Una visita imprescindible en la provincia de Valladolid
El castillo de Peñafiel es uno de los más impresionantes de España

El castillo de Peñafiel es uno de los más impresionantes de España

Cómo llegar y dónde aparcar en Peñafiel

Este pueblo vallisoletano de fundación medieval ofrece una visita muy completa. Peñafiel cuenta con abundante patrimonio histórico, bonitos paisajes y una gran tradición vitivinícola.
Se sitúa a unos 56 km al este de la ciudad de Valladolid, a menos de una hora en coche. Además, desde Valladolid hay una línea de autobuses con varias salidas/regresos a diario.

Desde Madrid son unos 200 km, poco más de dos horas conduciendo desde la capital. La oferta de transporte público desde Madrid es muy limitada.

La preciosa cabecera gótico-mudéjar de San Pablo y la Capilla de Don Juan Manuel

La preciosa cabecera gótico-mudéjar de San Pablo y la Capilla de Don Juan Manuel

Aparcar en Peñafiel es relativamente sencillo mientras no pretendas hacerlo en las calles más céntricas.

Tres zonas donde es fácil y gratis aparcar:

1. Detrás del Colegio la Villa o en la Avenida de la Residencia
2. Cerca de la Plaza del Coso, en las antiguas escuelas reconvertidas en edificio administrativo al comienzo de la calle Afueras de Don Juan Manuel.
3. En la falda del castillo, (unos 10 min a pie de la Plaza del Coso), en el amplio parking de la calle Destiladeros.

El pueblo se descubre cómodamente a pie y el coche no es estrictamente necesario para subir al castillo. Obviamente es más cómodo, se puede aparcar y maniobrar arriba del todo.

Historia, leyendas y nostalgia ferroviaria

En la comarca de Peñafiel quedan huellas prehistóricas en el cercano Páramo de las Pinzas entre Curiel y Pesquera. Hubo un destacable poblado vacceo en la vecina Padilla: Pintia (aprox s. IV a.C). En la zona también se asentaron los romanos, después los visigodos…

Vista de Peñafiel desde el castillo

Vista de Peñafiel desde el castillo

Almanzor conquistó la fortaleza que ya había en aquí en el s. X. Fue Sancho García quien la tomó a su vez en el 1013, momento en el que (leyenda o historia) pronunció la frase: “Esta será la peña más fiel de Castilla” . Así el nombre del pueblo cambió a Peña-fiel sustituyendo al de Peña-falcón. El antiguo nombre pervive, sin embargo, en el escudo del pueblo: un castillo (peña) sobre la que se posa un halcón (falco/nis en latín).

El personaje histórico más conocido ligado al pueblo fue su señor, el Infante Don Juan Manuel (1282- 1348) sobrino de Alfonso X “el sabio”.

Fue un noble astuto y culto que escribió múltiples obras, la más conocida es “El Conde Lucanor” (o “Libro de Patronio”). Don Juan Manuel escogió Peñafiel, entre sus múltiples feudos, como depósito de todas sus obras. Además, también sus restos mortales descansan en el convento de San Pablo de Peñafiel.

Otros nombres notorios de la historia del pueblo son: el Príncipe de Viana, que nació aquí, o la familia Tellez Girón, los famosos Duques de Osuna.
Si bien en la Edad Media fue un lugar relevante, el siguiente hecho destacable es muy posterior: la construcción de la estación de tren a finales del XIX, en la línea Valladolid-Ariza. Funcionó durante más de un siglo (1985-1994).

Antigua estación de tren de Peñafiel, hoy abandonada

Antigua estación de tren de Peñafiel, hoy abandonada

Fue muy útil para el transporte de mercancías, especialmente cereal. Las primeras décadas fue muy rentable y generó lucrativos negocios a su alrededor. Pero con el tiempo fue decayendo hasta su cierre definitivo en 1994.
El transporte de viajeros fue menos exitoso, de hecho, en los sesenta recibió el apodo de “tren burra”, ya que tardaba dos horas en llegar a Valladolid capital.

