Una visita imprescindible en el norte de Alemania
La preciosa plaza del Mercado con la fuente y la Casa del gremio de los comerciantes (Kaiserworth)

La preciosa plaza del Mercado con la fuente y la Casa del gremio de los comerciantes (Kaiserworth)

La ciudad de Goslar quizá no sea excesivamente conocida fuera de las fronteras de su país, pero es, sin duda, uno de los lugares con más atractivos del norte de Alemania. Se encuentra en la región de Baja Sajonia a una distancia muy asequible de grandes ciudades como Bremen, Hamburgo o Berlín desde las que se puede llegar en 2-3 horas tanto en tren como en coche.

Palacio Imperial de Goslar

Palacio Imperial de Goslar

Su precioso casco histórico repleto de edificios de entramado de madera (conocidos aquí como fachwerks) y el portentoso Palacio Imperial son motivos suficientes para quedarse al menos un par de días.

Lo cierto es que en la actualidad Goslar se muestra como una apacible y encantadora ciudad de provincias, pero en la Edad Media fue un importante centro de poder. Los emperadores germanos construyeron aquí un suntuoso palacio a apenas dos kilómetros de las ricas minas de Rammelsberg, que les procuraban plata y otros metales preciosos.

Goslar y su entorno cuentan con, nada menos que, tres sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 1992 se designó su centro histórico y las minas de Rammelsberg, convertidas hoy en un interesante museo. Y más recientemente llegó la declaración al sistema de gestión hidráulica de la región del Alto Harz, que fue en su día una gran innovación en la industria minera.

Las minas de Rammelsberg son hoy un museo

Las minas de Rammelsberg son hoy un museo

Goslar se ha convertido en una de las ciudades más turísticas de la región alemana de la Baja Sajonia ya que ofrece multitud de alicientes para todos los gustos. Su encantador casco viejo invita a pasear, posee patrimonio cultural e industrial, rutas de senderismo en las montañas del Harz y una gastronomía en la que destacan sus especialidades de quesos y cervezas.

Breve historia

La explotación minera en la región del Harz se remonta al menos a la época romana. Pero no fue hasta mucho más tarde, en el año 922, cuando los reyes sajones fundaron la ciudad de Goslar, precisamente para controlar las ricas minas de la región.

La torre Rieslings formaba parte de las murallas de Goslar

La torre Rieslings formaba parte de las murallas de Goslar

Edad Media

En el siglo XI se construyó en Goslar el Kaiserpflaz, el palacio imperial que serviría de residencia al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Durante más de dos siglos Goslar tuvo una gran relevancia dada la importancia de las minas de plata del Harz para las arcas del imperio. Aquí se celebraron numerosas asambleas y dietas imperiales, incluso se estableció el trono imperial en el palacio de Goslar.
Enrique III el negro (Heinrich III) (1017-1056) fue el emperador que más tiempo pasó en Goslar, aquí recibió a reyes y príncipes, nombró a duques y obispos. Su hijo y sucesor Enrique IV, de hecho, nació en en esta ciudad.

Durante el reinado de Federico I Barbarroja (Friedrich I Barbarossa) (1155-1190) considerado la cumbre del Sacro Imperio Romano Germánico, Goslar se mantuvo como una ciudad principal. Sin embargo, a la muerte de su nieto Federico II en 1250 la era imperial de Goslar llegó a su fin y fue perdiendo relevancia paulatinamente.

Los ciudadanos, en particular los ricos comerciantes de Goslar, ganaron preponderancia y en 1267 la ciudad se unió a la Liga Hanseática de la que ya formaban parte otras grandes ciudades comerciales como Hamburgo o Bremen. Y poco después, en 1290, Goslar consiguió el privilegio de ser Ciudad Imperial Libre con lo que disfrutó de una amplia autonomía.

Casa de Bergstraße 5 con una talla dedicada a las minas

Casa de Bergstraße 5 con una talla dedicada a las minas

Decadencia

El siglo XVI fue prolífico en conflictos. El duque de Brunswick-Lüneburg Enrique II se adueñó de las minas de Rammelsberg en 1527 provocando una disputa que duró años. Goslar había abrazado la Reforma de Lutero y tras la derrota protestante ante las tropas católicas de Carlos V en Mühlberg (1547), la ciudad tuvo que entregar las minas finalmente al duque.

