma de turismo responsable Travindy.

Algunos pasajes de esta entrevista pueden encontrarse en el artículo: Turismo rural en España

Turismo post Coronavirus

¿Crees que después de esta crisis sanitaria hay que repensar muchos aspectos del turismo tal y como lo conocemos? ¿Qué cambiarías?

Antes de esta crisis sanitaria ya había que repensar muchos aspectos. Eso sí, la llegada de esta situación solo ha hecho que seamos mucho más conscientes de esta necesidad.

Entre estos aspectos a repensar y cambiar, por supuesto, destaca el cambio del turismo masivo hacia uno más responsable e inclusivo. Pero, más concretamente y para lograr esta transformación, yo personalmente destacaría una mayor consciencia e implicación activas en el cuidado del medioambiente y los entornos sociales, empezando desde casa; y un análisis de la capacidad de carga, una educación en valores y acciones y una comunicación más transparente y real por parte de los destinos.

Centro histórico de Pastrana en Guadalajara

Centro histórico de Pastrana en Guadalajara

Para lograr que el famoso turismo masivo no se traslade de las ciudades a las áreas rurales, poniendo así un parche en lugar de tratar el problema de raíz, como decía, creo que la implicación debe de estar presente en todas las partes. A nombrar, entre ellos: económico, sanitario, político… Para problemáticas estructurales necesitamos cambios globales.

¿Podemos conseguir que el turismo no se concentre en un mismo lugar? Sí, claro. Si como viajeros somos conscientes de dónde y cómo viajar, si como gestores de destinos realizamos estudios de capacidad de carga, trabajamos conjuntamente con otros sectores y efectuamos campañas de promoción adecuadas y si como políticos nos preocupamos más por otro tipo de intereses que no sean exclusivamente los económicos.

El camino es largo y requiere mucho esfuerzo, pero la meta, el turismo sostenible, es la que necesitamos como especie. Y la que nuestro planeta está pidiendo a gritos.

Lucha contra los plásticos

Parece que la COVID-19 ha disparado el uso de plásticos (guantes, mascarillas, envases protectores…). ¿Esto será un paso atrás? ¿Hay alternativas a los plásticos?

Lo cierto es que hay más basura porque se usan más artículos desechables. Pensábamos que la COVID-19 iba a traer un cambio de consciencia -y así ha sido para muchos- pero quienes tiraban toallitas por el retrete o colillas al suelo de forma habitual, son los mismos que generan estos residuos tras consumir de forma desenfrenada.

Está claro que viviendo en un marco consumista y capitalista se hace complicado no consumir artículos de usar y tirar, pero cuando el cambio no viene desde arriba, entonces tienen que ser las sociedades las encargadas de llevarlo a cabo. El cambio está en nosotros.

Las calles están llenas de mascarillas tiradas en el suelo

Las calles están llenas ahora de mascarillas tiradas en el suelo

Quizás en lugar de consumir mascarillas y guantes de plástico podemos fabricar nuestros propios “kit contra el virus” de forma artesana.

Ya he visto a muchas personas, sobre todo en los pueblos, crear su propia mascarilla de tela artesana. Esto son simples pasos y acciones, pero está claro que hay alternativas a los plásticos. Está en nuestra mano querer buscarlas o crearlas.

El turista responsable

Para una persona que intente hacer turismo de manera sostenible ¿en que debe fijarse a la hora de elegir un alojamiento?

Para que un alojamiento sea sostenible, este tiene que cumplir una serie de criterios como:

1) Un diseño que cuente con principios medioambientales, sociales y naturales
2) Una contribución al desarrollo de la comunidad, que colabore con comercios del lugar y otras iniciativas locales
3) Un uso y promoción de una alimentación de temporada, en la que se usen alimentos propios
4) Un suministro energético basado en energías renovables
5) Una utilización de materiales orgánicos
6) El empleo de iluminación de bajo consumo

En definitiva, será clave que el hospedaje cumpla con unos criterios de economía verde y circular.

Arquitectura tradicional en Patones (Comunidad de Madrid)

Arquitectura tradicional en Patones (Comunidad de Madrid)

Turismo rural vs urbano

Y centrándonos en el turismo rural ¿crees que puede ser un buen campo de pruebas hacia un turismo más sostenible y responsable? ¿Qué atractivos tiene frente a los entornos urbanos?

Lo cierto es que siento algo de temor por si cometemos los mismos errores del pasado y acabamos destruyendo nuestros entornos naturales… Que, al fin y al cabo, será lo que terminará ocurriendo si no efectuamos un turismo respetuoso, consciente e inclusivo con las comunidades anfitrionas. Si no aplicamos cambios profundos. Todos.

Dejando esto claro, sí creo que puede ser una buena alternativa fomentar el turismo rural para recuperar el sector y liderarlo hacia una transformación obligatoria. Porque, en éste, el estilo de vida es mucho más lento. Llegamos a conocer la verdadera esencia del destino. También, porque se potencian la producción y el consumo local, que son necesarios para el desarrollo económico de ese territorio concreto y para la supervivencia de especies y productos autóctonos. Y, en suma, porque en este tipo de turismo hay un cuidado hacia los animales, las personas y el entorno intrínsecos.

Todo eso no solo hace que el turismo rural sea mucho más atractivo que el urbano, sino que además pone en valor el cuidado de nuestros ecosistemas naturales y sociales. ¿Un turismo lleno de vida, sensaciones y respeto frente a uno homogéneo, vacío y destructivo? Creo que sé con cuál me quedo.