La estación ferroviaria de Peñafiel fue una estación relevante para la época. Se construyó un puente de hierro para atravesar el río Duratón, (se puede pasear sobre él), contaba con depósitos de agua para aprovisionar al tren, muelle de mercancías, báscula, edificio de viajeros de dos plantas. Sin embargo, hoy todo ello está abandonado y tiene un aire decadente y nostálgico. Parte de las fábricas que prosperaron junto a la estación se han reinventado: el silo de los años 60 se transformó en supermercado y dos antiguas fábricas de harina en hoteles.

Dada la gran contribución del sector vitivinícola a la economía actual de Peñafiel y la zona cabe destcar la fundación en 1927 de la Bodega Protos Nació como cooperativa (hoy una S.L) al unirse varios viticultores con el ánimo de producir vinos de calidad. Su nombre inicial fue “Bodega Ribera del Duero”, pero cedieron el nombre a la denominación de origen y cambiaron su nombre a la marca de su vino estrella: Protos.

Bodegas Protos

Bodegas Protos

Vinos y bodegas Ribera Duero

Si te gusta el vino o quieres aprender sobre él, Peñafiel es un buen lugar para visitar. La arraigada tradición vitivinícola se hizo aún más fuerte tras la creación de la Denominación de Origen “Ribera Duero” en 1982. En los 90 hubo todo un “boom” de plantación de nuevos viñedos y surgieron muchas bodegas nuevas en la zona.

La denominación abarca los viñedos situados en una franja concreta de la cuenca del rio: unos 35 km de ancho entre las localidades de San Esteban de Gormaz en Soria y Quintanilla de Onésimo en Valladolid.

Además, para poder ofrecer vinos bajo esta denominación, la uva usada ha de ser de determinadas variedades (tempranillo principalmente) y tener cierto rendimiento por hectárea. Se prima la calidad sobre la cantidad . En otras palabras: si una cepa produce ocho racimos estos se consideran de mejor calidad para hacer vino que si son de una cepa que ha dado veinte. También se prefieren uvas de cepas cuanto más antiguas mejor y vendimiadas a mano.

Un buen vino comienza en el campo con un cuidado esmerado de las viñas. Hablamos de un trabajo meticuloso y duro durante todo el año.

Podar en invierno con frío (se poda la vid de un determinado modo para que produzca mejores racimos), cortar racimos antes de que maduren, si la cepa produce demasiados, quitar hojas para que el sol los caliente bien y maduren correctamente. Y vendimiar al final del verano con calor.
Toda esta dedicación unida al clima, altura de las plantaciones (700 m como mínimo), un suelo “pobre”, etc. confieren a estos vinos un sabor característico, con mucho cuerpo (densos) y un color intenso.

Cada bodega trata de darle su toque personal para diferenciarse del resto. Crean sus propios vinos de cosecha, crianza y reserva, seleccionando uvas, experimentando tiempos de maduración.

A la típica pregunta de“¿cuál es el mejor vino?, es que no entiendo”. El mejor, siempre, es el que más te guste a ti. Todos somos intuitivos, nos suele gustar lo mejor, sencillamente porque detrás hay mucho trabajo, que de algún modo se percibe fácilmente. Piénsalo cuando veas el precio de las botellas.

Viñedos en espaldera en los alrededores de Peñafiel

Viñedos en espaldera en los alrededores de Peñafiel

Muchas bodegas ofrecen una visita guiada por sus instalaciones, explican cómo cuidan sus viñas y elaboran su vino. Generalmente ofrecen también una cata.
Recomendamos visitar al menos una bodega. Asegúrate bien de donde están las que elijas visitar si no te apetece desplazarte a ellas en coche desde Peñafiel. Algunas están a las afueras, otras en pueblos vecinos.

Muchas surgieron en el “boom” de los 90 con la fiebre de los derechos de plantación, y la posibilidad de quedar incluidas en la denominación de origen. En general, estas bodegas son realmente, “fábricas de vino”, naves industriales para entendernos. Lugares donde puede controlarse la temperatura o seguir la evolución de la fermentación “con un botón”.