Las creencias populares decían que el monte Brocken, el más alto de los montes Harz y a corta distancia de Goslar, era un lugar de reunión de brujas. Lo cierto es que durante los siglos XVI y XVII hubo numerosos “procesos por brujería” y muchas mujeres y algunos hombres murieron en la hoguera. Hoy las brujas son un “atractivo turístico” más para promocionar rutas senderistas y muñecas en las tiendas de la ciudad.

Casas de entramado de madera (fachwerks) en Bergstraße

Casas de entramado de madera (fachwerks) en Bergstraße

En 1802 Prusia tomó Goslar con lo que perdió definitivamente su condición de Ciudad Imperial Libre.
Con el resurgimiento del Imperio alemán en 1871 Guillermo I reconstruyó el palacio imperial de Goslar.

Último siglo

En la Segunda Guerra Mundial, Goslar no sufrió los bombardeos aliados, a pesar de tener una base aérea y varias industrias de suministros bélicos, de esta manera se salvó su precioso de casco histórico.

En tiempos de la “Guerra fría” la frontera con la Alemania “comunista” había quedado a tan sólo 15 kilómetros y en Goslar se instaló una importante guarnición de la Alemania Occidental.

Las minas de Rammelsberg se cerraron en 1988, ya que el yacimiento se consideró agotado, tras más de 1000 años de funcionamiento y en la actualidad varias de sus instalaciones son visitables como museo.

Domvorhalle o vestibulo de la antigua catedral de Goslar

Domvorhalle o vestibulo de la antigua catedral de Goslar

Palacio imperial

Historia del palacio

El imponente Palacio imperial (Kaiserpfalz) se alza sobre una colina que domina la ciudad de Goslar.
El edificio original se construyó en gran medida en tiempos de Enrique III el Negro (1017-1056) y fue uno de los palacios más grandes y suntuosos de su tiempo.

El palacio imperial y la colegiata situada junto a él formaban un conjunto único y excepcional de estilo románico. La colegiata de San Simón y San Judas se encontraba en ruinas a principios del siglo XIX y fue finalmente demolida. De ella sólo ha quedado en pie el vestíbulo de la catedral (Domvorhalle), que cobija en su interior columnas capiteles y una portada románica.

El palacio imperial tras siglos de abandono también amenazaba con derrumbarse a mediados del siglo XIX, pero finalmente se decidió restaurarlo. Los trabajos se llevaron a cabo entre 1868 y 1879 y el propio emperador Guillermo I (Wilhelm I) visitó las obras con lo que convirtió al palacio en todo un símbolo del resurgir germánico.

Estatuas de Federico Barbarroja y Guillermo I ante el Palacio imperial

Estatuas a caballo de Federico Barbarroja y Guillermo I ante el Palacio imperial

El contexto histórico tiene en este caso gran importancia, ya que tras la victoria alemana en la Guerra Franco-Prusiana (1870-71) se consumó la formación del Imperio Alemán. El Palacio imperial de Goslar fue entonces el lugar perfecto para la exaltación nacional y del emperador.
De hecho, frente al palacio imperial se situaron dos estatuas ecuestres una de Federico Barbarroja, uno de los emperadores más notorios del Sacro Imperio y la otra del propio emperador Guillermo I.

Lo cierto, es que en la actualidad la reconstrucción del palacio no está considerada demasiado fiel al original, pero supone igualmente una visita imprescindible.

Visita al Palacio

El interior del edificio consta de tres zonas principales. La planta baja muestra un nutrido lapidario y una atractiva selección de capiteles, frisos y esculturas en piedra provenientes del palacio y otros edificios medievales de Goslar. La pieza más valiosa es quizá la figura en bronce de un ave (quizá un águila o un grifo) que estaba situada en el frontón del palacio y que data del siglo XIII.