Plazuela del pintoresco pueblo de Iznájar (Córdoba)

Plazuela del pintoresco pueblo de Iznájar (Córdoba)

Artesanía y tradiciones

Tu abogas por un turismo más experiencial, más cercano a la población local, sus tradiciones e incluso oficios casi extintos. ¿Podrías poner algún ejemplo?

¡Claro! Por ejemplo, en Granada, el lugar de donde provengo, hay varias tradiciones artesanales que identifican su cultura. Entre ellas: la taracea, la fajalauza y la yesería nazarí.

Las tres, igual de importantes, representativas y únicas de la provincia andaluza, experimentan el mismo problema que el resto de artesanías del mundo. Están en riesgo de extinción.

En este caso, me gustaría ahondar más sobre la yesería nazarí. Quizás, la menos conocida.

Lo cierto es que esta artesanía ya la usaban como técnica de construcción en el año 1400 los artesanos hispano-musulmanes. Durante esos años en los que se construyó la Alhambra. Sin embargo, por diferentes causas, esta técnica tan única, en la que se decoraban yesos con pigmentos y oro, se perdió en enero del año 1492.

Algunas bellas muestras de yesería nazarí

Algunas bellas muestras de yesería nazarí (Foto: Cristina Contreras)

La yesería nazarí permaneció mucho tiempo en el olvido. De hecho, no fue hasta hace relativamente poco, cuando dos artesanos que conozco de primera mano, Gonzalo y Miguel, la trajeron de vuelta a la vida.

¿Cómo? Por un lado, gracias a su experiencia en el campo de la conservación y restauración, que fue clave para tener la oportunidad de palpar y examinar piezas originales en sus propias manos.

Por otro lado, gracias a su arduo trabajo de investigación histórico-artística, que les permitió crear una colección de piezas originales en las que reproducen de forma fiel aquello que una vez lució vistoso en la Alhambra.

Para crear estas hermosas artesanías, se hacen primero con un yeso de máxima calidad que posee una composición química idéntica a las del famoso monumento. Luego, las decoran con materiales que se usaban en esa misma época, cuyo origen y características son las mismas. ¿El resultado? Una artesanía preciosa y singular.

Barrio popular de Granada

Barrio popular de Granada (Foto: Cristina Contreras)

Sin embargo, la situación actual no lo es tanto. Estos artesanos son los únicos que conozco que se dedican a este arte. No solo en Granada, sino en España. En el mundo, incluso. De no darles visibilidad, recursos y apoyo no solo a ellos, sino también a quienes quieran dedicarse a su misma labor, haremos desaparecer a dicha artesanía. Una artesanía identitaria de la cultura e historia granadinas. Avanzaremos, así, hacia un mundo más estandarizado e inerte.

Una escapada en España

Haznos una recomendación de escapada o viaje corto para cuando podamos viajar.

Primero, sin duda, os animo a descubrir aquello que tengáis cerca. Esos pueblos próximos que nunca antes os habían parecido atractivos o curiosos. Aquellos lugares que, incluso, estáis cansados de oír hablar y que a priori os parecen insulsos.

Gatos tomando el sol en el pueblecito de Campillo de Ranas

Gatos tomando el sol en el pueblecito de Campillo de Ranas

Tengo algo que decir sobre esto, y es que por muy aburrido que parezca un espacio, siempre, siempre, siempre, tiene algo que ofrecer. Algo de lo que enamorarnos.

Una vez os hayáis recorrido toda vuestra provincia, entonces sí, os recomiendo venir a Granada. A descubrir sus rincones, sus tradiciones y sus artesanías. Yo, por mi parte, os espero aquí con los brazos abiertos.

Modelos de turismo sostenible

¿Hay algún país, región u Oficina de turismo que esté trabajando bien, a tu entender, el turismo responsable y que podría servir de modelo para otros?

Según el Índice de Desempeño Ambiental (EPI), el país más sostenible del mundo es Suiza. Y no me extraña, ya que desde los años setenta y ochenta ya aplicaba ambiciosas políticas medioambientales.

Entre los buenos ejemplos de prácticas sostenibles que lleva a cabo este país, se encuentran: políticas ambientales de concienciación donde se promueven técnicas de explotación optimizadas (reducción de la demanda de productos primarios y residuos, fomento de energías renovables), una Ley de Planificación del Territorio (que limita la expansión urbana y edificación en tierras agrícolas y que inevitablemente afecta a la expansión de apartamentos de vacaciones) e incluso impuestos sobre el carbono para reducir las emisiones de gases.

Suiza bien podría ser ejemplo de fomento de la sostenibilidad desde las instituciones

En cuanto a acciones más concretas, destaco sus voluntarios “limpiadores de montañas” (que recogen los deshechos de los turistas), los programas de promoción de viaje en tren en lugar de en avión o las acciones que realiza el país en sus estaciones de esquí, donde se insta a los visitantes (y por ende, turistas) a tomar autobuses en lugar de sus propios coches.

En cuanto a Oficinas de turismo voy a señalar una: Switzerland Tourism. Ésta promueve recorridos en bicicleta y experiencias de vida silvestre con medidas destinadas a reducir la huella de carbono y salvaguardar la belleza virgen del país. Una iniciativa muy necesaria y acertada en materia de turismo sostenible.

Suiza tiene claro lo que es el turismo sostenible. Y lo hace, porque pone el foco tanto en el cuidado del medioambiente, como en de sus ecosistemas sociales. A la luz de lo expuesto, el país demuestra que, por un lado, es pionero en políticas medioambientales y que, por otro lado, le preocupan tanto su población como sus visitantes.

Taller de imaginería en Priego de Córdoba

Taller de imaginería en Priego de Córdoba

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