Yo te sugiero visitar Protos y su siglo de historia en el casco urbano del pueblo. Puedes ir andando, en coche puedes aparcar prácticamente en la puerta o a lo largo de la calle Camino Bodegas Protos.

Protos tiene una parte antigua, tradicional, excavada antaño en la falda del castillo Al entrar percibirás una sensación de frescor típica de una cueva. También verás otra zona más moderna de aspecto más industrial, funcional y diseño exterior muy estético y cuidado, simulando barricas de vino.

Torre del Reloj y zarceras (chimeneas) en la parte alta del pueblo

Torre del Reloj y zarceras (chimeneas) en la parte alta del pueblo

Bodegas tradicionales en Peñafiel

En la ladera del castillo se excavaron multitud de pequeñas bodegas para conservar el vino aprovechando la temperatura constante de la tierra. Son privadas y cada una tiene su propio nombre.

Exteriormente, a simple vista, son pequeñas casitas pegadas a la falda de la montaña. Sus dueños usan la entrada como merenderos y abajo conservan sus vinos. En la parte inferior se excavaron túneles con pequeñas “estancias”. Muchas bodegas son compartidas y cada “estancia” pertenece a una familia.

La única visitable de estas bodegas “familiares” es “La Olmilla”. Sencilla, pero resulta un buen ejemplo. Ofrece visitas guiadas, con aperitivo y actuaciones en directo.

Para verlas exteriormente recomiendo dar un paseo por las calles Olmilla, Hospital o la Travesía de Atarazanas… justo en la confluencia de estas dos últimas encontrarás varias “chimeneas de piedra” conocidas como zarceras . Sirven para ventilar las bodegas y evitar accidentes. Sin esta pequeña construcción cerrada en torno al agujero en el suelo cualquiera podría colarse por el hueco y caer varios metros.

Torre del homenaje del castillo de Peñafiel

Torre del homenaje del castillo de Peñafiel

En esta zona encontramos también la Torre del Reloj (es lo que queda de la desaparecida iglesia románica de San Esteban) y la fachada del antiguo hospital de la Trinidad (hoy reconvertido en auditorio-cine).

Qué ver en Peñafiel

Castillo y Museo del vino

Al castillo se puede subir andando, si se sube en coche, también hay aparcamiento arriba del todo.
El castillo. alberga en su interior el Museo del Vino, donde también se puede reservar para hacer catas.

El museo se puede visitar por libre, pero la visita al castillo es siempre con guía. Te conducirán por las distintas zonas del castillo contándote su historia desde su origen en el siglo X hasta hoy. Te hablarán de los nobles que pasaron por aquí: el Infante don Juan Manuel, el príncipe de Viana…. avatares y anécdotas de la época y la reconstrucción en el siglo XV de Pedro Tellez Girón.

En el patio podrás ver dos aljibes, disfrutar de estupendas vistas y “divisar a tus enemigos” desde la torre del homenaje (los días de mucho viento sujeta bien tus pertenencias). También podrás pasear por el adarve y sentirte como un rey.

Museo del vino y catas en el propio Castillo de Peñafiel

Museo del vino y catas en el propio Castillo de Peñafiel

Plaza del Coso

Se la conoce popularmente como “el Corro”. Cuando llegues no te quedes únicamente con la típica foto con el castillo al fondo. Observa que aquí no encontramos ni el poder civil ni el eclesiástico (ni ayuntamiento ni iglesia) y todas las casas tienen enormes ventanales. Estas características refrendan que fue edificada con un afán lúdico, en concreto para celebrar eventos taurinos. El suelo sigue siendo de arena, cómo en cualquier plaza de toros.

Actualmente casi ninguna casa es vivienda habitual, la mayoría solo abren en fiestas de agosto para que sus amplios ventanales funcionen como palcos.
La plaza del Coso comenzó a construirse en la primera mitad del s. XV. (antes que la de Chinchón, por ejemplo), aunque el aspecto actual de las edificaciones data de los siglos XVII y XVIII.