En el piso superior encontramos el enorme Reichssaal o Salón imperial de 47 metros de largo por 16 de ancho. En él, el artista Hermann Wislicenus cubrió los muros con pinturas de episodios históricos idealizados y leyendas alemanas, para mayor gloria del emperador Guillermo I. Éste aparece a caballo en el gran panel central llamado “La apoteosis del Imperio”. A su alrededor múltiples personajes entre los que destacan su canciller Otto von Bismarck, grandes emperadores alemanes medievales y dos mujeres como alegorías de la Alsacia y la Lorena recién conquistadas a Francia.

Reichssaal o Salón imperial del palacio

Reichssaal o Salón imperial del palacio

En otros paneles encontramos al emperador Federico Barbarroja, a Lutero ante Carlos V o a la Bella durmiente como metáfora del Imperio Alemán que estaba dormido.

La Capilla de San Ulrico (Ulrichskapelle) en un extremo del palacio pudo conservarse en gran medida en su forma original del siglo XI, gracias a que estuvo en uso durante siglos como prisión. La capilla tiene una planta octogonal, dos niveles y parece conservar en sus muros la pigmentación original de su decoración.

Se trata, sin duda, del espacio más interesante de todo el palacio, ya que en la capilla inferior encontramos el sarcófago de piedra de Enrique III que guarda en su interior el corazón del emperador.

La escultura yacente del emperador data del siglo XIII y tiene en una mano el cetro del emperador, en la otra sujeta una catedral, mientras que a sus pies hay un perro, símbolo de fidelidad.

Sarcófago de Enrique III en la Capilla de San Ulrico

Sarcófago de Enrique III en la Capilla de San Ulrico

Centro histórico

Las murallas que rodeaban la ciudad medieval fueron ya demolidas hace tiempo, pero el entramado urbano de callejuelas permanece intacto.
De hecho, el mayor aliciente que ofrece Goslar es pasear sin rumbo por sus calles, ya que estas pueden esconder rincones con mucho encanto. Además, el tráfico es escaso en el centro y muchas callecitas son peatonales.

Goslar cuenta con unas 1500 casas de entramado de madera de distintas épocas y junto a la ciudad de Celle tiene uno de los cascos históricos más bonitos de la región de Baja Sajonia.

Plaza del mercado

La adoquinada Marktplatz es el centro neurálgico de la ciudad y también probablemente el lugar con más encanto de Goslar. Un buen lugar para sentarse en la terraza de alguno de los restaurantes y disfrutar de una taza de café o una cerveza local.

En el centro de la plaza encontramos la Fuente del mercado coronada por un águila dorada, símbolo imperial y también de la ciudad. La taza inferior de la fuente (del siglo XII) está considerada la mayor fundición en bronce de su época, la otra, más pequeña, es unos 100 años posterior.

Ayuntamiento, fuente y plaza del Mercado

Ayuntamiento, fuente y plaza del Mercado

En un costado de la plaza encontramos el Ayuntamiento con robustas arcadas góticas y una esplendida escalera lateral. Su parte más antigua data del siglo XIV, pero posteriormente tuvo nuevas adiciones a lo largo del tiempo. De mayo a octubre hay visitas guiadas al interior para contemplar especialmente la Sala del Homenaje, un espléndido salón de estilo gótico tardío.

Junto al ayuntamiento los comerciantes más ricos de Goslar construyeron en 1494 el Kaiserworth, su llamativa casa gremial, que consiguió eclipsar a los demás edificios de la plaza.

Su fachada reconstruida varias veces tiene una curiosa mezcla de estilos que van desde el gótico al barroco y muestra a varios emperadores alemanes cobijados en hornacinas. En el lateral también aparecen, no por casualidad, la alegoría de la abundancia y Hércules, símbolo de la fuerza. En la actualidad el Kaiserworth alberga uno de los hoteles más lujosos de Goslar.

Frente al ayuntamiento, en lo alto del sobrio edificio del Hotel Restaurante Schiefer hay instalado un curioso carrillón (Glockenspiel) que narra la tradición minera de la ciudad cuatro veces al día.