Casas de la Plaza del Coso

Casas de la Plaza del Coso

Festejos taurinos y derechos de vista

La plaza tiene dos accesos. Uno desde la calle Derecha al Coso (un nombre fácil y lógico) y otro acceso, mucho más curioso, desde la calle Infante Don Juan Manuel, un pasadizo, al que llaman “Arco del Corro”. Por él entran los encierros durante las fiestas. Parecidos a los de Pamplona, pero menos conocidos, con muchos menos corredores, y más espacio durante la carrera.

En las fachadas de las casas que hay junto al “Arco del Corro” verás “unas puertas muy estrechas”. Adivina… no es la puerta de una antigua cuadra, por ellas no cabe un burro, tampoco un toro, pero si entra una persona adulta de costado. Las usaban los participantes de los festejos taurinos para escapar de los toros cuando les perseguían.

De cara a los festejos taurinos los dueños de las casas del corro tienen “obligación” de abrirlas para que los espectadores entren, suban y puedan ver los toros desde sus ventanales, a cada ventanal se le llama balcón. También han de tener abiertos los portales durante los festejos, ya que servirán de refugio a los participantes en las capeas y público en general.

Festejos taurinos con la singularidad de el toro por dentro y por fuera

Festejos taurinos con la singularidad de «el toro/vaquilla por dentro y por fuera»

Comienza aquí la idiosincrasia de la fiesta, las anécdotas y los peculiares “derechos de vista” . Hay normas que no están escritas y tienen su origen en la tradición. Expliquémoslo con ejemplos y sin términos jurídicos.

Supongamos que eres dueño de una casa del Corro, durante la fiesta, has de abrirla al público. Todo el mundo puede entrar a tu portal y en varias estancias de la casa. Vecinos y desconocidos hablarán, reirán y disfrutarán del espectáculo en el balcón de tu casa.
Los balcones puedes alquilarlos, en principio, a quien te plazca, pero tendrás que mover tus muebles, hacer sitio junto a los balcones para que tus visitantes puedan sentarse a ver los toros.

Sigue siendo tu casa, pero alquilas el balcón, “el derecho de vista”, el derecho a ver desde las estancias de tu casa .
La cuestión se complica si algún dueño anterior vendió de por vida esos derechos de vista en un apuro económico. Quien lo compraba lo dejaba en herencia a todas sus generaciones posteriores. Eres el dueño del inmueble, pero no podrás usar ni alquilar ese balcón durante las fiestas.

La Bajada del Ángel se produce el Domingo de Resurrección

La Bajada del Ángel se produce el Domingo de Resurrección

Es una situación poco provechosa si eres el dueño actual, estupenda si eres el tataranieto de quien los compró y disfrutas gratis de esos derechos de vista. Esta casuística ha traído disputas entre vecinos, especialmente en los casos en los que los dueños financiaban la reconstrucción completa de viviendas casi en ruinas.

La Bajada del Ángel

El otro espectáculo que se produce en esta plaza es “la Bajada del ángel”. Se considera una festejo de origen medieval, pero las primeras referencias escritas son de finales del s. XVIII. Se celebra la mañana del Domingo de Resurrección. Un niño/a vestido de ángel desciende para quitar el velo de luto a la Virgen que llega a la plaza en procesión. Simboliza la alegría de María por la vuelta a la vida de su hijo.

El ángel baja mediante un sistema de poleas instalado entre dos torres que se montan un par de días antes en medio de la plaza.
Esta curiosa celebración con ciertas variantes también se representa en otras localidades como Aranda de Duero (Burgos) y Tudela (Navarra).

Iglesia de Santa María y Museo de Arte Sacro

Iglesia de Santa María y Museo de Arte Sacro

Museo de Arte Sacro

En la Iglesia de Santa María se reúnen valiosas piezas de arte sacro de los pueblos de la comarca: tallas, retablos, piezas de la liturgia… personalmente destacaría la colección de cruces procesionales, creo, que si merece la pena entrar y dedicarles un tiempo.
La colección aúna cruces de los pueblos vecinos. Observándolas queda patente la “competición” de las parroquias por tener la cruz más ostentosa. También se ven partes de las cruces deterioradas por el uso, arreglos o cambios de piezas con un estilo más moderno que el original.