Iglesia del Mercado y púlpito de 1581

Iglesia del Mercado y púlpito de 1581

Iglesia del Mercado

A espaldas del ayuntamiento se alza la Marktkirche o iglesia del Mercado de San Cosme y San Damián. Como otros edificios de Goslar este templo sufrió sucesivas remodelaciones y añadidos en diferentes épocas. De su exterior llaman poderosamente sus dos torres, muy distintas, pero de parecida altura.

A ojos de un católico las iglesias protestantes pueden parecer un tanto “vacías” en su interior al no venerar las imágenes ni las reliquias. Sin embargo, la iglesia del Mercado muestra varios objetos de gran valor, como unas vidrieras románicas de 1240, un precioso púlpito repleto de escenas bíblicas o una pila bautismal, estos dos últimos de finales del XVI.

Calles más bonitas

Sin pretender ser un listado exhaustivo, lo cierto es que Goslar posee algunas calles que resulta imprescindible recorrer, ya que en ellas encontramos edificios históricos de gran interés.

Casa del gremio de los panaderos (Bäckergildehaus)Casa del gremio de los panaderos (Bäckergildehaus)

Casa del gremio de los panaderos (Bäckergildehaus)

Marktstraße

Muy cerca de la iglesia del Mercado está el Bäckergildehaus o Casa del gremio de los panaderos. Un imponente edificio con aspecto de torre, construido en 1557 como reza la inscripción bajo el balcón. En la fachada podemos ver el escudo del águila imperial y también un bretzel símbolo del gremio de los panaderos.

Frente a la fachada principal de la iglesia del Mercado se levanta quizá el edificio más singular de la ciudad. Conocido como Brusttuch es una casa señorial de 1521 con un curioso tejado y en la que no parece haber ni un solo ángulo recto. El entramado de madera del piso superior cuenta con unas tallas magníficas y extravagantes con figuras mitológicas y escenas simbólicas difíciles de descifrar. Merece la pena levantar la vista para admirarlas. Quizá la más famosa sea la de la criada que bate mantequilla y se levanta la falda, conocida como «Butterhanne».

Münzstrasse

A finales del siglo XV la ciudad de Goslar obtuvo los derechos de acuñación de moneda propia. Y el taller donde se acuñaba esta moneda se encontraba en esta calle que adoptó precisamente ese nombre Münzstrasse (o Calle de la Moneda). Cada moneda de centavo contenía más de dos gramos de plata, provenientes de las cercanas minas de Rammelsberg.
Se conserva la residencia del maestro acuñador, pero no así el taller que fue demolido.

Detalle de las magníficas tallas de la casa señorial Brusttuch

Detalle de las magníficas tallas de la casa señorial Brusttuch

Justo a su lado se levantó en el siglo XVII una posada para los viajeros y los mercaderes que iban al cercano mercado de Goslar. La posada tenía un enorme patio interior e incluso establos para los caballos. Hoy todo el conjunto se ha rehabilitado y alberga un restaurante y un hotel.

Bergstraße

La Bergstraße es otra de las calles más insignes de Goslar y conectaba el centro de la localidad con la montaña y las minas, de ahí su nombre (Calle de la montaña). Aquí encontramos numerosas casas de entramado de madera (fachwerks), entre las que sobresale la excepcional Siemenshaus.

Una enorme y suntuosa casa de madera y ladrillo con más de 50 metros de fachada a dos calles. Fue construida por Hans Siemens rico comerciante y gobernador de la ciudad en 1592. Esta ilustre familia local dio varios alcaldes a Goslar, empresarios e ingenieros, entre ellos Werner Siemens que en 1847 fundó la empresa Siemens AG. Esta compañía comenzó instalando líneas telegráficas y hoy es uno de los mayores emporios industriales del mundo con más de 370.000 empleados. La Siemenshaus sigue perteneciendo a la familia Siemens y en ella se guardan archivos privados y muestra una pequeña exposición.

La impresionante Siemenshaus

La impresionante Siemenshaus

En el número 5 de Bergstraße encontramos una casa con unas bonitas tallas de maderas en su fachada que hacen referencia a las minas de la ciudad. En ella se cita un dicho popular: «Bergwerk will haben Verstand und eine arbeitsame Hand», que podría traducirse como “La mina demanda sensatez y trabajo duro”.

Al final de esa calle encontramos la Klauskapelle, una pequeña capilla de origen románico y que en su día se situaba junto a una de las cuatro puertas de la ciudad amurallada.

Schuhhof

La plaza más antigua de Goslar es Schuhhof o Patio de los zapatos, ya que aquí se instaló el gremio de los zapateros. Está rodeada por tres lados de bonitas casas de entramado de madera, hoy mayoritariamente convertidas en restaurantes.

Alrededor de la Plaza del mercado se han mantenido desde el medievo el nombre de algunas calles que rebelan donde se encontraban los distintos gremios Fischemäkerstraße (calle de los pescadores) o Bäckerstraße (calle de los panaderos).

Schuhhof o Patio de los zapatos la plaza más antigua de Goslar

Schuhhof o Patio de los zapatos la plaza más antigua de Goslar

Arroyo Abzucht

Este pequeño arroyo cruza por mitad de la ciudad y junto a él encontramos algunos edificios y rincones con mucho encanto.
Especialmente interesante es el edificio de la Gran Santa Cruz (Großes Heiliges Kreuz) un antiguo hospicio y albergue para enfermos y peregrinos. Fue construido en 1254 y está considerado el complejo civil más antiguo de Alemania y aún conserva diversos elementos románicos como la capilla de San Juan Bautista.

El edificio principal alberga varias tiendas de artesanos de la región, mientras que en otros apartamentos modernos sigue alojando a ancianos como en su origen.

Muy cerca en una plazoleta encantadora encontramos un antiguo molino (Lohmühle) de la industria del curtido que servía para prensar corteza de roble y abeto y extraer ácido tánico necesario para curtir el cuero.

A dos pasos encontramos dos de los museos más visitados de la ciudad: el curioso Zinnfiguren-Museum que muestra maquetas y miniaturas hechas en hojalata y el Goslarer Museum con una selección interesante de piezas históricas de la ciudad.

Antiguo molino o Lohmühle

Antiguo molino o Lohmühle

La Casa de Santa Ana (St. Annenhaus) es la casa de entramado de madera más antigua de Goslar. Data de 1488 y en su origen fue un hospital y albergue para viudas, niños y necesitados. En su interior destaca una cocina medieval y un altar barroco, sin embargo, sólo es posible visitarla los sábados por la mañana.

Murallas y torres

La ciudad de Goslar estuvo protegida por una muralla desde el siglo XII. Con la aparición de las armas de fuego y los cañones las fortificaciones se reforzaron y se construyeron también fosos alrededor de ellas para evitar la toma de la ciudad.

Las murallas fueron derribadas en el siglo XIX, al entenderse que ya no eran necesarias e impedían el crecimiento de la ciudad. Hoy gran parte de su trazado ha sido sustituido por jardines y parques, sin embargo, en la parte oriental de la ciudad se conservan varios vestigios muy interesantes. En particular la Puerta Ancha (Das Breite Tor), una de las cuatro puertas fortificadas de la ciudad y junto a ella la robusta Torre Rieslings.

Calle y Puerta Ancha (Das Breite Tor)

Calle y Puerta Ancha (Das Breite Tor)

Más al sur el torreón Zwinger se levantó para proteger uno de los costados del palacio imperial. Tiene un diámetro de 26 metros y era capaz de albergar hasta a 1000 hombres en sus cuatro pisos.

Dónde dormir en Goslar

La Gästehaus Schmitz es una casa de huéspedes muy acogedora situada en una calle tranquila a dos pasos de la Plaza del Mercado. Las habitaciones son grandes y luminosas y resulta de lo más recomendable.

El Romantik Hotel Alte Münze es uno de los mejores hoteles de la ciudad. Está situado en dos edificios históricos cuidadosamente restaurados. Uno de ellos es la antigua posada de la calle de la Moneda. Las habitaciones son espléndidas, amplias y con mucha luz. Un verdadero capricho.
Artículo escrito por David

Mapa: Qué ver en Goslar

Iglesia del Mercado (Marktkirche Goslar St. Cosmas und Damian)

Iglesia del Mercado (Marktkirche Goslar St. Cosmas und Damian)

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