Cada una es muestrario del estilo de moda del momento: gótico, renacentista, incluso el detallado arte mudéjar en la cruz de Piñel de Abajo.
La más antigua es la Cruz de Curiel, del s. XI, que conserva aún pigmentos de colores. Tiene mucho valor artístico y un gran poder disuasorio que evitó su robo durante siglos, obsérvala y descúbrelo.

La joya de la corona, la de San Salvador de Peñafiel, plateresca con muchísimo detalle y más de 30 kg para quien se preste a sacarla en las procesiones.

Cruz y plato limosnero de Curiel

Cruz y plato limosnero de Curiel

Otra de las obras cumbres del museo es el Retablo de la Transfiguración, de finales del siglo XVI de estilo plateresco y con 14 escenas de gran expresividad de la vida de Cristo: la crucifixión, el beso de Judas o el Via Crucis.

La iglesia es de origen románico, pero fruto de sucesivas reformas, posee una variada mezcolanza de estilos.

Iglesia de San Miguel de Reoyo

Es una Iglesia amplia y con gran altura de estilo renacentista situada junto al rio Duratón. En su interior encontrarás prácticamente un verdadero “museo de retablos” de los siglos XVII y XVIII, algunos “heredados” de otras Iglesias. También podrás ver varias tallas que procesionan en Semana Santa. Destacaría la del Cristo crucificado “Cristo de la buena muerte” del s.XIII.

Debajo de este Cristo, a su derecha, hay un arco de medio punto que da acceso al gran tesoro de la Iglesia: el baptisterio. En realidad, era el ábside de una antigua iglesia románica y las gruesas paredes de su torre formaban parte de la muralla del pueblo.

En su bóveda quedan restos de pinturas murales góticas, parece adivinarse un Cristo y varias figuras a su alrededor, también se conservan dos bellos capiteles románicos.
Consulta el horario de visitas. El acceso es gratuito.

Casa Museo de la Ribera

Casa Museo de la Ribera

Casa Museo de la Ribera

Esta casa, en la plaza del Concejillo 5, es una de las más antiguas del pueblo, probablemente del s. XVI. En su fachada se aprecia muy bien la arquitectura tradicional. Mientras que en su interior podemos disfrutar de un verdadero museo etnográfico de principios del s. XX: mobiliario, enseres y ornamentación que muestran la vida de la época.

A través de una visita teatralizada los visitantes más veteranos recordarán la vida de sus abuelos, verán objetos cotidianos antaño hoy en desuso. Los más jóvenes y los niños tendrán una clase muy divertida de historia.

En nuestra opinión es una visita entretenida y muy recomendable. Comprender que antaño se vivía sin móvil, sin wifi, y ni siquiera había tele o lavadora. La versión de la vitrocerámica, era una cocina bilbaína de leña. Una laña (grapa) era la versión del pegamento, el “Rumba“ era una escoba de emperejutas (espliego), la calefacción un brasero. Si no te suenan estos nombres más vale que reserves.

Como curiosidad sobre la plaza que hay frente a la Casa de la Ribera, existió la Iglesia de San Salvador de los Escapulados. Se derruyó a finales de los 50 porque amenazaba ruina. Parte del contenido, retablos, sillería… luce hoy en la Iglesia de San Miguel de Reoyo.

La preciosa bóveda de la capilla funeraria de don Juan Manuel

La preciosa bóveda de la capilla funeraria de don Juan Manuel

Iglesia de San Pablo

Muy cercana a San Miguel encontramos la espléndida iglesia de San Pablo. La mandó construir don Juan Manuel sobre un alcázar de tiempos de Alfonso X.
Según te acerques llamará tu atención la capilla funeraria de don Juan Manuel . Tan bella en su exterior como en su interior, sin duda una de las mejores muestras de estilo plateresco en tierras vallisoletanas.

Junto al ella un espectacular ábside gótico mudéjar con arcos de herradura polilobulados, geminados y apuntados en ladrillo.
El convento cuenta con un claustro de dos plantas. Es sencillo pero bello y está construido sobre el patio de armas del citado alcázar.

Para visitar iglesia consulta horarios, es gratuito. Al claustro se accede generalmente por una puerta exterior y se necesita que te abran los frailes, consulta con la oficina de turismo primero.

Pasear por la senda del Duero

El rio que pasa por el casco urbano del pueblo es el Duratón y parte de sus orillas están habilitadas como paseo. Podrás caminar junto al rio entre los pinares y llegar hasta donde desemboca en el Duero.

Puente medieval sobre el río Duero, a las afueras de Peñafiel

Puente medieval sobre el río Duero, a las afueras de Peñafiel

Si te gusta caminar puedes continuar la senda del Duero hacia el pueblo vecino de Bocos y ver el antiguo puente de piedra. A este puente le han atribuido tradicionalmente un origen romano, aunque probablemente se construyó en época medieval.

Dónde comer en Peñafiel

En fines de semana y festivos es fácil encontrar un lugar para comer y cenar. Sin embargo, cenar un día de entre semana puede tener cierta complicación, así que averigua antes si hay locales abiertos.

En Peñafiel la comida tradicional es el lechazo asado. Se trata de un cordero lechal (no destetado) asado al horno con un poco de manteca. Se sirve por “cuartos”. En general es más sabroso el cuarto delantero con las costillas, aunque el trasero tiene más cantidad de carne. Si decides tomar lechazo como plato único, un cuarto para dos personas suele ser suficiente. Si lo vas a tomar como segundo plato, puedes pedir un cuarto para tres personas.

Lechazo asado, el plato más típico y codiciado de Peñafiel

Lechazo asado, el plato más típico y codiciado de Peñafiel

Otra forma de tomar lechazo es pidiendo chuletillas asadas o a la parrilla, ya que se sirven por raciones individuales.
Los asadores del pueblo ofrecen precios muy similares, cuando no iguales. Si vais un grupo grande y no todos queréis este plato tienen lógicamente otras opciones.

Si estáis decididos a tomar lechazo, elige un asador y haz una reserva, avisando cuantos cuartos queréis para que los tengan preparados y calentitos a la hora que llegueis. Un lechazo recalentado pierde mucho, no dudes en poner una mala reseña a un establecimiento si te lo sirven recalentado.

Hay varios asadores en Peñafiel donde elegir, como “El Lagar” situado en una bodega subterránea, lo que le confiere un aire tradicional. En la misma plaza, junto al museo de Arte Sacro, hay otro: el “Restaurante María Eugenia”.

Si deseas una comida sofisticada con propuestas de degustación, “El curioso” es una buena opción. Este restaurante ofrece viandas “tipo degustación”, por lo que las raciones no son abundantes, pero de muy buena calidad.

Vinoteca de Anágora

Vinoteca de Anágora

En caso de preferir un restaurante elegante y con historia puedes ir al “Agora”. Está ubicado en el antiguo edificio de recogida de uva de Protos. Aún conserva los azulejos con el nombre de la bodega en su fachada.

Una comida variada de la que nos han hablado bien, con buena relación cantidad/calidad y precio es “El plan B”. También prepara comida para llevar y es puntual en sus entregas para que los clientes se lo lleven recién hecho.

Para platos combinados o hamburguesas ricos y con buena presentación tenéis “Los Cisnes” con un comedor con amplios ventanales.

Para tomar el vermú, cervezas, vino y unas raciones “San Ros”, los calamares son muy populares.

Y si lo que buscas es probar varios vinos acompañados de un picoteo gourmet ve a la “Vinoteca de Anágora” también hacen catas y además son tienda con una amplia variedad de vinos y otros productos.

Hotel AF Pesquera

Hotel AF Pesquera

Dónde Dormir

Tienes bastante oferta para elegir, tanto plazas hoteleras como apartamentos.
Si te gusta alojarte en apartamentos, La casa de la Luz está muy bien ubicada, puede aparcarse fácilmente, tiene unas estupendas vistas del castillo y comercios cerca.

Entre los hoteles destaca el acogedor y totalmente rehabilitado Hotel AF Pesquera que ocupa una antigua fábrica de harina.

Semana Santa Peñafielense

Semana Santa Peñafielense

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